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<rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0"><channel><atom:link href="https://bibliopsmd.blogia.com/feed.xml" rel="self" type="application/rss+xml"/><title>Biblioteca Parroquia Santa Madre de Dios</title><description>Biblioteca Virtual de la Parroquia Santa Madre de Dios, visita nuestra p&#xE1;gina principal www.psmd.tk . Variados Documentos de distintas fuentes cristianas.</description><link>https://bibliopsmd.blogia.com</link><language>es</language><lastBuildDate>Sun, 10 Dec 2023 12:02:20 +0000</lastBuildDate><generator>Blogia</generator><item><title>Gaudium et Spes</title><link>https://bibliopsmd.blogia.com/2010/040301-gaudium-et-spes.php</link><guid isPermaLink="true">https://bibliopsmd.blogia.com/2010/040301-gaudium-et-spes.php</guid><description><![CDATA[<p align="center"><span style="color: #663300; font-size: small;">CONSTITUCI&Oacute;N PASTORAL<br /> <em><strong><span style="font-size: medium;">GAUDIUM ET SPES</span></strong></em><br />SOBRE LA IGLESIA EN EL  MUNDO ACTUAL</span></p><p><span style="font-size: small;"> </span></p><p align="center"><span style="font-size: small;"><strong>PROEMIO</strong></span></p><p><span style="font-size: small;"> </span></p><p align="justify"><span style="font-size: small;"><br /><em><strong>Uni&oacute;n &iacute;ntima de la Iglesia con la familia humana universal</strong></em></span></p> <p><span style="font-size: small;">1. Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres  de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez  gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los disc&iacute;pulos de Cristo. Nada hay  verdaderamente humano que no encuentre eco en su coraz&oacute;n. La comunidad cristiana  est&aacute; integrada por hombres que, reunidos en Cristo, son guiados por el Esp&iacute;ritu  Santo en su peregrinar hacia el reino del Padre y han recibido la buena nueva de  la salvaci&oacute;n para comunicarla a todos. La Iglesia por ello se siente &iacute;ntima y  realmente solidaria del genero humano y de su historia.</span></p> <p><span style="font-size: small;"><em><strong>Destinatarios de la palabra conciliar</strong></em></span></p> <p><span style="font-size: small;">2. Por ello, el Concilio Vaticano II, tras haber profundizado en el misterio  de la Iglesia, se dirige ahora no s&oacute;lo a los hijos de la Iglesia cat&oacute;lica y a  cuantos invocan a Cristo, sino a todos los hombres, con el deseo de anunciar a  todos c&oacute;mo entiende la presencia y la acci&oacute;n de la Iglesia en el mundo actual.</span></p> <p><span style="font-size: small;">Tiene pues, ante s&iacute; la Iglesia al mundo, esto es, la entera familia humana  con el conjunto universal de las realidades entre las que &eacute;sta vive; el mundo,  teatro de la historia humana, con sus afanes, fracasos y victorias; el mundo,  que los cristianos creen fundado y conservado por el amor del Creador,  esclavizado bajo la servidumbre del pecado, pero liberado por Cristo,  crucificado y resucitado, roto el poder del demonio, para que el mundo se  transforme seg&uacute;n el prop&oacute;sito divino y llegue a su consumaci&oacute;n.</span></p> <p><span style="font-size: small;"><strong><em>Al servicio del hombre</em></strong></span></p> <p><span style="font-size: small;">3. En nuestros d&iacute;as, el g&eacute;nero humano, admirado de sus propios  descubrimientos y de su propio poder, se formula con frecuencia preguntas  angustiosas sobre la evoluci&oacute;n presente del mundo, sobre el puesto y la misi&oacute;n  del hombre en el universo, sobre el sentido de sus esfuerzos individuales y  colectivos, sobre el destino &uacute;ltimo de las cosas y de la humanidad. El Concilio,  testigo y expositor de la fe de todo el Pueblo de Dios congregado por Cristo, no  puede dar prueba mayor de solidaridad, respeto y amor a toda la familia humana  que la de dialogar con ella acerca de todos estos problemas, aclar&aacute;rselos a la  luz del Evangelio y poner a disposici&oacute;n del g&eacute;nero humano el poder salvador que  la Iglesia, conducida por el Esp&iacute;ritu Santo, ha recibido de su Fundador. Es la  persona del hombre la que hay que salvar. Es la sociedad humana la que hay que  renovar. Es, por consiguiente, el hombre; pero el hombre todo entero, cuerpo y  alma, coraz&oacute;n y conciencia, inteligencia y voluntad, quien ser&aacute; el objeto  central de las explicaciones que van a seguir.</span></p> <p><span style="font-size: small;">Al proclamar el Concilio la alt&iacute;sima vocaci&oacute;n del hombre y la divina semilla  que en &eacute;ste se oculta, ofrece al g&eacute;nero humano la sincera colaboraci&oacute;n de la  Iglesia para lograr la fraternidad universal que responda a esa vocaci&oacute;n. No  impulsa a la Iglesia ambici&oacute;n terrena alguna. S&oacute;lo desea una cosa: continuar,  bajo la gu&iacute;a del Esp&iacute;ritu, la obra misma de Cristo, quien vino al mundo para dar  testimonio de la verdad, para salvar y no para juzgar, para servir y no para ser  servido.</span></p> <p align="center"><span style="font-size: small;"><br /><strong>EXPOSICI&Oacute;N PRELIMINAR </strong></span></p> <p align="center"><span style="font-size: small;"><strong>SITUACI&Oacute;N DEL HOMBRE EN EL MUNDO DE HOY</strong></span></p> <p><span style="font-size: small;"><br /><strong><em>Esperanzas y temores</em></strong></span></p> <p><span style="font-size: small;">4. Para cumplir esta misi&oacute;n es deber permanente de la Iglesia escrutar a  fondo los signos de la &eacute;poca e interpretarlos a la luz del Evangelio, de forma  que, acomod&aacute;ndose a cada generaci&oacute;n, pueda la Iglesia responder a los perennes  interrogantes de la humanidad sobre el sentido de la vida presente y de la vida  futura y sobre la mutua relaci&oacute;n de ambas. Es necesario por ello conocer y  comprender el mundo en que vivimos, sus esperanzas, sus aspiraciones y el sesgo  dram&aacute;tico que con frecuencia le caracteriza. He aqu&iacute; algunos rasgos  fundamentales del mundo moderno.</span></p> <p><span style="font-size: small;">El g&eacute;nero humano se halla en un per&iacute;odo nuevo de su historia, caracterizado  por cambios profundos y acelerados, que progresivamente se extienden al universo  entero. Los provoca el hombre con su inteligencia y su dinamismo creador; pero  recaen luego sobre el hombre, sobre sus juicios y deseos individuales y  colectivos, sobre sus modos de pensar y sobre su comportamiento para con las  realidades y los hombres con quienes convive. Tan es as&iacute; esto, que se puede ya  hablar de una verdadera metamorfosis social y cultural, que redunda tambi&eacute;n en  la vida religiosa.</span></p> <p><span style="font-size: small;">Como ocurre en toda crisis de crecimiento, esta transformaci&oacute;n trae consigo  no leves dificultades. As&iacute; mientras el hombre ampl&iacute;a extraordinariamente su  poder, no siempre consigue someterlo a su servicio. Quiere conocer con  profundidad creciente su intimidad espiritual, y con frecuencia se siente m&aacute;s  incierto que nunca de s&iacute; mismo. Descubre paulatinamente las leyes de la vida  social, y duda sobre la orientaci&oacute;n que a &eacute;sta se debe dar.</span></p> <p><span style="font-size: small;">Jam&aacute;s el g&eacute;nero humano tuvo a su disposici&oacute;n tantas riquezas, tantas  posibilidades, tanto poder econ&oacute;mico. Y, sin embargo, una gran parte de la  humanidad sufre hambre y miseria y son muchedumbre los que no saben leer ni  escribir. Nunca ha tenido el hombre un sentido tan agudo de su libertad, y  entretanto surgen nuevas formas de esclavitud social y psicol&oacute;gica. Mientras el  mundo siente con tanta viveza su propia unidad y la mutua interdependencia en  ineludible solidaridad, se ve, sin embargo, grav&iacute;simamente dividido por la  presencia de fuerzas contrapuestas. Persisten, en efecto, todav&iacute;a agudas  tensiones pol&iacute;ticas, sociales, econ&oacute;micas, raciales e ideol&oacute;gicas, y ni siquiera  falta el peligro de una guerra que amenaza con destruirlo todo. Se aumenta la  comunicaci&oacute;n de las ideas; sin embargo, aun las palabras definidoras de los  conceptos m&aacute;s fundamentales revisten sentidos harto diversos en las distintas  ideolog&iacute;as. Por &uacute;ltimo, se busca con insistencia un orden temporal m&aacute;s perfecto,  sin que avance paralelamente el mejoramiento de los esp&iacute;ritus.</span></p> <p><span style="font-size: small;">Afectados por tan compleja situaci&oacute;n, muchos de nuestros contempor&aacute;neos  dif&iacute;cilmente llegan a conocer los valores permanentes y a compaginarlos con  exactitud al mismo tiempo con los nuevos descubrimientos. La inquietud los  atormenta, y se preguntan, entre angustias y esperanzas, sobre la actual  evoluci&oacute;n del mundo. El curso de la historia presente en un desaf&iacute;o al hombre  que le obliga a responder.</span></p> <p><span style="font-size: small;"><em><strong>Cambios profundos</strong></em></span></p> <p><span style="font-size: small;">5. La turbaci&oacute;n actual de los esp&iacute;ritus y la transformaci&oacute;n de las  condiciones de vida est&aacute;n vinculadas a una revoluci&oacute;n global m&aacute;s amplia, que da  creciente importancia, en la formaci&oacute;n del pensamiento, a las ciencias  matem&aacute;ticas y naturales y a las que tratan del propio hombre; y, en el orden  pr&aacute;ctico, a la t&eacute;cnica y a las ciencias de ella derivadas. El esp&iacute;ritu  cient&iacute;fico modifica profundamente el ambiente cultural y las maneras de pensar.  La t&eacute;cnica con sus avances est&aacute; transformando la faz de la tierra e intenta ya  la conquista de los espacios interplanetarios.</span></p> <p><span style="font-size: small;">Tambi&eacute;n sobre el tiempo aumenta su imperio la inteligencia humana, ya en  cuanto al pasado, por el conocimiento de la historia; ya en cuanto al futuro,  por la t&eacute;cnica prospectiva y la planificaci&oacute;n. Los progresos de las ciencias  biol&oacute;gicas, psicol&oacute;gicas y sociales permiten al hombre no s&oacute;lo conocerse mejor,  sino aun influir directamente sobre la vida de las sociedades por medio de  m&eacute;todos t&eacute;cnicos. Al mismo tiempo, la humanidad presta cada vez mayor atenci&oacute;n a  la previsi&oacute;n y ordenaci&oacute;n de la expansi&oacute;n demogr&aacute;fica.</span></p> <p><span style="font-size: small;">La propia historia est&aacute; sometida a un proceso tal de aceleraci&oacute;n, que apenas  es posible al hombre seguirla. El g&eacute;nero humano corre una misma suerte y no se  diversifica ya en varias historias dispersas. La humanidad pasa as&iacute; de una  concepci&oacute;n m&aacute;s bien est&aacute;tica de la realidad a otra m&aacute;s din&aacute;mica y evolutiva, de  donde surge un nuevo conjunto de problemas que exige nuevos an&aacute;lisis y nuevas  s&iacute;ntesis.</span></p> <p><span style="font-size: small;"><em><strong>Cambios en el orden social</strong></em></span></p> <p><span style="font-size: small;">6. Por todo ello, son cada d&iacute;a m&aacute;s profundos los cambios que experimentan las  comunidades locales tradicionales, como la familia patriarcal, el clan, la  tribu, la aldea, otros diferentes grupos, y las mismas relaciones de la  convivencia social.</span></p> <p><span style="font-size: small;">El tipo de sociedad industrial se extiende paulatinamente, llevando a algunos  pa&iacute;ses a una econom&iacute;a de opulencia y transformando profundamente concepciones y  condiciones milenarias de la vida social. La civilizaci&oacute;n urbana tiende a un  predominio an&aacute;logo por el aumento de las ciudades y de su poblaci&oacute;n y por la  tendencia a la urbanizaci&oacute;n, que se extiende a las zonas rurales.</span></p> <p><span style="font-size: small;">Nuevos y mejores medios de comunicaci&oacute;n social contribuyen al conocimiento de  los hechos y a difundir con rapidez y expansi&oacute;n m&aacute;ximas los modos de pensar y de  sentir, provocando con ello muchas repercusiones simult&aacute;neas.</span></p> <p><span style="font-size: small;">Y no debe subestimarse el que tantos hombres, obligados a emigrar por varios  motivos, cambien su manera de vida.</span></p> <p><span style="font-size: small;">De esta manera, las relaciones humanas se multiplican sin cesar y el mismo  tiempo la propia <em> socializaci&oacute;n</em> crea nuevas relaciones, sin que ello  promueva siempre, sin embargo, el adecuado proceso de maduraci&oacute;n de la persona y  las relaciones aut&eacute;nticamente personales (<em>personalizaci&oacute;n</em>).</span></p> <p><span style="font-size: small;">Esta evoluci&oacute;n se manifiesta sobre todo en las naciones que se benefician ya  de los progresos econ&oacute;micos y t&eacute;cnicos; pero tambi&eacute;n act&uacute;a en los pueblos en  v&iacute;as de desarrollo, que aspiran a obtener para s&iacute; las ventajas de la  industrializaci&oacute;n y de la urbanizaci&oacute;n. Estos &uacute;ltimos, sobre todo los que poseen  tradiciones m&aacute;s antiguas, sienten tambi&eacute;n la tendencia a un ejercicio m&aacute;s  perfecto y personal de la libertad.</span></p> <p><span style="font-size: small;"><em><strong>Cambios psicol&oacute;gicos, morales y religiosos</strong></em></span></p> <p><span style="font-size: small;">7. El cambio de mentalidad y de estructuras somete con frecuencia a discusi&oacute;n  las ideas recibidas. Esto se nota particularmente entre j&oacute;venes, cuya  impaciencia e incluso a veces angustia, les lleva a rebelarse. Conscientes de su  propia funci&oacute;n en la vida social, desean participar r&aacute;pidamente en ella. Por lo  cual no rara vez los padres y los educadores experimentan dificultades cada d&iacute;a  mayores en el cumplimiento de sus tareas.</span></p> <p><span style="font-size: small;">Las instituciones, las leyes, las maneras de pensar y de sentir, heredadas  del pasado, no siempre se adaptan bien al estado actual de cosas. De ah&iacute; una  grave perturbaci&oacute;n en el comportamiento y aun en las mismas normas reguladoras  de &eacute;ste.</span></p> <p><span style="font-size: small;">Las nuevas condiciones ejercen influjo tambi&eacute;n sobre la vida religiosa. Por  una parte, el esp&iacute;ritu cr&iacute;tico m&aacute;s agudizado la purifica de un concepto m&aacute;gico  del mundo y de residuos supersticiosos y exige cada vez m&aacute;s una adhesi&oacute;n  verdaderamente personal y operante a la fe, lo cual hace que muchos alcancen un  sentido m&aacute;s vivo de lo divino. Por otra parte, muchedumbres cada vez m&aacute;s  numerosas se alejan pr&aacute;cticamente de la religi&oacute;n. La negaci&oacute;n de Dios o de la  religi&oacute;n no constituye, como en &eacute;pocas pasadas, un hecho ins&oacute;lito e individual;  hoy d&iacute;a, en efecto, se presenta no rara vez como exigencia del progreso  cient&iacute;fico y de un cierto humanismo nuevo. En muchas regiones esa negaci&oacute;n se  encuentra expresada no s&oacute;lo en niveles filos&oacute;ficos, sino que inspira ampliamente  la literatura, el arte, la interpretaci&oacute;n de las ciencias humanas y de la  historia y la misma legislaci&oacute;n civil. Es lo que explica la perturbaci&oacute;n de  muchos.</span></p> <p><span style="font-size: small;"><em><strong>Los desequilibrios del mundo moderno</strong></em></span></p> <p><span style="font-size: small;">8. Una tan r&aacute;pida mutaci&oacute;n, realizada con frecuencia bajo el signo del  desorden, y la misma conciencia agudizada de las antinomias existentes hoy en el  mundo, engendran o aumentan contradicciones y desequilibrios.</span></p> <p><span style="font-size: small;">Surgen muchas veces en el propio hombre el desequilibrio entre la  inteligencia pr&aacute;ctica moderna y una forma de conocimiento te&oacute;rico que no llega a  dominar y ordenar la suma de sus conocimientos en s&iacute;ntesis satisfactoria. Brota  tambi&eacute;n el desequilibrio entre el af&aacute;n por la eficacia pr&aacute;ctica y las exigencias  de la conciencia moral, y no pocas veces entre las condiciones de la vida  colectiva y a las exigencias de un pensamiento personal y de la misma  contemplaci&oacute;n. Surge, finalmente, el desequilibrio entre la especializaci&oacute;n  profesional y la visi&oacute;n general de las cosas. </span></p> <p><span style="font-size: small;">Aparecen discrepancias en la familia, debidas ya al peso de las condiciones  demogr&aacute;ficas, econ&oacute;micas y sociales, ya a los conflictos que surgen entre las  generaciones que se van sucediendo, ya a las nuevas relaciones sociales entre  los dos sexos.</span></p> <p><span style="font-size: small;">Nacen tambi&eacute;n grandes discrepancias raciales y sociales de todo g&eacute;nero.  Discrepancias entre los pa&iacute;ses ricos, los menos ricos y los pobres.  Discrepancias, por &uacute;ltimo, entre las instituciones internacionales, nacidas de  la aspiraci&oacute;n de los pueblos a la paz, y las ambiciones puestas al servicio de  la expansi&oacute;n de la propia ideolog&iacute;a o los ego&iacute;smos colectivos existentes en las  naciones y en otras entidades sociales.</span></p> <p><span style="font-size: small;">Todo ello alimenta la mutua desconfianza y la hostilidad, los conflictos y  las desgracias, de los que el hombre es, a la vez, causa y v&iacute;ctima.</span></p> <p><span style="font-size: small;"><em><strong>Aspiraciones m&aacute;s universales de la humanidad</strong></em></span></p> <p><span style="font-size: small;">9. Entre tanto, se afianza la convicci&oacute;n de que el g&eacute;nero humano puede y debe  no s&oacute;lo perfeccionar su dominio sobre las cosas creadas, sino que le corresponde  adem&aacute;s establecer un orden pol&iacute;tico, econ&oacute;mico y social que est&eacute; m&aacute;s al servicio  del hombre y permita a cada uno y a cada grupo afirmar y cultivar su propia  dignidad.</span></p> <p><span style="font-size: small;">De aqu&iacute; las instantes reivindicaciones econ&oacute;micas de much&iacute;simos, que tienen  viva conciencia de que la carencia de bienes que sufren se debe a la injusticia  o a una no equitativa distribuci&oacute;n. Las naciones en v&iacute;a de desarrollo, como son  las independizadas recientemente, desean participar en los bienes de la  civilizaci&oacute;n moderna, no s&oacute;lo en el plano pol&iacute;tico, sino tambi&eacute;n en el orden  econ&oacute;mico, y desempe&ntilde;ar libremente su funci&oacute;n en el mundo. Sin embargo, est&aacute;  aumentando a diario la distancia que las separa de las naciones m&aacute;s ricas y la  dependencia incluso econ&oacute;mica que respecto de &eacute;stas padecen. Los pueblos  hambrientos interpelan a los pueblos opulentos.</span></p> <p><span style="font-size: small;">La mujer, all&iacute; donde todav&iacute;a no lo ha logrado, reclama la igualdad de derecho  y de hecho con el hombre. Los trabajadores y los agricultores no s&oacute;lo quieren  ganarse lo necesario para la vida, sino que quieren tambi&eacute;n desarrollar por  medio del trabajo sus dotes personales y participar activamente en la ordenaci&oacute;n  de la vida econ&oacute;mica, social, pol&iacute;tica y cultural. Por primera vez en la  historia, todos los pueblos est&aacute;n convencidos de que los beneficios de la  cultura pueden y deben extenderse realmente a todas las naciones.</span></p> <p><span style="font-size: small;">Pero bajo todas estas reivindicaciones se oculta una aspiraci&oacute;n m&aacute;s profunda  y m&aacute;s universal: las personas y los grupos sociales est&aacute;n sedientos de una vida  plena y de una vida libre, digna del hombre, poniendo a su servicio las inmensas  posibilidades que les ofrece el mundo actual. Las naciones, por otra parte, se  esfuerzan cada vez m&aacute;s por formar una comunidad universal.</span></p> <p><span style="font-size: small;">De esta forma, el mundo moderno aparece a la vez poderoso y d&eacute;bil, capaz de  lo mejor y de lo peor, pues tiene abierto el camino para optar entre la libertad  o la esclavitud, entre el progreso o el retroceso, entre la fraternidad o el  odio. El hombre sabe muy bien que est&aacute; en su mano el dirigir correctamente las  fuerzas que &eacute;l ha desencadenado, y que pueden aplastarle o servirle. Por ello se  interroga a s&iacute; mismo.</span></p> <p><span style="font-size: small;"><strong><em>Los interrogantes m&aacute;s profundos del hombre</em></strong></span></p> <p><span style="font-size: small;">10. En realidad de verdad, los desequilibrios que fatigan al mundo moderno  est&aacute;n conectados con ese otro desequilibrio fundamental que hunde sus ra&iacute;ces en  el coraz&oacute;n humano. Son muchos los elementos que se combaten en el propio  interior del hombre. A fuer de criatura, el hombre experimenta m&uacute;ltiples  limitaciones; se siente, sin embargo, ilimitado en sus deseos y llamado a una  vida superior. Atra&iacute;do por muchas solicitaciones, tiene que elegir y que  renunciar. M&aacute;s a&uacute;n, como enfermo y pecador, no raramente hace lo que no quiere y  deja de hacer lo que querr&iacute;a llevar a cabo. Por ello siente en s&iacute; mismo la  divisi&oacute;n, que tantas y tan graves discordias provoca en la sociedad. Son  much&iacute;simos los que, tarados en su vida por el materialismo pr&aacute;ctico, no quieren  saber nada de la clara percepci&oacute;n de este dram&aacute;tico estado, o bien, oprimidos  por la miseria, no tienen tiempo para ponerse a considerarlo. Otros esperan del  solo esfuerzo humano la verdadera y plena liberaci&oacute;n de la humanidad y abrigan  el convencimiento de que el futuro del hombre sobre la tierra saciar&aacute; plenamente  todos sus deseos. Y no faltan, por otra parte, quienes, desesperando de poder  dar a la vida un sentido exacto, alaban la insolencia de quienes piensan que la  existencia carece de toda significaci&oacute;n propia y se esfuerzan por darle un  sentido puramente subjetivo. Sin embargo, ante la actual evoluci&oacute;n del mundo,  son cada d&iacute;a m&aacute;s numerosos los que se plantean o los que acometen con nueva  penetraci&oacute;n las cuestiones m&aacute;s fundamentales: &iquest;Qu&eacute; es el hombre? &iquest;Cu&aacute;l es el  sentido del dolor, del mal, de la muerte, que, a pesar de tantos progresos  hechos, subsisten todav&iacute;a? &iquest;Qu&eacute; valor tienen las victorias logradas a tan caro  precio? &iquest;Qu&eacute; puede dar el hombre a la sociedad? &iquest;Qu&eacute; puede esperar de ella? &iquest;Qu&eacute;  hay despu&eacute;s de esta vida temporal?.</span></p> <p><span style="font-size: small;">Cree la Iglesia que Cristo, muerto y resucitado por todos, da al hombre su  luz y su fuerza por el Esp&iacute;ritu Santo a fin de que pueda responder a su m&aacute;xima  vocaci&oacute;n y que no ha sido dado bajo el cielo a la humanidad otro nombre en el  que sea necesario salvarse. Igualmente cree que la clave, el centro y el fin de  toda la historia humana se halla en su Se&ntilde;or y Maestro. Afirma adem&aacute;s la Iglesia  que bajo la superficie de lo cambiante hay muchas cosas permanentes, que tienen  su &uacute;ltimo fundamento en Cristo, quien existe ayer, hoy y para siempre. Bajo la  luz de Cristo, imagen de Dios invisible, primog&eacute;nito de toda la creaci&oacute;n, el  Concilio habla a todos para esclarecer el misterio del hombre y para cooperar en  el hallazgo de soluciones que respondan a los principales problemas de nuestra  &eacute;poca.</span></p> <p align="center"><span style="font-size: small;"><br /><strong>PRIMERA PARTE</strong></span></p> <p align="center"><span style="font-size: small;"><strong>LA IGLESIA Y LA VOCACI&Oacute;N DEL HOMBRE</strong></span></p> <p><span style="font-size: small;"><br /><em><strong>Hay que responder a las mociones del Esp&iacute;ritu</strong></em></span></p> <p><span style="font-size: small;">11. El Pueblo de Dios, movido por la fe, que le impulsa a creer que quien lo  conduce es el Esp&iacute;ritu del Se&ntilde;or, que llena el universo, procura discernir en  los acontecimientos, exigencias y deseos, de los cuales participa juntamente con  sus contempor&aacute;neos, los signos verdaderos de la presencia o de los planes de  Dios. La fe todo lo ilumina con nueva luz y manifiesta el plan divino sobre la  entera vocaci&oacute;n del hombre. Por ello orienta la menta hacia soluciones  plenamente humanas.</span></p> <p><span style="font-size: small;">El Concilio se propone, ante todo, juzgar bajo esta luz los valores que hoy  disfrutan la m&aacute;xima consideraci&oacute;n y enlazarlos de nuevo con su fuente divina.  Estos valores, por proceder de la inteligencia que Dios ha dado al hombre,  poseen una bondad extraordinaria; pero, a causa de la corrupci&oacute;n del coraz&oacute;n  humano, sufren con frecuencia desviaciones contrarias a su debida ordenaci&oacute;n.  Por ello necesitan purificaci&oacute;n.</span></p> <p><span style="font-size: small;">&iquest;Qu&eacute; piensa del hombre la Iglesia? &iquest;Qu&eacute; criterios fundamentales deben  recomendarse para levantar el edificio de la sociedad actual? &iquest;Qu&eacute; sentido  &uacute;ltimo tiene la acci&oacute;n humana en el universo? He aqu&iacute; las preguntas que aguardan  respuesta. Esta har&aacute; ver con claridad que el Pueblo de Dios y la humanidad, de  la que aqu&eacute;l forma parte, se prestan mutuo servicio, lo cual demuestra que la  misi&oacute;n de la Iglesia es religiosa y, por lo mismo, plenamente humana.</span></p> <p align="center"><span style="font-size: small;"><br /><strong>CAP&Iacute;TULO I</strong></span></p> <p align="center"><span style="font-size: small;"><strong>LA DIGNIDAD DE LA PERSONA HUMANA</strong></span></p> <p><span style="font-size: small;"><br /><em><strong>El hombre, imagen de Dios</strong></em></span></p> <p><span style="font-size: small;">12. Creyentes y no creyentes est&aacute;n generalmente de acuerdo en este punto:  todos los bienes de la tierra deben ordenarse en funci&oacute;n del hombre, centro y  cima de todos ellos.</span></p> <p><span style="font-size: small;">Pero, &iquest;qu&eacute; es el hombre? Muchas son las opiniones que el hombre se ha dado y  se da sobre s&iacute; mismo. Diversas e incluso contradictorias. Exalt&aacute;ndose a s&iacute; mismo  como regla absoluta o hundi&eacute;ndose hasta la desesperaci&oacute;n. La duda y la ansiedad  se siguen en consecuencia. La Iglesia siente profundamente estas dificultades,  y, aleccionada por la Revelaci&oacute;n divina, puede darles la respuesta que perfile  la verdadera situaci&oacute;n del hombre, d&eacute; explicaci&oacute;n a sus enfermedades y permita  conocer simult&aacute;neamente y con acierto la dignidad y la vocaci&oacute;n propias del  hombre.</span></p> <p><span style="font-size: small;">La Biblia nos ense&ntilde;a que el hombre ha sido creado "a imagen de Dios", con  capacidad para conocer y amar a su Creador, y que por Dios ha sido constituido  se&ntilde;or de la entera creaci&oacute;n visible para gobernarla y usarla glorificando a  Dios. &iquest;Qu&eacute; es el hombre para que t&uacute; te acuerdes de &eacute;l? &iquest;O el hijo del hombre  para que te cuides de &eacute;l? Apenas lo has hecho inferior a los &aacute;ngeles al  coronarlo de gloria y esplendor. T&uacute; lo pusiste sobre la obra de tus manos. Todo  fue puesto por ti debajo de sus pies (<em>Ps</em> 8, 5-7).</span></p> <p><span style="font-size: small;">Pero Dios no cre&oacute; al hombre en solitario. Desde el principio los hizo hombre  y mujer (<em>Gen</em> l,27). Esta sociedad de hombre y mujer es la expresi&oacute;n  primera de la comuni&oacute;n de personas humanas. El hombre es, en efecto, por su  &iacute;ntima naturaleza, un ser social, y no puede vivir ni desplegar sus cualidades  sin relacionarse con los dem&aacute;s.</span></p> <p><span style="font-size: small;">Dios, pues, nos dice tambi&eacute;n la Biblia, <em> mir&oacute; cuanto hab&iacute;a hecho, y lo  juzg&oacute; muy bueno</em> (<em>Gen</em> 1,31). </span></p> <p><span style="font-size: small;"><strong><em>El pecado</em></strong></span></p> <p><span style="font-size: small;">13. Creado por Dios en la justicia, el hombre, sin embargo, por instigaci&oacute;n  del demonio, en el propio exordio de la historia, abus&oacute; de su libertad,  levant&aacute;ndose contra Dios y pretendiendo alcanzar su propio fin al margen de  Dios. Conocieron a Dios, pero no le glorificaron como a Dios. Obscurecieron su  est&uacute;pido coraz&oacute;n y prefirieron servir a la criatura, no al Creador. Lo que la  Revelaci&oacute;n divina nos dice coincide con la experiencia. El hombre, en efecto,  cuando examina su coraz&oacute;n, comprueba su inclinaci&oacute;n al mal y se siente anegado  por muchos males, que no pueden tener origen en su santo Creador. Al negarse con  frecuencia a reconocer a Dios como su principio, rompe el hombre la debida  subordinaci&oacute;n a su fin &uacute;ltimo, y tambi&eacute;n toda su ordenaci&oacute;n tanto por lo que  toca a su propia persona como a las relaciones con los dem&aacute;s y con el resto de  la creaci&oacute;n.</span></p> <p><span style="font-size: small;">Es esto lo que explica la divisi&oacute;n &iacute;ntima del hombre. Toda la vida humana, la  individual y la colectiva, se presenta como lucha, y por cierto dram&aacute;tica, entre  el bien y el mal, entre la luz y las tinieblas. M&aacute;s todav&iacute;a, el hombre se nota  incapaz de dome&ntilde;ar con eficacia por s&iacute; solo los ataques del mal, hasta el punto  de sentirse como aherrojado entre cadenas. Pero el Se&ntilde;or vino en persona para  liberar y vigorizar al hombre, renov&aacute;ndole interiormente y expulsando al  pr&iacute;ncipe de este mundo (cf. <em>Io</em> 12,31), que le reten&iacute;a en la esclavitud del pecado. El pecado rebaja al hombre,  impidi&eacute;ndole lograr su propia plenitud.</span></p> <p><span style="font-size: small;">A la luz de esta Revelaci&oacute;n, la sublime vocaci&oacute;n y la miseria profunda que el  hombre experimenta hallan simult&aacute;neamente su &uacute;ltima explicaci&oacute;n.</span></p> <p><span style="font-size: small;"><strong><em>Constituci&oacute;n del hombre</em></strong></span></p> <p><span style="font-size: small;">14. En la unidad de cuerpo y alma, el hombre, por su misma condici&oacute;n  corporal, es una s&iacute;ntesis del universo material, el cual alcanza por medio del  hombre su m&aacute;s alta cima y alza la voz para la libre alabanza del Creador. No  debe, por tanto, despreciar la vida corporal, sino que, por el contrario, debe  tener por bueno y honrar a su propio cuerpo, como criatura de Dios que ha de  resucitar en el &uacute;ltimo d&iacute;a. Herido por el pecado, experimenta, sin embargo, la  rebeli&oacute;n del cuerpo. La propia dignidad humana pide, pues, que glorifique a Dios  en su cuerpo y no permita que lo esclavicen las inclinaciones depravadas de su  coraz&oacute;n.</span></p> <p><span style="font-size: small;">No se equivoca el hombre al afirmar su superioridad sobre el universo  material y al considerarse no ya como part&iacute;cula de la naturaleza o como elemento  an&oacute;nimo de la ciudad humana. Por su interioridad es, en efecto, superior al  universo entero; a esta profunda interioridad retorna cuando entra dentro de su  coraz&oacute;n, donde Dios le aguarda, escrutador de los corazones, y donde &eacute;l  personalmente, bajo la mirada de Dios, decide su propio destino. Al afirmar, por  tanto, en s&iacute; mismo la espiritualidad y la inmortalidad de su alma, no es el  hombre juguete de un espejismo ilusorio provocado solamente por las condiciones  f&iacute;sicas y sociales exteriores, sino que toca, por el contrario, la verdad m&aacute;s  profunda de la realidad.</span></p> <p><span style="font-size: small;"><em><strong>Dignidad de la inteligencia, verdad y sabidur&iacute;a</strong></em></span></p> <p><span style="font-size: small;">15. Tiene raz&oacute;n el hombre, participante de la luz de la inteligencia divina,  cuando afirma que por virtud de su inteligencia es superior al universo  material. Con el ejercicio infatigable de su ingenio a lo largo de los siglos,  la humanidad ha realizado grandes avances en las ciencias positivas, en el campo  de la t&eacute;cnica y en la esfera de las artes liberales. Pero en nuestra &eacute;poca ha  obtenido &eacute;xitos extraordinarios en la investigaci&oacute;n y en el dominio del mundo  material. Siempre, sin embargo, ha buscado y ha encontrado una verdad m&aacute;s  profunda. La inteligencia no se ci&ntilde;e solamente a los fen&oacute;menos. Tiene capacidad  para alcanzar la realidad inteligible con verdadera certeza, aunque a  consecuencia del pecado est&eacute; parcialmente oscurecida y debilitada.</span></p> <p><span style="font-size: small;">Finalmente, la naturaleza intelectual de la persona humana se perfecciona y  debe perfeccionarse por medio de la sabidur&iacute;a, la cual atrae con suavidad la  mente del hombre a la b&uacute;squeda y al amor de la verdad y del bien. Imbuido por  ella, el hombre se alza por medio de lo visible hacia lo invisible.</span></p> <p><span style="font-size: small;">Nuestra &eacute;poca, m&aacute;s que ninguna otra, tiene necesidad de esta sabidur&iacute;a para  humanizar todos los nuevos descubrimientos de la humanidad. El destino futuro  del mundo corre peligro si no forman hombres m&aacute;s instruidos en esta sabidur&iacute;a.  Debe advertirse a este respecto que muchas naciones econ&oacute;micamente pobres, pero  ricas en esta sabidur&iacute;a, pueden ofrecer a las dem&aacute;s una extraordinaria  aportaci&oacute;n.</span></p> <p><span style="font-size: small;">Con el don del Esp&iacute;ritu Santo, el hombre llega por la fe a contemplar y  saborear el misterio del plan divino.</span></p> <p><span style="font-size: small;"><em><strong>Dignidad de la conciencia moral</strong></em></span></p> <p><span style="font-size: small;">16. En lo m&aacute;s profundo de su conciencia descubre el hombre la existencia de  una ley que &eacute;l no se dicta a s&iacute; mismo, pero a la cual debe obedecer, y cuya voz  resuena, cuando es necesario, en los o&iacute;dos de su coraz&oacute;n, advirti&eacute;ndole que debe  amar y practicar el bien y que debe evitar el mal: haz esto, evita aquello.  Porque el hombre tiene una ley escrita por Dios en su coraz&oacute;n, en cuya  obediencia consiste la dignidad humana y por la cual ser&aacute; juzgado personalmente.  La conciencia es el n&uacute;cleo m&aacute;s secreto y el sagrario del hombre, en el que &eacute;ste  se siente a solas con Dios, cuya voz resuena en el recinto m&aacute;s &iacute;ntimo de  aqu&eacute;lla. Es la conciencia la que de modo admirable da a conocer esa ley cuyo  cumplimiento consiste en el amor de Dios y del pr&oacute;jimo. La fidelidad a esta  conciencia une a los cristianos con los dem&aacute;s hombres para buscar la verdad y  resolver con acierto los numerosos problemas morales que se presentan al  individuo y a la sociedad. Cuanto mayor es el predominio de la recta conciencia,  tanto mayor seguridad tienen las personas y las sociedades para apartarse del  ciego capricho y para someterse a las normas objetivas de la moralidad. No rara  vez, sin embargo, ocurre que yerra la conciencia por ignorancia invencible, sin  que ello suponga la p&eacute;rdida de su dignidad. Cosa que no puede afirmarse cuando  el hombre se despreocupa de buscar la verdad y el bien y la conciencia se va  progresivamente entenebreciendo por el h&aacute;bito del pecado.</span></p> <p><span style="font-size: small;"><em><strong>Grandeza de la libertad</strong></em></span></p> <p><span style="font-size: small;">17. La orientaci&oacute;n del hombre hacia el bien s&oacute;lo se logra con el uso de la  libertad, la cual posee un valor que nuestros contempor&aacute;neos ensalzan con  entusiasmo. Y con toda raz&oacute;n. Con frecuencia, sin embargo, la fomentan de forma  depravada, como si fuera pura licencia para hacer cualquier cosa, con tal que  deleite, aunque sea mala. La verdadera libertad es signo eminente de la imagen  divina en el hombre. Dios ha querido dejar al hombre en manos de su propia  decisi&oacute;n para que as&iacute; busque espont&aacute;neamente a su Creador y, adhiri&eacute;ndose  libremente a &eacute;ste, alcance la plena y bienaventurada perfecci&oacute;n. La dignidad  humana requiere, por tanto, que el hombre act&uacute;e seg&uacute;n su conciencia y libre  elecci&oacute;n, es decir, movido e inducido por convicci&oacute;n interna personal y no bajo  la presi&oacute;n de un ciego impulso interior o de la mera coacci&oacute;n externa. El hombre  logra esta dignidad cuando, liberado totalmente de la cautividad de las  pasiones, tiende a su fin con la libre elecci&oacute;n del bien y se procura medios  adecuados para ello con eficacia y esfuerzo crecientes. La libertad humana,  herida por el pecado, para dar la m&aacute;xima eficacia a esta ordenaci&oacute;n a Dios, ha  de apoyarse necesariamente en la gracia de Dios. Cada cual tendr&aacute; que dar cuanta  de su vida ante el tribunal de Dios seg&uacute;n la conducta buena o mala que haya  observado.</span></p> <p><span style="font-size: small;"><em><strong>El misterio de la muerte</strong></em></span></p> <p><span style="font-size: small;">18. El m&aacute;ximo enigma de la vida humana es la muerte. El hombre sufre con el  dolor y con la disoluci&oacute;n progresiva del cuerpo. Pero su m&aacute;ximo tormento es el  temor por la desaparici&oacute;n perpetua. Juzga con instinto certero cuando se resiste  a aceptar la perspectiva de la ruina total y del adi&oacute;s definitivo. La semilla de  eternidad que en s&iacute; lleva, por se irreducible a la sola materia, se levanta  contra la muerte. Todos los esfuerzos de la t&eacute;cnica moderna, por muy &uacute;tiles que  sea, no pueden calmar esta ansiedad del hombre: la pr&oacute;rroga de la longevidad que  hoy proporciona la biolog&iacute;a no puede satisfacer ese deseo del m&aacute;s all&aacute; que surge  ineluctablemente del coraz&oacute;n humano.</span></p> <p><span style="font-size: small;">Mientras toda imaginaci&oacute;n fracasa ante la muerte, la Iglesia, aleccionada por  la Revelaci&oacute;n divina, afirma que el hombre ha sido creado por Dios para un  destino feliz situado m&aacute;s all&aacute; de las fronteras de la miseria terrestre. La fe  cristiana ense&ntilde;a que la muerte corporal, que entr&oacute; en la historia a consecuencia  del pecado, ser&aacute; vencida cuando el omnipotente y misericordioso Salvador  restituya al hombre en la salvaci&oacute;n perdida por el pecado. Dios ha llamado y  llama al hombre a adherirse a El con la total plenitud de su ser en la perpetua  comuni&oacute;n de la incorruptible vida divina. Ha sido Cristo resucitado el que ha  ganado esta victoria para el hombre, liber&aacute;ndolo de la muerte con su propia  muerte. Para todo hombre que reflexione, la fe, apoyada en s&oacute;lidos argumentos,  responde satisfactoriamente al interrogante angustioso sobre el destino futuro  del hombre y al mismo tiempo ofrece la posibilidad de una comuni&oacute;n con nuestros  mismos queridos hermanos arrebatados por la muerte, d&aacute;ndonos la esperanza de que  poseen ya en Dios la vida verdadera.</span></p> <p><span style="font-size: small;"><em><strong>Formas y ra&iacute;ces del ate&iacute;smo</strong></em></span></p> <p><span style="font-size: small;">19. La raz&oacute;n m&aacute;s alta de la dignidad humana consiste en la vocaci&oacute;n del  hombre a la uni&oacute;n con Dios. Desde su mismo nacimiento, el hombre es invitado al  di&aacute;logo con Dios. Existe pura y simplemente por el amor de Dios, que lo cre&oacute;, y  por el amor de Dios, que lo conserva. Y s&oacute;lo se puede decir que vive en la  plenitud de la verdad cuando reconoce libremente ese amor y se conf&iacute;a por entero  a su Creador. Muchos son, sin embargo, los que hoy d&iacute;a se desentienden del todo  de esta &iacute;ntima y vital uni&oacute;n con Dios o la niegan en forma expl&iacute;cita. Es este  ate&iacute;smo uno de los fen&oacute;menos m&aacute;s graves de nuestro tiempo. Y debe ser examinado  con toda atenci&oacute;n.</span></p> <p><span style="font-size: small;">La palabra "ate&iacute;smo" designa realidades muy diversas. Unos niegan a Dios  expresamente. Otros afirman que nada puede decirse acerca de Dios. Los hay que  someten la cuesti&oacute;n teol&oacute;gica a un an&aacute;lisis metodol&oacute;gico tal, que reputa como  in&uacute;til el propio planteamiento de la cuesti&oacute;n. Muchos, rebasando indebidamente  los l&iacute;mites sobre esta base puramente cient&iacute;fica o, por el contrario, rechazan  sin excepci&oacute;n toda verdad absoluta. Hay quienes exaltan tanto al hombre, que  dejan sin contenido la fe en Dios, ya que les interesa m&aacute;s, a lo que parece, la  afirmaci&oacute;n del hombre que la negaci&oacute;n de Dios. Hay quienes imaginan un Dios por  ellos rechazado, que nada tiene que ver con el Dios del Evangelio. Otros ni  siquiera se plantean la cuesti&oacute;n de la existencia de Dios, porque, al parecer,  no sienten inquietud religiosa alguna y no perciben el motivo de preocuparse por  el hecho religiosos. Adem&aacute;s, el ate&iacute;smo nace a veces como violenta protesta  contra la existencia del mal en el mundo o como adjudicaci&oacute;n indebida del  car&aacute;cter absoluto a ciertos bienes humanos que son considerados pr&aacute;cticamente  como suced&aacute;neos de Dios. La misma civilizaci&oacute;n actual, no en s&iacute; misma, pero s&iacute;  por su sobrecarga de apego a la tierra, puede dificultar en grado notable el  acceso del hombre a Dios.</span></p> <p><span style="font-size: small;">Quienes voluntariamente pretenden apartar de su coraz&oacute;n a Dios y soslayar las  cuestiones religiosas, desoyen el dictamen de su conciencia y, por tanto, no  carecen de culpa. Sin embargo, tambi&eacute;n los creyentes tienen en esto su parte de  responsabilidad. Porque el ate&iacute;smo, considerado en su total integridad, no es un  fen&oacute;meno originario, sino un fen&oacute;meno derivado de varias causas, entre las que  se debe contar tambi&eacute;n la reacci&oacute;n cr&iacute;tica contra las religiones, y, ciertamente  en algunas zonas del mundo, sobre todo contra la religi&oacute;n cristiana. Por lo  cual, en esta g&eacute;nesis del ate&iacute;smo pueden tener parte no peque&ntilde;a los propios  creyentes, en cuanto que, con el descuido de la educaci&oacute;n religiosa, o con la  exposici&oacute;n inadecuada de la doctrina, o incluso con los defectos de su vida  religiosa, moral y social, han velado m&aacute;s bien que revelado el genuino rostro de  Dios y de la religi&oacute;n.</span></p> <p><span style="font-size: small;"><strong><em>El ate&iacute;smo sistem&aacute;tico</em></strong></span></p> <p><span style="font-size: small;">20. Con frecuencia, el ate&iacute;smo moderno reviste tambi&eacute;n la forma sistem&aacute;tica,  la cual, dejando ahora otras causas, lleva el af&aacute;n de autonom&iacute;a humana hasta  negar toda dependencia del hombre respecto de Dios. Los que profesan este  ate&iacute;smo afirman que la esencia de la libertad consiste en que el hombre es el  fin de s&iacute; mismo, el &uacute;nico art&iacute;fice y creador de su propia historia. Lo cual no  puede conciliarse, seg&uacute;n ellos, con el reconocimiento del Se&ntilde;or, autor y fin de  todo, o por lo menos tal afirmaci&oacute;n de Dios es completamente superflua. El  sentido de poder que el progreso t&eacute;cnico actual da al hombre puede favorecer  esta doctrina.</span></p> <p><span style="font-size: small;">Entre las formas del ate&iacute;smo moderno debe mencionarse la que pone la  liberaci&oacute;n del hombre principalmente en su liberaci&oacute;n econ&oacute;mica y social.  Pretende este ate&iacute;smo que la religi&oacute;n, por su propia naturaleza, es un obst&aacute;culo  para esta liberaci&oacute;n, porque, al orientar el esp&iacute;ritu humano hacia una vida  futura ilusoria, apartar&iacute;a al hombre del esfuerzo por levantar la ciudad  temporal. Por eso, cuando los defensores de esta doctrina logran alcanzar el  dominio pol&iacute;tico del Estado, atacan violentamente a la religi&oacute;n, difundiendo el  ate&iacute;smo, sobre todo en materia educativa, con el uso de todos los medios de  presi&oacute;n que tiene a su alcance el poder p&uacute;blico.</span></p> <p><span style="font-size: small;"><em><strong>Actitud de la Iglesia ante el ate&iacute;smo</strong></em></span></p> <p><span style="font-size: small;">21. La Iglesia, fiel a Dios y fiel a los hombres, no puede dejar de reprobar  con dolor, pero con firmeza, como hasta ahora ha reprobado, esas perniciosas  doctrinas y conductas, que son contrarias a la raz&oacute;n y a la experiencia humana  universal y privan al hombre de su innata grandeza.</span></p> <p><span style="font-size: small;">Quiere, sin embargo, conocer las causas de la negaci&oacute;n de Dios que se  esconden en la mente del hombre ateo. Consciente de la gravedad de los problemas  planteados por el ate&iacute;smo y movida por el amor que siente a todos los hombres,  la Iglesia juzga que los motivos del ate&iacute;smo deben ser objeto de serio y m&aacute;s  profundo examen.</span></p> <p><span style="font-size: small;">La Iglesia afirma que el reconocimiento de Dios no se opone en modo alguno a  la dignidad humana, ya que esta dignidad tiene en el mismo Dios su fundamento y  perfecci&oacute;n. Es Dios creador el que constituye al hombre inteligente y libre en  la sociedad. Y, sobre todo, el hombre es llamado, como hijo, a la uni&oacute;n con Dios  y a la participaci&oacute;n de su felicidad. Ense&ntilde;a adem&aacute;s la Iglesia que la esperanza  escatol&oacute;gica no merma la importancia de las tareas temporales, sino que m&aacute;s bien  proporciona nuevos motivos de apoyo para su ejercicio. Cuando, por el contrario,  faltan ese fundamento divino y esa esperanza de la vida eterna, la dignidad  humana sufre lesiones grav&iacute;simas -es lo que hoy con frecuencia sucede-, y los  enigmas de la vida y de la muerte, de la culpa y del dolor, quedan sin  solucionar, llevando no raramente al hombre a la desesperaci&oacute;n.</span></p> <p><span style="font-size: small;">Todo hombre resulta para s&iacute; mismo un problema no resuelto, percibido con  cierta obscuridad. Nadie en ciertos momentos, sobre todo en los acontecimientos  m&aacute;s importantes de la vida, puede huir del todo el interrogante referido. A este  problema s&oacute;lo Dios da respuesta plena y totalmente cierta; Dios, que llama al  hombre a pensamientos m&aacute;s altos y a una b&uacute;squeda m&aacute;s humilde de la verdad.</span></p> <p><span style="font-size: small;">El remedio del ate&iacute;smo hay que buscarlo en la exposici&oacute;n adecuada de la  doctrina y en la integridad de vida de la Iglesia y de sus miembros. A la  Iglesia toca hacer presentes y como visibles a Dios Padre y a su Hijo encarnado  con la continua renovaci&oacute;n y purificaci&oacute;n propias bajo la gu&iacute;a del Esp&iacute;ritu  Santo. Esto se logra principalmente con el testimonio de una fe viva y adulta,  educada para poder percibir con lucidez las dificultades y poderlas vencer.  Numerosos m&aacute;rtires dieron y dan preclaro testimonio de esta fe, la cual debe  manifestar su fecundidad imbuyendo toda la vida, incluso la profana, de los  creyentes, e impuls&aacute;ndolos a la justicia y al amor, sobre todo respecto del  necesitado. Mucho contribuye, finalmente, a esta afirmaci&oacute;n de la presencia de  Dios el amor fraterno de los fieles, que con esp&iacute;ritu un&aacute;nime colaboran en la fe  del Evangelio y se alzan como signo de unidad. </span></p> <p><span style="font-size: small;">La Iglesia, aunque rechaza en forma absoluta el ate&iacute;smo, reconoce  sinceramente que todos los hombres, creyentes y no creyentes, deben colaborar en  la edificaci&oacute;n de este mundo, en el que viven en com&uacute;n. Esto no puede hacerse  sin un prudente y sincero di&aacute;logo. Lamenta, pues, la Iglesia la discriminaci&oacute;n  entre creyentes y no creyentes que algunas autoridades pol&iacute;ticas, negando los  derechos fundamentales de la persona humana, establecen injustamente. Pide para  los creyentes libertad activa para que puedan levantar en este mundo tambi&eacute;n un  templo a Dios. E invita cort&eacute;smente a los ateos a que consideren sin prejuicios  el Evangelio de Cristo.</span></p> <p><span style="font-size: small;">La Iglesia sabe perfectamente que su mensaje est&aacute; de acuerdo con los deseos  m&aacute;s profundos del coraz&oacute;n humano cuando reivindica la dignidad de la vocaci&oacute;n  del hombre, devolviendo la esperanza a quienes desesperan ya de sus destinos m&aacute;s  altos. Su mensaje, lejos de empeque&ntilde;ecer al hombre, difunde luz, vida y libertad  para el progreso humano. Lo &uacute;nico que puede llenar el coraz&oacute;n del hombre es  aquello que "nos hiciste, Se&ntilde;or, para ti, y nuestro coraz&oacute;n est&aacute; inquieto hasta  que descanse en ti".</span></p> <p><span style="font-size: small;"><strong><em>Cristo, el Hombre nuevo</em></strong></span></p> <p><span style="font-size: small;">22. En realidad, el misterio del hombre s&oacute;lo se esclarece en el misterio del  Verbo encarnado. Porque Ad&aacute;n, el primer hombre, era figura del que hab&iacute;a de  venir, es decir, Cristo nuestro Se&ntilde;or, Cristo, el nuevo Ad&aacute;n, en la misma  revelaci&oacute;n del misterio del Padre y de su amor, manifiesta plenamente el hombre  al propio hombre y le descubre la sublimidad de su vocaci&oacute;n. Nada extra&ntilde;o, pues,  que todas las verdades hasta aqu&iacute; expuestas encuentren en Cristo su fuente y su  corona.</span></p> <p><span style="font-size: small;">El que es <em> imagen de Dios invisible</em> (<em>Col</em> 1,15) es tambi&eacute;n el  hombre perfecto, que ha devuelto a la descendencia de Ad&aacute;n la semejanza divina,  deformada por el primer pecado. En &eacute;l, la naturaleza humana asumida, no  absorbida, ha sido elevada tambi&eacute;n en nosotros a dignidad sin igual. El Hijo de  Dios con su encarnaci&oacute;n se ha unido, en cierto modo, con todo hombre. Trabaj&oacute;  con manos de hombre, pens&oacute; con inteligencia de hombre, obr&oacute; con voluntad de  hombre, am&oacute; con coraz&oacute;n de hombre. Nacido de la Virgen Mar&iacute;a, se hizo  verdaderamente uno de los nuestros, semejantes en todo a nosotros, excepto en el  pecado.</span></p> <p><span style="font-size: small;">Cordero inocente, con la entrega lib&eacute;rrima de su sangre nos mereci&oacute; la vida.  En El Dios nos reconcili&oacute; consigo y con nosotros y nos liber&oacute; de la esclavitud  del diablo y del pecado, por lo que cualquiera de nosotros puede decir con el  Ap&oacute;stol: El Hijo de Dios <em> me am&oacute; y se entreg&oacute; a s&iacute; mismo por m&iacute;</em> (<em>Gal</em> 2,20). Padeciendo por nosotros, nos dio ejemplo para seguir sus  pasos y, adem&aacute;s abri&oacute; el camino, con cuyo seguimiento la vida y la muerte se  santifican y adquieren nuevo sentido.</span></p> <p><span style="font-size: small;">El hombre cristiano, conformado con la imagen del Hijo, que es el Primog&eacute;nito  entre muchos hermanos, recibe <em> las primicias del Esp&iacute;ritu</em> (<em>Rom</em> 8,23), las cuales le capacitan para cumplir la ley nueva del amor. Por medio de  este Esp&iacute;ritu, que es <em> prenda de la herencia</em> (<em>Eph</em> 1,14), se  restaura internamente todo el hombre hasta que llegue <em> la redenci&oacute;n del  cuerpo</em> (<em>Rom</em> 8,23). Si el Esp&iacute;ritu de Aquel que resucit&oacute; a Jes&uacute;s de entre los muertos habita  en vosotros, el que resucit&oacute; a Cristo Jes&uacute;s de entre los muertos dar&aacute; tambi&eacute;n  vida a vuestros cuerpos mortales por virtud de su Esp&iacute;ritu que habita en  vosotros (<em>Rom</em> 8,11). Urgen al cristiano la necesidad y el deber de  luchar, con muchas tribulaciones, contra el demonio, e incluso de padecer la  muerte. Pero, asociado al misterio pascual, configurado con la muerte de Cristo,  llegar&aacute;, corroborado por la esperanza, a la resurrecci&oacute;n.</span></p> <p><span style="font-size: small;">Esto vale no solamente para los cristianos, sino tambi&eacute;n para todos los  hombres de buena voluntad, en cuyo coraz&oacute;n obra la gracia de modo invisible.  Cristo muri&oacute; por todos, y la vocaci&oacute;n suprema del hombre en realidad es una  sola, es decir, la divina. En consecuencia, debemos creer que el Esp&iacute;ritu Santo  ofrece a todos la posibilidad de que, en la forma de s&oacute;lo Dios conocida, se  asocien a este misterio pascual.</span></p> <p><span style="font-size: small;">Este es el gran misterio del hombre que la Revelaci&oacute;n cristiana esclarece a  los fieles. Por Cristo y en Cristo se ilumina el enigma del dolor y de la  muerte, que fuera del Evangelio nos envuelve en absoluta obscuridad. Cristo  resucit&oacute;; con su muerte destruy&oacute; la muerte y nos dio la vida, para que, hijos en  el Hijo, clamemos en el Esp&iacute;ritu: <em>Abba!,&iexcl;Padre!</em></span></p> <p align="center"><span style="font-size: small;"><br /><strong>CAP&Iacute;TULO II</strong></span></p> <p align="center"><span style="font-size: small;"><strong>LA COMUNIDAD HUMANA</strong></span></p> <p><span style="font-size: small;"><br /><em><strong>Prop&oacute;sito del Concilio</strong></em></span></p> <p><span style="font-size: small;">23. Entre los principales aspectos del mundo actual hay que se&ntilde;alar la  multiplicaci&oacute;n de las relaciones mutuas entre los hombres. Contribuye  sobremanera a este desarrollo el moderno progreso t&eacute;cnico. Sin embargo, la  perfecci&oacute;n del coloquio fraterno no est&aacute; en ese progreso, sino m&aacute;s hondamente en  la comunidad que entre las personas se establece, la cual exige el mutuo respeto  de su plena dignidad espiritual. La Revelaci&oacute;n cristiana presta gran ayuda para  fomentar esta comuni&oacute;n interpersonal y al mismo tiempo nos lleva a una m&aacute;s  profunda comprensi&oacute;n de las leyes que regulan la vida social, y que el Creador  grab&oacute; en la naturaleza espiritual y moral del hombre.</span></p> <p><span style="font-size: small;">Como el Magisterio de la Iglesia en recientes documentos ha expuesto  ampliamente la doctrina cristiana sobre la sociedad humana, el Concilio se  limita a recordar tan s&oacute;lo algunas verdades fundamentales y exponer sus  fundamentos a la luz de la Revelaci&oacute;n. A continuaci&oacute;n subraya ciertas  consecuencias que de aqu&eacute;llas fluyen, y que tienen extraordinaria importancia en  nuestros d&iacute;as. </span></p> <p><span style="font-size: small;"><strong><em>&Iacute;ndole comunitaria de la vocaci&oacute;n humana seg&uacute;n el plan de Dios</em></strong></span></p> <p><span style="font-size: small;">24. Dios, que cuida de todos con paterna solicitud, ha querido que los  hombres constituyan una sola familia y se traten entre s&iacute; con esp&iacute;ritu de  hermanos. Todos han sido creados a imagen y semejanza de Dios, quien hizo de uno  todo el linaje humano y para poblar toda la haz de la tierra (<em>Act</em> 17,26),  y todos son llamados a un solo e id&eacute;ntico fin, esto es, Dios mismo.</span></p> <p><span style="font-size: small;">Por lo cual, el amor de Dios y del pr&oacute;jimo es el primero y el mayor  mandamiento. La Sagrada Escritura nos ense&ntilde;a que el amor de Dios no puede  separarse del amor del pr&oacute;jimo: ... <em> cualquier otro precepto en esta  sentencia se resume : Amar&aacute;s al pr&oacute;jimo como a ti mismo ... El amor es el  cumplimiento de la ley </em> (<em>Rom</em> 13,9-10; cf. <em>1 Io</em> 4,20). Esta  doctrina posee hoy extraordinaria importancia a causa de dos hechos: la  creciente interdependencia mutua de los hombres y la unificaci&oacute;n asimismo  creciente del mundo.</span></p> <p><span style="font-size: small;">M&aacute;s a&uacute;n, el Se&ntilde;or, cuando ruega al Padre que <em> todos sean uno, como  nosotros tambi&eacute;n somos uno</em> (<em>Io</em> 17,21-22), abriendo perspectivas  cerradas a la raz&oacute;n humana, sugiere una cierta semejanza entre la uni&oacute;n de las  personas divinas y la uni&oacute;n de los hijos de Dios en la verdad y en la caridad.  Esta semejanza demuestra que el hombre, &uacute;nica criatura terrestre a la que Dios  ha amado por s&iacute; mismo, no puede encontrar su propia plenitud si no es en la  entrega sincera de s&iacute; mismo a los dem&aacute;s.</span></p> <p><span style="font-size: small;"><em><strong>Interdependencia entre la persona humana y la sociedad</strong></em></span></p> <p><span style="font-size: small;">25. La &iacute;ndole social del hombre demuestra que el desarrollo de la persona  humana y el crecimiento de la propia sociedad est&aacute;n mutuamente condicionados.  porque el principio, el sujeto y el fin de todas las instituciones sociales es y  debe ser la persona humana, la cual, por su misma naturaleza, tiene absoluta  necesidad de la vida social. La vida social no es, pues, para el hombre  sobrecarga accidental. Por ello, a trav&eacute;s del trato con los dem&aacute;s, de la  reciprocidad de servicios, del di&aacute;logo con los hermanos, la vida social  engrandece al hombre en todas sus cualidades y le capacita para responder a su  vocaci&oacute;n.</span></p> <p><span style="font-size: small;">De los v&iacute;nculos sociales que son necesarios para el cultivo del hombre, unos,  como la familia y la comunidad pol&iacute;tica, responden m&aacute;s inmediatamente a su  naturaleza profunda; otros, proceden m&aacute;s bien de su libre voluntad. En nuestra  &eacute;poca, por varias causas, se multiplican sin cesar las conexiones mutuas y las  interdependencias; de aqu&iacute; nacen diversas asociaciones e instituciones tanto de  derecho p&uacute;blico como de derecho privado. Este fen&oacute;meno, que recibe el nombre de  socializaci&oacute;n, aunque encierra algunos peligros, ofrece, sin embargo, muchas  ventajas para consolidar y desarrollar las cualidades de la persona humana y  para garantizar sus derechos.</span></p> <p><span style="font-size: small;">Mas si la persona humana, en lo tocante al cumplimiento de su vocaci&oacute;n,  incluida la religiosa, recibe mucho de esta vida en sociedad, no se puede, sin  embargo, negar que las circunstancias sociales en que vive y en que est&aacute; como  inmersa desde su infancia, con frecuencia le apartan del bien y le inducen al  mal. Es cierto que las perturbaciones que tan frecuentemente agitan la realidad  social proceden en parte de las tensiones propias de las estructuras econ&oacute;micas,  pol&iacute;ticas y sociales. Pero proceden, sobre todo, de la soberbia y del ego&iacute;smo  humanos, que trastornan tambi&eacute;n el ambiente social. Y cuando la realidad social  se ve viciada por las consecuencias del pecado, el hombre, inclinado ya al mal  desde su nacimiento, encuentra nuevos est&iacute;mulos para el pecado, los cuales s&oacute;lo  pueden vencerse con denodado esfuerzo ayudado por la gracia.</span></p> <p><span style="font-size: small;"><em><strong>La promoci&oacute;n del bien com&uacute;n</strong></em></span></p> <p><span style="font-size: small;">26. La interdependencia, cada vez m&aacute;s estrecha, y su progresiva  universalizaci&oacute;n hacen que el bien com&uacute;n -esto es, el conjunto de condiciones de  la vida social que hacen posible a las asociaciones y a cada uno de sus miembros  el logro m&aacute;s pleno y m&aacute;s f&aacute;cil de la propia perfecci&oacute;n- se universalice cada vez  m&aacute;s, e implique por ello derechos y obligaciones que miran a todo el g&eacute;nero  humano. Todo grupo social debe tener en cuanta las necesidades y las leg&iacute;timas  aspiraciones de los dem&aacute;s grupos; m&aacute;s a&uacute;n, debe tener muy en cuanta el bien  com&uacute;n de toda la familia humana.</span></p> <p><span style="font-size: small;">Crece al mismo tiempo la conciencia de la excelsa dignidad de la persona  humana, de su superioridad sobre las cosas y de sus derechos y deberes  universales e inviolables. Es, pues, necesario que se facilite al hombre todo lo  que &eacute;ste necesita para vivir una vida verdaderamente humana, como son el  alimento, el vestido, la vivienda, el derecho a la libre elecci&oacute;n de estado ya  fundar una familia, a la educaci&oacute;n, al trabajo, a la buena fama, al respeto, a  una adecuada informaci&oacute;n, a obrar de acuerdo con la norma recta de su  conciencia, a la protecci&oacute;n de la vida privada y a la justa libertad tambi&eacute;n en  materia religiosa.</span></p> <p><span style="font-size: small;">El orden social, pues, y su progresivo desarrollo deben en todo momento  subordinarse al bien de la persona, ya que el orden real debe someterse al orden  personal, y no al contrario. El propio Se&ntilde;or lo advirti&oacute; cuando dijo que el  s&aacute;bado hab&iacute;a sido hecho para el hombre, y no el hombre para el s&aacute;bado. El orden  social hay que desarrollarlo a diario, fundarlo en la verdad, edificarlo sobre  la justicia, vivificarlo por el amor. Pero debe encontrar en la libertad un  equilibrio cada d&iacute;a m&aacute;s humano. Para cumplir todos estos objetivos hay que  proceder a una renovaci&oacute;n de los esp&iacute;ritus y a profundas reformas de la  sociedad.</span></p> <p><span style="font-size: small;">El Esp&iacute;ritu de Dios, que con admirable providencia gu&iacute;a el curso de los  tiempos y renueva la faz de la tierra, no es ajeno a esta evoluci&oacute;n. Y, por su  parte, el fermento evang&eacute;lico ha despertado y despierta en el coraz&oacute;n del hombre  esta irrefrenable exigencia de la dignidad.</span></p> <p><span style="font-size: small;"><em><strong>El respeto a la persona humana</strong></em></span></p> <p><span style="font-size: small;">27. Descendiendo a consecuencias pr&aacute;cticas de m&aacute;xima urgencia, el Concilio  inculca el respeto al hombre, de forma de cada uno, sin excepci&oacute;n de nadie, debe  considerar al pr&oacute;jimo como otro yo, cuidando en primer lugar de su vida y de los  medios necesarios para vivirla dignamente, no sea que imitemos a aquel rico que  se despreocup&oacute; por completo del pobre L&aacute;zaro.</span></p> <p><span style="font-size: small;">En nuestra &eacute;poca principalmente urge la obligaci&oacute;n de acercarnos a todos y de  servirlos con eficacia cuando llegue el caso, ya se trate de ese anciano  abandonado de todos, o de ese trabajador extranjero despreciado injustamente, o  de ese desterrado, o de ese hijo ileg&iacute;timo que debe aguantar sin raz&oacute;n el pecado  que &eacute;l no cometi&oacute;, o de ese hambriento que recrimina nuestra conciencia  recordando la palabra del Se&ntilde;or: <em> Cuantas veces hicisteis eso a uno de estos  mis hermanos menores, a mi me lo hicisteis</em>. (<em>Mt</em> 25,40).</span></p> <p><span style="font-size: small;">No s&oacute;lo esto. Cuanto atenta contra la vida -homicidios de cualquier clase,  genocidios, aborto, eutanasia y el mismo suicidio deliberado-; cuanto viola la  integridad de la persona humana, como, por ejemplo, las mutilaciones, las  torturas morales o f&iacute;sicas, los conatos sistem&aacute;ticos para dominar la mente  ajena; cuanto ofende a la dignidad humana, como son las condiciones infrahumanas  de vida, las detenciones arbitrarias, las deportaciones, la esclavitud, la  prostituci&oacute;n, la trata de blancas y de j&oacute;venes; o las condiciones laborales  degradantes, que reducen al operario al rango de mero instrumento de lucro, sin  respeto a la libertad y a la responsabilidad de la persona humana: todas estas  pr&aacute;cticas y otras parecidas son en s&iacute; mismas infamantes, degradan la  civilizaci&oacute;n humana, deshonran m&aacute;s a sus autores que a sus v&iacute;ctimas y son  totalmente contrarias al honor debido al Creador.</span></p> <p><span style="font-size: small;"><strong><em>Respeto y amor a los adversarios</em></strong></span></p> <p><span style="font-size: small;">28. Quienes sienten u obran de modo distinto al nuestro en materia social,  pol&iacute;tica e incluso religiosa, deben ser tambi&eacute;n objeto de nuestro respeto y  amor. Cuanto m&aacute;s humana y caritativa sea nuestra comprensi&oacute;n &iacute;ntima de su manera  de sentir, mayor ser&aacute; la facilidad para establecer con ellos el di&aacute;logo.</span></p> <p><span style="font-size: small;">Esta caridad y esta benignidad en modo alguno deben convertirse en  indiferencia ante la verdad y el bien. M&aacute;s a&uacute;n, la propia caridad exige el  anuncio a todos los hombres de la verdad saludable. Pero es necesario distinguir  entre el error, que siempre debe ser rechazado, y el hombre que yerra, el cual  conserva la dignidad de la persona incluso cuando est&aacute; desviado por ideas falsas  o insuficientes en materia religiosa. Dios es el &uacute;nico juez y escrutador del  coraz&oacute;n humano. Por ello, nos proh&iacute;be juzgar la culpabilidad interna de los  dem&aacute;s.</span></p> <p><span style="font-size: small;">La doctrina de Cristo pide tambi&eacute;n que perdonemos las injurias. El precepto  del amor se extiende a todos los enemigos. Es el mandamiento de la Nueva Ley:  &laquo;Hab&eacute;is o&iacute;do que se dijo: "Amar&aacute;s a tu pr&oacute;jimo y aborrecer&aacute;s a tu enemigo". Pero  yo os digo : "Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian y orad  por lo que os persiguen y calumnian"&raquo; (<em>Mt</em> 5,43-44).</span></p> <p><span style="font-size: small;"><em><strong>La igualdad esencial entre los hombres y la justicia social</strong></em></span></p> <p><span style="font-size: small;">29. La igualdad fundamental entre todos los hombres exige un reconocimiento  cada vez mayor. Porque todos ellos, dotados de alma racional y creados a imagen  de Dios, tienen la misma naturaleza y el mismo origen. Y porque, redimidos por  Cristo, disfrutan de la misma vocaci&oacute;n y de id&eacute;ntico destino.</span></p> <p><span style="font-size: small;">Es evidente que no todos los hombres son iguales en lo que toca a la  capacidad f&iacute;sica y a las cualidades intelectuales y morales. Sin embargo, toda  forma de discriminaci&oacute;n en los derechos fundamentales de la persona, ya sea  social o cultural, por motivos de sexo, raza, color, condici&oacute;n social, lengua o  religi&oacute;n, debe ser vencida y eliminada por ser contraria al plan divino. En  verdad, es lamentable que los derechos fundamentales de la persona no est&eacute;n  todav&iacute;a protegidos en la forma debida por todas partes. Es lo que sucede cuando  se niega a la mujer el derecho de escoger libremente esposo y de abrazar el  estado de vida que prefiera o se le impide tener acceso a una educaci&oacute;n y a una  cultura iguales a las que se conceden al hombre.</span></p> <p><span style="font-size: small;">M&aacute;s a&uacute;n, aunque existen desigualdades justas entre los hombres, sin embargo,  la igual dignidad de la persona exige que se llegue a una situaci&oacute;n social m&aacute;s  humana y m&aacute;s justa. Resulta escandaloso el hecho de las excesivas desigualdades  econ&oacute;micas y sociales que se dan entre los miembros y los pueblos de una misma  familia humana. Son contrarias a la justicia social, a la equidad, a la dignidad  de la persona humana y a la paz social e internacional.</span></p> <p><span style="font-size: small;">Las instituciones humanas, privadas o p&uacute;blicas, esfu&eacute;rcense por ponerse al  servicio de la dignidad y del fin del hombre. Luchen con energ&iacute;a contra  cualquier esclavitud social o pol&iacute;tica y respeten, bajo cualquier r&eacute;gimen  pol&iacute;tico, los derechos fundamentales del hombre. M&aacute;s a&uacute;n, estas instituciones  deben ir respondiendo cada vez m&aacute;s a las realidades espirituales, que son las  m&aacute;s profundas de todas, aunque es necesario todav&iacute;a largo plazo de tiempo para  llegar al final deseado.</span></p> <p><span style="font-size: small;"><strong><em>Hay que superar la &eacute;tica individualista</em></strong></span></p> <p><span style="font-size: small;">30. La profunda y r&aacute;pida transformaci&oacute;n de la vida exige con suma urgencia  que no haya nadie que, por despreocupaci&oacute;n frente a la realidad o por pura  inercia, se conforme con una &eacute;tica meramente individualista. El deber de  justicia y caridad se cumple cada vez m&aacute;s contribuyendo cada uno al bien com&uacute;n  seg&uacute;n la propia capacidad y la necesidad ajena, promoviendo y ayudando a las  instituciones, as&iacute; p&uacute;blicas como privadas, que sirven para mejorar las  condiciones de vida del hombre. Hay quienes profesan amplias y generosas  opiniones, pero en realidad viven siempre como si nunca tuvieran cuidado alguno  de las necesidades sociales. No s&oacute;lo esto; en varios pa&iacute;ses son muchos los que  menosprecian las leyes y las normas sociales. No pocos, con diversos  subterfugios y fraudes, no tienen reparo en soslayar los impuestos justos u  otros deberes para con la sociedad. Algunos subestiman ciertas normas de la vida  social; por ejemplo, las referentes a la higiene o las normas de la circulaci&oacute;n,  sin preocuparse de que su descuido pone en peligro la vida propia y la vida del  pr&oacute;jimo.</span></p> <p><span style="font-size: small;">La aceptaci&oacute;n de las relaciones sociales y su observancia deben ser  consideradas por todos como uno de los principales deberes del hombre  contempor&aacute;neo. Porque cuanto m&aacute;s se unifica el mundo, tanto m&aacute;s los deberes del  hombre rebasan los l&iacute;mites de los grupos particulares y se extiende poco a poco  al universo entero. Ello es imposible si los individuos y los grupos sociales no  cultivan en s&iacute; mismo y difunden en la sociedad las virtudes morales y sociales,  de forma que se conviertan verdaderamente en hombres nuevos y en creadores de  una nueva humanidad con el auxilio necesario de la divina gracia.</span></p> <p><span style="font-size: small;"><em><strong>Responsabilidad y participaci&oacute;n</strong></em></span></p> <p><span style="font-size: small;">31. Para que cada uno pueda cultivar con mayor cuidado el sentido de su  responsabilidad tanto respecto a s&iacute; mismo como de los varios grupos sociales de  los que es miembro, hay que procurar con suma diligencia una m&aacute;s amplia cultura  espiritual, vali&eacute;ndose para ello de los extraordinarios medios de que el g&eacute;nero  humano dispone hoy d&iacute;a. Particularmente la educaci&oacute;n de los j&oacute;venes, sea el que  sea el origen social de &eacute;stos, debe orientarse de tal modo, que forme hombres y  mujeres que no s&oacute;lo sean personas cultas, sino tambi&eacute;n de generoso coraz&oacute;n, de  acuerdo con las exigencias perentorias de nuestra &eacute;poca.</span></p> <p><span style="font-size: small;">Pero no puede llegarse a este sentido de la responsabilidad si no se  facilitan al hombre condiciones de vida que le permitan tener conciencia de su  propia dignidad y respondan a su vocaci&oacute;n, entreg&aacute;ndose a Dios ya los dem&aacute;s. La  libertad humana con frecuencia se debilita cuando el hombre cae en extrema  necesidad, de la misma manera que se envilece cuando el hombre, satisfecho por  una vida demasiado f&aacute;cil, se encierra como en una dorada soledad. Por el  contrario, la libertad se vigoriza cuando el hombre acepta las inevitables  obligaciones de la vida social, toma sobre s&iacute; las multiformes exigencias de la  convivencia humana y se obliga al servicio de la comunidad en que vive.</span></p> <p><span style="font-size: small;">Es necesario por ello estimular en todos la voluntad de participar en los  esfuerzos comunes. Merece alabanza la conducta de aquellas naciones en las que  la mayor parte de los ciudadanos participa con verdadera libertad en la vida  p&uacute;blica. Debe tenerse en cuenta, sin embargo, la situaci&oacute;n real de cada pa&iacute;s y  el necesario vigor de la autoridad p&uacute;blica. Para que todos los ciudadanos se  sientan impulsados a participar en la vida de los diferentes grupos de integran  el cuerpo social, es necesario que encuentren en dichos grupos valores que los  atraigan y los dispongan a ponerse al servicio de los dem&aacute;s. Se puede pensar con  toda raz&oacute;n que el porvenir de la humanidad est&aacute; en manos de quienes sepan dar a  las generaciones venideras razones para vivir y razones para esperar.</span></p> <p><span style="font-size: small;"><em><strong>El Verbo encarnado y la solidaridad humana</strong></em></span></p> <p><span style="font-size: small;">32. Dios cre&oacute; al hombre no para vivir aisladamente, sino para formar  sociedad. De la misma manera, Dios "ha querido santificar y salvar a los hombres  no aisladamente, sin conexi&oacute;n alguna de unos con otros, sino constituyendo un  pueblo que le confesara en verdad y le sirviera santamente". Desde el comienzo  de la historia de la salvaci&oacute;n, Dios ha elegido a los hombres no solamente en  cuanto individuos, sino tambi&eacute;n a cuanto miembros de una determinada comunidad.  A los que eligi&oacute; Dios manifestando su prop&oacute;sito, denomin&oacute; <em> pueblo suyo</em> (<em>Ex</em> 3,7-12), con el que adem&aacute;s estableci&oacute; un pacto en el monte Sina&iacute;.</span></p> <p><span style="font-size: small;">Esta &iacute;ndole comunitaria se perfecciona y se consuma en la obra de Jesucristo.  El propio Verbo encarnado quiso participar de la vida social humana. Asisti&oacute; a  las bodas de Can&aacute;, baj&oacute; a la casa de Zaqueo, comi&oacute; con publicanos y pecadores.  Revel&oacute; el amor del Padre y la excelsa vocaci&oacute;n del hombre evocando las  relaciones m&aacute;s comunes de la vida social y sirvi&eacute;ndose del lenguaje y de las  im&aacute;genes de la vida diaria corriente. Someti&eacute;ndose voluntariamente a las leyes  de su patria, santific&oacute; los v&iacute;nculos humanos, sobre todo los de la familia,  fuente de la vida social. Eligi&oacute; la vida propia de un trabajador de su tiempo y  de su tierra.</span></p> <p><span style="font-size: small;">En su predicaci&oacute;n mand&oacute; claramente a los hijos de Dios que se trataran como  hermanos. Pidi&oacute; en su oraci&oacute;n que todos sus disc&iacute;pulos fuesen uno. M&aacute;s todav&iacute;a,  se ofreci&oacute; hasta la muerte por todos, como Redentor de todos. Nadie tiene mayor  amor que este de dar uno la vida por sus amigos (<em>Io</em> 15,13). Y orden&oacute; a los Ap&oacute;stoles predicar a todas las gentes la nueva ang&eacute;lica,  para que la humanidad se hiciera familia de Dios, en la que la plenitud de la  ley sea el amor.</span></p> <p><span style="font-size: small;">Primog&eacute;nito entre muchos hermanos, constituye, con el don de su Esp&iacute;ritu, una  nueva comunidad fraterna entre todos los que con fe y caridad le reciben despu&eacute;s  de su muerte y resurrecci&oacute;n, esto es, en su Cuerpo, que es la Iglesia, en la que  todos, miembros los unos de los otros, deben ayudarse mutuamente seg&uacute;n la  variedad de dones que se les hayan conferido.</span></p> <p><span style="font-size: small;">Esta solidaridad debe aumentarse siempre hasta aquel d&iacute;a en que llegue su  consumaci&oacute;n y en que los hombres, salvador por la gracia, como familia amada de  Dios y de Cristo hermano, dar&aacute;n a Dios gloria perfecta.</span></p> <p align="center"><span style="font-size: small;"><br /><strong>CAP&Iacute;TULO III:</strong></span></p> <p align="center"><span style="font-size: small;"><strong>LA ACTIVIDAD HUMANA EN EL MUNDO</strong></span></p> <p align="left"><span style="font-size: small;"><em><strong>Planteamiento del problema</strong></em></span></p> <p><span style="font-size: small;">33. Siempre se ha esforzado el hombre con su trabajo y con su ingenio en  perfeccionar su vida; pero en nuestros d&iacute;as, gracias a la ciencia y la t&eacute;cnica,  ha logrado dilatar y sigue dilatando el campo de su dominio sobre casi toda la  naturaleza, y, con ayuda sobre todo el aumento experimentado por los diversos  medios de intercambio entre las naciones, la familia humana se va sintiendo y  haciendo una &uacute;nica comunidad en el mundo. De lo que resulta que gran n&uacute;mero de  bienes que antes el hombre esperaba alcanzar sobre todo de las fuerzas  superiores, hoy los obtiene por s&iacute; mismo.</span></p> <p><span style="font-size: small;">Ante este gigantesco esfuerzo que afecta ya a todo el g&eacute;nero humano, surgen  entre los hombres muchas preguntas. &iquest;Qu&eacute; sentido y valor tiene esa actividad?  &iquest;Cu&aacute;l es el uso que hay que hacer de todas estas cosas? &iquest;A qu&eacute; fin deben tender  los esfuerzos de individuos y colectividades? La Iglesia, custodio del dep&oacute;sito  de la palabra de Dios, del que manan los principios en el orden religioso y  moral, sin que siempre tenga a manos respuesta adecuada a cada cuesti&oacute;n, desea  unir la luz de la Revelaci&oacute;n al saber humano para iluminar el camino  recientemente emprendido por la humanidad.</span></p> <p><span style="font-size: small;"><em><strong>Valor de la actividad humana</strong></em></span></p> <p><span style="font-size: small;">34. Una cosa hay cierta para los creyentes: la actividad humana individual y  colectiva o el conjunto ingente de esfuerzos realizados por el hombre a lo largo  de los siglos para lograr mejores condiciones de vida, considerado en s&iacute; mismo,  responde a la voluntad de Dios. Creado el hombre a imagen de Dios, recibi&oacute; el  mandato de gobernar el mundo en justicia y santidad, sometiendo a s&iacute; la tierra y  cuanto en ella se contiene, y de orientar a Dios la propia persona y el universo  entero, reconociendo a Dios como Creador de todo, de modo que con el  sometimiento de todas las cosas al hombre sea admirable el nombre de Dios en el  mundo.</span></p> <p><span style="font-size: small;">Esta ense&ntilde;anza vale igualmente para los quehaceres m&aacute;s ordinarios. Porque los  hombres y mujeres que, mientras procuran el sustento para s&iacute; y su familia,  realizan su trabajo de forma que resulte provechoso y en servicio de la  sociedad, con raz&oacute;n pueden pensar que con su trabajo desarrollan la obra del  Creador, sirven al bien de sus hermanos y contribuyen de modo personal a que se  cumplan los designios de Dios en la historia.</span></p> <p><span style="font-size: small;">Los cristianos, lejos de pensar que las conquistas logradas por el hombre se  oponen al poder de Dios y que la criatura racional pretende rivalizar con el  Creador, est&aacute;n, por el contrario, persuadidos de que las victorias del hombre  son signo de la grandeza de Dios y consecuencia de su inefable designio. Cuanto  m&aacute;s se acrecienta el poder del hombre, m&aacute;s amplia es su responsabilidad  individual y colectiva. De donde se sigue que el mensaje cristiano no aparta a  los hombres de la edificaci&oacute;n del mundo si los lleva a despreocuparse del bien  ajeno, sino que, al contrario, les impone como deber el hacerlo.</span></p> <p><span style="font-size: small;"><em><strong>Ordenaci&oacute;n de la actividad humana</strong></em></span></p> <p><span style="font-size: small;">35. La actividad humana, as&iacute; como procede del hombre, as&iacute; tambi&eacute;n se ordena  al hombre. Pues &eacute;ste con su acci&oacute;n no s&oacute;lo transforma las cosas y la sociedad,  sino que se perfecciona a s&iacute; mismo. Aprende mucho, cultiva sus facultades, se  supera y se trasciende. Tal superaci&oacute;n, rectamente entendida, es m&aacute;s importante  que las riquezas exteriores que puedan acumularse. El hombre vale m&aacute;s por lo que  es que por lo que tiene. Asimismo, cuanto llevan a cabo los hombres para lograr  m&aacute;s justicia, mayor fraternidad y un m&aacute;s humano planteamiento en los problemas  sociales, vale m&aacute;s que los progresos t&eacute;cnicos. Pues dichos progresos pueden  ofrecer, como si dij&eacute;ramos, el material para la promoci&oacute;n humana, pero por s&iacute;  solos no pueden llevarla a cabo.</span></p> <p><span style="font-size: small;">Por tanto, est&aacute; es la norma de la actividad humana: que, de acuerdo con los  designios y voluntad divinos, sea conforme al aut&eacute;ntico bien del g&eacute;nero humano y  permita al hombre, como individuo y como miembro de la sociedad, cultivar y  realizar &iacute;ntegramente su plena vocaci&oacute;n.</span></p> <p><span style="font-size: small;"><em><strong>La justa autonom&iacute;a de la realidad terrena</strong></em></span></p> <p><span style="font-size: small;">36. Muchos de nuestros contempor&aacute;neos parecen temer que, por una  excesivamente estrecha vinculaci&oacute;n entre la actividad humana y la religi&oacute;n,  sufra trabas la autonom&iacute;a del hombre, de la sociedad o de la ciencia.</span></p> <p><span style="font-size: small;">Si por autonom&iacute;a de la realidad se quiere decir que las cosas creadas y la  sociedad misma gozan de propias leyes y valores, que el hombre ha de descubrir,  emplear y ordenar poco a poco, es absolutamente leg&iacute;tima esta exigencia de  autonom&iacute;a. No es s&oacute;lo que la reclamen imperiosamente los hombres de nuestro  tiempo. Es que adem&aacute;s responde a la voluntad del Creador. Pues, por la propia  naturaleza de la creaci&oacute;n, todas las cosas est&aacute;n dotadas de consistencia, verdad  y bondad propias y de un propio orden regulado, que el hombre debe respetar con  el reconocimiento de la metodolog&iacute;a particular de cada ciencia o arte. Por ello,  la investigaci&oacute;n met&oacute;dica en todos los campos del saber, si est&aacute; realizada de  una forma aut&eacute;nticamente cient&iacute;fica y conforme a las normas morales, nunca ser&aacute;  en realidad contraria a la fe, porque las realidades profanas y las de la fe  tienen su origen en un mismo Dios. M&aacute;s a&uacute;n, quien con perseverancia y humildad  se esfuerza por penetrar en los secretos de la realidad, est&aacute; llevado, aun sin  saberlo, como por la mano de Dios, quien, sosteniendo todas las cosas, da a  todas ellas el ser. Son, a este respecto, de deplorar ciertas actitudes que, por  no comprender bien el sentido de la leg&iacute;tima autonom&iacute;a de la ciencia, se han  dado algunas veces entre los propios cristianos; actitudes que, seguidas de  agrias pol&eacute;micas, indujeron a muchos a establecer una oposici&oacute;n entre la ciencia  y la fe.</span></p> <p><span style="font-size: small;">Pero si <em> autonom&iacute;a de lo temporal</em> quiere decir que la realidad creada  es independiente de Dios y que los hombres pueden usarla sin referencia al  Creador, no hay creyente alguno a quien se le oculte la falsedad envuelta en  tales palabras. La criatura sin el Creador desaparece. Por lo dem&aacute;s, cuantos  creen en Dios, sea cual fuere su religi&oacute;n, escucharon siempre la manifestaci&oacute;n  de la voz de Dios en el lenguaje de la creaci&oacute;n. M&aacute;s a&uacute;n, por el olvido de Dios  la propia criatura queda oscurecida.</span></p> <p><span style="font-size: small;"><strong><em>Deformaci&oacute;n de la actividad humana por el pecado</em></strong></span></p> <p><span style="font-size: small;">37. La Sagrada Escritura, con la que est&aacute; de acuerdo la experiencia de los  siglos, ense&ntilde;a a la familia humana que el progreso altamente beneficioso para el  hombre tambi&eacute;n encierra, sin embargo, gran tentaci&oacute;n, pues los individuos y las  colectividades, subvertida la jerarqu&iacute;a de los valores y mezclado el bien con el  mal, no miran m&aacute;s que a lo suyo, olvidando lo ajeno. Lo que hace que el mundo no  sea ya &aacute;mbito de una aut&eacute;ntica fraternidad, mientras el poder acrecido de la  humanidad est&aacute; amenazando con destruir al propio g&eacute;nero humano.</span></p> <p><span style="font-size: small;">A trav&eacute;s de toda la historia humana existe una dura batalla contra el poder  de las tinieblas, que, iniciada en los or&iacute;genes del mundo, durar&aacute;, como dice el  Se&ntilde;or, hasta el d&iacute;a final. Enzarzado en esta pelea, el hombre ha de luchar  continuamente para acatar el bien, y s&oacute;lo a costa de grandes esfuerzos, con la  ayuda de la gracia de Dios, es capaz de establecer la unidad en s&iacute; mismo. </span></p> <p><span style="font-size: small;">Por ello, la Iglesia de Cristo, confiando en el designio del Creador, a la  vez que reconoce que el progreso puede servir a la verdadera felicidad humana,  no puede dejar de hacer o&iacute;r la voz del Ap&oacute;stol cuando dice: No quer&aacute;is vivir  conforme a este mundo (<em>Rom</em> 12,2); es decir, conforme a aquel esp&iacute;ritu de vanidad y de malicia que  transforma en instrumento de pecado la actividad humana, ordenada al servicio de  Dios y de los hombres.</span></p> <p><span style="font-size: small;">A la hora de saber c&oacute;mo es posible superar tan deplorable miseria, la norma  cristiana es que hay que purificar por la cruz y la resurrecci&oacute;n de Cristo y  encauzar por caminos de perfecci&oacute;n todas las actividades humanas, las cuales, a  causa de la soberbia y el ego&iacute;smo, corren diario peligro.</span><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"> El hombre, redimido por Cristo y hecho, en el Esp&iacute;ritu Santo, nueva criatura,  puede y debe amar las cosas creadas por Dios. Pues de Dios las recibe y las mira  y respeta como objetos salidos de las manos de Dios. D&aacute;ndole gracias por ellas  al Bienhechor y usando y gozando de las criaturas en pobreza y con libertad de  esp&iacute;ritu, entra de veras en posesi&oacute;n del mundo como quien nada tiene y es due&ntilde;o  de todo: <em> Todo es vuestro; vosotros sois de Cristo, y Cristo es de Dios</em> (<em>I  Cor</em> 3,22-23).</span></span></p><p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"> </span></span></span></p><p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><strong><em>Perfecci&oacute;n de la actividad humana en el misterio pascual</em></strong></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">38. El Verbo de Dios, por quien fueron hechas todas las cosas, hecho El mismo  carne y habitando en la tierra, entr&oacute; como hombre perfecto en la historia del  mundo, asumi&eacute;ndola y recapitul&aacute;ndola en s&iacute; mismo.</span></span><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"> El es quien nos revela <em> que Dios es amor</em> (<em>1 Io</em> 4,8), a la vez que nos ense&ntilde;a que la ley  fundamental de la perfecci&oacute;n humana, es el mandamiento nuevo del amor. As&iacute;,  pues, a los que creen en la caridad divina les da la certeza de que abrir a  todos los hombres los caminos del amor y esforzarse por instaurar la fraternidad  universal no son cosas in&uacute;tiles. Al mismo tiempo advierte que esta caridad no  hay que buscarla &uacute;nicamente en los acontecimientos importantes, sino, ante todo,  en la vida ordinaria. El, sufriendo la muerte por todos nosotros, pecadores, nos  ense&ntilde;a con su ejemplo a llevar la cruz que la carne y el mundo echan sobre los  hombros de los que buscan la paz y la justicia. Constituido Se&ntilde;or por su  resurrecci&oacute;n, Cristo, al que le ha sido dada toda potestad en el cielo y en la  tierra, obra ya por la virtud de su Esp&iacute;ritu en el coraz&oacute;n del hombre, no s&oacute;lo  despertando el anhelo del siglo futuro, sino alentando, purificando y  robusteciendo tambi&eacute;n con ese deseo aquellos generosos prop&oacute;sitos con los que la  familia humana intenta hacer m&aacute;s llevadera su propia vida y someter la tierra a  este fin. Mas los dones del Esp&iacute;ritu Santo son diversos: si a unos llama a dar  testimonio manifiesto con el anhelo de la morada celestial y a mantenerlo vivo  en la familia humana, a otros los llama para que se entreguen al servicio  temporal de los hombres, y as&iacute; preparen la materia del reino de los cielos. Pero  a todos les libera, para que, con la abnegaci&oacute;n propia y el empleo de todas las  energ&iacute;as terrenas en pro de la vida, se proyecten hacia las realidades futuras,  cuando la propia humanidad se convertir&aacute;n en oblaci&oacute;n acepta a Dios.</span></span></span></p><p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"> </span></span></span></span></p><p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">El Se&ntilde;or dej&oacute; a los suyos prenda de tal esperanza y alimento para el camino  en aquel sacramento de la fe en el que los elementos de la naturaleza,  cultivados por el hombre, se convierten en el cuerpo y sangre gloriosos con la  cena de la comuni&oacute;n fraterna y la degustaci&oacute;n del banquete celestial.</span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><em><strong>Tierra nueva y cielo nuevo</strong></em></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">39. Ignoramos el tiempo en que se har&aacute; la consumaci&oacute;n de la tierra y de la  humanidad. Tampoco conocemos de qu&eacute; manera se transformar&aacute; el universo. La  figura de este mundo, afeada por el pecado, pasa, pero Dios nos ense&ntilde;a que nos  prepara una nueva morada y una nueva tierra donde habita la justicia, y cuya  bienaventuranza es capaz de saciar y rebasar todos los anhelos de paz que surgen  en el coraz&oacute;n humano.</span></span><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"> Entonces, vencida la muerte, los hijos de Dios resucitar&aacute;n en Cristo, y lo que  fue sembrado bajo el signo de la debilidad y de la corrupci&oacute;n, se revestir&aacute; de  incorruptibilidad, y, permaneciendo la caridad y sus obras, se ver&aacute;n libres de  la servidumbre de la vanidad todas las criaturas, que Dios cre&oacute; pensando en el  hombre.</span></span></span></span></p><p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"> </span></span></span></span></span></p><p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Se nos advierte que de nada le sirve al hombre ganar todo el mundo si se  pierde a s&iacute; mismo. No obstante, la espera de una tierra nueva no debe  amortiguar, sino m&aacute;s bien aliviar, la preocupaci&oacute;n de perfeccionar esta tierra,  donde crece el cuerpo de la nueva familia humana, el cual puede de alguna manera  anticipar un vislumbre del siglo nuevo. Por ello, aunque hay que distinguir  cuidadosamente progreso temporal y crecimiento del reino de Cristo, sin embargo,  el primero, en cuanto puede contribuir a ordenar mejor la sociedad humana,  interesa en gran medida al reino de Dios.</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Pues los bienes de la dignidad humana, la uni&oacute;n fraterna y la libertad; en  una palabra, todos los frutos excelentes de la naturaleza y de nuestro esfuerzo,  despu&eacute;s de haberlos propagado por la tierra en el Esp&iacute;ritu del Se&ntilde;or y de  acuerdo con su mandato, volveremos a encontrarlos limpios de toda mancha,  iluminados y trasfigurados, cuando Cristo entregue al Padre el reino eterno y  universal: "reino de verdad y de vida; reino de santidad y gracia; reino de  justicia, de amor y de paz". El reino est&aacute; ya misteriosamente presente en  nuestra tierra; cuando venga el Se&ntilde;or, se consumar&aacute; su perfecci&oacute;n.</span></span></span></span></span></p> <p align="center"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><br /><strong>CAP&Iacute;TULO IV</strong></span></span></span></span></span></p> <p align="center"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><strong>MISI&Oacute;N DE LA IGLESIA EN EL MUNDO CONTEMPOR&Aacute;NEO</strong></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><em><strong>Relaci&oacute;n mutua entre la Iglesia y el mundo</strong></em></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">40. Todo lo que llevamos dicho sobre la dignidad de la persona, sobre la  comunidad humana, sobre el sentido profundo de la actividad del hombre,  constituye el fundamento de la relaci&oacute;n entre la Iglesia y el mundo, y tambi&eacute;n  la base para el mutuo di&aacute;logo. Por tanto, en este cap&iacute;tulo, presupuesto todo lo  que ya ha dicho el Concilio sobre el misterio de la Iglesia, va a ser objeto de  consideraci&oacute;n la misma Iglesia en cuanto que existe en este mundo y vive y act&uacute;a  con &eacute;l.</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Nacida del amor del Padre Eterno, fundada en el tiempo por Cristo Redentor,  reunida en el Esp&iacute;ritu Santo, la Iglesia tiene una finalidad escatol&oacute;gica y de  salvaci&oacute;n, que s&oacute;lo en el mundo futuro podr&aacute; alcanzar plenamente. Est&aacute; presente  ya aqu&iacute; en la tierra, formada por hombres, es decir, por miembros de la ciudad  terrena que tienen la vocaci&oacute;n de formar en la propia historia del g&eacute;nero humano  la familia de los hijos de Dios, que ha de ir aumentando sin cesar hasta la  venida del Se&ntilde;or. Unida ciertamente por razones de los bienes eternos y  enriquecida por ellos, esta familia ha sido "constituida y organizada por Cristo  como sociedad en este mundo" y est&aacute; dotada de "los medios adecuados propios de  una uni&oacute;n visible y social". De esta forma, la Iglesia, "entidad social visible  y comunidad espiritual", avanza juntamente con toda la humanidad, experimenta la  suerte terrena del mundo, y su raz&oacute;n de ser es actuar como fermento y como alma  de la sociedad, que debe renovarse en Cristo y transformarse en familia de Dios.</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Esta compenetraci&oacute;n de la ciudad terrena y de la ciudad eterna s&oacute;lo puede  percibirse por la fe; m&aacute;s a&uacute;n, es un misterio permanente de la historia humana  que se ve perturbado por el pecado hasta la plena revelaci&oacute;n de la claridad de  los hijos de Dios. Al buscar su propio fin de salvaci&oacute;n, la Iglesia no s&oacute;lo  comunica la vida divina al hombre, sino que adem&aacute;s difunde sobre el universo  mundo, en cierto modo, el reflejo de su luz, sobre todo curando y elevando la  dignidad de la persona, consolidando la firmeza de la sociedad y dotando a la  actividad diaria de la humanidad de un sentido y de una significaci&oacute;n mucho m&aacute;s  profundos. Cree la Iglesia que de esta manera, por medio de sus hijos y por  medio de su entera comunidad, puede ofrecer gran ayuda para dar un sentido m&aacute;s  humano al hombre a su historia.</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">La Iglesia cat&oacute;lica de buen grado estima mucho todo lo que en este orden han  hecho y hacen las dem&aacute;s Iglesias cristianas o comunidades eclesi&aacute;sticas con su  obra de colaboraci&oacute;n. Tiene asimismo la firme persuasi&oacute;n de que el mundo, a  trav&eacute;s de las personas individuales y de toda la sociedad humana, con sus  cualidades y actividades, puede ayudarla mucho y de m&uacute;ltiples maneras en la  preparaci&oacute;n del Evangelio. Exp&oacute;nense a continuaci&oacute;n algunos principios generales  para promover acertadamente este mutuo intercambio y esta mutua ayuda en todo  aquello que en cierta manera es com&uacute;n a la Iglesia y al mundo.</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><em><strong>Ayuda que la Iglesia procura prestar a cada hombre</strong></em></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">41. El hombre contempor&aacute;neo camina hoy hacia el desarrollo pleno de su  personalidad y hacia el descubrimiento y afirmaci&oacute;n crecientes de sus derechos.  Como a la Iglesia se ha confiado la manifestaci&oacute;n del misterio de Dios, que es  el fin &uacute;ltimo del hombre, la Iglesia descubre con ello al hombre el sentido de  la propia existencia, es decir, la verdad m&aacute;s profunda acerca del ser humano.  Bien sabe la Iglesia que s&oacute;lo Dios, al que ella sirve, responde a las  aspiraciones m&aacute;s profundas del coraz&oacute;n humano, el cual nunca se sacia plenamente  con solos los alimentos terrenos. Sabe tambi&eacute;n que el hombre, atra&iacute;do sin cesar  por el Esp&iacute;ritu de Dios, nunca jam&aacute;s ser&aacute; del todo indiferente ante el problema  religioso, como los prueban no s&oacute;lo la experiencia de los siglos pasados, sino  tambi&eacute;n m&uacute;ltiples testimonios de nuestra &eacute;poca. Siempre desear&aacute; el hombre saber,  al menos confusamente, el sentido de su vida, de su acci&oacute;n y de su muerte. La  presencia misma de la Iglesia le recuerda al hombre tales problemas; pero es  s&oacute;lo Dios, quien cre&oacute; al hombre a su imagen y lo redimi&oacute; del pecado, el que  puede dar respuesta cabal a estas preguntas, y ello por medio de la Revelaci&oacute;n  en su Hijo, que se hizo hombre. El que sigue a Cristo, Hombre perfecto, se  perfecciona cada vez m&aacute;s en su propia dignidad de hombre.</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Apoyada en esta fe, la Iglesia puede rescatar la dignidad humana del  incesante cambio de opiniones que, por ejemplo, deprimen excesivamente o exaltan  sin moderaci&oacute;n alguna el cuerpo humano. No hay ley humana que pueda garantizar  la dignidad personal y la libertad del hombre con la seguridad que comunica el  Evangelio de Cristo, confiado a la Iglesia. El Evangelio enuncia y proclama la  libertad de los hijos de Dios, rechaza todas las esclavitudes, que derivan, en  &uacute;ltima instancia, del pecado; respeta santamente la dignidad de la conciencia y  su libre decisi&oacute;n; advierte sin cesar que todo talento humano debe redundar en  servicio de Dios y bien de la humanidad; encomienda, finalmente, a todos a la  caridad de todos. Esto corresponde a la ley fundamental de la econom&iacute;a  cristiana. Porque, aunque el mismo Dios es Salvador y Creador, e igualmente,  tambi&eacute;n Se&ntilde;or de la historia humana y de la historia de la salvaci&oacute;n, sin  embargo, en esta misma ordenaci&oacute;n divina, la justa autonom&iacute;a de lo creado, y  sobre todo del hombre, no se suprime, sino que m&aacute;s bien se restituye a su propia  dignidad y se ve en ella consolidada.</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">La Iglesia, pues, en virtud del Evangelio que se le ha confiado, proclama los  derechos del hombre y reconoce y estima en mucho el dinamismo de la &eacute;poca  actual, que est&aacute; promoviendo por todas partes tales derechos. Debe, sin embargo,  lograrse que este movimiento quede imbuido del esp&iacute;ritu evang&eacute;lico y garantizado  frente a cualquier apariencia de falsa autonom&iacute;a. Acecha, en efecto, la  tentaci&oacute;n de juzgar que nuestros derechos personales solamente son salvados en  su plenitud cuando nos vemos libres de toda norma divina. Por ese camino, la  dignidad humano no se salva; por el contrario, perece.</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><em><strong>Ayuda que la Iglesia procura dar a la sociedad humana</strong></em></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">42. La uni&oacute;n de la familia humana cobra sumo vigor y se completa con la  unidad, fundada en Cristo, de la familia constituida por los hijos de Dios.</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">La misi&oacute;n propia que Cristo confi&oacute; a su Iglesia no es de orden pol&iacute;tico,  econ&oacute;mico o social. El fin que le asign&oacute; es de orden religioso. Pero  precisamente de esta misma misi&oacute;n religiosa derivan funciones, luces y energ&iacute;as  que pueden servir para establecer y consolidar la comunidad humana seg&uacute;n la ley  divina. M&aacute;s a&uacute;n, donde sea necesario, seg&uacute;n las circunstancias de tiempo y de  lugar, la misi&oacute;n de la Iglesia puede crear, mejor dicho, debe crear, obras al  servicio de todos, particularmente de los necesitados, como son, por ejemplo,  las obras de misericordia u otras semejantes.</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">La Iglesia reconoce, adem&aacute;s, cuanto de bueno se halla en el actual dinamismo  social: sobre todo la evoluci&oacute;n hacia la unidad, el proceso de una sana  socializaci&oacute;n civil y econ&oacute;mica. La promoci&oacute;n de la unidad concuerda con la  misi&oacute;n &iacute;ntima de la Iglesia, ya que ella es "en Cristo como sacramento, o sea  signo e instrumento de la uni&oacute;n &iacute;ntima con Dios y de la unidad de todo el g&eacute;nero  humano". Ense&ntilde;a as&iacute; al mundo que la genuina uni&oacute;n social exterior procede de la  uni&oacute;n de los esp&iacute;ritus y de los corazones, esto es, de la fe y de la caridad,  que constituyen el fundamento indisoluble de su unidad en el Esp&iacute;ritu Santo. Las  energ&iacute;as que la Iglesia puede comunicar a la actual sociedad humana radican en  esa fe y en esa caridad aplicadas a la vida pr&aacute;ctica. No radican en el mero  dominio exterior ejercido con medios puramente humanos.</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Como, por otra parte, en virtud de su misi&oacute;n y naturaleza, no est&aacute; ligada a  ninguna forma particular de civilizaci&oacute;n humana ni a sistema alguno pol&iacute;tico,  econ&oacute;mico y social, la Iglesia, por esta su universalidad, puede constituir un  v&iacute;nculo estrech&iacute;simo entre las diferentes naciones y comunidades humanas, con  tal que &eacute;stas tengan confianza en ella y reconozcan efectivamente su verdadera  libertad para cumplir tal misi&oacute;n. Por esto, la Iglesia advierte a sus hijos, y  tambi&eacute;n a todos los hombres, a que con este familiar esp&iacute;ritu de hijos de Dios  superen todas las desavenencias entre naciones y razas y den firmeza interna a  las justas asociaciones humanas.</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">El Concilio aprecia con el mayor respeto cuanto de verdadero, de bueno y de  justo se encuentra en las variad&iacute;simas instituciones fundadas ya o que  incesantemente se fundan en la humanidad. Declara, adem&aacute;s, que la Iglesia quiere  ayudar y fomentar tales instituciones en lo que de ella dependa y puede  conciliarse con su misi&oacute;n propia. Nada desea tanto como desarrollarse  libremente, en servicio de todos, bajo cualquier r&eacute;gimen pol&iacute;tico que reconozca  los derechos fundamentales de la persona y de la familia y los imperativos del  bien com&uacute;n.</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><em><strong>Ayuda que la Iglesia, a trav&eacute;s de sus hijos,<br />procura prestar al  dinamismo humano</strong></em></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">43. El Concilio exhorta a los cristianos, ciudadanos de la ciudad temporal y  de la ciudad eterna, a cumplir con fidelidad sus deberes temporales, guiados  siempre por el esp&iacute;ritu evang&eacute;lico. Se equivocan los cristianos que, pretextando  que no tenemos aqu&iacute; ciudad permanente, pues buscamos la futura, consideran que  pueden descuidar las tareas temporales, sin darse cuanta que la propia fe es un  motivo que les obliga al m&aacute;s perfecto cumplimiento de todas ellas seg&uacute;n la  vocaci&oacute;n personal de cada uno. Pero no es menos grave el error de quienes, por  el contrario, piensan que pueden entregarse totalmente del todo a la vida  religiosa, pensando que &eacute;sta se reduce meramente a ciertos actos de culto y al  cumplimiento de determinadas obligaciones morales. El divorcio entre la fe y la  vida diaria de muchos debe ser considerado como uno de los m&aacute;s graves errores de  nuestra &eacute;poca. Ya en el Antiguo Testamento los profetas reprend&iacute;an con  vehemencia semejante esc&aacute;ndalo. Y en el Nuevo Testamento sobre todo, Jesucristo  personalmente conminaba graves penas contra &eacute;l. No se creen, por consiguiente,  oposiciones artificiales entre las ocupaciones profesionales y sociales, por una  parte, y la vida religiosa por otra. El cristiano que falta a sus obligaciones  temporales, falta a sus deberes con el pr&oacute;jimo; falta, sobre todo, a sus  obligaciones para con Dios y pone en peligro su eterna salvaci&oacute;n. Siguiendo el  ejemplo de Cristo, quien ejerci&oacute; el artesanado, al&eacute;grense los cristianos de  poder ejercer todas sus actividades temporales haciendo una s&iacute;ntesis vital del  esfuerzo humano, familiar, profesional, cient&iacute;fico o t&eacute;cnico, con los valores  religiosos, bajo cuya alt&iacute;sima jerarqu&iacute;a todo coopera a la gloria de Dios.</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Competen a los laicos propiamente, aunque no exclusivamente, las tareas y el  dinamismo seculares. Cuando act&uacute;an, individual o colectivamente, como ciudadanos  del mundo, no solamente deben cumplir las leyes propias de cada disciplina, sino  que deben esforzarse por adquirir verdadera competencia en todos los campos.  Gustosos colaboren con quienes buscan id&eacute;nticos fines. Conscientes de las  exigencias de la fe y vigorizados con sus energ&iacute;as, acometan sin vacilar, cuando  sea necesario, nuevas iniciativas y ll&eacute;venlas a buen t&eacute;rmino. A la conciencia  bien formada del seglar toca lograr que la ley divina quede grabada en la ciudad  terrena. De los sacerdotes, los laicos pueden esperar orientaci&oacute;n e impulso  espiritual,. Pero no piensen que sus pastores est&aacute;n siempre en condiciones de  poderles dar inmediatamente soluci&oacute;n concreta en todas las cuestiones, aun  graves, que surjan. No es &eacute;sta su misi&oacute;n. Cumplen m&aacute;s bien los laicos su propia  funci&oacute;n con la luz de la sabidur&iacute;a cristiana y con la observancia atenta de la  doctrina del Magisterio.</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Muchas veces suceder&aacute; que la propia concepci&oacute;n cristiana de la vida les  inclinar&aacute; en ciertos casos a elegir una determinada soluci&oacute;n. Pero podr&aacute;  suceder, como sucede frecuentemente y con todo derecho, que otros fieles,  guiados por una no menor sinceridad, juzguen del mismo asunto de distinta  manera. En estos casos de soluciones divergentes aun al margen de la intenci&oacute;n  de ambas partes, muchos tienen f&aacute;cilmente a vincular su soluci&oacute;n con el mensaje  evang&eacute;lico. Entiendan todos que en tales casos a nadie le est&aacute; permitido  reivindicar en exclusiva a favor de su parecer la autoridad de la Iglesia.  Procuren siempre hacerse luz mutuamente con un di&aacute;logo sincero, guardando la  mutua caridad y la solicitud primordial pro el bien com&uacute;n.</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Los laicos, que desempe&ntilde;an parte activa en toda la vida de la Iglesia, no  solamente est&aacute;n obligados a cristianizar el mundo, sino que adem&aacute;s su vocaci&oacute;n  se extiende a ser testigos de Cristo en todo momento en medio de la sociedad  humana.</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Los Obispos, que han recibido la misi&oacute;n de gobernar a la Iglesia de Dios,  prediquen, juntamente con sus sacerdotes, el mensaje de Cristo, de tal manera  que toda la actividad temporal de los fieles quede como inundada por la luz del  Evangelio. Recuerden todos los pastores, adem&aacute;s, que son ellos los que con su  trato y su trabajo pastoral diario exponen al mundo el rostro de la Iglesia, que  es el que sirve a los hombres para juzgar la verdadera eficacia del mensaje  cristiano. Con su vida y con sus palabras, ayudados por los religiosos y por sus  fieles, demuestren que la Iglesia, aun por su sola presencia, portadora de todos  sus dones, es fuente inagotable de las virtudes de que tan necesitado anda el  mundo de hoy. Capac&iacute;tense con insistente af&aacute;n para participar en el di&aacute;logo que  hay que entablar con el mundo y con los hombres de cualquier opini&oacute;n. Tengan  sobre todo muy en el coraz&oacute;n las palabras del Concilio: "Como el mundo entero  tiende cada d&iacute;a m&aacute;s a la unidad civil, econ&oacute;mica y social, conviene tanto m&aacute;s  que los sacerdotes, uniendo sus esfuerzos y cuidados bajo la gu&iacute;a de los Obispos  y del Sumo Pont&iacute;fice, eviten toda causa de dispersi&oacute;n, para que todo el g&eacute;nero  humano venga a la unidad de la familia de Dios".</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Aunque la Iglesia, pro la virtud del Esp&iacute;ritu Santo, se ha mantenido como  esposa fiel de su Se&ntilde;or y nunca ha cesado de ser signo de salvaci&oacute;n en el mundo,  sabe, sin embargo, muy bien que no siempre, a lo largo de su prolongada  historia, fueron todos sus miembros, cl&eacute;rigos o laicos, fieles al esp&iacute;ritu de  Dios. Sabe tambi&eacute;n la Iglesia que a&uacute;n hoy d&iacute;a es mucha la distancia que se da  entre el mensaje que ella anuncia y la fragilidad humana de los mensajeros a  quienes est&aacute; confiado el Evangelio. Dejando a un lado el juicio de la historia  sobre estas deficiencias, debemos, sin embargo, tener conciencia de ellas y  combatirlas con m&aacute;xima energ&iacute;a para que no da&ntilde;en a la difusi&oacute;n del Evangelio. De  igual manera comprende la Iglesia cu&aacute;nto le queda a&uacute;n por madurar, por su  experiencia de siglos, en la relaci&oacute;n que debe mantener con el mundo. Dirigida  por el Esp&iacute;ritu Santo, la Iglesia, como madre, no cesa de "exhortar a sus hijos  a la purificaci&oacute;n y a la renovaci&oacute;n para que brille con mayor claridad la se&ntilde;al  de Cristo en el rostro de la Iglesia".</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><strong><em>Ayuda que la Iglesia recibe del mundo moderno</em></strong></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">44. Interesa al mundo reconocer a la Iglesia como realidad social y fermento  de la historia. De igual manera, la Iglesia reconoce los muchos beneficios que  ha recibido de la evoluci&oacute;n hist&oacute;rica del g&eacute;nero humano.</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">La experiencia del pasado, el progreso cient&iacute;fico, los tesoros escondidos en  las diversas culturas, permiten conocer m&aacute;s a fondo la naturaleza humana, abren  nuevos caminos para la verdad y aprovechan tambi&eacute;n a la Iglesia. Esta, desde el  comienzo de su historia, aprendi&oacute; a expresar el mensaje cristiano con los  conceptos y en la lengua de cada pueblo y procur&oacute; ilustrarlo adem&aacute;s con el saber  filos&oacute;fico. Procedi&oacute; as&iacute; a fin de adaptar el Evangelio a nivel del saber popular  y a las exigencias de los sabios en cuanto era posible. Esta adaptaci&oacute;n de la  predicaci&oacute;n de la palabra revelada debe mantenerse como ley de toda la  evangelizaci&oacute;n. Porque as&iacute; en todos los pueblos se hace posible expresar el  mensaje cristiano de modo apropiado a cada uno de ellos y al mismo tiempo se  fomenta un vivo intercambio entre la Iglesia y las diversas culturas. Para  aumentar este trato sobre todo en tiempos como los nuestros, en que las cosas  cambian tan r&aacute;pidamente y tanto var&iacute;an los modos de pensar, la Iglesia necesita  de modo muy peculiar la ayuda de quienes por vivir en el mundo, sean o no sean  creyentes, conocen a fondo las diversas instituciones y disciplinas y comprenden  con claridad la raz&oacute;n &iacute;ntima de todas ellas. Es propio de todo el Pueblo de  Dios, pero principalmente de los pastores y de los te&oacute;logos, auscultar,  discernir e interpretar, con la ayuda del Esp&iacute;ritu Santo, las m&uacute;ltiples voces de  nuestro tiempo y valorarlas a la luz de la palabra divina, a fin de que la  Verdad revelada pueda ser mejor percibida, mejor entendida y expresada en forma  m&aacute;s adecuada.</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">La Iglesia, por disponer de una estructura social visible, se&ntilde;al de su unidad  en Cristo, puede enriquecerse, y de hecho se enriquece tambi&eacute;n, con la evoluci&oacute;n  de la vida social, no porque le falte en la constituci&oacute;n que Cristo le dio  elemento alguno, sino para conocer con mayor profundidad esta misma  constituci&oacute;n, para expresarla de forma m&aacute;s perfecta y para adaptarla con mayor  acierto a nuestros tiempos. La Iglesia reconoce agradecida que tanto en el  conjunto de su comunidad como en cada uno de sus hijos recibe ayuda variada de  parte de los hombres de toda clase o condici&oacute;n. Porque todo el que promueve la  comunidad humana en el orden de la familia, de la cultura, de la vida  econ&oacute;mico-social, de la vida pol&iacute;tica, as&iacute; nacional como internacional,  proporciona no peque&ntilde;a ayuda, seg&uacute;n el plan divino, tambi&eacute;n a la comunidad  eclesial, ya que &eacute;sta depende asimismo de las realidades externas. M&aacute;s a&uacute;n, la  Iglesia confiesa que le han sido de mucho provecho y le pueden ser todav&iacute;a de  provecho la oposici&oacute;n y aun la persecuci&oacute;n de sus contrarios.</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><strong><em>Cristo, alfa y omega</em></strong></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">45. La Iglesia, al prestar ayuda al mundo y al recibir del mundo m&uacute;ltiple  ayuda, s&oacute;lo pretende una cosa: el advenimiento del reino de Dios y la salvaci&oacute;n  de toda la humanidad. Todo el bien que el Pueblo de Dios puede dar a la familia  humana al tiempo de su peregrinaci&oacute;n en la tierra, deriva del hecho de que la  Iglesia es "sacramento universal de salvaci&oacute;n", que manifiesta y al mismo tiempo  realiza el misterio del amor de Dios al hombre.</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">El Verbo de Dios, por quien todo fue hecho, se encarn&oacute; para que, Hombre  perfecto, salvar&aacute; a todos y recapitulara todas las cosas. El Se&ntilde;or es el fin de  la historia humana, punto de convergencia hacia el cual tienden los deseos de la  historia y de la civilizaci&oacute;n, centro de la humanidad, gozo del coraz&oacute;n humano y  plenitud total de sus aspiraciones. El es aquel a quien el Padre resucit&oacute;,  exalt&oacute; y coloc&oacute; a su derecha, constituy&eacute;ndolo juez de vivos y de muertos.  Vivificados y reunidos en su Esp&iacute;ritu, caminamos como peregrinos hacia la  consumaci&oacute;n de la historia humana, la cual coincide plenamente con su amoroso  designio: "Restaurar en Cristo todo lo que hay en el cielo y en la tierra" (<em>Eph</em> 1,10).<br /><br />He aqu&iacute; que dice el Se&ntilde;or: "Vengo presto, y conmigo mi recompensa,  para dar a cada uno seg&uacute;n sus obra. Yo soy el alfa y la omega, el primero y el  &uacute;ltimo, el principio y el fin" (<em>Apoc</em> 22,12-13).</span></span></span></span></span></p> <p align="center"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><br /><strong>SEGUNDA PARTE</strong></span></span></span></span></span></p> <p align="center"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><strong>ALGUNOS PROBLEMAS M&Aacute;S URGENTES</strong></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><br /><strong><em>Introducci&oacute;n</em></strong></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">46. Despu&eacute;s de haber expuesto la gran dignidad de la persona humana y la  misi&oacute;n, tanto individual como social, a la que ha sido llamada en el mundo  entero, el Concilio, a la luz del Evangelio y de la experiencia humana, llama  ahora la atenci&oacute;n de todos sobre algunos problemas actuales m&aacute;s urgentes que  afectan profundamente al g&eacute;nero humano.</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Entre las numerosas cuestiones que preocupan a todos, haya que mencionar  principalmente las que siguen: el matrimonio y la familia, la cultura humana, la  vida econ&oacute;mico-social y pol&iacute;tica, la solidaridad de la familia de los pueblos y  la paz. Sobre cada una de ellas debe resplandecer la luz de los principios que  brota de Cristo, para guiar a los cristianos e iluminar a todos los hombres en  la b&uacute;squeda de soluci&oacute;n a tantos y tan complejos problemas.<br /></span></span></span></span></span></p> <p align="center"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><strong>CAP&Iacute;TULO I</strong></span></span></span></span></span></p> <p align="center"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><strong>DIGNIDAD DEL MATRIMONIO Y DE LA FAMILIA</strong></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><em><strong>El matrimonio y la familia en el mundo actual</strong></em></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">47. El bienestar de la persona y de la sociedad humana y cristiana est&aacute;  estrechamente ligado a la prosperidad de la comunidad conyugal y familiar. Por  eso los cristianos, junto con todos lo que tienen en gran estima a esta  comunidad, se alegran sinceramente de los varios medios que permiten hoy a los  hombres avanzar en el fomento de esta comunidad de amor y en el respeto a la  vida y que ayudan a los esposos y padres en el cumplimiento de su excelsa  misi&oacute;n; de ellos esperan, adem&aacute;s, los mejores resultados y se afanan por  promoverlos.</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Sin embargo, la dignidad de esta instituci&oacute;n no brilla en todas partes con el  mismo esplendor, puesto que est&aacute; oscurecida por la poligamia, la epidemia del  divorcio, el llamado amor libre y otras deformaciones; es m&aacute;s, el amor  matrimonial queda frecuentemente profanado por el ego&iacute;smo, el hedonismo y los  usos il&iacute;citos contra la generaci&oacute;n. Por otra parte, la actual situaci&oacute;n  econ&oacute;mico, social-psicol&oacute;gica y civil son origen de fuertes perturbaciones para  la familia. En determinadas regiones del universo, finalmente, se observan con  preocupaci&oacute;n los problemas nacidos del incremento demogr&aacute;fico. Todo lo cual  suscita angustia en las conciencias. Y, sin embargo, un hecho muestra bien el  vigor y la solidez de la instituci&oacute;n matrimonial y familiar: las profundas  transformaciones de la sociedad contempor&aacute;nea, a pesar de las dificultades a que  han dado origen, con much&iacute;sima frecuencia manifiestan, de varios modos, la  verdadera naturaleza de tal instituci&oacute;n.</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Por tanto el Concilio, con la exposici&oacute;n m&aacute;s clara de algunos puntos  capitales de la doctrina de la Iglesia, pretende iluminar y fortalecer a los  cristianos y a todos los hombres que se esfuerzan por garantizar y promover la  intr&iacute;nseca dignidad del estado matrimonial y su valor eximio.</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><em><strong>El car&aacute;cter sagrado del matrimonio y de la familia</strong></em></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">48. Fundada por el Creador y en posesi&oacute;n de sus propias leyes, la &iacute;ntima  comunidad conyugal de vida y amor se establece sobre la alianza de los c&oacute;nyuges,  es decir, sobre su consentimiento personal e irrevocable. As&iacute;, del acto humano  por el cual los esposos se dan y se reciben mutuamente, nace, aun ante la  sociedad, una instituci&oacute;n confirmada por la ley divina. Este v&iacute;nculo sagrado, en  atenci&oacute;n al bien tanto de los esposos y de la prole como de la sociedad, no  depende de la decisi&oacute;n humana. Pues es el mismo Dios el autor del matrimonio, al  cual ha dotado con bienes y fines varios, todo lo cual es de suma importancia  para la continuaci&oacute;n del g&eacute;nero humano, para el provecho personal de cada  miembro de la familia y su suerte eterna, para la dignidad, estabilidad, paz y  prosperidad de la misma familia y de toda la sociedad humana. Por su &iacute;ndole  natural, la instituci&oacute;n del matrimonio y el amor conyugal est&aacute;n ordenados por s&iacute;  mismos a la procreaci&oacute;n y a la educaci&oacute;n de la prole, con las que se ci&ntilde;en como  con su corona propia. De esta manera, el marido y la mujer, que por el pacto  conyugal ya no son dos, sino una sola carne (<em>Mt</em> 19,6), con la uni&oacute;n &iacute;ntima de sus personas y actividades se ayudan y se  sostienen mutuamente, adquieren conciencia de su unidad y la logran cada vez m&aacute;s  plenamente. Esta &iacute;ntima uni&oacute;n, como mutua entrega de dos personas, lo mismo que  el bien de los hijos, exigen plena fidelidad conyugal y urgen su indisoluble  unidad.</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Cristo nuestro Se&ntilde;or bendijo abundantemente este amor multiforme, nacido de  la fuente divina de la caridad y que est&aacute; formado a semejanza de su uni&oacute;n con la  Iglesia. Porque as&iacute; como Dios antiguamente se adelant&oacute; a unirse a su pueblo por  una alianza de amor y de fidelidad, as&iacute; ahora el Salvador de los hombres y  Esposo de la Iglesia sale al encuentro de los esposos cristianos por medio del  sacramento del matrimonio. Adem&aacute;s, permanece con ellos para que los esposos, con  su mutua entrega, se amen con perpetua fidelidad, como El mismo am&oacute; a la Iglesia  y se entreg&oacute; por ella. El genuino amor conyugal es asumido en el amor divino y  se rige y enriquece por la virtud redentora de Cristo y la acci&oacute;n salv&iacute;fica de  la Iglesia para conducir eficazmente a los c&oacute;nyuges a Dios y ayudarlos y  fortalecerlos en la sublime misi&oacute;n de la paternidad y la maternidad. Por ello  los esposos cristianos, para cumplir dignamente sus deberes de estado, est&aacute;n  fortificados y como consagrados por un sacramento especial, con cuya virtud, al  cumplir su misi&oacute;n conyugal y familiar, imbuidos del esp&iacute;ritu de Cristo, que  satura toda su vida de fe, esperanza y caridad, llegan cada vez m&aacute;s a su propia  perfecci&oacute;n y a su mutua santificaci&oacute;n, y , por tanto, conjuntamente, a la  glorificaci&oacute;n de Dios.</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Gracias precisamente a los padres, que preceder&aacute;n con el ejemplo y la oraci&oacute;n  en familia, los hijos y aun los dem&aacute;s que viven en el c&iacute;rculo familiar  encontrar&aacute;n m&aacute;s f&aacute;cilmente el camino del sentido humano, de la salvaci&oacute;n y de la  santidad. En cuanto a los esposos, ennoblecidos por la dignidad y la funci&oacute;n de  padre y de madre, realizar&aacute;n concienzudamente el deber de la educaci&oacute;n,  principalmente religiosa, que a ellos, sobre todo, compete.</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Los hijos, como miembros vivos de la familia, contribuyen, a su manera, a la  santificaci&oacute;n de los padres. Pues con el agradecimiento, la piedad filial y la  confianza corresponder&aacute;n a los beneficios recibidos de sus padres y, como hijos,  los asistir&aacute;n en las dificultades de la existencia y en la soledad, aceptada con  fortaleza de &aacute;nimo, ser&aacute; honrada por todos. La familia har&aacute; part&iacute;cipes a otras  familias, generosamente, de sus riquezas espirituales. As&iacute; es como la familia  cristiana, cuyo origen est&aacute; en el matrimonio, que es imagen y participaci&oacute;n de  la alianza de amor entre Cristo y la Iglesia, manifestar&aacute; a todos la presencia  viva del Salvador en el mundo y la aut&eacute;ntica naturaleza de la Iglesia, ya por el  amor, la generosa fecundidad, la unidad y fidelidad de los esposos, ya por la  cooperaci&oacute;n amorosa de todos sus miembros.</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><em><strong>Del amor conyugal</strong></em></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">49. Muchas veces a los novios y a los casados les invita la palabra divina a  que alimenten y fomenten el noviazgo con un casto afecto, y el matrimonio con un  amor &uacute;nico. Muchos contempor&aacute;neos nuestros exaltan tambi&eacute;n el amor aut&eacute;ntico  entre marido y mujer, manifestado de varias maneras seg&uacute;n las costumbres  honestas de los pueblos y las &eacute;pocas. Este amor, por ser eminentemente humano,  ya que va de persona a persona con el afecto de la voluntad, abarca el bien de  toda la persona, y , por tanto, es capaz de enriquecer con una dignidad especial  las expresiones del cuerpo y del esp&iacute;ritu y de ennoblecerlas como elementos y  se&ntilde;ales espec&iacute;ficas de la amistad conyugal. El Se&ntilde;or se ha dignado sanar este  amor, perfeccionarlo y elevarlo con el don especial de la gracia y la caridad.  Un tal amor, asociando a la vez lo humano y lo divino, lleva a los esposos a un  don libre y mutuo de s&iacute; mismos, comprobado por sentimientos y actos de ternura,  e impregna toda su vida; m&aacute;s a&uacute;n, por su misma generosa actividad crece y se  perfecciona. Supera, por tanto, con mucho la inclinaci&oacute;n puramente er&oacute;tica, que,  por ser cultivo del ego&iacute;smo, se desvanece r&aacute;pida y lamentablemente.</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Esta amor se expresa y perfecciona singularmente con la acci&oacute;n propia del  matrimonio. Por ello los actos con los que los esposos se unen &iacute;ntima y  castamente entre s&iacute; son honestos y dignos, y, ejecutados de manera  verdaderamente humana, significan y favorecen el don rec&iacute;proco, con el que se  enriquecen mutuamente en un clima de gozosa gratitud. Este amor, ratificado por  la mutua fidelidad y, sobre todo, por el sacramento de Cristo, es  indisolublemente fiel, en cuerpo y mente, en la prosperidad y en la adversidad,  y, por tanto, queda excluido de &eacute;l todo adulterio y divorcio. El reconocimiento  obligatorio de la igual dignidad personal del hombre y de la mujer en el mutuo y  pleno amor evidencia tambi&eacute;n claramente la unidad del matrimonio confirmada por  el Se&ntilde;or. Para hacer frente con constancia a las obligaciones de esta vocaci&oacute;n  cristiana se requiere una insigne virtud; por eso los esposos, vigorizados por  la gracia para la vida de santidad, cultivar&aacute;n la firmeza en el amor, la  magnanimidad de coraz&oacute;n y el esp&iacute;ritu de sacrificio, pidi&eacute;ndolos asiduamente en  la oraci&oacute;n.</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Se apreciar&aacute; m&aacute;s hondamente el genuino amor conyugal y se formar&aacute; una opini&oacute;n  p&uacute;blica sana acerca de &eacute;l si los esposos cristianos sobresalen con el testimonio  de su fidelidad y armon&iacute;a en el mutuo amor y en el cuidado por la educaci&oacute;n de  sus hijos y si participan en la necesaria renovaci&oacute;n cultural, psicol&oacute;gica y  social en favor del matrimonio y de la familia. Hay que formar a los j&oacute;venes, a  tiempo y convenientemente, sobre la dignidad, funci&oacute;n y ejercicio del amor  conyugal, y esto preferentemente en el seno de la misma familia. As&iacute;, educados  en el culto de la castidad, podr&aacute;n pasar, a la edad conveniente, de un honesto  noviazgo al matrimonio.</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><em><strong>Fecundidad del matrimonio</strong></em></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">50. El matrimonio y el amor conyugal est&aacute;n ordenados por su propia naturaleza  a la procreaci&oacute;n y educaci&oacute;n de la prole. Los hijos son, sin duda, el don m&aacute;s  excelente del matrimonio y contribuyen sobremanera al bien de los propios  padres. El mismo Dios, que dijo: "No es bueno que el hombre est&eacute; solo" (<em>Gen</em> 2,18), y que "desde el principio ... hizo al hombre var&oacute;n y mujer" (<em>Mt</em> 19,4), queriendo comunicarle una participaci&oacute;n especial en su propia obra  creadora, bendijo al var&oacute;n y a la mujer diciendo: "Creced y multiplicaos" (<em>Gen</em> 1,28). De aqu&iacute; que el cultivo aut&eacute;ntico del amor conyugal y toda la estructura  de la vida familiar que de &eacute;l deriva, sin dejar de lado los dem&aacute;s fines del  matrimonio, tienden a capacitar a los esposos para cooperar con fortaleza de  esp&iacute;ritu con el amor del Creador y del Salvador, quien por medio de ellos  aumenta y enriquece diariamente a su propia familia.</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">En el deber de transmitir la vida humana y de educarla, lo cual hay que  considerar como su propia misi&oacute;n, los c&oacute;nyuges saben que son cooperadores del  amor de Dios Creador y como sus int&eacute;rpretes. Por eso, con responsabilidad humana  y cristiana cumplir&aacute;n su misi&oacute;n y con d&oacute;cil reverencia hacia Dios se esforzar&aacute;n  ambos, de com&uacute;n acuerdo y com&uacute;n esfuerzo, por formarse un juicio recto,  atendiendo tanto a su propio bien personal como al bien de los hijos, ya nacidos  o todav&iacute;a por venir, discerniendo las circunstancias de los tiempos y del estado  de vida tanto materiales como espirituales, y, finalmente, teniendo en cuanta el  bien de la comunidad familiar, de la sociedad temporal y de la propia Iglesia.  Este juicio, en &uacute;ltimo t&eacute;rmino, deben formarlo ante Dios los esposos  personalmente. En su modo de obrar, los esposos cristianos sean conscientes de  que no pueden proceder a su antojo, sino que siempre deben regirse por la  conciencia, lo cual ha de ajustarse a la ley divina misma, d&oacute;ciles al Magisterio  de la Iglesia, que interpreta aut&eacute;nticamente esta ley a la luz del Evangelio.  Dicha ley divina muestra el pleno sentido del amor conyugal, lo protege e  impulsa a la perfecci&oacute;n genuinamente humana del mismo. As&iacute;, los esposos  cristianos, confiados en la divina Providencia cultivando el esp&iacute;ritu de  sacrificio, glorifican al Creador y tienden a la perfecci&oacute;n en Cristo cuando con  generosa, humana y cristiana responsabilidad cumplen su misi&oacute;n procreadora.  Entre los c&oacute;nyuges que cumplen de este modo la misi&oacute;n que Dios les ha confiado,  son dignos de menci&oacute;n muy especial los que de com&uacute;n acuerdo, bien ponderado,  aceptan con magnanimidad una prole m&aacute;s numerosa para educarla dignamente.</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Pero el matrimonio no ha sido instituido solamente para la procreaci&oacute;n, sino  que la propia naturaleza del v&iacute;nculo indisoluble entre las personas y el bien de  la prole requieren que tambi&eacute;n el amor mutuo de los esposos mismos se  manifieste, progrese y vaya madurando ordenadamente. Por eso, aunque la  descendencia, tan deseada muchas veces, falte, sigue en pie el matrimonio como  intimidad y comuni&oacute;n total de la vida y conserva su valor e indisolubilidad.</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><strong><em>El amor conyugal debe compaginarse<br />con el respeto a la vida humana</em></strong></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">51. El Concilio sabe que los esposos, al ordenar armoniosamente su vida  conyugal, con frecuencia se encuentran impedidos por algunas circunstancias  actuales de la vida, y pueden hallarse en situaciones en las que el n&uacute;mero de  hijos, al manos por ciento tiempo, no puede aumentarse, y el cultivo del amor  fiel y la plena intimidad de vida tienen sus dificultades para mantenerse.  Cuando la intimidad conyugal se interrumpe, puede no raras veces correr riesgos  la fidelidad y quedar comprometido el bien de la prole, porque entonces la  educaci&oacute;n de los hijos y la fortaleza necesaria para aceptar los que vengan  quedan en peligro.</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Hay quienes se atreven a dar soluciones inmorales a estos problemas; m&aacute;s a&uacute;n,  ni siquiera retroceden ante el homicidio; la Iglesia, sin embargo, recuerda que  no puede hacer contradicci&oacute;n verdadera entre las leyes divinas de la transmisi&oacute;n  obligatoria de la vida y del fomento del genuino amor conyugal.</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Pues Dios, Se&ntilde;or de la vida, ha confiado a los hombres la insigne misi&oacute;n de  conservar la vida, misi&oacute;n que ha de llevarse a cabo de modo digno del hombre.  Por tanto, la vida desde su concepci&oacute;n ha de ser salvaguardada con el m&aacute;ximo  cuidado; el aborto y el infanticidio son cr&iacute;menes abominables. La &iacute;ndole sexual  del hombre y la facultad generativa humana superan admirablemente lo que de esto  existe en los grados inferiores de vida; por tanto, los mismos actos propios de  la vida conyugal, ordenados seg&uacute;n la genuina dignidad humana, deben ser  respetados con gran reverencia. Cuando se trata, pues, de conjugar el amor  conyugal con la responsable transmisi&oacute;n de la vida, la &iacute;ndole moral de la  conducta no depende solamente de la sincera intenci&oacute;n y apreciaci&oacute;n de los  motivos, sino que debe determinarse con criterios objetivos tomados de la  naturaleza de la persona y de sus actos, criterios que mantienen &iacute;ntegro el  sentido de la mutua entrega y de la humana procreaci&oacute;n, entretejidos con el amor  verdadero; esto es imposible sin cultivar sinceramente la virtud de la castidad  conyugal. No es l&iacute;cito a los hijos de la Iglesia, fundados en estos principios,  ir por caminos que el Magisterio, al explicar la ley divina reprueba sobre la  regulaci&oacute;n de la natalidad.</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Tengan todos entendido que la vida de los hombres y la misi&oacute;n de transmitirla  no se limita a este mundo, ni puede ser conmensurada y entendida a este solo  nivel, sino que siempre mira el destino eterno de los hombres.</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><em><strong>El progreso del matrimonio y de la familia, obra de todos</strong></em></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">52. La familia es escuela del m&aacute;s rico humanismo. Para que pueda lograr la  plenitud de su vida y misi&oacute;n se requieren un clima de ben&eacute;vola comunicaci&oacute;n y  uni&oacute;n de prop&oacute;sitos entre los c&oacute;nyuges y una cuidadosa cooperaci&oacute;n de los padres  en la educaci&oacute;n de los hijos. La activa presencia del padre contribuye  sobremanera a la formaci&oacute;n de los hijos; pero tambi&eacute;n debe asegurarse el cuidado  de la madre en el hogar, que necesitan principalmente los ni&ntilde;os menores, sin  dejar por eso a un lado la leg&iacute;tima promoci&oacute;n social de la mujer. La educaci&oacute;n  de los hijos ha de ser tal, que al llegar a la edad adulta puedan, con pleno  sentido de la responsabilidad, seguir la vocaci&oacute;n, aun la sagrada, y escoger  estado de vida; y si &eacute;ste es el matrimonio, puedan fundar una familia propia en  condiciones morales, sociales y econ&oacute;micas adecuadas. Es propio de los padres o  de los tutores guiar a los j&oacute;venes con prudentes consejos, que ellos deben o&iacute;r  con gusto, al tratar de fundar una familia, evitando, sin embargo, toda coacci&oacute;n  directa o indirecta que les lleve a casarse o a elegir determinada persona.</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">As&iacute;, la familia, en la que distintas generaciones coinciden y se ayudan  mutuamente a lograr una mayor sabidur&iacute;a y a armonizar los derechos de las  personas con las dem&aacute;s exigencias de la vida social, constituye el fundamente de  la sociedad. Por ello todos los que influyen en las comunidades y grupos  sociales deben contribuir eficazmente al progreso del matrimonio y de la  familia. El poder civil ha de considerar obligaci&oacute;n suya sagrada reconocer la  verdadera naturaleza del matrimonio y de la familia, protegerla y ayudarla,  asegurar la moralidad p&uacute;blica y favorecer la prosperidad dom&eacute;stica. Hay que  salvaguardar el derecho de los padres a procrear y a educar en el seno de la  familia a sus hijos. Se debe proteger con legislaci&oacute;n adecuada y diversas  instituciones y ayudar de forma suficiente a aquellos que desgraciadamente  carecen del bien de una familia propia.</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Los cristianos, rescatando el tiempo presente y distinguiendo lo eterno de lo  pasajero, promuevan con diligencia los bienes del matrimonio y de la familia as&iacute;  con el testimonio de la propia vida como con la acci&oacute;n concorde con los hombres  de buena voluntad, y de esta forma, suprimidas las dificultades, satisfar&aacute;n las  necesidades de la familia y las ventajas adecuadas a los nuevos tiempos. Para  obtener este fin ayudar&aacute;n mucho el sentido cristiano de los fieles, la recta  conciencia moral de los hombres y la sabidur&iacute;a y competencia de las personas  versadas en las ciencias sagradas. </span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"> Los cient&iacute;ficos, principalmente los bi&oacute;logos, los m&eacute;dicos, los soci&oacute;logos y los  	psic&oacute;logos, pueden contribuir mucho al bien del matrimonio y de la familia y  	a la paz de las conciencias si se esfuerzan por aclarar m&aacute;s a fondo, con  	estudios convergentes, las diversas circunstancias favorables a la honesta  	ordenaci&oacute;n de la procreaci&oacute;n humana.</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Pertenece a los sacerdotes, debidamente preparados en el tema de la familia,  fomentar la vocaci&oacute;n de los esposos en la vida conyugal y familiar con distintos  medios pastorales, con la predicaci&oacute;n de la palabra de Dios, con el culto  lit&uacute;rgico y otras ayudas espirituales; fortalecerlos humana y pacientemente en  las dificultades y confortarlos en la caridad para que formen familias realmente  espl&eacute;ndidas.</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Las diversas obras, especialmente las asociaciones familiares, pondr&aacute;n todo  el empe&ntilde;o posible en instruir a los j&oacute;venes y a los c&oacute;nyuges mismos,  principalmente a los reci&eacute;n casados, en la doctrina y en la acci&oacute;n y en  formarlos para la vida familiar, social y apost&oacute;lica.</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Los propios c&oacute;nyuges, finalmente, hechos a imagen de Dios vivo y constituidos  en el verdadero orden de personas, vivan unidos, con el mismo cari&ntilde;o, modo de  pensar id&eacute;ntico y mutua santidad, para que, habiendo seguido a Cristo, principio  de vida, en los gozos y sacrificios de su vocaci&oacute;n por medio de su fiel amor,  sean testigos de aquel misterio de amor que el Se&ntilde;or con su muerte y  resurrecci&oacute;n revel&oacute; al mundo.</span></span></span></span></span></p> <p align="center"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><br /><strong>CAP&Iacute;TULO II</strong></span></span></span></span></span></p> <p align="center"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><strong>EL SANO FOMENTO DEL PROGRESO CULTURAL</strong></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><strong><em>Introducci&oacute;n</em></strong></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">53. Es propio de la persona humana el no llegar a un nivel verdadera y  plenamente humano si no es mediante la cultura, es decir, cultivando los bienes  y los valores naturales. Siempre, pues, que se trata de la vida humana,  naturaleza y cultura se hallen unidas estrech&iacute;simamente.</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Con la palabra <em> cultura</em> se indica, en sentido general, todo aquello  con lo que el hombre afina y desarrolla sus innumerables cualidades espirituales  y corporales; procura someter el mismo orbe terrestre con su conocimiento y  trabajo; hace m&aacute;s humana la vida social, tanto en la familia como en toda la  sociedad civil, mediante el progreso de las costumbres e instituciones;  finalmente, a trav&eacute;s del tiempo expresa, comunica y conserva en sus obras  grandes experiencias espirituales y aspiraciones para que sirvan de provecho a  muchos, e incluso a todo el g&eacute;nero humano.</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">De aqu&iacute; se sigue que la cultura humana presenta necesariamente un aspecto  hist&oacute;rico y social y que la palabra cultura asume con frecuencia un sentido  sociol&oacute;gico y etnol&oacute;gico. En este sentido se habla de la pluralidad de culturas.  Estilos de vida com&uacute;n diversos y escala de valor diferentes encuentran su origen  en la distinta manera de servirse de las cosas, de trabajar, de expresarse, de  practicar la religi&oacute;n, de comportarse, de establecer leyes e instituciones  jur&iacute;dicas, de desarrollar las ciencias, las artes y de cultivar la belleza. As&iacute;,  las costumbres recibidas forman el patrimonio propio de cada comunidad humana.  As&iacute; tambi&eacute;n es como se constituye un medio hist&oacute;rico determinado, en el cual se  inserta el hombre de cada naci&oacute;n o tiempo y del que recibe los valores para  promover la civilizaci&oacute;n humana.</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><strong>Secci&oacute;n I.- La situaci&oacute;n de la cultura en el mundo actual </strong></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><strong><em>Nuevos estilos de vida</em></strong></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">54. Las circunstancia de vida del hombre moderno en el aspecto social y  cultural han cambiado profundamente, tanto que se puede hablar con raz&oacute;n de una  nueva &eacute;poca de la historia humana. Por ello, nuevos caminos se han abierto para  perfeccionar la cultura y darle una mayor expansi&oacute;n. Caminos que han sido  preparados por el ingente progreso de las ciencias naturales y de las humanas,  incluidas las sociales; por el desarrollo de la t&eacute;cnica, y tambi&eacute;n por los  avances en el uso y recta organizaci&oacute;n de los medios que ponen al hombre en  comunicaci&oacute;n con los dem&aacute;s. De aqu&iacute; provienen ciertas notas caracter&iacute;sticas de  la cultura actual: Las ciencias exactas cultivan al m&aacute;ximo el juicio cr&iacute;tico;  los m&aacute;s recientes estudios de la psicolog&iacute;a explican con mayor profundidad la  actividad humana; las ciencias hist&oacute;ricas contribuyen mucho a que las cosas se  vean bajo el aspecto de su mutabilidad y evoluci&oacute;n; los h&aacute;bitos de vid ay las  costumbres tienden a uniformarse m&aacute;s y m&aacute;s; la industrializaci&oacute;n, la  urbanizaci&oacute;n y los dem&aacute;s agentes que promueven la vida comunitaria crean nuevas  formas de cultura (cultura de masas), de las que nacen nuevos modos de sentir,  actuar y descansar; al mismo tiempo, el creciente intercambio entre las diversas  naciones y grupos sociales descubre a todos y a cada uno con creciente amplitud  los tesoros de las diferentes formas de cultura, y as&iacute; poco a poco se va  gestando una forma m&aacute;s universal de cultura, que tanto m&aacute;s promueve y expresa la  unidad del g&eacute;nero humano cuanto mejor sabe respetar las particularidades de las  diversas culturas.</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><strong><em>El hombre, autor de la cultura</em></strong></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">55. Cada d&iacute;a es mayor el n&uacute;mero de los hombres y mujeres, de todo grupo o  naci&oacute;n, que tienen conciencia de que son ellos los autores y promotores de la  cultura de su comunidad. En todo el mundo crece m&aacute;s y m&aacute;s el sentido de la  autonom&iacute;a y al mismo tiempo de la responsabilidad, lo cual tiene enorme  importancia para la madurez espiritual y moral del g&eacute;nero humano. Esto se ve m&aacute;s  claro si fijamos la mirada en la unificaci&oacute;n del mundo y en la tarea que se nos  impone de edificar un mundo mejor en la verdad y en la justicia. De esta manera  somos testigos de que est&aacute; naciendo un nuevo humanismo, en el que el hombre  queda definido principalmente por la responsabilidad hacia sus hermanos y ante  la historia.</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><strong><em>Dificultades y tareas actuales en este campo</em></strong></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">56. En esta situaci&oacute;n no hay que extra&ntilde;arse de que el hombre, que siente su  responsabilidad en orden al progreso de la cultura, alimente una m&aacute;s profunda  esperanza, pero al mismo tiempo note con ansiedad las m&uacute;ltiples antinomias  existentes, que &eacute;l mismo debe resolver:</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">&iquest;Qu&eacute; debe hacerse para que la intensificaci&oacute;n de las relaciones entre las  culturas, que deber&iacute;a llevar a un verdadero y fructuoso di&aacute;logo entre los  diferentes grupos y naciones, no perturbe la vida de las comunidades, no eche  por tierra la sabidur&iacute;a de los antepasados ni ponga en peligro el genio propio  de los pueblos?</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">&iquest;De qu&eacute; forma hay que favorecer el dinamismo y la expansi&oacute;n de la nueva  cultura sin que perezca la fidelidad viva a la herencia de las tradiciones? Esto  es especialmente urgente all&iacute; donde la cultura, nacida del enorme progreso de la  ciencia y de la t&eacute;cnica se ha de compaginar con el cultivo del esp&iacute;ritu, que se  alimenta, seg&uacute;n diversas tradiciones, de los estudios cl&aacute;sicos.</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">&iquest;C&oacute;mo la tan r&aacute;pida y progresiva dispersi&oacute;n de las disciplinas cient&iacute;ficas  puede armonizarse con la necesidad de formar su s&iacute;ntesis y de conservar en los  hombres la facultades de la contemplaci&oacute;n y de la admiraci&oacute;n, que llevan a la  sabidur&iacute;a?</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">&iquest;Qu&eacute; hay que hacer para que todos los hombres participen de los bienes  culturales en el mundo, si al mismo tiempo la cultura de los especialistas se  hace cada vez m&aacute;s inaccesible y compleja?</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">&iquest;De qu&eacute; manera, finalmente, hay que reconocer como leg&iacute;tima la autonom&iacute;a que  reclama para s&iacute; la cultura, sin llegar a un humanismo meramente terrestre o  incluso contrario a la misma religi&oacute;n?</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">En medio de estas antinomias se ha de desarrollar hoy la cultura humana, de  tal manera que cultive equilibradamente a la persona humana &iacute;ntegra y ayude a  los hombres en las tareas a cuyo cumplimiento todos, y de modo principal los  cristianos, est&aacute;n llamados, unidos fraternalmente en una sola familia humana.</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><strong>Secci&oacute;n 2.- Algunos principios para la sana promoci&oacute;n de la cultura</strong></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><strong><em>La fe y la cultura</em></strong></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">57. Los cristianos, en marcha hacia la ciudad celeste, deben buscar y gustar  las cosas de arriba, lo cual en nada disminuye, antes por el contrario, aumenta,  la importancia de la misi&oacute;n que les incumbe de trabajar con todos los hombres en  la edificaci&oacute;n de un mundo m&aacute;s humano. En realidad, el misterio de la fe  cristiana ofrece a los cristianos valiosos est&iacute;mulos y ayudas para cumplir con  m&aacute;s intensidad su misi&oacute;n y, sobre todo, para descubrir el sentido pleno de esa  actividad que sit&uacute;a a la cultura en el puesto eminente que le corresponde en la  entera vocaci&oacute;n del hombre.</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">El hombre, en efecto, cuando con el trabajo de sus manos o con ayuda de los  recursos t&eacute;cnicos cultiva la tierra para que produzca frutos y llegue a ser  morada digna de toda la familia humana y cuando conscientemente asume su parte  en la vida de los grupos sociales, cumple personalmente el plan mismo de Dios,  manifestado a la humanidad al comienzo de los tiempos, de someter la tierra y  perfeccionar la creaci&oacute;n, y al mismo tiempo se perfecciona a s&iacute; mismo; m&aacute;s a&uacute;n,  obedece al gran mandamiento de Cristo de entregarse al servicio de los hermanos.</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Adem&aacute;s, el hombre, cuando se entrega a las diferentes disciplinas de la  filosof&iacute;a, la historia, las matem&aacute;ticas y las ciencias naturales y se dedica a  las artes, puede contribuir sobremanera a que la familia humana se eleve a los  conceptos m&aacute;s altos de la verdad, el bien y la belleza y al juicio del valor  universal, y as&iacute; sea iluminada mejor por la maravillosa Sabidur&iacute;a, que desde  siempre estaba con Dios disponiendo todas las cosas con El, jugando en el orbe  de la tierra y encontrando sus delicias en estar entre los hijos de los hombres.</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Con todo lo cual es esp&iacute;ritu humano, m&aacute;s libre de la esclavitud de las cosas,  puede ser elevado con mayor facilidad al culto mismo y a la contemplaci&oacute;n del  Creador. M&aacute;s todav&iacute;a, con el impulso de la gracia se dispone a reconocer al  Verbo de Dios, que antes de hacerse carne para salvarlo todo y recapitular todo  en El, estaba en el mundo como luz verdadera que ilumina a todo hombre (Io 1,9).</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Es cierto que el progreso actual de las ciencias y de la t&eacute;cnica, las cuales,  debido a su m&eacute;todo, no pueden penetrar hasta las &iacute;ntimas esencias de las cosas,  puede favorecer cierto fenomenismo y agnosticismo cuando el m&eacute;todo de  investigaci&oacute;n usado por estas disciplinas se considera sin raz&oacute;n como la regla  suprema para hallar toda la verdad. Es m&aacute;s, hay el peligro de que el hombre,  confiado con exceso en los inventos actuales, crea que se basta a s&iacute; mismo y  deje de buscar ya cosas m&aacute;s altas.</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Sin embargo, estas lamentables consecuencias no son efectos necesarios de la  cultura contempor&aacute;nea ni deben hacernos caer en la tentaci&oacute;n de no reconocer los  valores positivos de &eacute;sta. Entre tales valores se cuentan: el estudio de las  ciencias y la exacta fidelidad a la verdad en las investigaciones cient&iacute;ficas,  la necesidad de trabajar conjuntamente en equipos t&eacute;cnicos, el sentido de la  solidaridad internacional, la conciencia cada vez m&aacute;s intensa de la  responsabilidad de los peritos para la ayuda y la protecci&oacute;n de los hombres, la  voluntad de lograr condiciones de vida m&aacute;s aceptables para todos, singularmente  para los que padecen privaci&oacute;n de responsabilidad o indigencia cultural. Todo lo  cual puede aportar alguna preparaci&oacute;n para recibir el mensaje del Evangelio, la  cual puede ser informada con la caridad divina por Aquel que vino a salvar el  mundo.</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><strong><em>M&uacute;ltiples conexiones entre la buena nueva de Cristo y la cultura</em></strong></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">58. M&uacute;ltiples son los v&iacute;nculos que existen entre el mensaje de salvaci&oacute;n y la  cultura humana. Dios, en efecto, al revelarse a su pueblo hasta la plena  manifestaci&oacute;n de s&iacute; mismo en el Hijo encarnado, habl&oacute; seg&uacute;n los tipos de cultura  propios de cada &eacute;poca.</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">De igual manera, la Iglesia, al vivir durante el transcurso de la historia en  variedad de circunstancias, ha empleado los hallazgos de las diversas culturas  para difundir y explicar el mensaje de Cristo en su predicaci&oacute;n a todas las  gentes, para investigarlo y comprenderlo con mayor profundidad, para expresarlo  mejor en la celebraci&oacute;n lit&uacute;rgica y en la vida de la multiforme comunidad de los  fieles.</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Pero al mismo tiempo, la Iglesia, enviada a todos los pueblos sin distinci&oacute;n  de &eacute;pocas y regiones, no est&aacute; ligada de manera exclusiva e indisoluble a raza o  naci&oacute;n alguna, a alg&uacute;n sistema particular de vida, a costumbre alguna antigua o  reciente. Fiel a su propia tradici&oacute;n y consciente a la vez de la universalidad  de su misi&oacute;n, puede entrar en comuni&oacute;n con las diversas formas de cultura;  comuni&oacute;n que enriquece al mismo tiempo a la propia Iglesia y las diferentes  culturas.</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">La buena nueva de Cristo renueva constantemente la vida y la cultura del  hombre, ca&iacute;do, combate y elimina los errores y males que provienen de la  seducci&oacute;n permanente del pecado. Purifica y eleva incesantemente la moral de los  pueblos. Con las riquezas de lo alto fecunda como desde sus entra&ntilde;as las  cualidades espirituales y las tradiciones de cada pueblo y de cada edad, las  consolida, perfecciona y restaura en Cristo. As&iacute;, la Iglesia, cumpliendo su  misi&oacute;n propia, contribuye, por lo mismo, a la cultura humana y la impulsa, y con  su actividad, incluida la lit&uacute;rgica, educa al hombre en la libertad interior.</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><em><strong>Hay que armonizar diferentes valores en el seno de las culturas</strong></em></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">59. Por las razones expuestas, la Iglesia recuerda a todos que la cultura  debe estar subordinada a la perfecci&oacute;n integral de la persona humana, al bien de  la comunidad y de la sociedad humana entera. Por lo cual es preciso cultivar el  esp&iacute;ritu de tal manera que se promueva la capacidad de admiraci&oacute;n, de intuici&oacute;n,  de contemplaci&oacute;n y de formarse un juicio personal, as&iacute; como el poder cultivar el  sentido religioso, moral y social.</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Porque la cultura, por dimanar inmediatamente de la naturaleza racional y  social del hombre, tiene siempre necesidad de una justa libertad para  desarrollarse y de una leg&iacute;tima autonom&iacute;a en el obrar seg&uacute;n sus propios  principios. Tiene, por tanto, derecho al respeto y goza de una cierta  inviolabilidad, quedando evidentemente a salvo los derechos de la persona y de  la sociedad, particular o mundial, dentro de los l&iacute;mites del bien com&uacute;n.</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">El sagrado S&iacute;nodo, recordando lo que ense&ntilde;&oacute; el Concilio Vaticano I, declara  que "existen dos &oacute;rdenes de conocimiento" distintos, el de la fe y el de la  raz&oacute;n; y que la Iglesia no proh&iacute;be que "las artes y las disciplinas humanas  gocen de sus propios principios y de su propio m&eacute;todo..., cada una en su propio  campo", por lo cual, "reconociendo esta justa libertad", la Iglesia afirma la  autonom&iacute;a leg&iacute;tima de la cultura humana, y especialmente la de las ciencias.</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Todo esto pide tambi&eacute;n que el hombre, salvados el orden moral y la com&uacute;n  utilidad, pueda investigar libremente la verdad y manifestar y propagar su  opini&oacute;n, lo mismo que practicar cualquier ocupaci&oacute;n, y, por &uacute;ltimo, que se le  informe verazmente acerca de los sucesos p&uacute;blicos.</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">A la autoridad p&uacute;blica compete no el determinar el car&aacute;cter propio de cada  cultura, sino el fomentar las condiciones y los medios para promover la vida  cultural entre todos aun dentro de las minor&iacute;as de alguna naci&oacute;n. Por ello hay  que insistir sobre todo en que la cultura, apartada de su propio fin, no sea  forzada a servir al poder pol&iacute;tico o econ&oacute;mico.</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><strong><br />Secci&oacute;n 3.- Algunas obligaciones m&aacute;s urgentes de los cristianos  respecto a la cultura</strong></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><em><strong>El reconocimiento y ejercicio efectivo<br />del derecho personal a la  cultura</strong></em></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">60. Hoy d&iacute;a es posible liberar a much&iacute;simos hombres de la miseria de la  ignorancia. Por ello, uno de los deberes m&aacute;s propios de nuestra &eacute;poca, sobre  todo de los cristianos, es el de trabajar con ah&iacute;nco para que tanto en la  econom&iacute;a como en la pol&iacute;tica, as&iacute; en el campo nacional como en el internacional,  se den las normas fundamentales para que se reconozca en todas partes y se haga  efectivo el derecho a todos a la cultura, exigido por la dignidad de la persona,  sin distinci&oacute;n de raza, sexo, nacionalidad, religi&oacute;n o condici&oacute;n social. Es  preciso, por lo mismo, procurar a todos una cantidad suficiente de bienes  culturales, principalmente de los que constituyen la llamada cultura "b&aacute;sica", a  fin de evitar que un gran n&uacute;mero de hombres se vea impedido, por su ignorancia y  por su falta de iniciativa, de prestar su cooperaci&oacute;n aut&eacute;nticamente humana al  bien com&uacute;n.</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Se debe tender a que quienes est&aacute;n bien dotados intelectualmente tengan la  posibilidad de llegar a los estudios superiores; y ello de tal forma que, en la  medida de lo posible, puedan desempe&ntilde;ar en la sociedad las funciones, tareas y  servicios que correspondan a su aptitud natural y a la competencia adquirida.  As&iacute; podr&aacute;n todos los hombres y todos los grupos sociales de cada pueblo alcanzar  el pleno desarrollo de su vida cultural de acuerdo con sus cualidades y sus  propias tradiciones.</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Es preciso, adem&aacute;s, hacer todo lo posible para que cada cual adquiera  conciencia del derecho que tiene a la cultura y del deber que sobre &eacute;l pesa de  cultivarse a s&iacute; mismo y de ayudar a los dem&aacute;s. Hay a veces situaciones en la  vida laboral que impiden el esfuerzo de superaci&oacute;n cultural del hombre y  destruyen en &eacute;ste el af&aacute;n por la cultura. Esto se aplica de modo especial a los  agricultores y a los obreros, a los cuales es preciso procurar tales condiciones  de trabajo, que, lejos de impedir su cultura humana, la fomenten. Las mujeres ya  act&uacute;an en casi todos los campos de la vida, pero es conveniente que puedan  asumir con plenitud su papel seg&uacute;n su propia naturaleza. Todos deben contribuir  a que se reconozca y promueva la propia y necesaria participaci&oacute;n de la mujer en  la vida cultural.</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><em><strong>La educaci&oacute;n para la cultura &iacute;ntegra del hombre</strong></em></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">61. Hoy d&iacute;a es m&aacute;s dif&iacute;cil que antes sintetizar las varias disciplinas y  ramas del saber. Porque, al crecer el acervo y la diversidad de elementos que  constituyen la cultura, disminuye al mismo tiempo la capacidad de cada hombre  para captarlos y armonizarlos org&aacute;nicamente, de forma que cada vez se va  desdibujando m&aacute;s la imagen del hombre universal. Sin embargo, queda en pie para  cada hombre el deber de conservar la estructura de toda la persona humana, en la  que destacan los valores de la inteligencia, voluntad, conciencia y fraternidad;  todos los cuales se basan en Dios Creador y han sido sanados y elevados  maravillosamente en Cristo.</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">La madre nutricia de esta educaci&oacute;n es ante todo la familia: en ella los  hijos, en un clima de amor, aprenden juntos con mayor facilidad la recta  jerarqu&iacute;a de las cosas, al mismo tiempo que se imprimen de modo como natural en  el alma de los adolescentes formas probadas de cultura a medida que van  creciendo.</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Para esta misma educaci&oacute;n las sociedades contempor&aacute;neas disponen de recursos  que pueden favorecer la cultura universal, sobre todo dada la creciente difusi&oacute;n  del libro y los nuevos medios de comunicaci&oacute;n cultural y social. Pues con la  disminuci&oacute;n ya generalizada del tiempo de trabajo aumentan para muchos hombres  las posibilidades. Empl&eacute;ense los descansos oportunamente para distracci&oacute;n del  &aacute;nimo y para consolidar la salud del esp&iacute;ritu y del cuerpo, ya sea entreg&aacute;ndose  a actividades o a estudios libres, ya a viajes por otras regiones (turismo), con  los que se afina el esp&iacute;ritu y los hombres se enriquecen con el mutuo  conocimiento; ya con ejercicios y manifestaciones deportivas, que ayudan a  conservar el equilibrio espiritual, incluso en la comunidad, y a establecer  relaciones fraternas entre los hombres de todas las clases, naciones y razas.  Cooperen los cristianos tambi&eacute;n para que las manifestaciones y actividades  culturales colectivas, propias de nuestro tiempo, se humanicen y se impregnen de  esp&iacute;ritu cristiano.</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Todas estas posibilidades no pueden llevar la educaci&oacute;n del hombre al pleno  desarrollo cultural de s&iacute; mismo, si al mismo tiempo se descuida el preguntarse a  fondo por el sentido de la cultura y de la ciencia para la persona humana.</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><em><strong>Acuerdo entre la cultura humana y la educaci&oacute;n cristiana</strong></em></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">62. Aunque la Iglesia ha contribuido mucho al progreso de la cultura, consta,  sin embargo, por experiencia que por causas contingentes no siempre se ve libre  de dificultades al compaginar la cultura con la educaci&oacute;n cristiana.</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Estas dificultades no da&ntilde;an necesariamente a la vida de fe; por el contrario,  pueden estimular la mente a una m&aacute;s cuidadosa y profunda inteligencia de  aqu&eacute;lla. Puesto que los m&aacute;s recientes estudios y los nuevos hallazgos de las  ciencias, de la historia y de la filosof&iacute;a suscitan problemas nuevos que traen  consigo consecuencias pr&aacute;cticas e incluso reclaman nuevas investigaciones  teol&oacute;gicas. Por otra parte, los te&oacute;logos, guardando los m&eacute;todos y las exigencias  propias de la ciencia sagrada, est&aacute;n invitados a buscar siempre un modo m&aacute;s  apropiado de comunicar la doctrina a los hombres de su &eacute;poca; porque una cosa es  el dep&oacute;sito mismo de la fe, o sea, sus verdades, y otra cosa es el modo de  formularlas conservando el mismo sentido y el mismo significado. Hay que  reconocer y emplear suficientemente en el trabajo pastoral no s&oacute;lo los  principios teol&oacute;gicos, sino tambi&eacute;n los descubrimientos de las ciencias  profanas, sobre todo en psicolog&iacute;a y en sociolog&iacute;a, llevando as&iacute; a los fieles y  una m&aacute;s pura y madura vida de fe.</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Tambi&eacute;n la literatura y el arte son, a su modo, de gran importancia para la  vida de la Iglesia. En efecto, se proponen expresar la naturaleza propia del  hombre, sus problemas y sus experiencias en el intento de conocerse mejor a s&iacute;  mismo y al mundo y de superarse; se esfuerzan por descubrir la situaci&oacute;n del  hombre en la historia y en el universo, por presentar claramente las miserias y  las alegr&iacute;as de los hombres, sus necesidades y sus recurso, y por bosquejar un  mejor porvenir a la humanidad. As&iacute; tienen el poder de elevar la vida humana en  las m&uacute;ltiples formas que &eacute;sta reviste seg&uacute;n los tiempos y las regiones.</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Por tanto, hay que esforzarse para los artistas se sientan comprendidos por  la Iglesia en sus actividades y, gozando de una ordenada libertad, establezcan  contactos m&aacute;s f&aacute;ciles con la comunidad cristiana. Tambi&eacute;n las nuevas formas  art&iacute;sticas, que convienen a nuestros contempor&aacute;neos seg&uacute;n la &iacute;ndole de cada  naci&oacute;n o regi&oacute;n, sean reconocidas por la Iglesia. Rec&iacute;banse en el santuario,  cuando elevan la mente a Dios, con expresiones acomodadas y conforme a las  exigencias de la liturgia.</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"> De esta forma, el conocimiento de Dios se manifiesta mejor y la predicaci&oacute;n del  	Evangelio resulta m&aacute;s transparente a la inteligencia humana y aparece como  	embebida en las condiciones de su vida.</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Vivan los fieles en muy estrecha uni&oacute;n con los dem&aacute;s hombres de su tiempo y  esfu&eacute;rcense por comprender su manera de pensar y de sentir, cuya expresi&oacute;n es la  cultura. Compaginen los conocimientos de las nuevas ciencias y doctrinas y de  los m&aacute;s recientes descubrimientos con la moral cristiana y con la ense&ntilde;anza de  la doctrina cristiana, para que la cultura religiosa y la rectitud de esp&iacute;ritu  de las ciencias y de los diarios progresos de la t&eacute;cnica; as&iacute; se capacitar&aacute;n  para examinar e interpretar todas las cosas con &iacute;ntegro sentido cristiano.</span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Los que se dedican a las ciencias teol&oacute;gicas en los seminarios y  universidades, emp&eacute;&ntilde;ense en colaborar con los hombres versados en las otras  materias, poniendo en com&uacute;n sus energ&iacute;as y puntos de vista. la investigaci&oacute;n  teol&oacute;gica siga profundizando en la verdad revelada sin perder contacto con su  tiempo, a fin de facilitar a los hombres cultos en los diversos ramos del saber  un m&aacute;s pleno conocimiento de la fe. Esta colaboraci&oacute;n ser&aacute; muy provechosa para  la formaci&oacute;n de los ministros sagrados, quienes podr&aacute;n presentar a nuestros  contempor&aacute;neos la doctrina de la Iglesia acerca de Dios, del hombre y del mundo,  de forma m&aacute;s adaptada al hombre contempor&aacute;neo y a la vez m&aacute;s gustosamente  aceptable por parte de ellos.</span></span><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"> M&aacute;s a&uacute;n, es de desear que numerosos laicos reciban una buena formaci&oacute;n en las  ciencias sagradas, y que no pocos de ellos se dediquen <em> ex profeso</em> a  estos estudios y profundicen en ellos. Pero para que puedan llevar a buen  t&eacute;rmino su tarea debe reconocerse a los fieles, cl&eacute;rigos o laicos, la justa  libertad de investigaci&oacute;n, de pensamiento y de hacer conocer humilde y  valerosamente su manera de ver en los ampos que son de su competencia.</span></span></span></span></span></p><p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"> </span></span></span></span></span></span></p><p align="center"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><br /><strong>CAP&Iacute;TULO III</strong></span></span></span></span></span></span></p> <p align="center"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><strong>LA VIDA ECON&Oacute;MICO-SOCIAL</strong></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><br /><strong><em>Algunos aspectos de la vida econ&oacute;mica</em></strong></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">63. Tambi&eacute;n en la vida econ&oacute;mico-social deben respetarse y promoverse la  dignidad de la persona humana, su entera vocaci&oacute;n y el bien de toda la sociedad.  Porque el hombre es el autor, el centro y el fin de toda la vida econ&oacute;mico-  social.</span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">La econom&iacute;a moderna, como los restantes sectores de la vida social, se  caracteriza por una creciente dominaci&oacute;n del hombre sobre la naturaleza, por la  multiplicaci&oacute;n e intensificaci&oacute;n de las relaciones sociales y por la  interdependencia entre ciudadanos, asociaciones y pueblos, as&iacute; como tambi&eacute;n por  la cada vez m&aacute;s frecuente intervenci&oacute;n del poder p&uacute;blico.</span></span><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"> Por otra parte, el progreso en las t&eacute;cnicas de la producci&oacute;n y en la  organizaci&oacute;n del comercio y de los servicios han convertido a la econom&iacute;a en  instrumento capaz de satisfacer mejor las nuevas necesidades acrecentada de la  familia humana.</span></span></span></span></span></span></p><p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"> </span></span></span></span></span></span></span></p><p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Sin embargo, no faltan motivos de inquietud. Muchos hombres, sobre todo en  regiones econ&oacute;micamente desarrolladas, parecen garza por la econom&iacute;a, de tal  manera que casi toda su vida personal y social est&aacute; como te&ntilde;ida de cierto  esp&iacute;ritu economista tanto en las naciones de econom&iacute;a colectivizada como en las  otras.</span></span><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"> En un  momento en que el desarrollo de la vida econ&oacute;mica, con tal que se le dirija y  ordene de manera racional y humana, podr&iacute;a mitigar las desigualdades sociales,  con demasiada frecuencia trae consigo un endurecimiento de ellas y a veces hasta  un retroceso en las condiciones de vida de los m&aacute;s d&eacute;biles y un desprecio de los  pobres. Mientras muchedumbres inmensas carecen de lo estrictamente necesario,  algunos, aun en los pa&iacute;ses menos desarrollados, viven en la opulencia y  malgastan sin consideraci&oacute;n. El lujo pulula junto a la miseria. Y mientras unos  pocos disponen de un poder ampl&iacute;simo de decisi&oacute;n, muchos carecen de toda  iniciativa y de toda responsabilidad, viviendo con frecuencia en condiciones de  vida y de trabajo indignas de la persona humana.</span></span></span></span></span></span></span></p><p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"> </span></span></span></span></span></span></span></span></p><p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Tales desequilibrios econ&oacute;micos y sociales se producen tanto entre los  sectores de la agricultura, la industria y los servicios, por un parte, como  entre las diversas regiones dentro de un mismo pa&iacute;s. Cada d&iacute;a se agudiza m&aacute;s la  oposici&oacute;n entre las naciones econ&oacute;micamente desarrolladas y las restantes, lo  cual puede poner en peligro la misma paz mundial.</span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Los hombres de nuestro tiempo son cada d&iacute;a m&aacute;s sensibles a estas  disparidades, porque est&aacute;n plenamente convencidos de que la amplitud de las  posibilidades t&eacute;cnicas y econ&oacute;micas que tiene en sus manos el mundo moderno  puede y debe corregir este lamentable estado de cosas.</span></span><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"> Por ello son necesarias muchas reformas en la vida econ&oacute;mico-social y un cambio  de mentalidad y de costumbres en todos. A este fin, la Iglesia, en el transcurso  de los siglos, a la luz del Evangelio, ha concretado los principios de justicia  y equidad, exigidos por la recta raz&oacute;n, tanto en orden a la vida individual y  social como en orden a la vida internacional, y los ha manifestado especialmente  en estos &uacute;ltimos tiempos. El Concilio quiere robustecer estos principios de  acuerdo con las circunstancias actuales y dar algunas orientaciones, referentes  sobre todo a las exigencias del desarrollo econ&oacute;mico.</span></span></span></span></span></span></span></span></p><p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"> </span></span></span></span></span></span></span></span></span></p><p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><strong>Secci&oacute;n I.- El desarrollo econ&oacute;mico</strong></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><em><strong>Ley fundamental del desarrollo: el servicio del hombre</strong></em></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">64. Hoy m&aacute;s que nunca, para hacer frente al aumento de poblaci&oacute;n y responder  a las aspiraciones m&aacute;s amplias del g&eacute;nero humano, se tiende con raz&oacute;n a un  aumento en la producci&oacute;n agr&iacute;cola e industrial y en la prestaci&oacute;n de los  servicios.</span></span><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"> Por  ello hay que favorecer el progreso t&eacute;cnico, el esp&iacute;ritu de innovaci&oacute;n, el af&aacute;n  por crear y ampliar nuevas empresas, la adaptaci&oacute;n de los m&eacute;todos productivos,  el esfuerzo sostenido de cuantos participan en la producci&oacute;n; en una palabra,  todo cuanto puede contribuir a dicho progreso. La finalidad fundamental de esta  producci&oacute;n no es el mero incremento de los productos, ni el beneficio, ni el  poder, sino el servicio del hombre, del hombre integral, teniendo en cuanta sus  necesidades materiales y sus exigencias intelectuales, morales, espirituales y  religiosas; de todo hombre, decimos, de todo grupo de hombres, sin distinci&oacute;n de  raza o continente. De esta forma, la actividad econ&oacute;mica debe ejercerse  siguiendo sus m&eacute;todos y leyes propias, dentro del &aacute;mbito del orden moral, para  que se cumplan as&iacute; los designios de Dios sobre el hombre.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></p><p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"> </span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p><p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><strong><em>El desarrollo econ&oacute;mico, bajo el control humano</em></strong></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">65. El desarrollo debe permanecer bajo el control del hombre. No debe quedar  en manos de unos pocos o de grupos econ&oacute;micamente poderosos en exceso, ni  tampoco en manos de una sola comunidad pol&iacute;tica o de ciertas naciones m&aacute;s  poderosas.</span></span><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"> Es  preciso, por el contrario, que en todo nivel, el mayor n&uacute;mero posible de  hombres, y en el plano internacional el conjunto de las naciones, puedan tomar  parte activa en la direcci&oacute;n del desarrollo. Asimismo es necesario que las  iniciativas espont&aacute;neas de los individuos y de sus asociaciones libres colaboren  con los esfuerzos de las autoridades p&uacute;blicas y se coordinen con &eacute;stos de forma  eficaz y coherente.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p><p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"> </span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p><p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">No se puede confiar el desarrollo ni al solo proceso casi mec&aacute;nico de la  acci&oacute;n econ&oacute;mica de los individuos ni a la sola decisi&oacute;n de la autoridad  p&uacute;blica. Por este motivo hay que calificar de falsas tanto las doctrinas que se  oponen a las reformas indispensables en nombre de una falsa libertad como las  que sacrifican los derechos fundamentales de la persona y de los grupos en aras  de la organizaci&oacute;n colectiva de la producci&oacute;n.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Recuerden, por otra parte, todos los ciudadanos el deber y el derecho que  tienen, y que el poder civil ha de reconocer, de contribuir, seg&uacute;n sus  posibilidades, al progreso de la propia comunidad.</span></span><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"> En los pa&iacute;ses menos desarrollados, donde se impone el empleo urgente de todos  los recursos, ponen en grave peligro el bien com&uacute;n los que retienen sus riquezas  improductivamente o los que -salvado el derecho personal de emigraci&oacute;n- privan a  su comunidad de los medios materiales y espirituales que &eacute;sta necesita.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p><p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"> </span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p><p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><strong><em>Han de eliminarse las enormes desigualdades econ&oacute;mico-sociales</em></strong></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">66. Para satisfacer las exigencias de la justicia y de la equidad hay que  hacer todos los esfuerzos posibles para que, dentro del respeto a los derechos  de las personas y a las caracter&iacute;sticas de cada pueblo, desaparezcan lo m&aacute;s  r&aacute;pidamente posible las enormes diferencias econ&oacute;micas que existen hoy, y  frecuentemente aumentan, vinculadas a discriminaciones individuales y sociales.</span></span><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"> De igual manera, en muchas regiones, teniendo en cuanta las peculiares  dificultades de la agricultura tanto en la producci&oacute;n como en la venta de sus  bienes, hay que ayudar a los labradores para que aumenten su capacidad  productiva y comercial, introduzcan los necesarios cambios e innovaciones,  consigan una justa ganancia y no queden reducidos, como sucede con frecuencia, a  la situaci&oacute;n de ciudadanos de inferior categor&iacute;a. Los propios agricultores,  especialmente los j&oacute;venes, apl&iacute;quense con af&aacute;n a perfeccionar su t&eacute;cnica  profesional, sin la que no puede darse el desarrollo de la agricultura.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p><p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"> </span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p><p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">La justicia y la equidad exigen tambi&eacute;n que la movilidad, la cual es  necesaria en una econom&iacute;a progresiva, se ordene de manera que se eviten la  inseguridad y la estrechez de vida del individuo y de su familia.</span></span><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"> Con respecto a los trabajadores que, procedentes de otros pa&iacute;ses o de otras  regiones, cooperan en el crecimiento econ&oacute;mico de una naci&oacute;n o de una provincia,  se ha de evitar con sumo cuidado toda discriminaci&oacute;n en materia de remuneraci&oacute;n  o de condiciones de trabajo. Adem&aacute;s, la sociedad entera, en particular los  poderes p&uacute;blicos, deben considerarlos como personas, no simplemente como meros  instrumentos de producci&oacute;n; deben ayudarlos para que traigan junto a s&iacute; a sus  familiares, se procuren un alojamiento decente, y a favorecer su incorporaci&oacute;n a  la vida social del pa&iacute;s o de la regi&oacute;n que los acoge. Sin embargo, en cuanto sea  posible, deben crearse fuentes de trabajo en las propias regiones.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p><p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"> </span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p><p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">En las econom&iacute;as en per&iacute;odo de transici&oacute;n, como sucede en las formas nuevas  de la sociedad industrial, en las que, v.gr., se desarrolla la autonom&iacute;a, en  necesario asegurar a cada uno empleo suficiente y adecuado: y al mismo tiempo la  posibilidad de una formaci&oacute;n t&eacute;cnica y profesional congruente. D&eacute;bense  garantizar la subsistencia y la dignidad humana de los que, sobre todo por raz&oacute;n  de enfermedad o de edad, se ven aquejados por graves dificultades.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><strong>Secci&oacute;n 2.- Algunos principios reguladores del conjunto de la vida  econ&oacute;mico-social<br /><br /></strong><em><strong>Trabajo, condiciones de trabajo, descanso<br /><br /></strong></em> 67. El trabajo humano que se ejerce en la producci&oacute;n y en el comercio o en los  servicios es muy superior a los restantes elementos de la vida econ&oacute;mico, pues  estos &uacute;ltimos no tienen otro papel que el de instrumentos.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Pues el trabajo humano, aut&oacute;nomo o dirigido, procede inmediatamente de la  persona, la cual marca con su impronta la materia sobre la que trabaja y la  somete a su voluntad. Es para el trabajador y para su familia el medio ordinario  de subsistencia; por &eacute;l el hombre se une a sus hermanos y les hace un servicio,  puede practicar la verdadera caridad y cooperar al perfeccionamiento de la  creaci&oacute;n divina.</span></span><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"> No s&oacute;lo esto. Sabemos que, con la oblaci&oacute;n de su trabajo a Dios, los hombres se  asocian a la propia obra redentora de Jesucristo, quien dio al trabajo una  dignidad sobre eminente laborando con sus propias manos en Nazaret. De aqu&iacute; se  deriva para todo hombre el deber de trabajar fielmente, as&iacute; como tambi&eacute;n el  derecho al trabajo. Y es deber de la sociedad, por su parte, ayudar, seg&uacute;n sus  propias circunstancias, a los ciudadanos para que puedan encontrar la  oportunidad de un trabajo suficiente. Por &uacute;ltimo, la remuneraci&oacute;n del trabajo  debe ser tal que permita al hombre y a su familia una vida digna en el plano  material, social, cultural y espiritual, teniendo presentes el puesto de trabajo  y la productividad de cada uno, as&iacute; como las condiciones de la empresa y el bien  com&uacute;n.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p><p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"> </span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p><p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">La actividad econ&oacute;mica es de ordinario fruto del trabajo asociado de los  hombres; por ello es injusto e inhumano organizarlo y regularlo con da&ntilde;o de  algunos trabajadores. Es, sin embargo, demasiado frecuente tambi&eacute;n hoy d&iacute;a que  los trabajadores resulten en cierto sentido esclavos de su propio trabajo.</span></span><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"> Lo cual de ning&uacute;n modo est&aacute; justificado por las llamadas leyes econ&oacute;micas. El  conjunto del proceso de la producci&oacute;n debe, pues, ajustarse a las necesidades de  la persona y a la manera de vida de cada uno en particular, de su vida familiar,  principalmente por lo que toca a las madres de familia, teniendo siempre en  cuanta el sexo y la edad. Ofr&eacute;zcase, adem&aacute;s, a los trabajadores la posibilidad  de desarrollar sus cualidades y su personalidad en el &aacute;mbito mismo del trabajo.  Al aplicar, con la debida responsabilidad, a este trabajo su tiempo y sus  fuerzas, disfruten todos de un tiempo de reposo y descanso suficiente que les  permita cultivar la vida familiar, cultural, social y religiosa. M&aacute;s a&uacute;n, tengan  la posibilidad de desarrollar libremente las energ&iacute;as y las cualidades que tal  vez en su trabajo profesional apenas pueden cultivar.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p><p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"> </span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p><p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"> <em><strong>Participaci&oacute;n en la empresa y en la organizaci&oacute;n<br />general de la  	econom&iacute;a.</strong></em></span></span><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"> <strong><em> Conflictos laborales</em></strong></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p><p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"> </span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p><p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">68. En las empresas econ&oacute;micas son personas las que se asocian, es decir,  hombres libres y aut&oacute;nomos, creados a imagen de Dios. Por ello, teniendo en  cuanta las funciones de cada uno, propietarios, administradores, t&eacute;cnicos,  trabajadores, y quedando a salvo la unidad necesaria en la direcci&oacute;n, se ha de  promover la activa participaci&oacute;n de todos en la gesti&oacute;n de la empresa, seg&uacute;n  formas que habr&aacute; que determinar con acierto.</span></span><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"> Con todo, como en muchos casos no es a nivel de empresa, sino en niveles  institucionales superiores, donde se toman las decisiones econ&oacute;micas y sociales  de las que depende el porvenir de los trabajadores y de sus hijos, deben los  trabajadores participar tambi&eacute;n en semejantes decisiones por s&iacute; mismos o por  medio de representantes libremente elegidos.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p><p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"> </span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p><p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Entre los derechos fundamentales de la persona humana debe contarse el  derecho de los obreros a fundar libremente asociaciones que representen  aut&eacute;nticamente al trabajador y puedan colaborar en la recta ordenaci&oacute;n de la  vida econ&oacute;mica, as&iacute; como tambi&eacute;n el derecho de participar libremente en las  actividades de las asociaciones sin riesgo de represalias.</span></span><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"> Por medio de esta ordenada participaci&oacute;n, que est&aacute; unida al progreso en la  formaci&oacute;n econ&oacute;mica y social, crecer&aacute; m&aacute;s y m&aacute;s entre todos el sentido de la  responsabilidad propia, el cual les llevar&aacute; a sentirse colaboradores, seg&uacute;n sus  medios y aptitudes propias, en la tarea total del desarrollo econ&oacute;mico y social  y del logro del bien com&uacute;n universal.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p><p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"> </span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p><p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">En caso de conflictos econ&oacute;mico-sociales, hay que esforzarse por encontrarles  soluciones pac&iacute;ficas. Aunque se ha de recurrir siempre primero a un sincero  di&aacute;logo entre las partes, sin embargo, en la situaci&oacute;n presente, la huelga puede  seguir siendo medio necesario, aunque extremo, para la defensa de los derechos y  el logro de las aspiraciones justas de los trabajadores. B&uacute;squense, con todo,  cuanto antes, caminos para negociar y para reanudar el di&aacute;logo conciliatorio.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><strong><em>Los bienes de la tierra est&aacute;n destinados a todos los hombres</em></strong></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">69. Dios ha destinado la tierra y cuanto ella contiene para uso de todos los  hombres y pueblos. En consecuencia, los bienes creados deben llegar a todos en  forma equitativa bajo la &eacute;gida de la justicia y con la compa&ntilde;&iacute;a de la caridad.  Sean las que sean las formas de la propiedad, adaptadas a las instituciones  leg&iacute;timas de los pueblos seg&uacute;n las circunstancias diversas y variables, jam&aacute;s  debe perderse de vista este destino universal de los bienes. Por tanto, el  hombre, al usarlos, no debe tener las cosas exteriores que leg&iacute;timamente posee  como exclusivamente suyas, sino tambi&eacute;n como comunes, en el sentido de que no le  aprovechen a &eacute;l solamente, sino tambi&eacute;n a los dem&aacute;s. Por lo dem&aacute;s, el derecho a  poseer una parte de bienes suficiente para s&iacute; mismos y para sus familias es un  derecho que a todos corresponde. Es &eacute;ste el sentir de los Padres y de los  doctores de la Iglesia, quienes ense&ntilde;aron que los hombres est&aacute;n obligados a  ayudar a los pobres, y por cierto no s&oacute;lo con los bienes superfluos. Quien se  halla en situaci&oacute;n de necesidad extrema tiene derecho a tomar de la riqueza  ajena lo necesario para s&iacute;. Habiendo como hay tantos oprimidos actualmente por  el hambre en el mundo, el sacro Concilio urge a todos, particulares y  autoridades, a que, acord&aacute;ndose de aquella frase de los Padres: Alimenta al que  muere de hambre, porque, si no lo alimentas, lo matas, seg&uacute;n las propias  posibilidades, comuniquen y ofrezcan realmente sus bienes, ayudando en primer  lugar a los pobres, tanto individuos como pueblos, a que puedan ayudarse y  desarrollarse por s&iacute; mismos.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">En sociedades econ&oacute;micamente menos desarrolladas, el destino com&uacute;n de los  bienes est&aacute; a veces en parte logrado por un conjunto de costumbres y tradiciones  comunitarias que aseguran a cada miembro los bienes absolutamente necesarios.  Sin embargo, elim&iacute;nese el criterio de considerar como en absoluto inmutables  ciertas costumbres si no responden ya a las nuevas exigencias de la &eacute;poca  presente; pero, por otra parte, conviene no atentar imprudentemente contra  costumbres honestas que, adaptadas a las circunstancias actuales, pueden  resultar muy &uacute;tiles. De igual manera, en las naciones de econom&iacute;a muy  desarrollada, el conjunto de instituciones consagradas a la previsi&oacute;n y a la  seguridad social puede contribuir, por su parte, al destino com&uacute;n de los bienes.  Es necesario tambi&eacute;n continuar el desarrollo de los servicios familiares y  sociales, principalmente de los que tienen por fin la cultura y la educaci&oacute;n. Al  organizar todas estas instituciones debe cuidarse de que los ciudadanos no vayan  cayendo en una actitud de pasividad con respecto a la sociedad o de  irresponsabilidad y ego&iacute;smo.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><em><strong>Inversiones y pol&iacute;tica monetaria</strong></em></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">70. Las inversiones deben orientarse a asegurar posibilidades de trabajo y  beneficios suficientes a la poblaci&oacute;n presente y futura. Los responsables de las  inversiones y de la organizaci&oacute;n de la vida econ&oacute;mica, tanto los particulares  como los grupos o las autoridades p&uacute;blicas, deben tener muy presentes estos  fines y reconocer su grave obligaci&oacute;n de vigilar, por una parte, a fin de que se  provea de lo necesario para una vida decente tanto a los individuos como a toda  la comunidad, y, por otra parte, de prever el futuro y establecer un justo  equilibrio entre las necesidades actuales del consumo individual y colectivo y  las exigencias de inversi&oacute;n para la generaci&oacute;n futura. T&eacute;nganse, adem&aacute;s, siempre  presentes las urgentes necesidades de las naciones o de las regiones menos  desarrolladas econ&oacute;micamente. En materia de pol&iacute;tica monetaria cu&iacute;dese no da&ntilde;ar  al bien de la propia naci&oacute;n o de las ajenas. T&oacute;mense precauciones para que los  econ&oacute;micamente d&eacute;biles no queden afectados injustamente por los cambios de valor  de la moneda. </span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"> <strong><em>Acceso a la propiedad y dominio de los bienes</em></strong>.<br /><em><strong>Problema  	de los latifundios</strong></em></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">71. La propiedad, como las dem&aacute;s formas de dominio privado sobre los bienes  exteriores, contribuye a la expresi&oacute;n de la persona y le ofrece ocasi&oacute;n de  ejercer su funci&oacute;n responsable en la sociedad y en la econom&iacute;a. Es por ello muy  importante fomentar el acceso de todos, individuos y comunidades, a alg&uacute;n  dominio sobre los bienes externos.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">La propiedad privada o un cierto dominio sobre los bienes externos aseguran a  cada cual una zona absolutamente necesaria para la autonom&iacute;a personal y familiar  y deben ser considerados como ampliaci&oacute;n de la libertad humana. Por &uacute;ltimo, al  estimular el ejercicio de la tarea y de la responsabilidad, constituyen una de  las condiciones de las libertades civiles.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Las formas de este dominio o propiedad son hoy diversas y se diversifican  cada d&iacute;a m&aacute;s. Todas ellas, sin embargo, contin&uacute;an siendo elemento de seguridad  no despreciable aun contando con los fondos sociales, derechos y servicios  procurados por la sociedad. Esto debe afirmarse no s&oacute;lo de las propiedades  materiales, sino tambi&eacute;n de los bienes inmateriales, como es la capacidad  profesional.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">El derecho de propiedad privada no es incompatible con las diversas formas de  propiedad p&uacute;blica existentes. El paso de bienes a la propiedad p&uacute;blica s&oacute;lo  puede ser hecha por la autoridad competente de acuerdo con las exigencias del  bien com&uacute;n y dentro de los l&iacute;mites de este &uacute;ltimo, supuesta la compensaci&oacute;n  adecuada. A la autoridad p&uacute;blica toca, adem&aacute;s, impedir que se abuse de la  propiedad privada en contra del bien com&uacute;n.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">La misma propiedad privada tiene tambi&eacute;n, por su misma naturaleza, una &iacute;ndole  social, cuyo fundamento reside en el destino com&uacute;n de los bienes. Cuando esta  &iacute;ndole social es descuidada, la propiedad muchas veces se convierte en ocasi&oacute;n  de ambiciones y graves des&oacute;rdenes, hasta el punto de que se da pretexto a sus  impugnadores para negar el derecho mismo.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">En muchas regiones econ&oacute;micamente menos desarrolladas existen posesiones  rurales extensas y aun extens&iacute;simas mediocremente cultivadas o reservadas sin  cultivo para especular con ellas, mientras la mayor parte de la poblaci&oacute;n carece  de tierras o posee s&oacute;lo parcelas irrisorias y el desarrollo de la producci&oacute;n  agr&iacute;cola presenta caracteres de urgencia. No raras veces los braceros o los  arrendatarios de alguna parte de esas posesiones reciben un salario o beneficio  indigno del hombre, carecen de alojamiento decente y son explotados por los  intermediarios. Viven en la m&aacute;s total inseguridad y en tal situaci&oacute;n de  inferioridad personal, que apenas tienen ocasi&oacute;n de actuar libre y  responsablemente, de promover su nivel de vida y de participar en la vida social  y pol&iacute;tica. Son, pues, necesarias las reformas que tengan por fin, seg&uacute;n los  casos, el incremento de las remuneraciones, la mejora de las condiciones  laborales, el aumento de la seguridad en el empleo, el est&iacute;mulo para la  iniciativa en el trabajo; m&aacute;s todav&iacute;a, el reparto de las propiedades  insuficientemente cultivadas a favor de quienes sean capaces de hacerlas valer.  En este caso deben asegur&aacute;rseles los elementos y servicios indispensables, en  particular los medios de educaci&oacute;n y las posibilidades que ofrece una justa  ordenaci&oacute;n de tipo cooperativo. Siempre que el bien com&uacute;n exija una  expropiaci&oacute;n, debe valorarse la indemnizaci&oacute;n seg&uacute;n equidad, teniendo en cuanta  todo el conjunto de las circunstancias.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><em><strong>La actividad econ&oacute;mico-social y el reino de Cristo</strong></em></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">72. Los cristianos que toman parte activa en el movimiento econ&oacute;mico-social  de nuestro tiempo y luchan por la justicia y caridad, conv&eacute;nzanse de que pueden  contribuir mucho al bienestar de la humanidad y a la paz del mundo. Individual y  colectivamente den ejemplo en este campo. Adquirida la competencia profesional y  la experiencia que son absolutamente necesarias, respeten en la acci&oacute;n temporal  la justa jerarqu&iacute;a de valores, con fidelidad a Cristo y a su Evangelio, a fin de  que toda su vida, as&iacute; la individual como la social, quede saturada con el  esp&iacute;ritu de las bienaventuranzas, y particularmente con el esp&iacute;ritu de la  pobreza.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Quien con obediencia a Cristo busca ante todo el reino de Dios, encuentra en  &eacute;ste un amor m&aacute;s fuerte y m&aacute;s puro para ayudar a todos sus hermanos y para  realizar la obra de la justicia bajo la inspiraci&oacute;n de la caridad.<br /></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p align="center"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><strong>CAP&Iacute;TULO IV</strong></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p align="center"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><strong>LA VIDA EN LA COMUNIDAD POL&Iacute;TICA</strong> </span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><br /><strong><em>La vida p&uacute;blica en nuestros d&iacute;as</em></strong></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">73. En nuestra &eacute;poca se advierten profundas transformaciones tambi&eacute;n en las  estructuras y en las instituciones de los pueblos como consecuencia de la  evoluci&oacute;n cultural, econ&oacute;mica y social de estos &uacute;ltimos. Estas transformaciones  ejercen gran influjo en la vida de la comunidad pol&iacute;tica principalmente en lo  que se refiere a los derechos y deberes de todos en el ejercicio de la libertad  pol&iacute;tica y en el logro del bien com&uacute;n y en lo que toca a las relaciones de los  ciudadanos entre s&iacute; y con la autoridad p&uacute;blica.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">La conciencia m&aacute;s viva de la dignidad humana ha hecho que en diversas  regiones del mundo surja el prop&oacute;sito de establecer un orden pol&iacute;tico-jur&iacute;dico  que proteja mejor en la vida p&uacute;blica los derechos de la persona, como son el  derecho de libre reuni&oacute;n, de libre asociaci&oacute;n, de expresar las propias opiniones  y de profesar privada y p&uacute;blicamente la religi&oacute;n. Porque la garant&iacute;a de los  derechos de la persona es condici&oacute;n necesaria para que los ciudadanos, como  individuos o como miembros de asociaciones, puedan participar activamente en la  vida y en el gobierno de la cosa p&uacute;blica.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Con el desarrollo cultural, econ&oacute;mico y social se consolida en la mayor&iacute;a el  deseo de participar m&aacute;s plenamente en la ordenaci&oacute;n de la comunidad pol&iacute;tica. En  la conciencia de muchos se intensifica el af&aacute;n por respetar los derechos de las  minor&iacute;as, sin descuidar los deberes de &eacute;stas para con la comunidad pol&iacute;tica;  adem&aacute;s crece por d&iacute;as el respeto hacia los hombres que profesan opini&oacute;n o  religi&oacute;n distintas; al mismo tiempos e establece una mayor colaboraci&oacute;n a fin de  que todos los ciudadanos, y no solamente algunos privilegiados, puedan hacer uso  efectivo de los derechos personales.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Se reprueban tambi&eacute;n todas las formas pol&iacute;ticas, vigentes en ciertas  regiones, que obstaculizan la libertad civil o religiosa, multiplican las  v&iacute;ctimas de las pasiones y de los cr&iacute;menes pol&iacute;ticos y desv&iacute;an el ejercicio de  la autoridad en la prosecuci&oacute;n del bien com&uacute;n, para ponerla al servicio de un  grupo o de los propios gobernantes.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">La mejor manera de llagar a una pol&iacute;tica aut&eacute;nticamente humana es fomentar el  sentido interior de la justicia, de la benevolencia y del servicio al bien com&uacute;n  y robustecer las convicciones fundamentales en lo que toca a la naturaleza  verdadera de la comunidad pol&iacute;tica y al fin, recto ejercicio y l&iacute;mites de los  poderes p&uacute;blicos.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><em><strong>Naturaleza y fin de la comunidad pol&iacute;tica</strong></em></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">74. Los hombres, las familias y los diversos grupos que constituyen la  comunidad civil son conscientes de su propia insuficiencia para lograr una vida  plenamente humana y perciben la necesidad de una comunidad m&aacute;s amplia, en la  cual todos conjuguen a diario sus energ&iacute;as en orden a una mejor procuraci&oacute;n del  bien com&uacute;n. Por ello forman comunidad pol&iacute;tica seg&uacute;n tipos institucionales  varios. La comunidad pol&iacute;tica nace, pues, para buscar el bien com&uacute;n, en el que  encuentra su justificaci&oacute;n plena y su sentido y del que deriva su legitimidad  primigenia y propia. El bien com&uacute;n abarca el conjunto de aquellas condiciones de  vida social con las cuales los hombres, las familias y las asociaciones pueden  lograr con mayor plenitud y facilidad su propia perfecci&oacute;n.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Pero son muchos y diferentes los hombres que se encuentran en una comunidad  pol&iacute;tica, y pueden con todo derecho inclinarse hacia soluciones diferentes. A  fin de que, por la pluralidad de pareceres, no perezca la comunidad pol&iacute;tica, es  indispensable una autoridad que dirija la acci&oacute;n de todos hacia el bien com&uacute;n no  mec&aacute;nica o desp&oacute;ticamente, sino obrando principalmente como una fuerza moral,  que se basa en la libertad y en el sentido de responsabilidad de cada uno.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Es, pues, evidente que la comunidad pol&iacute;tica y la autoridad p&uacute;blica se fundan  en la naturaleza humana, y, por lo mismo, pertenecen al orden previsto por Dios,  aun cuando la determinaci&oacute;n del r&eacute;gimen pol&iacute;tico y la designaci&oacute;n de los  gobernantes se dejen a la libre designaci&oacute;n de los ciudadanos.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">S&iacute;guese tambi&eacute;n que el ejercicio de la autoridad pol&iacute;tica, as&iacute; en la  comunidad en cuanto tal como en las instituciones representativas, debe  realizarse siempre dentro de los l&iacute;mites del orden moral para procurar el bien  com&uacute;n -concebido din&aacute;micamente- seg&uacute;n el orden jur&iacute;dico leg&iacute;timamente  establecido o por establecer. Es entonces cuando los ciudadanos est&aacute;n obligados  en conciencia a obedecer. De todo lo cual se deducen la responsabilidad, la  dignidad y la importancia de los gobernantes.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Pero cuando la autoridad p&uacute;blica, rebasando su competencia, oprime a los  ciudadanos, &eacute;stos no deben rehuir las exigencias objetivas del bien com&uacute;n; les  es l&iacute;cito, sin embargo, defender sus derechos y los de sus conciudadanos contra  el abuso de tal autoridad, guardando los l&iacute;mites que se&ntilde;ala la ley natural y  evang&eacute;lica.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Las modalidades concretas por las que la comunidad pol&iacute;tica organiza su  estructura fundamental y el equilibrio de los poderes p&uacute;blicos pueden ser  diferentes, seg&uacute;n el genio de cada pueblo y la marcha de su historia. Pero deben  tender siempre a formar un tipo de hombre culto, pac&iacute;fico y ben&eacute;volo respecto de  los dem&aacute;s para provecho de toda la familia humana.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><em><strong>Colaboraci&oacute;n de todos en la vida p&uacute;blica</strong></em></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">75. Es perfectamente conforme con la naturaleza humana que se constituyan  estructuras pol&iacute;tico-jur&iacute;dicas que ofrezcan a todos los ciudadanos, sin  discriminaci&oacute;n alguna y con perfecci&oacute;n creciente, posibilidades efectivas de  tomar parte libre y activamente en la fijaci&oacute;n de los fundamentos jur&iacute;dicos de  la comunidad pol&iacute;tica, en el gobierno de la cosa p&uacute;blica, en la determinaci&oacute;n de  los campos de acci&oacute;n y de los l&iacute;mites de las diferentes instituciones y en la  elecci&oacute;n de los gobernantes. Recuerden, por tanto, todos los ciudadanos el  derecho y al mismo tiempo el deber que tienen de votar con libertad para  promover el bien com&uacute;n. La Iglesia alaba y estima la labor de quienes, al  servicio del hombre, se consagran al bien de la cosa p&uacute;blica y aceptan las  cargas de este oficio.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Para que la cooperaci&oacute;n ciudadana responsable pueda lograr resultados felices  en el curso diario de la vida p&uacute;blica, es necesario un orden jur&iacute;dico positivo  que establezca la adecuada divisi&oacute;n de las funciones institucionales de la  autoridad pol&iacute;tica, as&iacute; como tambi&eacute;n la protecci&oacute;n eficaz e independiente de los  derechos. Recon&oacute;zcanse, resp&eacute;tense y promu&eacute;vanse los derechos de las personas,  de las familias y de las asociaciones, as&iacute; como su ejercicio, no menos que los  deberes c&iacute;vicos de cada uno. Entre estos &uacute;ltimos es necesario mencionar el deber  de aportar a la vida p&uacute;blica el concurso material y personal requerido por el  bien com&uacute;n. Cuiden los gobernantes de no entorpecer las asociaciones familiares,  sociales o culturales, los cuerpos o las instituciones intermedias, y de no  privarlos de su leg&iacute;tima y constructiva acci&oacute;n, que m&aacute;s bien deben promover con  libertad y de manera ordenada. Los ciudadanos por su parte, individual o  colectivamente, eviten atribuir a la autoridad pol&iacute;tica todo poder excesivo y no  pidan al Estado de manera inoportuna ventajas o favores excesivos, con riesgo de  disminuir la responsabilidad de las personas, de las familias y de las  agrupaciones sociales.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">A consecuencia de la complejidad de nuestra &eacute;poca, los poderes p&uacute;blicos se  ven obligados a intervenir con m&aacute;s frecuencia en materia social, econ&oacute;mica y  cultural para crear condiciones m&aacute;s favorables, que ayuden con mayor eficacia a  los ciudadanos y a los grupos en la b&uacute;squeda libre del bien completo del hombre.  Seg&uacute;n las diversas regiones y la evoluci&oacute;n de los pueblos, pueden entenderse de  diverso modo las relaciones entre la socializaci&oacute;n y la autonom&iacute;a y el  desarrollo de la persona. Esto no obstante, all&iacute; donde por razones de bien com&uacute;n  se restrinja temporalmente el ejercicio de los derechos, restabl&eacute;zcase la  libertad cuanto antes una vez que hayan cambiado las circunstancias. De todos  modos, es inhumano que la autoridad pol&iacute;tica caiga en formas totalitarias o en  formas dictatoriales que lesionen los derechos de la persona o de los grupos  sociales.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Cultiven los ciudadanos con magnanimidad y lealtad el amor a la patria, pero  sin estrechez de esp&iacute;ritu, de suerte que miren siempre al mismo tiempo por el  bien de toda la familia humana, unida por toda clase de v&iacute;nculos entre las  razas, pueblos y naciones.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Los cristianos todos deben tener conciencia de la vocaci&oacute;n particular y  propia que tienen en la comunidad pol&iacute;tica; en virtud de esta vocaci&oacute;n est&aacute;n  obligados a dar ejemplo de sentido de responsabilidad y de servicio al bien  com&uacute;n, as&iacute; demostrar&aacute;n tambi&eacute;n con los hechos c&oacute;mo pueden armonizarse la  autoridad y la libertad, la iniciativa personal y la necesaria solidaridad del  cuerpo social, las ventajas de la unidad combinada con la provechosa diversidad.  El cristiano debe reconocer la leg&iacute;tima pluralidad de opiniones temporales  discrepantes y debe respetar a los ciudadanos que, aun agrupados, defienden  lealmente su manera de ver. Los partidos pol&iacute;ticos deben promover todo lo que a  su juicio exige el bien com&uacute;n; nunca, sin embargo, est&aacute; permitido anteponer  intereses propios al bien com&uacute;n.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Hay que prestar gran atenci&oacute;n a la educaci&oacute;n c&iacute;vica y pol&iacute;tica, que hoy d&iacute;a  es particularmente necesaria para el pueblo, y, sobre todo para la juventud, a  fin de que todos los ciudadanos puedan cumplir su misi&oacute;n en la vida de la  comunidad pol&iacute;tica. Quienes son o pueden llegar a ser capaces de ejercer este  arte tan dif&iacute;cil y tan noble que es la pol&iacute;tica, prep&aacute;rense para ella y procuren  ejercitarla con olvido del propio inter&eacute;s y de toda ganancia venal. Luchen con  integridad moral y con prudencia contra la injusticia y la opresi&oacute;n, contra la  intolerancia y el absolutismo de un solo hombre o de un solo partido pol&iacute;tico;  cons&aacute;grense con sinceridad y rectitud, m&aacute;s a&uacute;n, con caridad y fortaleza  pol&iacute;tica, al servicio de todos.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><strong><em>La comunidad pol&iacute;tica y la Iglesia</em></strong></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">76. Es de suma importancia, sobre todo all&iacute; donde existe una sociedad  plural&iacute;stica, tener un recto concepto de las relaciones entre la comunidad  pol&iacute;tica y la Iglesia y distinguir netamente entre la acci&oacute;n que los cristianos,  aislada o asociadamente, llevan a cabo a t&iacute;tulo personal, como ciudadanos de  acuerdo con su conciencia cristiana, y la acci&oacute;n que realizan, en nombre de la  Iglesia, en comuni&oacute;n con sus pastores.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">La Iglesia, que por raz&oacute;n de su misi&oacute;n y de su competencia no se confunde en  modo alguno con la comunidad pol&iacute;tica ni est&aacute; ligada a sistema pol&iacute;tico alguno,  es a la vez signo y salvaguardia del car&aacute;cter trascendente de la persona humana.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">La comunidad pol&iacute;tica y la Iglesia son independientes y aut&oacute;nomas, cada una  en su propio terreno. Ambas, sin embargo, aunque por diverso t&iacute;tulo, est&aacute;n al  servicio de la vocaci&oacute;n personal y social del hombre.</span></span><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"> Este servicio lo realizar&aacute;n con tanta mayor eficacia, para bien de todos, cuanto  m&aacute;s sana y mejor sea la cooperaci&oacute;n entre ellas, habida cuesta de las  circunstancias de lugar y tiempo. El hombre, en efecto, no se limita al solo  horizonte temporal, sino que, sujeto de la historia humana, mantiene  &iacute;ntegramente su vocaci&oacute;n eterna. La Iglesia, por su parte, fundada en el amor  del Redentor, contribuye a difundir cada vez m&aacute;s el reino de la justicia y de la  caridad en el seno de cada naci&oacute;n y entre las naciones. Predicando la verdad  evang&eacute;lica e iluminando todos los sectores de la acci&oacute;n humana con su doctrina y  con el testimonio de los cristianos, respeta y promueve tambi&eacute;n la libertad y la  responsabilidad pol&iacute;ticas del ciudadano.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p><p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"> </span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p><p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Cuando los ap&oacute;stoles y sus sucesores y los cooperadores de &eacute;stos son enviados  para anunciar a los hombres a Cristo, Salvador del mundo, en el ejercicio de su  apostolado se apoyan sobre el poder de Dios, el cual muchas veces manifiesta la  fuerza del Evangelio en la debilidad de sus testigos.</span></span><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"> Es preciso que cuantos se consagran al ministerio de la palabra de Dios utilicen  los caminos y medios propios del Evangelio, los cuales se diferencian en muchas  cosas de los medios que la ciudad terrena utiliza.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p><p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"> </span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p><p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Ciertamente, las realidades temporales y las realidades sobrenaturales est&aacute;n  estrechamente unidas entre s&iacute;, y la misma Iglesia se sirve de medios temporales  en cuanto su propia misi&oacute;n lo exige.</span></span><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"> No pone, sin embargo, su esperanza en privilegios dados por el poder civil; m&aacute;s  a&uacute;n, renunciar&aacute; al ejercicio de ciertos derechos leg&iacute;timamente adquiridos tan  pronto como conste que su uso puede empa&ntilde;ar la pureza de su testimonio o las  nuevas condiciones de vida exijan otra disposici&oacute;n. Es de justicia que pueda la  Iglesia en todo momento y en todas partes predicar la fe con aut&eacute;ntica libertad,  ense&ntilde;ar su doctrina social, ejercer su misi&oacute;n entre los hombres sin traba alguna  y dar su juicio moral, incluso sobre materias referentes al orden pol&iacute;tico,  cuando lo exijan los derechos fundamentales de la persona o la salvaci&oacute;n de las  almas, utilizando todos y solos aquellos medios que sean conformes al Evangelio  y al bien de todos seg&uacute;n la diversidad de tiempos y de situaciones.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p><p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"> </span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p><p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Con su fiel adhesi&oacute;n al Evangelio y el ejercicio de su misi&oacute;n en el mundo, la  Iglesia, cuya misi&oacute;n es fomentar y elevar todo cuanto de verdadero, de bueno y  de bello hay en la comunidad humana, consolida la paz en la humanidad para  gloria de Dios </span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p align="center"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><strong>CAP&Iacute;TULO V</strong></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p align="center"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><strong>EL FOMENTO DE LA PAZ Y LA PROMOCI&Oacute;N<br />DE LA COMUNIDAD DE  LOS PUEBLOS</strong></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><br /><strong><em>Introducci&oacute;n</em></strong></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">77. En estos &uacute;ltimos a&ntilde;os, en los que a&uacute;n perduran entre los hombres la  aflicci&oacute;n y las angustias nacidas de la realidad o de la amenaza de una guerra,  la universal familia humana ha llegado en su proceso de madurez a un momento de  suprema crisis.</span></span><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"> Unificada paulatinamente y ya m&aacute;s consciente en todo lugar de su unidad, no  puede llevar a cabo la tarea que tiene ante s&iacute;, es decir, construir un mundo m&aacute;s  humano para todos los hombres en toda la extensi&oacute;n de la tierra, sin que todos  se conviertan con esp&iacute;ritu renovado a la verdad de la paz. De aqu&iacute; proviene que  el mensaje evang&eacute;lico, coincidente con los m&aacute;s profundos anhelos y deseos del  g&eacute;nero humano, luzca en nuestros d&iacute;as con nuevo resplandor al proclamar  bienaventurados a los constructores de la paz, porque ser&aacute;n llamados hijos de  Dios (<em>Mt</em> 5,9).</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p><p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"> </span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p><p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Por esto el Concilio, al tratar de la nobil&iacute;sima y aut&eacute;ntica noci&oacute;n de la  paz, despu&eacute;s de condenar la crueldad de la guerra, pretende hacer un ardiente  llamamiento a los cristianos para que con el auxilio de Cristo, autor de la paz,  cooperen con todos los hombres a cimentar la paz en la justicia y el amor y a  aportar los medios de la paz.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><strong><em>Naturaleza de la paz</em></strong></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">78. La paz no es la mera ausencia de la guerra, ni se reduce al solo  equilibrio de las fuerzas adversarias, ni surge de una hegemon&iacute;a desp&oacute;tica, sino  que con toda exactitud y propiedad se llama obra de la justicia (<em>Is</em> 32, 7).</span></span><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"> Es el  fruto del orden plantado en la sociedad humana por su divino Fundador, y que los  hombres, sedientos siempre de una m&aacute;s perfecta justicia, han de llevar a cabo.  El bien com&uacute;n del g&eacute;nero humano se rige primariamente por la ley eterna, pero en  sus exigencias concretas, durante el transcurso del tiempo, est&aacute; cometido a  continuos cambios; por eso la paz jam&aacute;s es una cosa del todo hecha, sino un  perpetuo quehacer. Dada la fragilidad de la voluntad humana, herida por el  pecado, el cuidado por la paz reclama de cada uno constante dominio de s&iacute; mismo  y vigilancia por parte de la autoridad leg&iacute;tima.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p><p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"> </span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p><p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"> Esto, sin embargo, no basta. Esta paz en la tierra no se puede lograr si no se  	asegura el bien de las personas y la comunicaci&oacute;n espont&aacute;nea entre los  	hombres de sus riquezas de orden intelectual y espiritual.</span></span><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"> Es absolutamente necesario el firme prop&oacute;sito de respetar a los dem&aacute;s  	hombres y pueblos, as&iacute; como su dignidad, y el apasionado ejercicio de la  	fraternidad en orden a construir la paz. As&iacute;, la paz es tambi&eacute;n fruto del  	amor, el cual sobrepasa todo lo que la justicia puede realizar.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p><p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"> </span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p><p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">La paz sobre la tierra, nacida del amor al pr&oacute;jimo, es imagen y efecto de la  paz de Cristo, que procede de Dios Padre. En efecto, el propio Hijo encarnado,  Pr&iacute;ncipe de la paz, ha reconciliado con Dios a todos los hombres por medio de su  cruz, y, reconstituyendo en un solo pueblo y en un solo cuerpo la unidad del  g&eacute;nero humano, ha dado muerte al odio en su propia carne y, despu&eacute;s del triunfo  de su resurrecci&oacute;n, ha infundido el Esp&iacute;ritu de amor en el coraz&oacute;n de los  hombres.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Por lo cual, se llama insistentemente la atenci&oacute;n de todos los cristianos  para que, viviendo con sinceridad en la caridad (<em>Eph</em> 4,15), se unan con  los hombres realmente pac&iacute;ficos para implorar y establecer la paz.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Movidos por el mismo Esp&iacute;ritu, no podemos dejar de alabar a aquellos que,  renunciando a la violencia en la exigencia de sus derechos, recurren a los  medios de defensa, que, por otra parte, est&aacute;n al alcance incluso de los m&aacute;s  d&eacute;biles, con tal que esto sea posible sin lesi&oacute;n de los derechos y obligaciones  de otros o de la sociedad.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">En la medida en que el hombre es pecador, amenaza y amenazar&aacute; el peligro de  guerra hasta el retorno de Cristo; pero en la medida en que los hombres, unidos  por la caridad, triunfen del pecado, pueden tambi&eacute;n reportar la victoria sobre  la violencia hasta la realizaci&oacute;n de aquella palabra: De sus espadas forjar&aacute;n  arados, y de sus lanzas hoces. Las naciones no levantar&aacute;n ya m&aacute;s la espada una  contra otra y jam&aacute;s se llevar&aacute; a cabo la guerra (<em>Is</em> 2,4).</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><strong>Secci&oacute;n I.- Obligaci&oacute;n de evitar la guerra</strong></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><em><strong>Hay que frenar la crueldad de las guerras</strong></em></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">79. A pesar de que las guerras recientes han tra&iacute;do a nuestro mundo da&ntilde;os  grav&iacute;simos materiales y morales, todav&iacute;a a diario en algunas zonas del mundo la  guerra contin&uacute;a sus devastaciones.</span></span><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"> Es m&aacute;s, al emplear en la guerra armas cient&iacute;ficas de todo g&eacute;nero, su crueldad  intr&iacute;nseca amenaza llevar a los que luchan a tal barbarie, que supere,  enormemente la de los tiempos pasados. La complejidad de la situaci&oacute;n actual y  el laberinto de las relaciones internaciones permiten prolongar guerras  disfrazadas con nuevos m&eacute;todos insidiosos y subversivos. En muchos casos se  admite como nuevo sistema de guerra el uso de los m&eacute;todos del terrorismo.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p><p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"> </span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p><p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Teniendo presente esta postraci&oacute;n de la humanidad el Concilio pretende  recordar ante todo la vigencia permanente del derecho natural de gentes y de sus  principios universales. La misma conciencia del g&eacute;nero humano proclama con  firmeza, cada vez m&aacute;s, estos principios.</span></span><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"> Los actos, pues, que se oponen deliberadamente a tales principios y las &oacute;rdenes  que mandan tales actos, son criminales y la obediencia ciega no puede excusar a  quienes las acatan. Entre estos actos hay que enumerar ante todo aquellos con  los que met&oacute;dicamente se extermina a todo un pueblo, raza o minor&iacute;a &eacute;tnica: hay  que condenar con energ&iacute;a tales actos como cr&iacute;menes horrendos; se ha de encomiar,  en cambio, al m&aacute;ximo la valent&iacute;a de los que no temen oponerse abiertamente a los  que ordenan semejantes cosas.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p><p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"> </span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p><p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Existen sobre la guerra y sus problemas varios tratados internacionales,  suscritos por muchas naciones, para que las operaciones militares y sus  consecuencias sean menos inhumanas; tales son los que tratan del destino de los  combatientes heridos o prisioneros y otros por el estilo.</span></span><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"> Hay que cumplir estos tratados; es m&aacute;s, est&aacute;n obligados todos, especialmente las  autoridades p&uacute;blicas y los t&eacute;cnicos en estas materias, a procurar cuanto puedan  su perfeccionamiento, para que as&iacute; se consiga mejor y m&aacute;s eficazmente atenuar la  crueldad de las guerras. Tambi&eacute;n parece razonable que las leyes tengan en  cuenta, con sentido humano, el caso de los que se niegan a tomar las armas por  motivo de conciencia y aceptan al mismo tiempo servir a la comunidad humana de  otra forma.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p><p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"> </span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p><p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Desde luego, la guerra no ha sido desarraigada de la humanidad. Mientras  exista el riesgo de guerra y falte una autoridad internacional competente y  provista de medios eficaces, una vez agotados todos los recursos pac&iacute;ficos de la  diplomacia, no se podr&aacute; negar el derecho de leg&iacute;tima defensa a los gobiernos.</span></span><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"> A los jefes de Estado y a cuantos participan en los cargos de gobierno les  incumbe el deber de proteger la seguridad de los pueblos a ellos confiados,  actuando con suma responsabilidad en asunto tan grave. Pero una cosa es utilizar  la fuerza militar para defenderse con justicia y otra muy distinta querer  someter a otras naciones. La potencia b&eacute;lica no legitima cualquier uso militar o  pol&iacute;tico de ella. Y una vez estallada lamentablemente la guerra, no por eso todo  es l&iacute;cito entre los beligerantes.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p><p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"> </span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p><p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Los que, al servicio de la patria, se hallan en el ejercicio, consid&eacute;rense  instrumentos de la seguridad y libertad de los pueblos, pues desempe&ntilde;ando bien  esta funci&oacute;n contribuyen realmente a estabilizar la paz.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><em><strong>La guerra total</strong></em></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">80. El horror y la maldad de la guerra se acrecientan inmensamente con el  incremento de las armas cient&iacute;ficas. Con tales armas, las operaciones b&eacute;licas  pueden producir destrucciones enormes e indiscriminadas, las cuales, por tanto,  sobrepasan excesivamente los l&iacute;mites de la leg&iacute;tima defensa.</span></span><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"> Es m&aacute;s, si se empleasen a fondo estos medios, que ya se encuentran en los  dep&oacute;sitos de armas de las grandes naciones, sobrevendr&iacute;a la matanza casi plena y  totalmente rec&iacute;proca de parte a parte enemiga, sin tener en cuanta las mil  devastaciones que parecer&iacute;an en el mundo y los perniciosos efectos nacidos del  uso de tales armas.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p><p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"> </span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p><p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Todo esto nos obliga a examinar la guerra con mentalidad totalmente nueva.  Sepan los hombres de hoy que habr&aacute;n de dar muy seria cuanta de sus acciones  b&eacute;licas. Pues de sus determinaciones presentes depender&aacute; en gran parte el curso  de los tiempos venideros.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Teniendo esto es cuenta, este Concilio, haciendo suyas las condenaciones de  la guerra mundial expresadas por los &uacute;ltimos Sumos Pont&iacute;fices, declara:</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Toda acci&oacute;n b&eacute;lica que tienda indiscriminadamente a la destrucci&oacute;n de  ciudades enteras o de extensas regiones junto con sus habitantes, es un crimen  contra Dios y la humanidad que hay que condenar con firmeza y sin vacilaciones.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">El riesgo caracter&iacute;stico de la guerra contempor&aacute;nea est&aacute; en que da ocasi&oacute;n a  los que poseen las recientes armas cient&iacute;ficas para cometer tales delitos y con  cierta inexorable conexi&oacute;n puede empujar las voluntades humanas a  determinaciones verdaderamente horribles.</span></span><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"> Para que esto jam&aacute;s suceda en el futuro, los obispos de toda la tierra reunidos  aqu&iacute; piden con insistencia a todos, principalmente a los jefes de Estado y a los  altos jefes del ej&eacute;rcito, que consideren incesantemente tan gran responsabilidad  ante Dios y ante toda la humanidad.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p><p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"> </span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p><p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><em><strong>La carrera de armamentos</strong></em></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">81. Las armas cient&iacute;ficas no se acumulan exclusivamente para el tiempo de  guerra. Puesto que la seguridad de la defensa se juzga que depende de la  capacidad fulminante de rechazar al adversario, esta acumulaci&oacute;n de armas, que  se agrava por a&ntilde;os, sirve de manera ins&oacute;lita para aterrar a posibles  adversarios. Muchos la consideran como el m&aacute;s eficaz de todos los medios para  asentar firmemente la paz entre las naciones.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Sea lo que fuere de este sistema de disuasi&oacute;n, conv&eacute;nzanse los hombres de que  la carrera de armamentos, a la que acuden tantas naciones, no es camino seguro  para conservar firmemente la paz, y que el llamado equilibrio de que ella  proviene no es la paz segura y aut&eacute;ntica.</span></span><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"> De ah&iacute; que no s&oacute;lo no se eliminan las causas de conflicto, sino que m&aacute;s bien se  corre el riesgo de agravarlas poco a poco. Al gastar inmensas cantidades en  tener siempre a punto nuevas armas, no se pueden remediar suficientemente tantas  miserias del mundo entero. En vez de resta&ntilde;ar verdadera y radicalmente las  disensiones entre las naciones, otras zonas del mundo quedan afectadas por  ellas. Hay que elegir nuevas rutas que partan de una renovaci&oacute;n de la mentalidad  para eliminar este esc&aacute;ndalo y poder restablecer la verdadera paz, quedando el  mundo liberado de la ansiedad que le oprime.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p><p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"> </span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p><p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Por lo tanto, hay que declarar de nuevo: la carrera de armamentos es la plaga  m&aacute;s grave de la humanidad y perjudica a los pobres de manera intolerable. Hay  que temer seriamente que, si perdura, engendre todos los estragos funestos cuyos  medios ya prepara.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Advertidos de las calamidades que el g&eacute;nero humano ha hecho posibles,  empleemos la pausa de que gozamos, concedida de lo Alto, para, con mayor  conciencia de la propia responsabilidad, encontrar caminos que solucionen  nuestras diferencias de un modo m&aacute;s digno del hombre.</span></span><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"> La Providencia divina nos pide insistentemente que nos liberemos de la antigua  esclavitud de la guerra. Si renunci&aacute;ramos a este intento, no sabemos a d&oacute;nde nos  llevar&aacute; este mal camino por el que hemos entrado.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p><p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"> </span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p><p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><strong><em>Prohibici&oacute;n absoluta de la guerra.</em></strong></span></span><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><br /><strong><em> La acci&oacute;n internacional para evitar la guerra</em></strong></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;">82. Bien claro queda, por tanto, que debemos procurar con todas nuestras  fuerzas preparar un &eacute;poca en que, por acuerdo de las naciones, pueda ser  absolutamente prohibida cualquier guerra. Esto requiere el establecimiento de  una autoridad p&uacute;blica universal reconocida por todos, con poder eficaz para  garantizar la seguridad, el cumplimiento de la justicia y el respeto de los  derechos. Pero antes de que se pueda establecer tan deseada autoridad es  necesario que las actuales asociaciones internacionales supremas se dediquen de  lleno a estudiar los medios m&aacute;s aptos para la seguridad com&uacute;n. La paz ha de  nacer de la mutua confianza de los pueblos y no debe ser impuesta a las naciones  por el terror de las armas; por ello, todos han de trabajar para que la carrera  de armamentos cese finalmente, para que comience ya en realidad la reducci&oacute;n de  armamentos, no unilateral, sino simult&aacute;nea, de mutuo acuerdo, con aut&eacute;nticas y  eficaces garant&iacute;as.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;">No hay que despreciar, entretanto, los intentos ya realizados y que a&uacute;n se  llevan a cabo para alejar el peligro de la guerra. M&aacute;s bien hay que ayudar la  buena voluntad de much&iacute;simos que, aun agobiados por las enormes preocupaciones  de sus altos cargos, movidos por el grav&iacute;simo deber que les acucia, se  esfuerzan, por eliminar la guerra, que aborrecen, aunque no pueden prescindir de  la complejidad inevitable de las cosas. Hay que pedir con insistencia a Dios que  les d&eacute; fuerzas para perseverar en su intento y llevar a cabo con fortaleza esta  tarea de sumo amor a los hombres, con la que se construye virilmente la paz. Lo  cual hoy exige de ellos con toda certeza que ampl&iacute;en su mente m&aacute;s all&aacute; de las  fronteras de la propia naci&oacute;n, renuncien al ego&iacute;smo nacional ya a la ambici&oacute;n de  dominar a otras naciones, alimenten un profundo respeto por toda la humanidad,  que corre ya, aunque tan laboriosamente, hacia su mayor unidad.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;">Acerca de los problemas de la paz y del desarme, los sondeos y conversaciones  diligente e ininterrumpidamente celebrados y los congresos internacionales que  han tratado de este asunto deben ser considerados como los primeros pasos para  solventar temas tan espinosos y serios, y hay que promoverlos con mayor urgencia  en el futuro para obtener resultados pr&aacute;cticos. Sin embargo, hay que evitar el  confiarse s&oacute;lo en los conatos de unos pocos, sin preocuparse de la reforma en la  propia mentalidad. Pues los que gobiernan a los pueblos, que son garantes del  bien com&uacute;n de la propia naci&oacute;n y al mismo tiempo promotores del bien de todo el  mundo, dependen enormemente de las opiniones y de los sentimientos de las  multitudes. Nada les aprovecha trabajar en la construcci&oacute;n de la paz mientras  los sentimientos de hostilidad, de menos precio y de desconfianza, los odios  raciales y las ideolog&iacute;as obstinadas, dividen a los hombres y los enfrentan  entre s&iacute;. Es de suma urgencia proceder a una renovaci&oacute;n en la educaci&oacute;n de la  mentalidad y a una nueva orientaci&oacute;n en la opini&oacute;n p&uacute;blica. Los que se entregan  a la tarea de la educaci&oacute;n, principalmente de la juventud, o forman la opini&oacute;n  p&uacute;blica, tengan como grav&iacute;sima obligaci&oacute;n la preocupaci&oacute;n de formar las mentes  de todos en nuevos sentimientos pac&iacute;ficos. Tenemos todos que cambiar nuestros  corazones, con los ojos puestos en el orbe entero y en aquellos trabajos que  toso juntos podemos llevar a cabo para que nuestra generaci&oacute;n mejore.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;">Que no nos enga&ntilde;e una falsa esperanza. Pues, si no se establecen en el futuro  tratados firmes y honestos sobre la paz universal una vez depuestos los odios y  las enemistades, la humanidad, que ya est&aacute; en grave peligro, aun a pesar de su  ciencia admirable, quiz&aacute; sea arrastrada funestamente a aquella hora en la que no  habr&aacute; otra paz que la paz horrenda de la muerte. Pero, mientras dice todo esto,  la Iglesia de Cristo, colocada en medio de la ansiedad de hoy, no cesa de  esperar firmemente. A nuestra &eacute;poca, una y otra vez, oportuna e importunamente,  quiere proponer el mensaje apost&oacute;lico: <em> Este es el tiempo aceptable</em> para  que cambien los corazones, <em>&eacute;ste es el d&iacute;a de la salvaci&oacute;n</em>.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><strong>Secci&oacute;n 2.- Edificar la comunidad internacional</strong></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><em><strong>Causas y remedios de las discordias</strong></em></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;">83. Para edificar la paz se requiere ante todo que se desarraiguen las causas  de discordia entre los hombres, que son las que alimentan las guerras. Entre  esas causas deben desaparecer principalmente las injusticias. No pocas de &eacute;stas  provienen de las excesivas desigualdades econ&oacute;micas y de la lentitud en la  aplicaci&oacute;n de las soluciones necesarias. Otras nacen del deseo de dominio y del  desprecio por las personas, y, si ahondamos en los motivos m&aacute;s profundos, brotan  de la envidia, de la desconfianza, de la soberbia y dem&aacute;s pasiones ego&iacute;stas.  Como el hombre no puede soportar tantas deficiencias en el orden, &eacute;stas hacen  que, aun sin haber guerras, el mundo est&eacute; plagado sin cesar de luchas y  violencias entre los hombres. Como, adem&aacute;s, existen los mismos males en las  relaciones internacionales, es totalmente necesario que, para vencer y prevenir  semejantes males y para reprimir las violencias desenfrenadas, las instituciones  internacionales cooperen y se coordinen mejor y m&aacute;s firmemente y se estimule sin  descanso la creaci&oacute;n de organismos que promuevan la paz.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><em><strong>La comunidad de las naciones y las instituciones internacionales</strong></em></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;">84. Dados los lazos tan estrechos y recientes de mutua dependencia que hoy se  dan entre todos los ciudadanos y entre todos los pueblos de la tierra, la  b&uacute;squeda certera y la realizaci&oacute;n eficaz del bien com&uacute;n universal exigen que la  comunidad de las naciones se d&eacute; a s&iacute; misma un ordenamiento que responda a sus  obligaciones actuales, teniendo particularmente en cuanta las numerosas regiones  que se encuentran a&uacute;n hoy en estado de miseria intolerable.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;">Para lograr estos fines, las instituciones de la comunidad internacional  deben, cada una por su parte, proveer a las diversas necesidades de los hombres  tanto en el campo de la vida social, alimentaci&oacute;n, higiene, educaci&oacute;n, trabajo,  como en m&uacute;ltiples circunstancias particulares que surgen ac&aacute; y all&aacute;; por  ejemplo, la necesidad general que las naciones en v&iacute;as de desarrollo sienten de  fomentar el progreso, de remediar en todo el mundo la triste situaci&oacute;n de los  refugiados o ayudar a los emigrantes y a sus familias.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;">Las instituciones internacionales, mundiales o regionales ya existentes son  benem&eacute;ritas del g&eacute;nero humano. Son los primeros conatos de echar los cimientos  internaciones de toda la comunidad humana para solucionar los grav&iacute;simos  problemas de hoy, se&ntilde;aladamente para promover el progreso en todas partes y  evitar la guerra en cualquiera de sus formas. En todos estos campos, la Iglesia  se goza del esp&iacute;ritu de aut&eacute;ntica fraternidad que actualmente florece entre los  cristianos y los no cristianos, y que se esfuerza por intensificar continuamente  los intentos de prestar ayuda para suprimir ingentes calamidades.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><em><strong>La cooperaci&oacute;n internacional en el orden econ&oacute;mico</strong></em></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;">85. La actual uni&oacute;n del g&eacute;nero humano exige que se establezca tambi&eacute;n una  mayor cooperaci&oacute;n internacional en el orden econ&oacute;mico. Pues la realidad es que,  aunque casi todos los pueblos han alcanzado la independencia, distan mucho de  verse libres de excesivas desigualdades y de toda suerte de inadmisibles  dependencias, as&iacute; como de alejar de s&iacute; el peligro de las dificultades internas.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;">El progreso de un pa&iacute;s depende de los medios humanos y financieros de que  dispone. Los ciudadanos deben prepararse, pro medio de la educaci&oacute;n y de la  formaci&oacute;n profesional, al ejercicio de las diversas funciones de la vida  econ&oacute;mica y social. Para esto se requiere la colaboraci&oacute;n de expertos  extranjeros que en su actuaci&oacute;n se comporten no como dominadores, sino como  auxiliares y cooperadores. La ayuda material a los pa&iacute;ses en v&iacute;as de desarrollo  no podr&aacute; prestarse si no se operan profundos cambios en las estructuras actuales  del comercio mundial. Los pa&iacute;ses desarrollados deber&aacute;n prestar otros tipos de  ayuda, en forma de donativos, pr&eacute;stamos o inversi&oacute;n de capitales; todo lo cual  ha de hacerse con generosidad y sin ambici&oacute;n por parte del que ayuda y con  absoluta honradez por parte del que recibe tal ayuda.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;">Para establecer un aut&eacute;ntico orden econ&oacute;mico universal hay que acabar con las  pretensiones de lucro excesivo, las ambiciones nacionalistas, el af&aacute;n de  dominaci&oacute;n pol&iacute;tica, los c&aacute;lculos de car&aacute;cter militarista y las maquinaciones  para difundir e imponer las ideolog&iacute;as. Son muchos los sistemas econ&oacute;micos y  sociales que hoy se proponen; es de desear que los expertos sepan encontrar en  ellos los principios b&aacute;sicos comunes de un sano comercio mundial. Ello ser&aacute;  f&aacute;cil si todos y cada uno deponen sus prejuicios y se muestran dispuestos a un  di&aacute;logo sincero.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><em><strong>Algunas normas oportunas</strong></em></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;">86. Para esta cooperaci&oacute;n parecen oportunas las normas siguientes:<br /><br />a)  Los pueblos que est&aacute;n en v&iacute;as de desarrollo entiendan bien que han de buscar  expresa y firmemente, como fin propio del progreso, la plena perfecci&oacute;n humana  de sus ciudadanos. Tengan presente que el progreso surge y se acrecienta  principalmente por medio del trabajo y la preparaci&oacute;n de los propios pueblos,  progreso que debe ser impulsado no s&oacute;lo con las ayudas exteriores, sino ante  todo con el desenvolvimiento de las propias fuerzas y el cultivo de las dotes y  tradiciones propias. En esta tarea deben sobresalir quienes ejercen mayor  influjo sobre sus conciudadanos.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;">b) Por su parte, los pueblos ya desarrollados tienen la obligaci&oacute;n grav&iacute;sima  de ayudar a los pa&iacute;ses en v&iacute;as de desarrollo a cumplir tales cometidos. Por lo  cual han de someterse a las reformas psicol&oacute;gicas y materiales que se requieren  para crear esta cooperaci&oacute;n internacional. Busquen as&iacute;, con sumo cuidado en las  relaciones comerciales con los pa&iacute;ses m&aacute;s d&eacute;biles y pobres, el bien de estos  &uacute;ltimos, porque tales pueblos necesitan para su propia sustentaci&oacute;n los  beneficios que logran con la venta de sus mercanc&iacute;as.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;">c) Es deber de la comunidad internacional regular y estimular el desarrollo  de forma que los bienes a este fin destinados sean invertidos con la mayor  eficacia y equidad. Pertenece tambi&eacute;n a dicha comunidad, salvado el principio de  la acci&oacute;n subsidiaria, ordenar las relaciones econ&oacute;micas en todo el mundo para  que se ajusten a la justicia. F&uacute;ndense instituciones capaces de promover y de  ordenar el comercio internacional, en particular con las naciones menos  desarrolladas, y de compensar los desequilibrios que proceden de la excesiva  desigualdad de poder entre las naciones. Esta ordenaci&oacute;n, unida a otras ayudas  de tipo t&eacute;cnico, cultural o monetario, debe ofrecer los recursos necesarios a  los pa&iacute;ses que caminan hacia el progreso, de forma que puedan lograr  convenientemente el desarrollo de su propia econom&iacute;a.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;">d) En muchas ocasiones urge la necesidad de revisar las estructuras  econ&oacute;micas y sociales; pero hay que prevenirse frente a soluciones t&eacute;cnicas poco  ponderadas y sobre todo aquellas que ofrecen al hombre ventajas materiales, pero  se oponen a la naturaleza y al perfeccionamiento espiritual del hombre. Pues no  s&oacute;lo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios (<em>Mt</em> 4,4). Cualquier parcela de la familia humana, tanto en s&iacute; misma como en sus  mejores tradiciones, lleva consigo algo del tesoro espiritual confiado por Dios  a la humanidad, aunque muchos desconocen su origen.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><strong><em>Cooperaci&oacute;n internacional en lo tocante al crecimiento demogr&aacute;fico</em></strong></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;">87. Es sobremanera necesaria la cooperaci&oacute;n internacional en favor de  aquellos pueblos que actualmente con harta frecuencia, aparte de otras muchas  dificultades, se ven agobiados por la que proviene del r&aacute;pido aumento de su  poblaci&oacute;n. Urge la necesidad de que, por medio de una plena e intensa  cooperaci&oacute;n de todos los pa&iacute;ses, pero especialmente de los m&aacute;s ricos, se halle  el modo de disponer y de facilitar a toda la comunidad humana aquellos bienes  que son necesarios para el sustento y para la conveniente educaci&oacute;n del hombre.  Son varios los pa&iacute;ses que podr&iacute;an mejorar mucho sus condiciones de vida si  pasaran, dotados de la conveniente ense&ntilde;anza, de m&eacute;todos agr&iacute;colas arcaicos al  empleo de las nuevas t&eacute;cnicas, aplic&aacute;ndolas con la debida prudencia a sus  condiciones particulares una vez que se haya establecido un mejor orden social y  se haya distribuido m&aacute;s equitativamente la propiedad de las tierras.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;">Los gobiernos respectivos tienen derechos y obligaciones, en lo que toca a  los problemas de su propia poblaci&oacute;n, dentro de los l&iacute;mites de su espec&iacute;fica  competencia. Tales son, por ejemplo, la legislaci&oacute;n social y la familiar, la  emigraci&oacute;n del campo a la ciudad, la informaci&oacute;n sobre la situaci&oacute;n y  necesidades del pa&iacute;s. Como hoy la agitaci&oacute;n que en torno a este problema sucede  a los esp&iacute;ritus es tan intensa, es de desear que los cat&oacute;licos expertos en todas  estas materias, particularmente en las universidades, contin&uacute;en con intensidad  los estudios comenzados y los desarrollen cada vez m&aacute;s.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;">Dado que muchos afirman que el crecimiento de la poblaci&oacute;n mundial, o al  menos el de algunos pa&iacute;ses, debe frenarse por todos los medios y con cualquier  tipo de intervenci&oacute;n de la autoridad p&uacute;blica, el Concilio exhorta a todos a que  se prevenga frente a las soluciones, propuestas en privado o en p&uacute;blico y a  veces impuestas, que contradicen a la moral. Porque, conforme al inalienable  derecho del hombre al matrimonio y a la procreaci&oacute;n, la decisi&oacute;n sobre el n&uacute;mero  de hijos depende del recto juicio de los padres, y de ning&uacute;n modo puede  someterse al criterio de la autoridad p&uacute;blica. Y como el juicio de los padres  requiere como presupuesto una conciencia rectamente formada, es de gran  importancia que todos puedan cultivar una recta y aut&eacute;nticamente humana  responsabilidad que tenga en cuanta la ley divina, consideradas las  circunstancias de la realidad y de la &eacute;poca. Pero esto exige que se mejoren en  todas partes las condiciones pedag&oacute;gicas y sociales y sobre todo que se d&eacute; una  formaci&oacute;n religiosa o, al menos, una &iacute;ntegra educaci&oacute;n moral. D&eacute;se al hombre  tambi&eacute;n conocimiento sabiamente cierto de los progresos cient&iacute;ficos con el  estudio de los m&eacute;todos que pueden ayudar a los c&oacute;nyuges en la determinaci&oacute;n del  n&uacute;mero de hijos, m&eacute;todos cuya seguridad haya sido bien comprobada y cuya  concordancia con el orden moral est&eacute; demostrada.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><em><strong>Misi&oacute;n de los cristianos en la cooperaci&oacute;n internacional</strong></em></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;">88. Cooperen gustosamente y de coraz&oacute;n los cristianos en la edificaci&oacute;n del  orden internacional con la observancia aut&eacute;ntica de las leg&iacute;timas libertades y  la amistosa fraternidad con todos, tanto m&aacute;s cuanto que la mayor parte de la  humanidad sufre todav&iacute;a tan grandes necesidades, que con raz&oacute;n puede decirse que  es el propio Cristo quien en los pobres levanta su voz para despertar la caridad  de sus disc&iacute;pulos. Que no sirva de esc&aacute;ndalo a la humanidad el que algunos  pa&iacute;ses, generalmente los que tienen una poblaci&oacute;n cristiana sensiblemente  mayoritaria, disfrutan de la opulencia, mientras otros se ven privados de lo  necesario para la vida y viven atormentados por el hambre, las enfermedades y  toda clase de miserias. El esp&iacute;ritu de pobreza y de caridad son gloria y  testimonio de la Iglesia de Cristo.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;">Merecen, pues, alabanza y ayuda aquellos cristianos, en especial j&oacute;venes, que  se ofrecen voluntariamente para auxiliar a los dem&aacute;s hombres y pueblos. M&aacute;s a&uacute;n,  es deber del Pueblo de Dios, y los primeros los Obispos, con su palabra y  ejemplo, el socorrer, en la medida de sus fuerzas, las miserias de nuestro  tiempo y hacerlo, como era ante costumbre en la Iglesia, no s&oacute;lo con los bienes  superfluos, sino tambi&eacute;n con los necesarios.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;">El modo concreto de las colectas y de los repartos, sin que tenga que ser  regulado de manera r&iacute;gida y uniforme, ha de establecerse, sin embargo, de modo  conveniente en los niveles diocesano, nacional y mundial, unida, siempre que  parezca oportuno, la acci&oacute;n de los cat&oacute;licos con la de los dem&aacute;s hermanos  cristianos. Porque el esp&iacute;ritu de caridad en modo alguno proh&iacute;be el ejercicio  fecundo y organizado de la acci&oacute;n social caritativa, sino que lo impone  obligatoriamente. Por eso es necesario que quienes quieren consagrarse al  servicio de los pueblos en v&iacute;as de desarrollo se formen en instituciones  adecuadas.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><strong><em>Presencia eficaz de la Iglesia en la comunidad internacional</em></strong></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;">89. La Iglesia, cuando predica, basada en su misi&oacute;n divina, el Evangelio a  todos los hombres y ofrece los tesoros de la gracia, contribuye a la  consolidaci&oacute;n de la paz en todas partes y al establecimiento de la base firme de  la convivencia fraterna entre los hombres y los pueblos, esto es, el  conocimiento de la ley divina y natural. Es &eacute;ste el motivo de la absolutamente  necesaria presencia de la Iglesia en la comunidad de los pueblos para fomentar e  incrementar la cooperaci&oacute;n de todos, y ello tanto por sus instituciones p&uacute;blicas  como por la plena y sincera colaboraci&oacute;n de los cristianos, inspirada pura y  exclusivamente por el deseo de servir a todos.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;">Este objetivo podr&aacute; alcanzarse con mayor eficacia si los fieles, conscientes  de su responsabilidad humana y cristiana, se esfuerzan por despertar en su  &aacute;mbito personal de vida la pronta voluntad de cooperar con la comunidad  internacional. En esta materia pr&eacute;stese especial cuidado a la formaci&oacute;n de la  juventud tanto en la educaci&oacute;n religiosa como en la civil.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><strong><em>Participaci&oacute;n del cristiano en las instituciones internacionales</em></strong></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;">90. Forma excelente de la actividad internacional de los cristianos es, sin  duda, la colaboraci&oacute;n que individual o colectivamente prestan en las  instituciones fundadas o por fundar para fomentar la cooperaci&oacute;n entre las  naciones. A la creaci&oacute;n pac&iacute;fica y fraterna de la comunidad de los pueblos  pueden servir tambi&eacute;n de m&uacute;ltiples maneras las varias asociaciones cat&oacute;licas  internacionales, que hay que consolidar aumentando el n&uacute;mero de sus miembros  bien formados, los medios que necesitan y la adecuada coordinaci&oacute;n de energ&iacute;as.  La eficacia en la acci&oacute;n y la necesidad del di&aacute;logo piden en nuestra &eacute;poca  iniciativas de equipo. Estas asociaciones contribuyen adem&aacute;s no poco al  desarrollo del sentido universal, sin duda muy apropiado para el cat&oacute;lico, y a  la formaci&oacute;n de una conciencia de la genuina solidaridad y responsabilidad  universales.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;">Es de desear, finalmente, que los cat&oacute;licos, para ejercer como es debido su  funci&oacute;n en la comunidad internacional, procuren cooperar activa y positivamente  con los hermanos separados que juntamente con ellos practican la caridad  evang&eacute;lica, y tambi&eacute;n con todos los hombres que tienen sed de aut&eacute;ntica paz.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;">El Concilio, considerando las inmensas calamidades que oprimen todav&iacute;a a la  mayor&iacute;a de la humanidad, para fomentar en todas partes la obra de la justicia y  el amor de Cristo a los pobres juzga muy oportuno que se cree un organismo  universal de la Iglesia que tenga como funci&oacute;n estimular a la comunidad cat&oacute;lica  para promover el desarrollo a los pa&iacute;ses pobres y la justicia social  internacional.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p align="center"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><strong>CONCLUSI&Oacute;N </strong></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><br /><em><strong>Tarea de cada fiel y de las Iglesias particulares</strong></em></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;">91. Todo lo que, extra&iacute;do del tesoro doctrinal de la Iglesia, ha propuesto el  Concilio, pretende ayudar a todos los hombres de nuestros d&iacute;as, a los que creen  en Dios y a los que no creen en El de forma expl&iacute;cita, a fin de que, con la m&aacute;s  clara percepci&oacute;n de su entera vocaci&oacute;n, ajusten mejor el mundo a la superior  dignidad del hombre, tiendan a una fraternidad universal m&aacute;s profundamente  arraigada y, bajo el impulso del amor, con esfuerzo generoso y unido, respondan  a las urgentes exigencias de nuestra edad.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;">Ante la inmensa diversidad de situaciones y de formas culturales que existen  hoy en el mundo, esta exposici&oacute;n, en la mayor&iacute;a de sus partes, presenta  deliberadamente una forma gen&eacute;rica; m&aacute;s a&uacute;n, aunque reitera la doctrina recibida  en la Iglesia, como m&aacute;s de una vez trata de materias sometidas a incesante  evoluci&oacute;n, deber&aacute; ser continuada y aplicada en el futuro. Confiamos, sin  embargo, que muchas de las cosas que hemos dicho, apoyados en la palabra de Dios  y en el esp&iacute;ritu del Evangelio, podr&aacute;n prestar a todos valiosa ayuda, sobre todo  una vez que la adaptaci&oacute;n a cada pueblo y a cada mentalidad haya sido llevada a  cabo por los cristianos bajo la direcci&oacute;n de los pastores.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><em><strong>El di&aacute;logo entre todos los hombres</strong></em></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;">92. La Iglesia, en virtud de la misi&oacute;n que tiene de iluminar a todo el orbe  con el mensaje evang&eacute;lico y de reunir en un solo Esp&iacute;ritu a todos los hombres de  cualquier naci&oacute;n, raza o cultura, se convierte en se&ntilde;al de la fraternidad que  permite y consolida el di&aacute;logo sincero.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;">Lo cual requiere, en primer lugar, que se promueva en el seno de la Iglesia  la mutua estima, respeto y concordia, reconociendo todas las leg&iacute;timas  diversidades, para abrir, con fecundidad siempre creciente, el di&aacute;logo entre  todos los que integran el &uacute;nico Pueblo de Dios, tanto los pastores como los  dem&aacute;s fieles. Los lazos de uni&oacute;n de los fieles son mucho m&aacute;s fuertes que los  motivos de divisi&oacute;n entre ellos. Haya unidad en lo necesario, libertad en lo  dudoso, caridad en todo.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;">Nuestro esp&iacute;ritu abraza al mismo tiempo a los hermanos que todav&iacute;a no viven  unidos a nosotros en la plenitud de comuni&oacute;n y abraza tambi&eacute;n a sus comunidades.  Con todos ellos nos sentimos unidos por la confesi&oacute;n del Padre y del Hijo y del  Esp&iacute;ritu Santo y por el v&iacute;nculo de la caridad, conscientes de que la unidad de  los cristianos es objeto de esperanzas y de deseos hoy incluso por muchos que no  creen en Cristo. Los avances que esta unidad realice en la verdad y en la  caridad bajo la poderosa virtud y la paz para el universo mundo. Por ello, con  uni&oacute;n de energ&iacute;as y en formas cada vez m&aacute;s adecuadas para lograr hoy con  eficacia este importante prop&oacute;sito, procuremos que, ajust&aacute;ndonos cada vez m&aacute;s al  Evangelio, cooperemos fraternalmente para servir a la familia humana, que est&aacute;  llamada en Cristo Jes&uacute;s a ser la familia de los hijos de Dios.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;">Nos dirigimos tambi&eacute;n por la misma raz&oacute;n a todos los que creen en Dios y  conservan en el legado de sus tradiciones preciados elementos religiosos y  humanos, deseando que el coloquio abierto nos mueva a todos a recibir fielmente  los impulsos del Esp&iacute;ritu y a ejecutarlos con &aacute;nimo alacre.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;">El deseo de este coloquio, que se siente movido hacia la verdad por impulso  exclusivo de la caridad, salvando siempre la necesaria prudencia, no excluye a  nadie por parte nuestra, ni siquiera a los que cultivan los bienes esclarecidos  del esp&iacute;ritu humano, pero no reconocen todav&iacute;a al Autor de todos ellos. Ni  tampoco excluye a aquellos que se oponen a la Iglesia y la persiguen de varias  maneras. Dios Padre es el principio y el fin de todos. Por ello, todos estamos  llamados a ser hermanos. En consecuencia, con esta com&uacute;n vocaci&oacute;n humana y  divina, podemos y debemos cooperar, sin violencias, sin enga&ntilde;os, en verdadera  paz, a la edificaci&oacute;n del mundo.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><em><strong>Edificaci&oacute;n del mundo y orientaci&oacute;n de &eacute;ste a Dios</strong></em></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;">93. Los cristianos recordando la palabra del Se&ntilde;or: En esto conocer&aacute;n todos  que sois mis disc&iacute;pulos, en el amor mutuo que os teng&aacute;is (<em>Io</em> 13,35), no  pueden tener otro anhelo mayor que el de servir con creciente generosidad y con  suma eficacia a los hombres de hoy. Por consiguiente, con la fiel adhesi&oacute;n al  Evangelio y con el uso de las energ&iacute;as propias de &eacute;ste, unidos a todos los que  aman y practican la justicia, han tomado sobre s&iacute; una tarea ingente que han de  cumplir en la tierra, y de la cual deber&aacute;n responder ante Aquel que juzgar&aacute; a  todos en el &uacute;ltimo d&iacute;a. No todos los que dicen: "&iexcl;Se&ntilde;or, Se&ntilde;or!", entrar&aacute;n en el  reino de los cielos, sino aquellos que hacen la voluntad del Padre y ponen manos  a la obra. Quiere el Padre que reconozcamos y amemos efectivamente a Cristo,  nuestro hermano, en todos los hombres, con la palabra y con las obras, dando as&iacute;  testimonio de la Verdad, y que comuniquemos con los dem&aacute;s el misterio del amor  del Padre celestial. Por esta v&iacute;a, en todo el mundo los hombres se sentir&aacute;n  despertados a una viva esperanza, que es don del Esp&iacute;ritu Santo, para que, por  fin, llegada la hora, sean recibidos en la paz y en la suma bienaventuranza en  la patria que brillar&aacute; con la gloria del Se&ntilde;or.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;">"Al que es poderoso para hacer que copiosamente abundemos m&aacute;s de lo que  pedimos o pensamos, en virtud del poder que act&uacute;a en nosotros, a El sea la  gloria en la Iglesia y en Cristo Jes&uacute;s, en todas las generaciones, por los  siglos de los siglos. Am&eacute;n." (<em>Eph</em> 3,20-21).</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;">Todas y cada una de las cosas que en esta Constituci&oacute;n pastoral se incluyen  han obtenido el benepl&aacute;cito de los Padres del sacrosanto Concilio. Y Nos, en  virtud de la autoridad apost&oacute;lica a Nos confiada por Cristo, todo ello,  juntamente con los venerables Padres, lo aprobamos en el Esp&iacute;ritu Santo,  decretamos y establecemos, y ordenamos que se promulgue, para gloria de Dios,  todo los aprobado conciliarmente.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><em>Roma, en San Pedro, 7 de diciembre de 1965.</em></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p><p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><span style="font-size: small;">Yo, PABLO, Obispo de la Iglesia cat&oacute;lica<span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">.</span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></p>]]></description><pubDate>Sat, 03 Apr 2010 12:22:00 +0000</pubDate></item><item><title>Enciclica: Caritas in Veritate</title><link>https://bibliopsmd.blogia.com/2009/072401-enciclica-caritas-in-veritate.php</link><guid isPermaLink="true">https://bibliopsmd.blogia.com/2009/072401-enciclica-caritas-in-veritate.php</guid><description><![CDATA[<p></p><p class="MsoNormal" style="text-align: center; line-height: normal;" align="center"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">CARTA ENC&Iacute;CLICA<br /> <strong><em>CARITAS IN VERITATE</em></strong><br /> DEL SUMO&nbsp; PONT&Iacute;FICE <br /> <strong>BENEDICTO&nbsp; XVI</strong><br /> A LOS OBISPOS<br /> A LOS PRESB&Iacute;TEROS Y DI&Aacute;CONOS<br /> A LAS PERSONAS CONSAGRADAS<br /> A TODOS LOS FIELES LAICOS<br /> Y A TODOS LOS HOMBRES DE BUENA VOLUNTAD<br /> SOBRE EL DESARROLLO <br /> HUMANO&nbsp; INTEGRAL<br /> EN LA CARIDAD Y EN LA VERDAD</span><span style="font-size: 10pt; font-family: "></span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: center; line-height: normal;" align="center"><a name="INTRODUCCI&Oacute;N_"><strong><span style="font-size: 10pt; font-family: ">INTRODUCCI&Oacute;N</span></strong></a><span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> </span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "></span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="1"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">1</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. La caridad en la verdad, de la que Jesucristo se ha hecho testigo con su vida terrenal y, sobre todo, con su muerte y resurrecci&oacute;n, es la principal fuerza impulsora del aut&eacute;ntico desarrollo de cada persona y de toda la humanidad. El amor &mdash;<em>&laquo;caritas&raquo;</em>&mdash; es una fuerza extraordinaria, que mueve a las personas a comprometerse con valent&iacute;a y generosidad en el campo de la justicia y de la paz. Es una fuerza que tiene su origen en Dios, Amor eterno y Verdad absoluta. Cada uno encuentra su propio bien asumiendo el proyecto que Dios tiene sobre &eacute;l, para realizarlo plenamente: en efecto, encuentra en dicho proyecto su verdad y, aceptando esta verdad, se hace libre (cf. <em>Jn</em> 8,22). Por tanto, defender la verdad, proponerla con humildad y convicci&oacute;n y testimoniarla en la vida son formas exigentes e insustituibles de caridad. &Eacute;sta &laquo;goza con la verdad&raquo; (<em>1 Co</em> 13,6). Todos los hombres perciben el impulso interior de amar de manera aut&eacute;ntica; amor y verdad nunca los abandonan completamente, porque son la vocaci&oacute;n que Dios ha puesto en el coraz&oacute;n y en la mente de cada ser humano. Jesucristo purifica y libera de nuestras limitaciones humanas la b&uacute;squeda del amor y la verdad, y nos desvela plenamente la iniciativa de amor y&nbsp;el proyecto de vida verdadera que Dios ha preparado para nosotros. En Cristo, la <em>caridad en la verdad</em> se convierte en el Rostro de su Persona, en una vocaci&oacute;n a amar a nuestros hermanos en la verdad de su proyecto. En efecto, &Eacute;l mismo es la Verdad (cf. <em>Jn </em>14,6).<em> </em></span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="2"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">2</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. La caridad es la v&iacute;a maestra de la doctrina social de la Iglesia. Todas las responsabilidades y compromisos trazados por esta doctrina provienen de la caridad que, seg&uacute;n la ense&ntilde;anza de Jes&uacute;s, es la s&iacute;ntesis de toda la Ley (cf. <em>Mt</em> 22,36-40). Ella da verdadera sustancia a la relaci&oacute;n personal con Dios y con el pr&oacute;jimo; no es s&oacute;lo el principio de las micro-relaciones, como en las amistades, la familia, el peque&ntilde;o grupo, sino tambi&eacute;n de las macro-relaciones, como las relaciones sociales, econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas. Para la Iglesia &mdash;aleccionada por el Evangelio&mdash;, la caridad es todo porque, como ense&ntilde;a San Juan (cf. <em>1 Jn</em> 4,8.16) y como he recordado en mi primera Carta enc&iacute;clica &laquo;Dios es caridad&raquo; (</span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20051225_deus-caritas-est_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Deus caritas est</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">): <em>todo proviene de la caridad de Dios, todo adquiere forma por ella, y a ella tiende todo</em>. La caridad es el don m&aacute;s grande que Dios ha dado a los hombres, es su promesa y nuestra esperanza. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Soy consciente de las desviaciones y la p&eacute;rdida de sentido que ha sufrido y sufre la caridad, con el consiguiente riesgo de ser mal entendida, o excluida de la &eacute;tica vivida y, en cualquier caso, de impedir su correcta valoraci&oacute;n. En el &aacute;mbito social, jur&iacute;dico, cultural, pol&iacute;tico y econ&oacute;mico, es decir, en los contextos m&aacute;s expuestos a dicho peligro, se afirma f&aacute;cilmente su irrelevancia para interpretar y orientar las responsabilidades morales. De aqu&iacute; la necesidad de unir no s&oacute;lo la caridad con la verdad, en el sentido se&ntilde;alado por San Pablo de la &laquo;<em>veritas in caritate</em>&raquo; (<em>Ef</em> 4,15), sino tambi&eacute;n en el sentido, inverso y complementario, de &laquo;<em>caritas in veritate</em>&raquo;. Se ha de buscar, encontrar y expresar la verdad en la &laquo;<em>econom&iacute;a</em>&raquo; de la caridad, pero, a su vez, se ha de entender, valorar y practicar la caridad a la luz de la verdad. De este modo, no s&oacute;lo prestaremos un servicio a la caridad, iluminada por la verdad, sino que contribuiremos a dar fuerza a la verdad, mostrando su capacidad de autentificar y persuadir en la concreci&oacute;n de la vida social. Y esto no es algo de poca importancia hoy, en un contexto social y cultural, que con frecuencia relativiza la verdad, bien desentendi&eacute;ndose de ella, bien rechaz&aacute;ndola. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="3"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">3</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. Por esta estrecha relaci&oacute;n con la verdad, se puede reconocer a la caridad como expresi&oacute;n aut&eacute;ntica de humanidad y como elemento de importancia fundamental en las relaciones humanas, tambi&eacute;n las de car&aacute;cter p&uacute;blico. <em>S&oacute;lo en la verdad resplandece la caridad</em> y puede ser vivida aut&eacute;nticamente. La verdad es luz que da sentido y valor a la caridad. Esta luz es simult&aacute;neamente la de la raz&oacute;n y la de la fe, por medio de la cual la inteligencia llega a la verdad natural y sobrenatural de la caridad, percibiendo su significado de entrega, acogida y comuni&oacute;n. Sin verdad, la caridad cae en mero sentimentalismo. El amor se convierte en un&nbsp;envoltorio vac&iacute;o que se rellena arbitrariamente. &Eacute;ste es el riesgo fatal del amor en una cultura sin verdad. Es presa f&aacute;cil de las emociones y las opiniones contingentes de los sujetos, una palabra de la que se abusa y que se distorsiona, terminando por significar lo contrario. La verdad libera a la caridad de la estrechez de una emotividad que la priva de contenidos relacionales y sociales, as&iacute; como de un fide&iacute;smo que mutila su horizonte humano y universal. En la verdad, la caridad refleja la dimensi&oacute;n personal y al mismo tiempo p&uacute;blica de la fe en el Dios b&iacute;blico, que es a la vez &laquo;<em>Agap&eacute;</em>&raquo; y &laquo;<em>L&oacute;gos</em>&raquo;: Caridad y Verdad, Amor y Palabra. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="4"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">4</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. Puesto que est&aacute; llena de verdad, la caridad puede ser comprendida por el hombre en toda su riqueza de valores, compartida y comunicada. En efecto, <em>la verdad</em> es &laquo;<em>l&oacute;gos</em>&raquo; <em>que crea</em> &laquo;<em>di&aacute;-logos</em>&raquo; y, por tanto, comunicaci&oacute;n y comuni&oacute;n. La verdad, rescatando a los hombres de las opiniones y de las sensaciones subjetivas, les permite llegar m&aacute;s all&aacute; de las determinaciones culturales e hist&oacute;ricas y apreciar el valor y la sustancia de las cosas. La verdad abre y une el intelecto de los seres humanos en el <em>l&oacute;gos</em> del amor: &eacute;ste es el anuncio y el testimonio cristiano de la caridad. En el contexto social y cultural actual, en el que est&aacute; difundida la tendencia a relativizar lo verdadero, vivir la caridad en la verdad lleva a comprender que la adhesi&oacute;n a los valores del cristianismo no es s&oacute;lo un elemento &uacute;til, sino indispensable para la construcci&oacute;n de una buena sociedad y un verdadero desarrollo humano integral. Un cristianismo de caridad sin verdad se puede confundir f&aacute;cilmente con una reserva de buenos sentimientos, provechosos para la convivencia social, pero marginales. De este modo, en el mundo no habr&iacute;a un verdadero y propio lugar para Dios. Sin la verdad, la caridad es relegada a un &aacute;mbito de relaciones reducido y privado. Queda excluida de los proyectos y procesos para construir un desarrollo humano de alcance universal, en el di&aacute;logo entre saberes y operatividad. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="5"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">5</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. La caridad es amor recibido y ofrecido. Es &laquo;gracia&raquo; (<em>ch&aacute;ris</em>). Su origen es el amor que brota del Padre por el Hijo, en el Esp&iacute;ritu Santo. Es amor que desde el Hijo desciende sobre nosotros. Es amor creador, por el que nosotros somos; es amor redentor, por el cual somos recreados. Es el Amor revelado, puesto en pr&aacute;ctica por Cristo (cf. <em>Jn</em> 13,1) y &laquo;derramado en nuestros corazones por el Esp&iacute;ritu Santo&raquo; (<em>Rm</em> 5,5). Los hombres, destinatarios del amor de Dios, se convierten en sujetos de caridad, llamados a hacerse ellos mismos instrumentos de la gracia para difundir la caridad de Dios y para tejer redes de caridad. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">La doctrina social de la Iglesia responde a esta din&aacute;mica de caridad recibida y ofrecida. Es <em>&laquo;caritas in veritate in re sociali&raquo;</em>, anuncio de la verdad del amor de Cristo en la sociedad. Dicha doctrina es servicio de la caridad, pero en la verdad. La verdad preserva y expresa la fuerza liberadora de la caridad en los acontecimientos siempre nuevos de la historia. Es al mismo tiempo verdad de la fe y de la raz&oacute;n, en la distinci&oacute;n y la sinergia a la vez de los dos &aacute;mbitos cognitivos. El desarrollo, el bienestar social, una soluci&oacute;n adecuada de los graves problemas socioecon&oacute;micos que afligen a la humanidad, necesitan esta verdad. Y necesitan a&uacute;n m&aacute;s que se estime y d&eacute; testimonio de esta verdad. Sin verdad, sin confianza y amor por lo verdadero, no hay conciencia y responsabilidad social, y la actuaci&oacute;n social se deja a merced de intereses privados y de l&oacute;gicas de poder, con efectos disgregadores sobre la sociedad, tanto m&aacute;s en una sociedad en v&iacute;as de globalizaci&oacute;n, en momentos dif&iacute;ciles como los actuales. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="6"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">6</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. <em>&laquo;Caritas in veritate&raquo;</em> es el principio sobre el que gira la doctrina social de la Iglesia, un principio que adquiere forma operativa en criterios orientadores de la acci&oacute;n moral<em>. </em>Deseo volver a recordar particularmente dos de ellos, requeridos de manera especial por el compromiso para el desarrollo en una sociedad en v&iacute;as de globalizaci&oacute;n: <em>la justicia y el bien com&uacute;n</em>. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Ante todo, la <em>justicia</em>. <em>Ubi societas, ibi ius</em>: toda sociedad elabora un sistema propio de justicia<em>. La caridad va m&aacute;s all&aacute; de la justicia</em>, porque amar es dar, ofrecer de lo &laquo;m&iacute;o&raquo; al otro; pero nunca carece de justicia, la cual lleva a dar al otro lo que es &laquo;suyo&raquo;, lo que le corresponde en virtud de su ser y de su obrar. No puedo &laquo;dar&raquo; al otro de lo m&iacute;o sin haberle dado en primer lugar lo que en justicia le corresponde. Quien ama con caridad a los dem&aacute;s, es ante todo justo con ellos. No basta decir que la justicia no es extra&ntilde;a a la caridad, que no es una v&iacute;a alternativa o paralela a la caridad: la justicia es &laquo;inseparable de la caridad&raquo;<a name="_ednref1"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn1"><span>[1]</span><span></span></a><span></span>, intr&iacute;nseca a ella. La justicia es la primera v&iacute;a de la caridad o, como dijo Pablo VI, su &laquo;medida m&iacute;nima&raquo;<a name="_ednref2"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn2"><span>[2]</span><span></span></a><span></span>, parte integrante de ese amor &laquo;con obras y seg&uacute;n la verdad&raquo; (<em>1 Jn</em> 3,18), al que nos exhorta el ap&oacute;stol Juan. Por un lado, la caridad exige la justicia, el reconocimiento y el respeto de los leg&iacute;timos derechos de las personas y los pueblos. Se ocupa de la construcci&oacute;n de la &laquo;ciudad del hombre&raquo; seg&uacute;n el derecho y la justicia. Por otro, la caridad supera la justicia y la completa siguiendo la l&oacute;gica de la entrega y el perd&oacute;n<a name="_ednref3"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn3"><span>[3]</span><span></span></a><span></span>. La &laquo;ciudad del hombre&raquo; no se promueve s&oacute;lo con relaciones de derechos y deberes sino, antes y m&aacute;s a&uacute;n, con relaciones de gratuidad, de misericordia y de comuni&oacute;n. La caridad manifiesta siempre el amor de Dios tambi&eacute;n en las relaciones humanas, otorgando valor teologal y salv&iacute;fico a todo compromiso por la justicia en el mundo. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="7"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">7</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. Hay que tener tambi&eacute;n en gran consideraci&oacute;n el bien com&uacute;n. Amar a alguien es querer su bien y trabajar eficazmente por &eacute;l. Junto al bien individual, hay un bien relacionado con el vivir social de las personas: el bien com&uacute;n. Es el bien de ese &laquo;todos nosotros&raquo;, formado por individuos, familias y grupos intermedios que se unen en comunidad social<a name="_ednref4"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn4"><span>[4]</span><span></span></a><span></span>. No es un bien que se busca por s&iacute; mismo, sino para las personas que forman parte de la comunidad social, y que s&oacute;lo en ella pueden conseguir su bien realmente y de modo m&aacute;s eficaz. Desear <em>el bien com&uacute;n</em> y esforzarse por &eacute;l <em>es exigencia de justicia y caridad</em>. Trabajar por el bien com&uacute;n es cuidar, por un lado, y utilizar, por otro, ese conjunto de instituciones que estructuran jur&iacute;dica, civil, pol&iacute;tica y culturalmente la vida social, que se configura as&iacute; como <em>p&oacute;lis</em>, como ciudad. Se ama al pr&oacute;jimo tanto m&aacute;s eficazmente, cuanto m&aacute;s se trabaja por un bien com&uacute;n que responda tambi&eacute;n a sus necesidades reales. Todo cristiano est&aacute; llamado a esta caridad, seg&uacute;n su vocaci&oacute;n y sus posibilidades de incidir en la <em>p&oacute;lis</em>. &Eacute;sta es la v&iacute;a institucional &mdash;tambi&eacute;n pol&iacute;tica, podr&iacute;amos decir&mdash; de la caridad, no menos cualificada e incisiva de lo que pueda ser la caridad que encuentra directamente al pr&oacute;jimo fuera de las mediaciones institucionales de la <em>p&oacute;lis</em>. El compromiso por el bien com&uacute;n, cuando est&aacute; inspirado por la caridad, tiene una valencia superior al compromiso meramente secular y pol&iacute;tico. Como todo compromiso en favor de la justicia, forma parte de ese testimonio de la caridad divina que, actuando en el tiempo, prepara lo eterno. La acci&oacute;n del hombre sobre la tierra, cuando est&aacute; inspirada y sustentada por la caridad, contribuye a la edificaci&oacute;n de esa <em>ciudad de Dios</em> universal hacia la cual avanza la historia de la familia humana. En una sociedad en v&iacute;as de globalizaci&oacute;n, el bien com&uacute;n y el esfuerzo por &eacute;l, han de abarcar necesariamente a toda la familia humana, es decir, a la comunidad de los pueblos y naciones<a name="_ednref5"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn5"><span>[5]</span><span></span></a><span></span>, dando as&iacute; forma de unidad y de paz a la <em>ciudad del hombre</em>, y haci&eacute;ndola en cierta medida una anticipaci&oacute;n que prefigura la ciudad de Dios sin barreras. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="8"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">8</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. Al publicar en 1967 la Enc&iacute;clica </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/paul_vi/encyclicals/documents/hf_p-vi_enc_26031967_populorum_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Populorum progressio</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, mi venerado predecesor Pablo VI ha iluminado el gran tema del desarrollo de los pueblos con el esplendor de la verdad y la luz suave de la caridad de Cristo. Ha afirmado que el anuncio de Cristo es el primero y principal factor de desarrollo<a name="_ednref6"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn6"><span>[6]</span><span></span></a><span></span> y nos ha dejado la consigna de caminar por la v&iacute;a del desarrollo con todo nuestro coraz&oacute;n y con toda nuestra inteligencia<a name="_ednref7"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn7"><span>[7]</span><span></span></a><span></span>, es decir, con el ardor de la caridad y la sabidur&iacute;a de la verdad. La verdad originaria del amor de Dios, que se nos ha dado gratuitamente, es lo que abre nuestra vida al don y hace posible esperar en un &laquo;desarrollo de todo el hombre y de todos los hombres&raquo;<a name="_ednref8"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn8"><span>[8]</span><span></span></a><span></span>, en el tr&aacute;nsito &laquo;de condiciones menos humanas a condiciones m&aacute;s humanas&raquo;<a name="_ednref9"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn9"><span>[9]</span><span></span></a><span></span>, que se obtiene venciendo las dificultades que inevitablemente se encuentran a lo largo del camino. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">A m&aacute;s de cuarenta a&ntilde;os de la publicaci&oacute;n de la Enc&iacute;clica, deseo rendir homenaje y honrar la memoria del gran Pont&iacute;fice Pablo VI, retomando sus ense&ntilde;anzas sobre el <em>desarrollo humano integral</em> y siguiendo la ruta que han trazado, para actualizarlas en nuestros d&iacute;as. Este proceso de actualizaci&oacute;n comenz&oacute; con la Enc&iacute;clica </span><a href="http://www.vatican.va/edocs/ESL0042/_INDEX.HTM"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Sollicitudo rei socialis</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, con la que el Siervo de Dios Juan Pablo II quiso conmemorar la publicaci&oacute;n de la </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/paul_vi/encyclicals/documents/hf_p-vi_enc_26031967_populorum_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Populorum progressio</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: "> con ocasi&oacute;n de su vig&eacute;simo aniversario. Hasta entonces, una conmemoraci&oacute;n similar fue dedicada s&oacute;lo a la </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/leo_xiii/encyclicals/documents/hf_l-xiii_enc_15051891_rerum-novarum_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Rerum novarum</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. Pasados otros veinte a&ntilde;os m&aacute;s, manifiesto mi convicci&oacute;n de que la </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/paul_vi/encyclicals/documents/hf_p-vi_enc_26031967_populorum_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Populorum progressio</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: "> merece ser considerada como &laquo;la </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/leo_xiii/encyclicals/documents/hf_l-xiii_enc_15051891_rerum-novarum_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Rerum novarum</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: "> de la &eacute;poca contempor&aacute;nea&raquo;, que ilumina el camino de la humanidad en v&iacute;as de unificaci&oacute;n. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="9"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">9</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. El amor en la verdad &mdash;<em>caritas in veritate</em>&mdash; es un gran desaf&iacute;o para la Iglesia en un mundo en progresiva y expansiva globalizaci&oacute;n. El riesgo de nuestro tiempo es que la interdependencia de hecho entre los hombres y los pueblos no se corresponda con la interacci&oacute;n &eacute;tica de la conciencia y el intelecto, de la que pueda resultar un desarrollo realmente humano. S&oacute;lo con la <em>caridad, iluminada por la luz de la raz&oacute;n y de la fe</em>, es posible conseguir objetivos de desarrollo con un car&aacute;cter m&aacute;s humano y humanizador. El compartir los bienes y recursos, de lo que proviene el aut&eacute;ntico desarrollo, no se asegura s&oacute;lo con el progreso t&eacute;cnico y con meras relaciones de conveniencia, sino con la fuerza del amor que vence al mal con el bien (cf. <em>Rm</em> 12,21) y abre la conciencia del ser humano a relaciones rec&iacute;procas de libertad y de responsabilidad. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">La Iglesia no tiene soluciones t&eacute;cnicas que ofrecer<a name="_ednref10"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn10"><span>[10]</span><span></span></a><span></span> y no pretende &laquo;de ninguna manera mezclarse en la pol&iacute;tica de los Estados&raquo;<a name="_ednref11"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn11"><span>[11]</span><span></span></a><span></span>. No obstante, tiene una misi&oacute;n de verdad que cumplir en todo tiempo y circunstancia en favor de una sociedad a medida del hombre, de su dignidad y de su vocaci&oacute;n. Sin verdad se cae en una visi&oacute;n empirista y esc&eacute;ptica de la vida, incapaz de elevarse sobre la praxis, porque no est&aacute; interesada en tomar en consideraci&oacute;n los valores &mdash;a veces ni siquiera el significado&mdash; con los cuales juzgarla y orientarla. La fidelidad al hombre exige <em>la fidelidad a la verdad</em>, que es la &uacute;nica <em>garant&iacute;a de libertad</em> (cf. <em>Jn</em> 8,32) y <em>de la posibilidad de un desarrollo humano integral</em>. Por eso la Iglesia la busca, la anuncia incansablemente y la reconoce all&iacute; donde se manifieste. Para la Iglesia, esta misi&oacute;n de verdad es irrenunciable. Su doctrina social es una dimensi&oacute;n singular de este anuncio: est&aacute; al servicio de la verdad que libera. Abierta a la verdad, de cualquier saber que provenga, la doctrina social de la Iglesia la acoge, recompone en unidad los fragmentos en que a menudo la encuentra, y se hace su portadora en la vida concreta siempre nueva de la sociedad de los hombres y los pueblos<a name="_ednref12"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn12"><span>[12]</span><span></span></a><span></span>. </span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: center; line-height: normal;" align="center"><a name="CAP&Iacute;TULO__PRIMERO_"><strong><span style="font-size: 10pt; font-family: ">CAP&Iacute;TULO&nbsp; PRIMERO </span></strong></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "></span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: center; line-height: normal;" align="center"><strong><span style="font-size: 10pt; font-family: ">EL&nbsp; MENSAJE&nbsp; <br /> DE&nbsp; LA&nbsp; <em>POPULORUM&nbsp; PROGRESSIO</em></span></strong><strong><span style="font-size: 10pt; font-family: "> </span></strong><span style="font-size: 10pt; font-family: "></span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="10"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">10</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. A m&aacute;s de cuarenta a&ntilde;os de su publicaci&oacute;n, la relectura de la </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/paul_vi/encyclicals/documents/hf_p-vi_enc_26031967_populorum_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Populorum progressio</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: "> insta a permanecer fieles a su mensaje de caridad y de verdad, consider&aacute;ndolo en el &aacute;mbito del magisterio espec&iacute;fico de Pablo VI y, m&aacute;s en general, dentro de la tradici&oacute;n de la doctrina social de la Iglesia. Se han de valorar despu&eacute;s los diversos t&eacute;rminos en que hoy, a diferencia de entonces, se plantea el problema del desarrollo. El punto de vista correcto, por tanto, es el de la <em>Tradici&oacute;n de la fe apost&oacute;lica</em><a name="_ednref13"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn13"><span>[13]</span><span></span></a><span></span>, patrimonio antiguo y nuevo, fuera del cual la </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/paul_vi/encyclicals/documents/hf_p-vi_enc_26031967_populorum_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Populorum progressio</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: "> ser&iacute;a un documento sin ra&iacute;ces y las cuestiones sobre el desarrollo se reducir&iacute;an &uacute;nicamente a datos sociol&oacute;gicos.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="11"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">11</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. La publicaci&oacute;n de la </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/paul_vi/encyclicals/documents/hf_p-vi_enc_26031967_populorum_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Populorum progressio</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: "> tuvo lugar poco despu&eacute;s de la conclusi&oacute;n del Concilio Ecum&eacute;nico Vaticano II. La misma Enc&iacute;clica se&ntilde;ala en los primeros p&aacute;rrafos su &iacute;ntima relaci&oacute;n con el Concilio.<a name="_ednref14"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn14"><span>[14]</span><span></span></a><span></span> Veinte a&ntilde;os despu&eacute;s, Juan Pablo II subray&oacute; en la </span><a href="http://www.vatican.va/edocs/ESL0042/_INDEX.HTM"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Sollicitudo rei socialis</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: "> la fecunda relaci&oacute;n de aquella Enc&iacute;clica con el Concilio y, en particular, con la Constituci&oacute;n pastoral </span><a href="http://www.vatican.va/archive/hist_councils/ii_vatican_council/documents/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Gaudium et spes</span></em></a><a name="_ednref15"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn15"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[15]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. Tambi&eacute;n yo deseo recordar aqu&iacute; la importancia del Concilio Vaticano II para la Enc&iacute;clica de Pablo VI y para todo el Magisterio social de los Sumos Pont&iacute;fices que le han sucedido. El Concilio profundiz&oacute; en lo que pertenece desde siempre a la verdad de la fe, es decir, que la Iglesia, estando al servicio de Dios, est&aacute; al servicio del mundo en t&eacute;rminos de amor y verdad. Pablo VI part&iacute;a precisamente de esta visi&oacute;n para decirnos dos grandes verdades. La primera es que <em>toda la Iglesia, en todo su ser y obrar, cuando anuncia, celebra y act&uacute;a en la caridad, tiende a promover el desarrollo integral del hombre</em>. Tiene un papel p&uacute;blico que no se agota en sus actividades de asistencia o educaci&oacute;n, sino que manifiesta toda su propia capacidad de servicio a la promoci&oacute;n del hombre y la fraternidad universal cuando puede contar con un r&eacute;gimen de libertad. Dicha libertad se ve impedida en muchos casos por prohibiciones y persecuciones, o tambi&eacute;n limitada cuando se reduce la presencia p&uacute;blica de la Iglesia solamente a sus actividades caritativas. La segunda verdad es que <em>el aut&eacute;ntico desarrollo del hombre concierne de manera unitaria a la totalidad de la persona en todas sus dimensiones</em><a name="_ednref16"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn16"><span>[16]</span><span></span></a><span></span>. Sin la perspectiva de una vida eterna, el progreso humano en este mundo se queda sin aliento. Encerrado dentro de la historia, queda expuesto al riesgo de reducirse s&oacute;lo al incremento del tener; as&iacute;, la humanidad pierde la valent&iacute;a de estar disponible para los bienes m&aacute;s altos, para las iniciativas grandes y desinteresadas que la caridad universal exige. El hombre no se desarrolla &uacute;nicamente con sus propias fuerzas, as&iacute; como no se le puede dar sin m&aacute;s el desarrollo desde fuera. A lo largo de la historia, se ha cre&iacute;do con frecuencia que la creaci&oacute;n de instituciones bastaba para garantizar a la humanidad el ejercicio del derecho al desarrollo. Desafortunadamente, se ha depositado una confianza excesiva en dichas instituciones, casi como si ellas pudieran conseguir el objetivo deseado de manera autom&aacute;tica. En realidad, las instituciones por s&iacute; solas no bastan, porque el desarrollo humano integral es ante todo vocaci&oacute;n y, por tanto, comporta que se asuman libre y solidariamente responsabilidades por parte de todos. Este desarrollo exige, adem&aacute;s, una visi&oacute;n trascendente de la persona, necesita a Dios: sin &Eacute;l, o se niega el desarrollo, o se le deja &uacute;nicamente en manos del hombre, que cede a la presunci&oacute;n de la auto-salvaci&oacute;n y termina por promover un desarrollo deshumanizado. Por lo dem&aacute;s, s&oacute;lo el encuentro con Dios permite no &laquo;ver siempre en el pr&oacute;jimo solamente al otro&raquo;<a name="_ednref17"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn17"><span>[17]</span><span></span></a><span></span>, sino reconocer en &eacute;l la imagen divina, llegando as&iacute; a descubrir verdaderamente al otro y a madurar un amor que &laquo;es ocuparse del otro y preocuparse por el otro&raquo;<a name="_ednref18"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn18"><span>[18]</span><span></span></a><span></span>.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="12"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">12</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. La relaci&oacute;n entre la </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/paul_vi/encyclicals/documents/hf_p-vi_enc_26031967_populorum_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Populorum progressio</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: "> y el Concilio Vaticano II no representa una fisura entre el Magisterio social de Pablo VI y el de los Pont&iacute;fices que lo precedieron, puesto que el Concilio profundiza dicho magisterio en la continuidad de la vida de la Iglesia<a name="_ednref19"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn19"><span>[19]</span><span></span></a><span></span>. En este sentido, algunas subdivisiones abstractas de la doctrina social de la Iglesia, que aplican a las ense&ntilde;anzas sociales pontificias categor&iacute;as extra&ntilde;as a ella, no contribuyen a clarificarla. No hay dos tipos de doctrina social, una preconciliar y otra postconciliar, diferentes entre s&iacute;, sino <em>una &uacute;nica ense&ntilde;anza, coherente y al mismo tiempo siempre nueva</em><a name="_ednref20"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn20"><span>[20]</span><span></span></a><span></span>. Es justo se&ntilde;alar las peculiaridades de una u otra Enc&iacute;clica, de la ense&ntilde;anza de uno u otro Pont&iacute;fice, pero sin perder nunca de vista la coherencia de todo el <em>corpus</em> doctrinal en su conjunto<a name="_ednref21"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn21"><span>[21]</span><span></span></a><span></span>. Coherencia no significa un sistema cerrado, sino m&aacute;s bien la fidelidad din&aacute;mica a una luz recibida. La doctrina social de la Iglesia ilumina con una luz que no cambia los problemas siempre nuevos que van surgiendo<a name="_ednref22"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn22"><span>[22]</span><span></span></a><span></span>. Eso salvaguarda tanto el car&aacute;cter permanente como hist&oacute;rico de este &laquo;patrimonio&raquo; doctrinal<a name="_ednref23"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn23"><span>[23]</span><span></span></a><span></span> que, con sus caracter&iacute;sticas espec&iacute;ficas, forma parte de la Tradici&oacute;n siempre viva de la Iglesia<a name="_ednref24"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn24"><span>[24]</span><span></span></a><span></span>. La doctrina social est&aacute; construida sobre el fundamento transmitido por los Ap&oacute;stoles a los Padres de la Iglesia y acogido y profundizado despu&eacute;s por los grandes Doctores cristianos. Esta doctrina se remite en definitiva al hombre nuevo, al &laquo;&uacute;ltimo Ad&aacute;n, Esp&iacute;ritu que da vida&raquo; (<em>1 Co</em> 15,45), y que es principio de la caridad que &laquo;no pasa nunca&raquo; (<em>1 Co</em> 13,8). Ha sido atestiguada por los Santos y por cuantos han dado la vida por Cristo Salvador en el campo de la justicia y la paz. En ella se expresa la tarea prof&eacute;tica de los Sumos Pont&iacute;fices de guiar apost&oacute;licamente la Iglesia de Cristo y de discernir las nuevas exigencias de la evangelizaci&oacute;n. Por estas razones, la </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/paul_vi/encyclicals/documents/hf_p-vi_enc_26031967_populorum_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Populorum progressio</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, insertada en la gran corriente de la Tradici&oacute;n, puede hablarnos todav&iacute;a hoy a nosotros. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="13"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">13</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. Adem&aacute;s de su &iacute;ntima uni&oacute;n con toda la doctrina social de la Iglesia, la </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/paul_vi/encyclicals/documents/hf_p-vi_enc_26031967_populorum_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Populorum progressio</span></em></a><em><span style="font-size: 10pt; font-family: "> enlaza estrechamente con el conjunto de todo el magisterio de Pablo VI</span></em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">&nbsp;y, en particular, con su magisterio social. Sus ense&ntilde;anzas sociales fueron de gran relevancia: reafirm&oacute; la importancia imprescindible del Evangelio para la construcci&oacute;n de la sociedad seg&uacute;n libertad y justicia, en la perspectiva ideal e hist&oacute;rica de una civilizaci&oacute;n animada por el amor. Pablo VI entendi&oacute; claramente que la cuesti&oacute;n social se hab&iacute;a hecho mundial <a name="_ednref25"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn25"><span>[25]</span><span></span></a><span></span> y capt&oacute; la relaci&oacute;n rec&iacute;proca entre el impulso hacia la unificaci&oacute;n de la humanidad y el ideal cristiano de una &uacute;nica familia de los pueblos, solidaria en la com&uacute;n hermandad. <em>Indic&oacute; en el desarrollo, humana y cristianamente entendido, el coraz&oacute;n del mensaje social cristiano</em> y propuso la caridad cristiana como principal fuerza al servicio del desarrollo. Movido por el deseo de hacer plenamente visible al hombre contempor&aacute;neo el amor de Cristo, Pablo VI afront&oacute; con firmeza cuestiones &eacute;ticas importantes, sin ceder a las debilidades culturales de su tiempo. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="14"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">14</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. Con la Carta apost&oacute;lica </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/paul_vi/apost_letters/documents/hf_p-vi_apl_19710514_octogesima-adveniens_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Octogesima adveniens</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, de 1971, Pablo VI trat&oacute; luego el tema del sentido de la pol&iacute;tica y el <em>peligro que representaban las visiones ut&oacute;picas e ideol&oacute;gicas</em> que compromet&iacute;an su cualidad &eacute;tica y humana. Son argumentos estrechamente unidos con el desarrollo. Lamentablemente, las ideolog&iacute;as negativas surgen continuamente. Pablo VI ya puso en guardia sobre la ideolog&iacute;a tecnocr&aacute;tica<a name="_ednref26"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn26"><span>[26]</span><span></span></a><span></span>, hoy particularmente arraigada, consciente del gran riesgo de confiar todo el proceso del desarrollo s&oacute;lo a la t&eacute;cnica, porque de este modo quedar&iacute;a sin orientaci&oacute;n. En s&iacute; misma considerada, la t&eacute;cnica es ambivalente. Si de un lado hay actualmente quien es propenso a confiar completamente a ella el proceso de desarrollo, de otro, se advierte el surgir de ideolog&iacute;as que niegan <em>in toto</em> la utilidad misma del desarrollo, consider&aacute;ndolo radicalmente antihumano y que s&oacute;lo comporta degradaci&oacute;n. As&iacute;, se acaba a veces por condenar, no s&oacute;lo el modo err&oacute;neo e injusto en que los hombres orientan el progreso, sino tambi&eacute;n los descubrimientos cient&iacute;ficos mismos que, por el contrario, son una oportunidad de crecimiento para todos si se usan bien. La idea de un mundo sin desarrollo expresa desconfianza en el hombre y en Dios. Por tanto, es un grave error despreciar las capacidades humanas de controlar las desviaciones del desarrollo o ignorar incluso que el hombre tiende constitutivamente a &laquo;ser m&aacute;s&raquo;. Considerar ideol&oacute;gicamente como absoluto el progreso t&eacute;cnico y so&ntilde;ar con la utop&iacute;a de una humanidad que retorna a su estado de naturaleza originario, son dos modos opuestos para eximir al progreso de su valoraci&oacute;n moral y, por tanto, de nuestra responsabilidad. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="15"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">15</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. Otros dos documentos de Pablo VI, aunque no tan estrechamente relacionados con la doctrina social &mdash;la Enc&iacute;clica </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/paul_vi/encyclicals/documents/hf_p-vi_enc_25071968_humanae-vitae_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Humanae vitae</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, del 25 de julio de 1968, y la Exhortaci&oacute;n apost&oacute;lica </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/paul_vi/apost_exhortations/documents/hf_p-vi_exh_19751208_evangelii-nuntiandi_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Evangelii nuntiandi</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, del 8 de diciembre de 1975&mdash; son muy importantes para delinear el <em>sentido plenamente humano del desarrollo propuesto por la Iglesia</em>. Por tanto, es oportuno leer tambi&eacute;n estos textos en relaci&oacute;n con la </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/paul_vi/encyclicals/documents/hf_p-vi_enc_26031967_populorum_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Populorum progressio</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">La Enc&iacute;clica </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/paul_vi/encyclicals/documents/hf_p-vi_enc_25071968_humanae-vitae_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Humanae vitae</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: "> subraya el sentido unitivo y procreador a la vez de la sexualidad, poniendo as&iacute; como fundamento de la sociedad la pareja de los esposos, hombre y mujer, que se acogen rec&iacute;procamente en la distinci&oacute;n y en la complementariedad; una pareja, pues, abierta a la vida<a name="_ednref27"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn27"><span>[27]</span><span></span></a><span></span>. No se trata de una moral meramente individual: la </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/paul_vi/encyclicals/documents/hf_p-vi_enc_25071968_humanae-vitae_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Humanae vitae</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: "> se&ntilde;ala los <em>fuertes v&iacute;nculos entre &eacute;tica de la vida y &eacute;tica social</em>, inaugurando una tem&aacute;tica del magisterio que ha ido tomando cuerpo poco a poco en varios documentos y, por &uacute;ltimo, en la Enc&iacute;clica </span><a href="http://www.vatican.va/edocs/ESL0080/_INDEX.HTM"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Evangelium vitae</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: "> de Juan Pablo II<a name="_ednref28"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn28"><span>[28]</span><span></span></a><span></span>. La Iglesia propone con fuerza esta relaci&oacute;n entre &eacute;tica de la vida y &eacute;tica social, consciente de que &laquo;no puede tener bases s&oacute;lidas, una sociedad que &mdash;mientras afirma valores como la dignidad de la persona, la justicia y la paz&mdash; se contradice radicalmente aceptando y tolerando las m&aacute;s variadas formas de menosprecio y violaci&oacute;n de la vida humana, sobre todo si es d&eacute;bil y marginada&raquo;<a name="_ednref29"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn29"><span>[29]</span><span></span></a><span></span>. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">La Exhortaci&oacute;n apost&oacute;lica </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/paul_vi/apost_exhortations/documents/hf_p-vi_exh_19751208_evangelii-nuntiandi_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Evangelii nuntiandi</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: "> guarda una relaci&oacute;n muy estrecha con el desarrollo, en cuanto &laquo;la evangelizaci&oacute;n &mdash;escribe Pablo VI&mdash; no ser&iacute;a completa si no tuviera en cuenta la interpelaci&oacute;n rec&iacute;proca que en el curso de los tiempos se establece entre el Evangelio y la vida concreta, personal y social del hombre&raquo;<a name="_ednref30"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn30"><span>[30]</span><span></span></a><span></span>. &laquo;Entre evangelizaci&oacute;n y promoci&oacute;n humana (desarrollo, liberaci&oacute;n) existen efectivamente lazos muy fuertes&raquo;<a name="_ednref31"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn31"><span>[31]</span><span></span></a><span></span>: partiendo de esta convicci&oacute;n, Pablo VI aclar&oacute; la relaci&oacute;n entre el anuncio de Cristo y la promoci&oacute;n de la persona en la sociedad. <em>El testimonio de la caridad de Cristo mediante obras de justicia, paz y desarrollo forma parte de la evangelizaci&oacute;n</em>, porque a Jesucristo, que nos ama, le interesa todo el hombre. Sobre estas importantes ense&ntilde;anzas se funda el aspecto misionero <a name="_ednref32"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn32"><span>[32]</span><span></span></a><span></span> de la doctrina social de la Iglesia, como un elemento esencial de evangelizaci&oacute;n<a name="_ednref33"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn33"><span>[33]</span><span></span></a><span></span>. Es anuncio y testimonio de la fe. Es instrumento y fuente imprescindible para educarse en ella. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="16"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">16</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. En la </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/paul_vi/encyclicals/documents/hf_p-vi_enc_26031967_populorum_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Populorum progressio</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, Pablo VI nos ha querido decir, ante todo, que el progreso, en su fuente y en su esencia, es una <em>vocaci&oacute;n</em>: &laquo;En los designios de Dios, cada hombre est&aacute; llamado a promover su propio progreso, porque la vida de todo hombre es una vocaci&oacute;n&raquo;<a name="_ednref34"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn34"><span>[34]</span><span></span></a><span></span>. Esto es precisamente lo que legitima la intervenci&oacute;n de la Iglesia en&nbsp;la problem&aacute;tica del desarrollo. Si &eacute;ste afectase s&oacute;lo a los aspectos t&eacute;cnicos de la vida del hombre, y no al sentido de su caminar en la historia junto con sus otros hermanos, ni al descubrimiento de la meta de este camino, la Iglesia no tendr&iacute;a por qu&eacute; hablar de &eacute;l. Pablo VI, como ya Le&oacute;n XIII en la </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/leo_xiii/encyclicals/documents/hf_l-xiii_enc_15051891_rerum-novarum_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Rerum novarum</span></em></a><a name="_ednref35"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn35"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[35]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, era consciente de cumplir un deber propio de su ministerio al proyectar la luz del Evangelio sobre las cuestiones sociales de su tiempo<a name="_ednref36"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn36"><span>[36]</span><span></span></a><span></span>. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Decir que el <em>desarrollo es vocaci&oacute;n</em> equivale a reconocer, por un lado, que &eacute;ste nace de una llamada trascendente y, por otro, que es incapaz de darse su significado &uacute;ltimo por s&iacute; mismo. Con buenos motivos, la palabra &laquo;vocaci&oacute;n&raquo; aparece de nuevo en otro pasaje de la Enc&iacute;clica, donde se afirma: &laquo;No hay, pues, m&aacute;s que un humanismo verdadero que se abre al Absoluto en el reconocimiento de una vocaci&oacute;n que da la idea verdadera de la vida humana&raquo;<a name="_ednref37"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn37"><span>[37]</span><span></span></a><span></span>. Esta visi&oacute;n del progreso es el coraz&oacute;n de la </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/paul_vi/encyclicals/documents/hf_p-vi_enc_26031967_populorum_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Populorum progressio</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: "> y motiva todas las reflexiones de Pablo VI sobre la libertad, la verdad y la caridad en el desarrollo. Es tambi&eacute;n la raz&oacute;n principal por lo que aquella Enc&iacute;clica todav&iacute;a es actual en nuestros d&iacute;as. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="17"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">17</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. La vocaci&oacute;n es una llamada que requiere una respuesta libre y responsable. El <em>desarrollo humano integral supone la</em> <em>libertad responsable</em> de la persona y los pueblos: ninguna estructura puede garantizar dicho desarrollo desde fuera y por encima de la responsabilidad humana. Los &laquo;mesianismos prometedores, pero forjadores de ilusiones&raquo;<a name="_ednref38"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn38"><span>[38]</span><span></span></a><span></span> basan siempre sus propias propuestas en la negaci&oacute;n de la dimensi&oacute;n trascendente del desarrollo, seguros de tenerlo todo a su disposici&oacute;n. Esta falsa seguridad se convierte en debilidad, porque comporta el sometimiento del hombre, reducido a un medio para el desarrollo, mientras que la humildad de quien acoge una vocaci&oacute;n se transforma en verdadera autonom&iacute;a, porque hace libre a la persona. Pablo VI no tiene duda de que hay obst&aacute;culos y condicionamientos que frenan el desarrollo, pero tiene tambi&eacute;n la certeza de que &laquo;cada uno permanece siempre, sean los que sean los influjos que sobre &eacute;l se ejercen, el art&iacute;fice principal de su &eacute;xito o de su fracaso&raquo;<a name="_ednref39"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn39"><span>[39]</span><span></span></a><span></span>. Esta libertad se refiere al desarrollo que tenemos ante nosotros pero, al mismo tiempo, tambi&eacute;n a las situaciones de subdesarrollo, que no son fruto de la casualidad o de una necesidad hist&oacute;rica, sino que dependen de la responsabilidad humana. Por eso, &laquo;los pueblos hambrientos interpelan hoy, con acento dram&aacute;tico, a los pueblos opulentos&raquo;<a name="_ednref40"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn40"><span>[40]</span><span></span></a><span></span>. Tambi&eacute;n esto es vocaci&oacute;n, en cuanto llamada de hombres libres a hombres libres para asumir una responsabilidad com&uacute;n. Pablo VI percib&iacute;a netamente la importancia de las estructuras econ&oacute;micas y de las instituciones, pero se daba cuenta con igual claridad de que la naturaleza de &eacute;stas era ser instrumentos de la libertad humana. S&oacute;lo si es libre, el desarrollo puede ser integralmente humano; s&oacute;lo en un r&eacute;gimen de libertad responsable puede crecer de manera adecuada.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="18"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">18</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. Adem&aacute;s de la libertad, el <em>desarrollo humano integral como vocaci&oacute;n exige tambi&eacute;n que se respete la verdad</em>. La vocaci&oacute;n al progreso impulsa a los hombres a &laquo;hacer, conocer y tener m&aacute;s para ser m&aacute;s&raquo;<a name="_ednref41"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn41"><span>[41]</span><span></span></a><span></span>. Pero la cuesti&oacute;n es: &iquest;qu&eacute; significa &laquo;ser m&aacute;s&raquo;? A esta pregunta, Pablo VI responde indicando lo que comporta esencialmente el &laquo;aut&eacute;ntico desarrollo&raquo;: &laquo;debe ser integral, es decir, promover a todos los hombres y a todo el hombre&raquo;<a name="_ednref42"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn42"><span>[42]</span><span></span></a><span></span>. En la concurrencia entre las diferentes visiones del hombre que, m&aacute;s a&uacute;n que en la sociedad de Pablo VI, se proponen tambi&eacute;n en la de hoy, la visi&oacute;n cristiana tiene la peculiaridad de afirmar y justificar el valor incondicional de la persona humana y el sentido de su crecimiento. La vocaci&oacute;n cristiana al desarrollo ayuda a buscar la promoci&oacute;n de todos los hombres y de todo el hombre. Pablo VI escribe: &laquo;Lo que cuenta para nosotros es el hombre, cada hombre, cada agrupaci&oacute;n de hombres, hasta la humanidad entera&raquo;<a name="_ednref43"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn43"><span>[43]</span><span></span></a><span></span>. La fe cristiana se ocupa del desarrollo, no apoy&aacute;ndose en privilegios o posiciones de poder, ni tampoco en los m&eacute;ritos de los cristianos, que ciertamente se han dado y tambi&eacute;n hoy se dan, junto con sus naturales limitaciones<a name="_ednref44"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn44"><span>[44]</span><span></span></a><span></span>, sino s&oacute;lo en Cristo, al cual debe remitirse toda vocaci&oacute;n aut&eacute;ntica al desarrollo humano integral. <em>El Evangelio es un elemento fundamental del desarrollo</em> porque, en &eacute;l, Cristo, &laquo;en la misma revelaci&oacute;n del misterio del Padre y de su amor, manifiesta plenamente el hombre al propio hombre&raquo;<a name="_ednref45"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn45"><span>[45]</span><span></span></a><span></span>. Con las ense&ntilde;anzas de su Se&ntilde;or, la Iglesia escruta los signos de los tiempos, los interpreta y ofrece al mundo &laquo;lo que ella posee como propio: una visi&oacute;n global del hombre y de la humanidad&raquo;<a name="_ednref46"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn46"><span>[46]</span><span></span></a><span></span>. Precisamente porque Dios pronuncia el &laquo;s&iacute;&raquo; m&aacute;s grande al hombre<a name="_ednref47"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn47"><span>[47]</span><span></span></a><span></span>, el hombre no puede dejar de abrirse a la vocaci&oacute;n divina para realizar el propio desarrollo. La verdad del desarrollo consiste en su totalidad: si no es de todo el hombre y de todos los hombres, no es verdadero desarrollo. &Eacute;ste es el mensaje central de la </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/paul_vi/encyclicals/documents/hf_p-vi_enc_26031967_populorum_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Populorum progressio</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, v&aacute;lido hoy y siempre. El desarrollo humano integral en el plano natural, al ser respuesta a una vocaci&oacute;n de Dios creador<a name="_ednref48"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn48"><span>[48]</span><span></span></a><span></span>, requiere su autentificaci&oacute;n en &laquo;un humanismo trascendental, que da [al hombre] su mayor plenitud; &eacute;sta es la finalidad suprema del desarrollo personal&raquo;<a name="_ednref49"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn49"><span>[49]</span><span></span></a><span></span>. Por tanto, la vocaci&oacute;n cristiana a dicho desarrollo abarca tanto el plano natural como el sobrenatural; &eacute;ste es el motivo por el que, &laquo;cuando Dios queda eclipsado, nuestra capacidad de reconocer el orden natural, la finalidad y el &ldquo;bien&rdquo;, empieza a disiparse&raquo;<a name="_ednref50"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn50"><span>[50]</span><span></span></a><span></span>.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="19"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">19</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. Finalmente, la visi&oacute;n del desarrollo como vocaci&oacute;n comporta que <em>su centro sea la caridad</em>. En la Enc&iacute;clica </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/paul_vi/encyclicals/documents/hf_p-vi_enc_26031967_populorum_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Populorum progressio</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, Pablo VI se&ntilde;al&oacute; que las causas del subdesarrollo no son principalmente de orden material. Nos invit&oacute; a buscarlas en otras dimensiones del hombre. Ante todo, en la voluntad, que con frecuencia se desentiende&nbsp; de los deberes de la solidaridad. Despu&eacute;s, en el pensamiento, que no siempre sabe orientar adecuadamente el deseo. Por eso, para alcanzar el desarrollo hacen falta &laquo;pensadores de reflexi&oacute;n profunda que busquen un humanismo nuevo, el cual permita al hombre moderno hallarse a s&iacute; mismo&raquo;<a name="_ednref51"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn51"><span>[51]</span><span></span></a><span></span>. Pero eso no es todo. El subdesarrollo tiene una causa m&aacute;s importante a&uacute;n que la falta de pensamiento: es &laquo;la falta de fraternidad entre los hombres y entre los pueblos&raquo;<a name="_ednref52"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn52"><span>[52]</span><span></span></a><span></span>. Esta fraternidad, &iquest;podr&aacute;n lograrla alguna vez los hombres por s&iacute; solos? La sociedad cada vez m&aacute;s globalizada nos hace m&aacute;s cercanos, pero no m&aacute;s hermanos. La raz&oacute;n, por s&iacute; sola, es capaz de aceptar la igualdad entre los hombres y de establecer una convivencia c&iacute;vica entre ellos, pero no consigue fundar la hermandad. &Eacute;sta nace de una vocaci&oacute;n transcendente de Dios Padre, el primero que nos ha amado, y que nos ha ense&ntilde;ado mediante el Hijo lo que es la caridad fraterna. Pablo VI, presentando los diversos niveles del proceso de desarrollo del hombre, puso en lo m&aacute;s alto, despu&eacute;s de haber mencionado la fe, &laquo;la unidad de la caridad de Cristo, que nos llama a todos a participar, como hijos, en la vida del Dios vivo, Padre de todos los hombres&raquo;<a name="_ednref53"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn53"><span>[53]</span><span></span></a><span></span>. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="20"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">20</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. Estas perspectivas abiertas por la </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/paul_vi/encyclicals/documents/hf_p-vi_enc_26031967_populorum_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Populorum progressio</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: "> siguen siendo fundamentales para dar vida y orientaci&oacute;n a nuestro compromiso por el desarrollo de los pueblos. Adem&aacute;s, la </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/paul_vi/encyclicals/documents/hf_p-vi_enc_26031967_populorum_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Populorum progressio</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: "> subraya reiteradamente la <em>urgencia de las reformas</em><a name="_ednref54"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn54"><span>[54]</span><span></span></a><span></span>&nbsp;y pide que, ante los grandes problemas de la injusticia en el desarrollo de los pueblos, se act&uacute;e con valor y sin demora. Esta <em>urgencia viene impuesta tambi&eacute;n por la</em> <em>caridad en la verdad</em>. Es la caridad de Cristo la que nos impulsa: &laquo;<em>caritas Christi urget nos</em>&raquo; (<em>2 Co</em>&nbsp;5,14). Esta urgencia no se debe s&oacute;lo al estado de cosas, no se deriva solamente de la avalancha de los acontecimientos y problemas, sino de lo que est&aacute; en juego: la necesidad de alcanzar una aut&eacute;ntica fraternidad. Lograr esta meta es tan importante que exige tomarla en consideraci&oacute;n para comprenderla a fondo y movilizarse concretamente con el &laquo;coraz&oacute;n&raquo;, con el fin de hacer cambiar los procesos econ&oacute;micos y sociales actuales hacia metas plenamente humanas.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">&nbsp;</span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: center; line-height: normal;" align="center"><a name="CAP&Iacute;TULO__SEGUNDO"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">CAP&Iacute;TULO&nbsp; SEGUNDO</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: "> </span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: center; line-height: normal;" align="center"><strong><span style="font-size: 10pt; font-family: ">EL&nbsp; DESARROLLO&nbsp; HUMANO&nbsp; <br /> EN&nbsp; NUESTRO&nbsp; TIEMPO </span></strong><span style="font-size: 10pt; font-family: "></span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="21"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">21</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. Pablo VI ten&iacute;a una <em>visi&oacute;n articulada del desarrollo</em>. Con el t&eacute;rmino &laquo;desarrollo&raquo; quiso indicar ante todo el objetivo de que los pueblos salieran del hambre, la miseria, las enfermedades end&eacute;micas y el analfabetismo. Desde el punto de vista econ&oacute;mico, eso significaba su participaci&oacute;n activa y en condiciones de igualdad en el proceso econ&oacute;mico internacional; desde el punto de vista social, su evoluci&oacute;n hacia sociedades solidarias y con buen nivel de formaci&oacute;n; desde el punto de vista pol&iacute;tico, la consolidaci&oacute;n de reg&iacute;menes democr&aacute;ticos capaces de asegurar libertad y paz. Despu&eacute;s de tantos a&ntilde;os, al ver con preocupaci&oacute;n el desarrollo y la perspectiva de las crisis que se suceden en estos tiempos, <em>nos preguntamos hasta qu&eacute; punto se han cumplido las expectativas de Pablo VI</em> siguiendo el modelo de desarrollo que se ha adoptado en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. Por tanto, reconocemos que estaba fundada la preocupaci&oacute;n de la Iglesia por la capacidad del hombre meramente tecnol&oacute;gico para fijar objetivos realistas y poder gestionar constante y adecuadamente los instrumentos disponibles. La ganancia es &uacute;til si, como medio, se orienta a un fin que le d&eacute; un sentido, tanto en el modo de adquirirla como de utilizarla. El objetivo exclusivo del beneficio, cuando es obtenido mal y sin el bien com&uacute;n como fin &uacute;ltimo, corre el riesgo de destruir riqueza y crear pobreza. El desarrollo econ&oacute;mico que Pablo VI deseaba era el que produjera un crecimiento real, extensible a todos y concretamente sostenible. Es verdad que el desarrollo ha sido y sigue siendo un factor positivo que ha sacado de la miseria a miles de millones de personas y que, &uacute;ltimamente, ha dado a muchos pa&iacute;ses la posibilidad de participar efectivamente en la pol&iacute;tica internacional. Sin embargo, se ha de reconocer que el desarrollo econ&oacute;mico mismo ha estado, y lo est&aacute; a&uacute;n, aquejado por <em>desviaciones y problemas dram&aacute;ticos</em>, que la crisis actual ha puesto todav&iacute;a m&aacute;s de manifiesto. &Eacute;sta nos pone improrrogablemente ante decisiones que afectan cada vez m&aacute;s al destino mismo del hombre, el cual, por lo dem&aacute;s, no puede prescindir de su naturaleza. Las fuerzas t&eacute;cnicas que se mueven, las interrelaciones planetarias, los efectos perniciosos sobre la econom&iacute;a real de una actividad financiera mal utilizada y en buena parte especulativa, los imponentes flujos migratorios, frecuentemente provocados y despu&eacute;s no gestionados adecuadamente, o la explotaci&oacute;n sin reglas de los recursos de la tierra, nos induce hoy a reflexionar sobre las medidas necesarias para solucionar problemas que no s&oacute;lo son nuevos respecto a los afrontados por el Papa Pablo VI, sino tambi&eacute;n, y sobre todo, que tienen un efecto decisivo para el bien presente y futuro de la humanidad. Los aspectos de la crisis y sus soluciones, as&iacute; como la posibilidad de un nuevo desarrollo futuro, est&aacute;n cada vez m&aacute;s interrelacionados, se implican rec&iacute;procamente, requieren nuevos esfuerzos de comprensi&oacute;n unitaria y una <em>nueva s&iacute;ntesis humanista</em>. Nos preocupa justamente la complejidad y gravedad de la situaci&oacute;n econ&oacute;mica actual, pero hemos de asumir con realismo, confianza y esperanza las nuevas responsabilidades que nos reclama la situaci&oacute;n de un mundo que necesita una profunda renovaci&oacute;n cultural y el redescubrimiento de valores de fondo sobre los cuales construir un futuro mejor. La crisis nos obliga a revisar nuestro camino, a darnos nuevas reglas y a encontrar nuevas formas de compromiso, a apoyarnos en las experiencias positivas y a rechazar las negativas. De este modo, la crisis se convierte en <em>ocasi&oacute;n de discernir y proyectar de un modo nuevo</em>. Conviene afrontar las dificultades del presente en esta clave, de manera confiada m&aacute;s que resignada.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="22"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">22</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. Hoy, el cuadro del desarrollo <em>se despliega en m&uacute;ltiples &aacute;mbitos</em>. Los actores y las causas, tanto del subdesarrollo como del desarrollo, son m&uacute;ltiples, las culpas y los m&eacute;ritos son muchos y diferentes. Esto deber&iacute;a llevar a liberarse de las ideolog&iacute;as, que con frecuencia simplifican de manera artificiosa la realidad, y a examinar con objetividad la dimensi&oacute;n humana de los problemas. Como ya se&ntilde;al&oacute; Juan Pablo II<a name="_ednref55"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn55"><span>[55]</span><span></span></a><span></span>, la l&iacute;nea de demarcaci&oacute;n entre pa&iacute;ses ricos y pobres ahora no es tan neta como en tiempos de la </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/paul_vi/encyclicals/documents/hf_p-vi_enc_26031967_populorum_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Populorum progressio</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. <em>La riqueza mundial crece en t&eacute;rminos absolutos, pero aumentan tambi&eacute;n las desigualdades</em>. En los pa&iacute;ses ricos, nuevas categor&iacute;as sociales se empobrecen y nacen nuevas pobrezas. En las zonas m&aacute;s pobres, algunos grupos gozan de un tipo de superdesarrollo derrochador y consumista, que contrasta de modo inaceptable con situaciones persistentes de miseria deshumanizadora. Se sigue produciendo &laquo;el esc&aacute;ndalo de las disparidades hirientes&raquo;<a name="_ednref56"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn56"><span>[56]</span><span></span></a><span></span>. Lamentablemente, hay corrupci&oacute;n e ilegalidad tanto en el comportamiento de sujetos econ&oacute;micos y pol&iacute;ticos de los pa&iacute;ses ricos, nuevos y antiguos, como en los pa&iacute;ses pobres. La falta de respeto de los derechos humanos de los trabajadores es provocada a veces por grandes empresas multinacionales y tambi&eacute;n por grupos de producci&oacute;n local. Las ayudas internacionales se han desviado con frecuencia de su finalidad por irresponsabilidades tanto en los donantes como en los beneficiarios. Podemos encontrar la misma articulaci&oacute;n de responsabilidades tambi&eacute;n en el &aacute;mbito de las causas inmateriales o culturales del desarrollo y el subdesarrollo. Hay formas excesivas de protecci&oacute;n de los conocimientos por parte de los pa&iacute;ses ricos, a trav&eacute;s de un empleo demasiado r&iacute;gido del derecho a la propiedad intelectual, especialmente en el campo sanitario. Al mismo tiempo, en algunos pa&iacute;ses pobres perduran modelos culturales y normas sociales de comportamiento que frenan el proceso de desarrollo. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="23"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">23</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. Hoy, muchas &aacute;reas del planeta se han desarrollado, aunque de modo problem&aacute;tico y desigual, entrando a formar parte del grupo de las grandes potencias destinado a jugar un papel importante en el futuro. Pero se ha de subrayar que <em>no basta progresar s&oacute;lo desde el punto de vista econ&oacute;mico y tecnol&oacute;gico</em>. El desarrollo necesita ser ante todo aut&eacute;ntico e integral. El salir del atraso econ&oacute;mico, algo en s&iacute; mismo positivo, no soluciona la problem&aacute;tica compleja de la promoci&oacute;n del hombre, ni en los pa&iacute;ses protagonistas de estos adelantos, ni en los pa&iacute;ses econ&oacute;micamente ya desarrollados, ni en los que todav&iacute;a son pobres, los cuales pueden sufrir, adem&aacute;s de antiguas formas de explotaci&oacute;n, las consecuencias negativas que se derivan de un crecimiento marcado por desviaciones y desequilibrios. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Tras el derrumbe de los sistemas econ&oacute;micos y pol&iacute;ticos de los pa&iacute;ses comunistas de Europa Oriental y el fin de los llamados &laquo;bloques contrapuestos&raquo;, hubiera sido necesario un replanteamiento total del desarrollo. Lo pidi&oacute; Juan Pablo II, quien en 1987 indic&oacute; que la existencia de estos &laquo;bloques&raquo; era una de las principales causas del subdesarrollo<a name="_ednref57"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn57"><span>[57]</span><span></span></a><span></span>, pues la pol&iacute;tica sustra&iacute;a recursos a la econom&iacute;a y a la cultura, y la ideolog&iacute;a inhib&iacute;a la libertad. En 1991, despu&eacute;s de los acontecimientos de 1989, pidi&oacute; tambi&eacute;n que el fin de los <em>bloques</em> se correspondiera con un nuevo modo de proyectar globalmente el desarrollo, no s&oacute;lo en aquellos pa&iacute;ses, sino tambi&eacute;n en Occidente y en las partes del mundo que se estaban desarrollando<a name="_ednref58"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn58"><span>[58]</span><span></span></a><span></span>. Esto ha ocurrido s&oacute;lo en parte, y sigue siendo un deber llevarlo a cabo, tal vez aprovechando precisamente las medidas necesarias para superar los problemas econ&oacute;micos actuales. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="24"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">24</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. El mundo que Pablo VI ten&iacute;a ante s&iacute;, aunque el proceso de socializaci&oacute;n estuviera ya avanzado y pudo hablar de una cuesti&oacute;n social que se hab&iacute;a hecho mundial, estaba a&uacute;n mucho menos integrado que el actual. La actividad econ&oacute;mica y la funci&oacute;n pol&iacute;tica se mov&iacute;an en gran parte dentro de los mismos confines y pod&iacute;an contar, por tanto, la una con la otra. La actividad productiva ten&iacute;a lugar predominantemente en los &aacute;mbitos nacionales y las inversiones financieras circulaban de forma bastante limitada con el extranjero, de manera que la pol&iacute;tica de muchos estados pod&iacute;a fijar todav&iacute;a las prioridades de la econom&iacute;a y, de alg&uacute;n modo, gobernar su curso con los instrumentos que ten&iacute;a a su disposici&oacute;n. Por este motivo, la </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/paul_vi/encyclicals/documents/hf_p-vi_enc_26031967_populorum_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Populorum progressio</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: "> asign&oacute; un papel central, aunque no exclusivo, a los &laquo;poderes p&uacute;blicos&raquo;<a name="_ednref59"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn59"><span>[59]</span><span></span></a><span></span>.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">En nuestra &eacute;poca, el Estado se encuentra con el deber de afrontar las limitaciones que pone a su soberan&iacute;a el nuevo contexto econ&oacute;mico-comercial y financiero internacional, caracterizado tambi&eacute;n por una creciente movilidad de los capitales financieros y los medios de producci&oacute;n materiales e inmateriales. Este nuevo contexto ha modificado el poder pol&iacute;tico de los estados.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Hoy, aprendiendo tambi&eacute;n la lecci&oacute;n que proviene de la crisis econ&oacute;mica actual, en la que los <em>poderes p&uacute;blicos</em> del Estado se ven llamados directamente a corregir errores y disfunciones, parece m&aacute;s realista una renovada valoraci&oacute;n de su papel y de su poder, que han de ser sabiamente reexaminados y revalorizados, de modo que sean capaces de afrontar los desaf&iacute;os del mundo actual, incluso con nuevas modalidades de ejercerlos. Con un papel mejor ponderado de los poderes p&uacute;blicos, es previsible que se fortalezcan las nuevas formas de participaci&oacute;n en la pol&iacute;tica nacional e internacional que tienen lugar a trav&eacute;s de la actuaci&oacute;n de las organizaciones de la sociedad civil; en este sentido, es de desear que haya mayor atenci&oacute;n y participaci&oacute;n en la <em>res publica</em> por parte de los ciudadanos. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="25"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">25</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. Desde el punto de vista social, a los sistemas de protecci&oacute;n y previsi&oacute;n, ya existentes en tiempos de Pablo VI en muchos pa&iacute;ses, les cuesta trabajo, y les costar&aacute; todav&iacute;a m&aacute;s en el futuro, lograr sus objetivos de verdadera justicia social dentro de un cuadro de fuerzas profundamente transformado. El mercado, al hacerse global, ha estimulado, sobre todo en pa&iacute;ses ricos, la b&uacute;squeda de &aacute;reas en las que emplazar la producci&oacute;n a bajo coste con el fin de reducir los precios de muchos bienes, aumentar el poder de adquisici&oacute;n y acelerar por tanto el &iacute;ndice de crecimiento, centrado en un mayor consumo en el propio mercado interior. Consiguientemente, el mercado ha estimulado nuevas formas de competencia entre los estados con el fin de atraer centros productivos de empresas extranjeras, adoptando diversas medidas, como una fiscalidad favorable y la falta de reglamentaci&oacute;n del mundo del trabajo. Estos procesos han llevado a la <em>reducci&oacute;n de la red de seguridad social</em> a cambio de la b&uacute;squeda de mayores ventajas competitivas en el mercado global, con grave peligro para los derechos de los trabajadores, para los derechos fundamentales del hombre y para la solidaridad en las tradicionales formas del Estado social. Los sistemas de seguridad social pueden perder la capacidad de cumplir su tarea, tanto en los pa&iacute;ses pobres, como en los emergentes, e incluso en los ya desarrollados desde hace tiempo. En este punto, las pol&iacute;ticas de balance, con los recortes al gasto social, con frecuencia promovidos tambi&eacute;n por las instituciones financieras internacionales, pueden dejar a los ciudadanos impotentes ante riesgos antiguos y nuevos; dicha impotencia aumenta por la falta de protecci&oacute;n eficaz por parte de las asociaciones de los trabajadores. El conjunto de los cambios sociales y econ&oacute;micos hace que las <em>organizaciones sindicales</em> tengan mayores dificultades para desarrollar su tarea de representaci&oacute;n de los intereses de los trabajadores, tambi&eacute;n porque los gobiernos, por razones de utilidad econ&oacute;mica, limitan a menudo las libertades sindicales o la capacidad de negociaci&oacute;n de los sindicatos mismos. Las redes de solidaridad tradicionales se ven obligadas a superar mayores obst&aacute;culos. Por tanto, la invitaci&oacute;n de la doctrina social de la Iglesia, empezando por la </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/leo_xiii/encyclicals/documents/hf_l-xiii_enc_15051891_rerum-novarum_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Rerum novarum</span></em></a><a name="_ednref60"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn60"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[60]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, a dar vida a asociaciones de trabajadores para defender sus propios derechos ha de ser respetada, hoy m&aacute;s que ayer, dando ante todo una respuesta pronta y de altas miras a la urgencia de establecer nuevas sinergias en el &aacute;mbito internacional y local. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">La <em>movilidad laboral</em>, asociada a la desregulaci&oacute;n generalizada, ha sido un fen&oacute;meno importante, no exento de aspectos positivos porque estimula la producci&oacute;n de nueva riqueza y el intercambio entre culturas diferentes. Sin embargo, cuando la incertidumbre sobre las condiciones de trabajo a causa de la movilidad y la desregulaci&oacute;n se hace end&eacute;mica, surgen formas de inestabilidad psicol&oacute;gica, de dificultad para abrirse caminos coherentes en la vida, incluido el del matrimonio. Como consecuencia, se producen situaciones de deterioro humano y de desperdicio social. Respecto a lo que suced&iacute;a en la sociedad industrial del pasado, el paro provoca hoy nuevas formas de irrelevancia econ&oacute;mica, y la actual crisis s&oacute;lo puede empeorar dicha situaci&oacute;n. El estar sin trabajo durante mucho tiempo, o la dependencia prolongada de la asistencia p&uacute;blica o privada, mina la libertad y la creatividad de la persona y sus relaciones familiares y sociales, con graves da&ntilde;os en el plano psicol&oacute;gico y espiritual. Quisiera recordar a todos, en especial a los gobernantes que se ocupan en dar un aspecto renovado al orden econ&oacute;mico y social del mundo, que <em>el primer capital que se ha de salvaguardar y valorar es el hombre, la persona en su integridad</em>: &laquo;Pues el hombre es el autor, el centro y el fin de toda la vida econ&oacute;mico-social&raquo;<a name="_ednref61"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn61"><span>[61]</span><span></span></a><span></span>. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="26"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">26</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. En el plano cultural, las diferencias son a&uacute;n m&aacute;s acusadas que en la &eacute;poca de Pablo VI. Entonces, las culturas estaban generalmente bien definidas y ten&iacute;an m&aacute;s posibilidades de defenderse ante los intentos de hacerlas homog&eacute;neas. Hoy, las posibilidades de <em>interacci&oacute;n entre las culturas</em> han aumentado notablemente, dando lugar a nuevas perspectivas de di&aacute;logo intercultural, un di&aacute;logo que, para ser eficaz, ha de tener como punto de partida una toma de conciencia de la identidad espec&iacute;fica de los diversos interlocutores. Pero no se ha de olvidar que la progresiva mercantilizaci&oacute;n de los intercambios culturales aumenta hoy un doble riesgo. Se nota, en primer lugar, un <em>eclecticismo cultural</em> asumido con frecuencia de manera acr&iacute;tica: se piensa en las culturas como superpuestas unas a otras, sustancialmente equivalentes e intercambiables. Eso induce a caer en un relativismo que en nada ayuda al verdadero di&aacute;logo intercultural; en el plano social, el relativismo cultural provoca que los grupos culturales est&eacute;n juntos o convivan, pero separados, sin di&aacute;logo aut&eacute;ntico y, por lo tanto, sin verdadera integraci&oacute;n. Existe, en segundo lugar, el peligro opuesto de <em>rebajar la cultura</em> y homologar los comportamientos y estilos de vida. De este modo, se pierde el sentido profundo de la cultura de las diferentes naciones, de las tradiciones de los diversos pueblos, en cuyo marco la persona se enfrenta a las cuestiones fundamentales de la existencia<a name="_ednref62"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn62"><span>[62]</span><span></span></a><span></span>. El eclecticismo y el bajo nivel cultural coinciden en separar la cultura de la naturaleza humana. As&iacute;, las culturas ya no saben encontrar su lugar en una naturaleza que las transciende<a name="_ednref63"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn63"><span>[63]</span><span></span></a><span></span>, terminando por reducir al hombre a mero dato cultural. Cuando esto ocurre, la humanidad corre nuevos riesgos de sometimiento y manipulaci&oacute;n. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="27"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">27</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. En muchos pa&iacute;ses pobres persiste, y amenaza con acentuarse, la extrema inseguridad de vida a causa de la falta de alimentaci&oacute;n: <em>el hambre</em> causa todav&iacute;a muchas v&iacute;ctimas entre tantos L&aacute;zaros a los que no se les consiente sentarse a la mesa del rico epul&oacute;n, como en cambio Pablo VI deseaba<a name="_ednref64"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn64"><span>[64]</span><span></span></a><span></span>. <em>Dar de comer a los hambrientos </em>(cf. <em>Mt</em> 25,35.37.42) es un imperativo &eacute;tico para la Iglesia universal, que responde a las ense&ntilde;anzas de su Fundador, el Se&ntilde;or Jes&uacute;s, sobre la solidaridad y el compartir. Adem&aacute;s, en la era de la globalizaci&oacute;n, eliminar el hambre en el mundo se ha convertido tambi&eacute;n en una meta que se ha de lograr para salvaguardar la paz y la estabilidad del planeta. El hambre no depende tanto de la escasez material, cuanto de la insuficiencia de recursos sociales, el m&aacute;s importante de los cuales es de tipo institucional. Es decir, falta un sistema de instituciones econ&oacute;micas capaces, tanto de asegurar que se tenga acceso al agua y a la comida de manera regular y adecuada desde el punto de vista nutricional, como de afrontar las exigencias relacionadas con las necesidades primarias y con las emergencias de crisis alimentarias reales, provocadas por causas naturales o por la irresponsabilidad pol&iacute;tica nacional e internacional. El problema de la inseguridad alimentaria debe ser planteado en una perspectiva de largo plazo, eliminando las causas estructurales que lo provocan y promoviendo el desarrollo agr&iacute;cola de los pa&iacute;ses m&aacute;s pobres mediante inversiones en infraestructuras rurales, sistemas de riego, transportes, organizaci&oacute;n de los mercados, formaci&oacute;n y difusi&oacute;n de t&eacute;cnicas agr&iacute;colas apropiadas, capaces de utilizar del mejor modo los recursos humanos, naturales y socio-econ&oacute;micos, que se puedan obtener preferiblemente en el propio lugar, para asegurar as&iacute; tambi&eacute;n su sostenibilidad a largo plazo. Todo eso ha de llevarse a cabo implicando a las comunidades locales en las opciones y decisiones referentes a la tierra de cultivo. En esta perspectiva, podr&iacute;a ser &uacute;til tener en cuenta las nuevas fronteras que se han abierto en el empleo correcto de las t&eacute;cnicas de producci&oacute;n agr&iacute;cola tradicional, as&iacute; como las m&aacute;s innovadoras, en el caso de que &eacute;stas hayan sido reconocidas, tras una adecuada verificaci&oacute;n, convenientes, respetuosas del ambiente y atentas a las poblaciones m&aacute;s desfavorecidas. Al mismo tiempo, no se deber&iacute;a descuidar la cuesti&oacute;n de una reforma agraria ecu&aacute;nime en los pa&iacute;ses en desarrollo. El derecho a la alimentaci&oacute;n y al agua tiene un papel importante para conseguir otros derechos, comenzando ante todo por el derecho primario a la vida. Por tanto, es necesario que madure una conciencia solidaria que considere <em>la alimentaci&oacute;n y el acceso al agua como derechos universales de todos los seres humanos, sin distinciones ni discriminaciones</em><a name="_ednref65"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn65"><span>[65]</span><span></span></a><span></span>. Es importante destacar, adem&aacute;s, que la v&iacute;a solidaria hacia el desarrollo de los pa&iacute;ses pobres puede ser un proyecto de soluci&oacute;n de la crisis global actual, como lo han intuido en los &uacute;ltimos tiempos hombres pol&iacute;ticos y responsables de instituciones internacionales. Apoyando a los pa&iacute;ses econ&oacute;micamente pobres mediante planes de financiaci&oacute;n inspirados en la solidaridad, con el fin de que ellos mismos puedan satisfacer las necesidades de bienes de consumo y desarrollo de los propios ciudadanos, no s&oacute;lo se puede producir un verdadero crecimiento econ&oacute;mico, sino que se puede contribuir tambi&eacute;n a sostener la capacidad productiva de los pa&iacute;ses ricos, que corre peligro de quedar comprometida por la crisis.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="28"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">28</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. Uno de los aspectos m&aacute;s destacados del desarrollo actual es la importancia del tema del <em>respeto a la vida</em>, que en modo alguno puede separarse de las cuestiones relacionadas con el desarrollo de los pueblos. Es un aspecto que &uacute;ltimamente est&aacute; asumiendo cada vez mayor relieve, oblig&aacute;ndonos a ampliar el concepto de pobreza <a name="_ednref66"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn66"><span>[66]</span><span></span></a><span></span> y de subdesarrollo a los problemas vinculados con la acogida de la vida, sobre todo donde &eacute;sta se ve impedida de diversas formas. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">La situaci&oacute;n de pobreza no s&oacute;lo provoca todav&iacute;a en muchas zonas un alto &iacute;ndice de mortalidad infantil, sino que en varias partes del mundo persisten pr&aacute;cticas de control demogr&aacute;fico por parte de los gobiernos, que con frecuencia difunden la contracepci&oacute;n y llegan incluso a imponer tambi&eacute;n el aborto. En los pa&iacute;ses econ&oacute;micamente m&aacute;s desarrollados, las legislaciones contrarias a la vida est&aacute;n muy extendidas y han condicionado ya las costumbres y la praxis, contribuyendo a difundir una mentalidad antinatalista, que muchas veces se trata de transmitir tambi&eacute;n a otros estados como si fuera un progreso cultural.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Algunas organizaciones no gubernamentales, adem&aacute;s, difunden el aborto, promoviendo a veces en los pa&iacute;ses pobres la adopci&oacute;n de la pr&aacute;ctica de la esterilizaci&oacute;n, incluso en mujeres a quienes no se pide su consentimiento. Por a&ntilde;adidura, existe la sospecha fundada de que, en ocasiones, las ayudas al desarrollo se condicionan a determinadas pol&iacute;ticas sanitarias que implican de hecho la imposici&oacute;n de un fuerte control de la natalidad. Preocupan tambi&eacute;n tanto las legislaciones que aceptan la eutanasia como las presiones de grupos nacionales e internacionales que reivindican su reconocimiento jur&iacute;dico. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">La apertura a la vida est&aacute; en el centro del verdadero desarrollo</span></em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. Cuando una sociedad se encamina hacia la negaci&oacute;n y la supresi&oacute;n de la vida, acaba por no encontrar la motivaci&oacute;n y la energ&iacute;a necesaria para esforzarse en el servicio del verdadero bien del hombre. Si se pierde la sensibilidad personal y social para acoger una nueva vida, tambi&eacute;n se marchitan otras formas de acogida provechosas para la vida social<a name="_ednref67"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn67"><span>[67]</span><span></span></a><span></span>. La acogida de la vida forja las energ&iacute;as morales y capacita para la ayuda rec&iacute;proca. Fomentando la apertura a la vida, los pueblos ricos pueden comprender mejor las necesidades de los que son pobres, evitar el empleo de ingentes recursos econ&oacute;micos e intelectuales para satisfacer deseos ego&iacute;stas entre los propios ciudadanos y promover, por el contrario, buenas actuaciones en la perspectiva de una producci&oacute;n moralmente sana y solidaria, en el respeto del derecho fundamental de cada pueblo y cada persona a la vida. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="29"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">29</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. Hay otro aspecto de la vida de hoy, muy estrechamente unido con el desarrollo: la negaci&oacute;n del <em>derecho a la libertad religiosa</em>. No me refiero s&oacute;lo a las luchas y conflictos que todav&iacute;a se producen en el mundo por motivos religiosos, aunque a veces la religi&oacute;n sea solamente una cobertura para razones de otro tipo, como el af&aacute;n de poder y riqueza. En efecto, hoy se mata frecuentemente en el nombre sagrado de Dios, como muchas veces ha manifestado y deplorado p&uacute;blicamente mi predecesor Juan Pablo II y yo mismo<a name="_ednref68"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn68"><span>[68]</span><span></span></a><span></span>. La violencia frena el desarrollo aut&eacute;ntico e impide la evoluci&oacute;n de los pueblos hacia un mayor bienestar socioecon&oacute;mico y espiritual. Esto ocurre especialmente con el terrorismo de inspiraci&oacute;n fundamentalista<a name="_ednref69"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn69"><span>[69]</span><span></span></a><span></span>, que causa dolor, devastaci&oacute;n y muerte, bloquea el di&aacute;logo entre las naciones y desv&iacute;a grandes recursos de su empleo pac&iacute;fico y civil. No obstante, se ha de a&ntilde;adir que, adem&aacute;s del fanatismo religioso que impide el ejercicio del derecho a la libertad de religi&oacute;n en algunos ambientes, tambi&eacute;n la promoci&oacute;n programada de la indiferencia religiosa o del ate&iacute;smo pr&aacute;ctico por parte de muchos pa&iacute;ses contrasta con las necesidades del desarrollo de los pueblos, sustray&eacute;ndoles bienes espirituales y humanos. <em>Dios es el garante del verdadero desarrollo del hombre</em> en cuanto, habi&eacute;ndolo creado a su imagen, funda tambi&eacute;n su dignidad trascendente y alimenta su anhelo constitutivo de &laquo;ser m&aacute;s&raquo;. El ser humano no es un &aacute;tomo perdido en un universo casual<a name="_ednref70"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn70"><span>[70]</span><span></span></a><span></span>, sino una criatura de Dios, a quien &Eacute;l ha querido dar un alma inmortal y al que ha amado desde siempre. Si el hombre fuera fruto s&oacute;lo del azar o la necesidad, o si tuviera que reducir sus aspiraciones al horizonte angosto de las situaciones en que vive, si todo fuera &uacute;nicamente historia y cultura, y el hombre no tuviera una naturaleza destinada a transcenderse en una vida sobrenatural, podr&iacute;a hablarse de incremento o de evoluci&oacute;n, pero no de desarrollo. Cuando el Estado promueve, ense&ntilde;a, o incluso impone formas de ate&iacute;smo pr&aacute;ctico, priva a sus ciudadanos de la fuerza moral y espiritual indispensable para comprometerse en el desarrollo humano integral y les impide avanzar con renovado dinamismo en su compromiso en favor de una respuesta humana m&aacute;s generosa al amor divino<a name="_ednref71"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn71"><span>[71]</span><span></span></a><span></span>. Y tambi&eacute;n se da el caso de que pa&iacute;ses econ&oacute;micamente desarrollados o emergentes exporten a los pa&iacute;ses pobres, en el contexto de sus relaciones culturales, comerciales y pol&iacute;ticas, esta visi&oacute;n restringida de la persona y su destino. &Eacute;ste es el da&ntilde;o que el &laquo;superdesarrollo&raquo;<a name="_ednref72"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn72"><span>[72]</span><span></span></a><span></span> produce al desarrollo aut&eacute;ntico, cuando va acompa&ntilde;ado por el &laquo;subdesarrollo moral&raquo;<a name="_ednref73"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn73"><span>[73]</span><span></span></a><span></span>.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="30"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">30</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. En esta l&iacute;nea, el tema del desarrollo humano integral adquiere un alcance a&uacute;n m&aacute;s complejo: la correlaci&oacute;n entre sus m&uacute;ltiples elementos exige un esfuerzo para que <em>los diferentes &aacute;mbitos del saber humano sean interactivos</em>, con vistas a la promoci&oacute;n de un verdadero desarrollo de los pueblos. Con frecuencia, se cree que basta aplicar el desarrollo o las medidas socioecon&oacute;micas correspondientes mediante una actuaci&oacute;n com&uacute;n. Sin embargo, este actuar com&uacute;n necesita ser orientado, porque &laquo;toda acci&oacute;n social implica una doctrina&raquo;<a name="_ednref74"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn74"><span>[74]</span><span></span></a><span></span>. Teniendo en cuenta la complejidad de los problemas, es obvio que las diferentes disciplinas deben colaborar en una interdisciplinariedad ordenada. La caridad no excluye el saber, m&aacute;s bien lo exige, lo promueve y lo anima desde dentro. El saber nunca es s&oacute;lo obra de la inteligencia. Ciertamente, puede reducirse a c&aacute;lculo y experimentaci&oacute;n, pero si quiere ser sabidur&iacute;a capaz de orientar al hombre a la luz de los primeros principios y de su fin &uacute;ltimo, ha de ser &laquo;sazonado&raquo; con la &laquo;sal&raquo; de la caridad. Sin el saber, el hacer es ciego, y el saber es est&eacute;ril sin el amor. En efecto, &laquo;el que est&aacute; animado de una verdadera caridad es ingenioso para descubrir las causas de la miseria, para encontrar los medios de combatirla, para vencerla con intrepidez&raquo;<a name="_ednref75"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn75"><span>[75]</span><span></span></a><span></span>. Al afrontar los fen&oacute;menos que tenemos delante, la caridad en la verdad exige ante todo conocer y entender, conscientes y respetuosos de la competencia espec&iacute;fica de cada &aacute;mbito del saber. La caridad no es una a&ntilde;adidura posterior, casi como un ap&eacute;ndice al trabajo ya concluido de las diferentes disciplinas, sino que dialoga con ellas desde el principio. Las exigencias del amor no contradicen las de la raz&oacute;n. El saber humano es insuficiente y las conclusiones de las ciencias no podr&aacute;n indicar por s&iacute; solas la v&iacute;a hacia el desarrollo integral del hombre. Siempre hay que lanzarse m&aacute;s all&aacute;: lo exige la caridad en la verdad<a name="_ednref76"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn76"><span>[76]</span><span></span></a><span></span>. Pero ir m&aacute;s all&aacute; nunca significa prescindir de las conclusiones de la raz&oacute;n, ni contradecir sus resultados. No existe la inteligencia y despu&eacute;s el amor: existe <em>el amor rico en inteligencia y la inteligencia llena de amor</em>. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="31"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">31</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. Esto significa que la valoraci&oacute;n moral y la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica deben crecer juntas, y que la caridad ha de animarlas en un conjunto interdisciplinar arm&oacute;nico, hecho de unidad y distinci&oacute;n. La doctrina social de la Iglesia, que tiene <em>&laquo;una importante dimensi&oacute;n interdisciplinar&raquo;</em><a name="_ednref77"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn77"><span>[77]</span><span></span></a><span></span>, puede desempe&ntilde;ar en esta perspectiva una funci&oacute;n de eficacia extraordinaria. Permite a la fe, a la teolog&iacute;a, a la metaf&iacute;sica y a las ciencias encontrar su lugar dentro de una colaboraci&oacute;n al servicio del hombre. La doctrina social de la Iglesia ejerce especialmente en esto su dimensi&oacute;n sapiencial. Pablo VI vio con claridad que una de las causas del subdesarrollo es una falta de sabidur&iacute;a, de reflexi&oacute;n, de pensamiento capaz de elaborar una s&iacute;ntesis orientadora<a name="_ednref78"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn78"><span>[78]</span><span></span></a><span></span>, y que requiere &laquo;una clara visi&oacute;n de todos los aspectos econ&oacute;micos, sociales, culturales y espirituales&raquo;<a name="_ednref79"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn79"><span>[79]</span><span></span></a><span></span>. La excesiva sectorizaci&oacute;n del saber<a name="_ednref80"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn80"><span>[80]</span><span></span></a><span></span>, el cerrarse de las ciencias humanas a la metaf&iacute;sica<a name="_ednref81"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn81"><span>[81]</span><span></span></a><span></span>, las dificultades del di&aacute;logo entre las ciencias y la teolog&iacute;a, no s&oacute;lo da&ntilde;an el desarrollo del saber, sino tambi&eacute;n el desarrollo de los pueblos, pues, cuando eso ocurre, se obstaculiza la visi&oacute;n de todo el bien del hombre en las diferentes dimensiones que lo caracterizan. Es indispensable &laquo;ampliar nuestro concepto de raz&oacute;n y de su uso&raquo;<a name="_ednref82"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn82"><span>[82]</span><span></span></a><span></span> para conseguir ponderar adecuadamente todos los t&eacute;rminos de la cuesti&oacute;n del desarrollo y de la soluci&oacute;n de los problemas socioecon&oacute;micos.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="32"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">32</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. Las grandes novedades que presenta hoy el cuadro del desarrollo de los pueblos plantean en muchos casos la exigencia de <em>nuevas soluciones</em>. &Eacute;stas han de buscarse, a la vez, en el respeto de las leyes propias de cada cosa y a la luz de una visi&oacute;n integral del hombre que refleje los diversos aspectos de la persona humana, considerada con la mirada purificada por la caridad. As&iacute; se descubrir&aacute;n singulares convergencias y posibilidades concretas de soluci&oacute;n, sin renunciar a ning&uacute;n componente fundamental de la vida humana.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">La dignidad de la persona y las exigencias de la justicia requieren, sobre todo hoy, que las opciones econ&oacute;micas no hagan aumentar de manera excesiva y moralmente inaceptable las desigualdades <a name="_ednref83"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn83"><span>[83]</span><span></span></a><span></span> y que se siga buscando como <em>prioridad el objetivo del acceso al trabajo</em> por parte de todos, o lo mantengan. Pens&aacute;ndolo bien, esto es tambi&eacute;n una exigencia de la &laquo;raz&oacute;n econ&oacute;mica&raquo;. El aumento sist&eacute;mico de las desigualdades entre grupos sociales dentro de un mismo pa&iacute;s y entre las poblaciones de los diferentes pa&iacute;ses, es decir, el aumento masivo de la pobreza relativa, no s&oacute;lo tiende a erosionar la cohesi&oacute;n social y, de este modo, poner en peligro la democracia, sino que tiene tambi&eacute;n un impacto negativo en el plano econ&oacute;mico por el progresivo desgaste del &laquo;capital social&raquo;, es decir, del conjunto de relaciones de confianza, fiabilidad y respeto de las normas, que son indispensables en toda convivencia civil. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">La ciencia econ&oacute;mica nos dice tambi&eacute;n que una situaci&oacute;n de inseguridad estructural da origen a actitudes antiproductivas y al derroche de recursos humanos, en cuanto que el trabajador tiende a adaptarse pasivamente a los mecanismos autom&aacute;ticos, en vez de dar espacio a la creatividad. Tambi&eacute;n sobre este punto hay una convergencia entre ciencia econ&oacute;mica y valoraci&oacute;n moral. Los <em>costes humanos son siempre tambi&eacute;n costes econ&oacute;micos</em> y las disfunciones econ&oacute;micas comportan igualmente costes humanos. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Adem&aacute;s, se ha de recordar que rebajar las culturas a la dimensi&oacute;n tecnol&oacute;gica, aunque puede favorecer la obtenci&oacute;n de beneficios a corto plazo, a la larga obstaculiza el enriquecimiento mutuo y las din&aacute;micas de colaboraci&oacute;n. Es importante distinguir entre consideraciones econ&oacute;micas o sociol&oacute;gicas a corto y largo plazo. Reducir el nivel de tutela de los derechos de los trabajadores y renunciar a mecanismos de redistribuci&oacute;n del r&eacute;dito con el fin de que el pa&iacute;s adquiera mayor competitividad internacional, impiden consolidar un desarrollo duradero. Por tanto, se han de valorar cuidadosamente las consecuencias que tienen sobre las personas las tendencias actuales hacia una econom&iacute;a de corto, a veces brev&iacute;simo plazo. Esto exige <em>&laquo;una nueva y m&aacute;s profunda reflexi&oacute;n sobre el sentido de la econom&iacute;a y de sus fines&raquo;</em><a name="_ednref84"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn84"><span>[84]</span><span></span></a><span></span>, adem&aacute;s de una honda revisi&oacute;n con amplitud de miras del modelo de desarrollo, para corregir sus disfunciones y desviaciones. Lo exige, en realidad, el estado de salud ecol&oacute;gica del planeta; lo requiere sobre todo la crisis cultural y moral del hombre, cuyos s&iacute;ntomas son evidentes en todas las partes del mundo desde hace tiempo. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="33"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">33</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. M&aacute;s de cuarenta a&ntilde;os despu&eacute;s de la </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/paul_vi/encyclicals/documents/hf_p-vi_enc_26031967_populorum_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Populorum progressio</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, su argumento de fondo, el progreso, <em>sigue siendo a&uacute;n un problema abierto</em>, que se ha hecho m&aacute;s agudo y perentorio por la crisis econ&oacute;mico-financiera que se est&aacute; produciendo. Aunque algunas zonas del planeta que sufr&iacute;an la pobreza han experimentado cambios notables en t&eacute;rminos de crecimiento econ&oacute;mico y participaci&oacute;n en la producci&oacute;n mundial, otras viven todav&iacute;a en una situaci&oacute;n de miseria comparable a la que hab&iacute;a en tiempos de Pablo VI y, en alg&uacute;n caso, puede decirse que peor. Es significativo que algunas causas de esta situaci&oacute;n fueran ya se&ntilde;aladas en la </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/paul_vi/encyclicals/documents/hf_p-vi_enc_26031967_populorum_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Populorum progressio</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, como por ejemplo, los altos aranceles aduaneros impuestos por los pa&iacute;ses econ&oacute;micamente desarrollados, que todav&iacute;a impiden a los productos procedentes de los pa&iacute;ses pobres llegar a los mercados de los pa&iacute;ses ricos. En cambio, otras causas que la Enc&iacute;clica s&oacute;lo esboz&oacute;, han adquirido despu&eacute;s mayor relieve. Este es el caso de&nbsp;la valoraci&oacute;n del proceso de descolonizaci&oacute;n, por entonces en pleno auge. Pablo VI deseaba un itinerario aut&oacute;nomo que se recorriera en paz y libertad. Despu&eacute;s de m&aacute;s de cuarenta a&ntilde;os, hemos de reconocer lo dif&iacute;cil que ha sido este recorrido, tanto por nuevas formas de colonialismo y dependencia de antiguos y nuevos pa&iacute;ses hegem&oacute;nicos, como por graves irresponsabilidades internas en los propios pa&iacute;ses que se han independizado. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">La novedad principal ha sido el <em>estallido de la interdependencia planetaria</em>, ya com&uacute;nmente llamada globalizaci&oacute;n. Pablo VI lo hab&iacute;a previsto parcialmente, pero es sorprendente el alcance y la impetuosidad de su auge. Surgido en los pa&iacute;ses econ&oacute;micamente desarrollados, este proceso ha implicado por su naturaleza a todas las econom&iacute;as. Ha sido el motor principal para que regiones enteras superaran el subdesarrollo y es, de por s&iacute;, una gran oportunidad. Sin embargo, sin la gu&iacute;a de la caridad en la verdad, este impulso planetario puede contribuir a crear riesgo de da&ntilde;os hasta ahora desconocidos y nuevas divisiones en la familia humana. Por eso, la caridad y la verdad nos plantean un compromiso in&eacute;dito y creativo, ciertamente muy vasto y complejo. Se trata de <em>ensanchar la raz&oacute;n y hacerla capaz de conocer y orientar estas nuevas e imponentes din&aacute;micas</em>, anim&aacute;ndolas en la perspectiva de esa &laquo;civilizaci&oacute;n del amor&raquo;, de la cual Dios ha puesto la semilla en cada pueblo y en cada cultura. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">&nbsp;</span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: center; line-height: normal;" align="center"><a name="CAP&Iacute;TULO__TERCERO"><strong><span style="font-size: 10pt; font-family: ">CAP&Iacute;TULO&nbsp; TERCERO</span></strong></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "></span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: center; line-height: normal;" align="center"><strong><span style="font-size: 10pt; font-family: ">FRATERNIDAD,&nbsp; <br /> DESARROLLO&nbsp; ECON&Oacute;MICO&nbsp; <br /> Y&nbsp; SOCIEDAD&nbsp; CIVIL</span></strong><span style="font-size: 10pt; font-family: "></span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="34"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">34</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. La <em>caridad en la verdad</em> pone al hombre ante la sorprendente experiencia del don. La gratuidad est&aacute; en su vida de muchas maneras, aunque frecuentemente pasa desapercibida debido a una visi&oacute;n de la existencia que antepone a todo la productividad y la utilidad. El ser humano est&aacute; hecho para el don, el cual manifiesta y desarrolla su dimensi&oacute;n trascendente. A veces, el hombre moderno tiene la err&oacute;nea convicci&oacute;n de ser el &uacute;nico autor de s&iacute; mismo, de su vida y de la sociedad. Es una presunci&oacute;n fruto de la cerraz&oacute;n ego&iacute;sta en s&iacute; mismo, que procede &mdash;por decirlo con una expresi&oacute;n creyente&mdash; del <em>pecado de los or&iacute;genes</em>. La sabidur&iacute;a de la Iglesia ha invitado siempre a no olvidar la realidad del pecado original, ni siquiera en la interpretaci&oacute;n de los fen&oacute;menos sociales y en la construcci&oacute;n de la sociedad: &laquo;Ignorar que el hombre posee una naturaleza herida, inclinada al mal, da lugar a graves errores en el dominio de la educaci&oacute;n, de la pol&iacute;tica, de la acci&oacute;n social y de las costumbres&raquo;<a name="_ednref85"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn85"><span>[85]</span><span></span></a><span></span>. Hace tiempo que la econom&iacute;a forma parte del conjunto de los &aacute;mbitos en que se manifiestan los efectos perniciosos del pecado. Nuestros d&iacute;as nos ofrecen una prueba evidente. Creerse autosuficiente y capaz de eliminar por s&iacute; mismo el mal de la historia ha inducido al hombre a confundir la felicidad y la salvaci&oacute;n con formas inmanentes de bienestar material y de actuaci&oacute;n social. Adem&aacute;s, la exigencia de la econom&iacute;a de ser aut&oacute;noma, de no estar sujeta a &laquo;injerencias&raquo; de car&aacute;cter moral, ha llevado al hombre a abusar de los instrumentos econ&oacute;micos incluso de manera destructiva. Con el pasar del tiempo, estas posturas han desembocado en sistemas econ&oacute;micos, sociales y pol&iacute;ticos que han tiranizado la libertad de la persona y de los organismos sociales y que, precisamente por eso, no han sido capaces de asegurar la justicia que promet&iacute;an. Como he afirmado en la Enc&iacute;clica </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20071130_spe-salvi_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Spe salvi</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, se elimina as&iacute; de la historia la <em>esperanza cristiana</em><a name="_ednref86"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn86"><span>[86]</span><span></span></a><span></span>, que no obstante es un poderoso recurso social al servicio del desarrollo humano integral, en la libertad y en la justicia. La esperanza sostiene a la raz&oacute;n y le da fuerza para orientar la voluntad<a name="_ednref87"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn87"><span>[87]</span><span></span></a><span></span>. Est&aacute; ya presente en la fe, que la suscita. La caridad en la verdad se nutre de ella y, al mismo tiempo, la manifiesta. Al ser un don absolutamente gratuito de Dios, irrumpe en nuestra vida como algo que no es debido, que trasciende toda ley de justicia. Por su naturaleza, el don supera el m&eacute;rito, su norma es sobreabundar. Nos precede en nuestra propia alma como signo de la presencia de Dios en nosotros y de sus expectativas para con nosotros. La verdad que, como la caridad es don, nos supera, como ense&ntilde;a San Agust&iacute;n<a name="_ednref88"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn88"><span>[88]</span><span></span></a><span></span>. Incluso nuestra propia verdad, la de nuestra conciencia personal, ante todo, nos ha sido &laquo;dada&raquo;<em>.</em> En efecto, en todo proceso cognitivo la verdad no es producida por nosotros, sino que se encuentra o, mejor a&uacute;n, se recibe. Como el amor, &laquo;no nace del pensamiento o la voluntad, sino que en cierto sentido se impone al ser humano&raquo;<a name="_ednref89"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn89"><span>[89]</span><span></span></a><span></span>.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Al ser un don recibido por todos, la caridad en la verdad es una fuerza que funda la comunidad, unifica a los hombres de manera que no haya barreras o confines. La comunidad humana puede ser organizada por nosotros mismos, pero nunca podr&aacute; ser s&oacute;lo con sus propias fuerzas una comunidad plenamente fraterna ni aspirar a superar&nbsp;las fronteras, o convertirse en una comunidad universal. La unidad del g&eacute;nero humano, la comuni&oacute;n fraterna m&aacute;s all&aacute; de toda divisi&oacute;n, nace de la palabra de Dios-Amor que nos convoca. Al afrontar esta cuesti&oacute;n decisiva, hemos de precisar, por un lado, que la l&oacute;gica del don no excluye la justicia ni se yuxtapone a ella como un a&ntilde;adido externo en un segundo momento y, por otro, que el desarrollo econ&oacute;mico, social y pol&iacute;tico necesita, si quiere ser aut&eacute;nticamente humano, dar espacio al <em>principio de gratuidad</em> como expresi&oacute;n de fraternidad.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="35"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">35</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. Si hay confianza rec&iacute;proca y generalizada, el <em>mercado</em> es la instituci&oacute;n econ&oacute;mica que permite el encuentro entre las personas, como agentes econ&oacute;micos que utilizan el contrato como norma de sus relaciones y que intercambian bienes y servicios de consumo para satisfacer sus necesidades y deseos. El mercado est&aacute; sujeto a los principios de la llamada <em>justicia conmutativa</em>, que regula precisamente la relaci&oacute;n entre dar y recibir entre iguales. Pero la doctrina social de la Iglesia no ha dejado nunca de subrayar la importancia de la <em>justicia distributiva</em> y de la <em>justicia social</em> para la econom&iacute;a de mercado, no s&oacute;lo porque est&aacute; dentro de un contexto social y pol&iacute;tico m&aacute;s amplio, sino tambi&eacute;n por la trama de relaciones en que se desenvuelve. En efecto, si el mercado se rige &uacute;nicamente por el principio de la equivalencia del valor de los bienes que se intercambian, no llega a producir la cohesi&oacute;n social que necesita para su buen funcionamiento. <em>Sin formas internas de solidaridad y de confianza rec&iacute;proca, el mercado no puede cumplir plenamente su propia funci&oacute;n econ&oacute;mica</em>. Hoy, precisamente esta confianza ha fallado, y esta p&eacute;rdida de confianza es algo realmente grave.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Pablo VI subraya oportunamente en la </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/paul_vi/encyclicals/documents/hf_p-vi_enc_26031967_populorum_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Populorum progressio</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: "> que el sistema econ&oacute;mico mismo se habr&iacute;a aventajado con la pr&aacute;ctica generalizada de la justicia, pues los primeros beneficiarios del desarrollo de los pa&iacute;ses pobres hubieran sido los pa&iacute;ses ricos<a name="_ednref90"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn90"><span>[90]</span><span></span></a><span></span>. No se trata s&oacute;lo de remediar el mal funcionamiento con las ayudas. No se debe considerar a los pobres como un &laquo;fardo&raquo;<a name="_ednref91"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn91"><span>[91]</span><span></span></a><span></span>, sino como una riqueza incluso desde el punto de vista estrictamente econ&oacute;mico. No obstante, se ha de considerar equivocada la visi&oacute;n de quienes piensan que la econom&iacute;a de mercado tiene necesidad estructural de una cuota de pobreza y de subdesarrollo para funcionar mejor. Al mercado le interesa promover la emancipaci&oacute;n, pero no puede lograrlo por s&iacute; mismo, porque no puede producir lo que est&aacute; fuera de su alcance. Ha de sacar fuerzas morales de otras instancias que sean capaces de generarlas.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="36"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">36</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. La actividad econ&oacute;mica no puede resolver todos los problemas sociales ampliando sin m&aacute;s la <em>l&oacute;gica mercantil</em>. Debe estar <em>ordenada a la consecuci&oacute;n del bien com&uacute;n</em>, que es responsabilidad sobre todo de&nbsp;la comunidad pol&iacute;tica. Por tanto, se debe tener presente que separar la gesti&oacute;n econ&oacute;mica, a la que corresponder&iacute;a &uacute;nicamente producir riqueza, de la acci&oacute;n pol&iacute;tica, que tendr&iacute;a el papel de conseguir la justicia mediante la redistribuci&oacute;n, es causa de graves desequilibrios.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">La Iglesia sostiene siempre que la actividad econ&oacute;mica no debe considerarse antisocial. Por eso, el mercado no es ni debe convertirse en el &aacute;mbito donde el m&aacute;s fuerte avasalle al m&aacute;s d&eacute;bil. La sociedad no debe protegerse del mercado, pensando que su desarrollo comporta <em>ipso facto</em> la muerte de las relaciones aut&eacute;nticamente humanas. Es verdad que el mercado puede orientarse en sentido negativo, pero no por su propia naturaleza, sino por una cierta ideolog&iacute;a que lo gu&iacute;a en este sentido. No se debe olvidar que el mercado no existe en su estado puro, se adapta a las configuraciones culturales que lo concretan y condicionan. En efecto, la econom&iacute;a y las finanzas, al ser instrumentos, pueden ser mal utilizados cuando quien los gestiona tiene s&oacute;lo referencias ego&iacute;stas. De esta forma, se puede llegar a transformar medios de por s&iacute; buenos en perniciosos. Lo que produce estas consecuencias es la raz&oacute;n oscurecida del hombre, no el medio en cuanto tal. Por eso, no se deben hacer reproches al medio o instrumento sino al hombre, a su conciencia moral y a su responsabilidad personal y social.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">La doctrina social de la Iglesia sostiene que se pueden vivir relaciones aut&eacute;nticamente humanas, de amistad y de sociabilidad, de solidaridad y de reciprocidad, tambi&eacute;n dentro de la actividad econ&oacute;mica y no solamente fuera o &laquo;despu&eacute;s&raquo; de ella. El sector econ&oacute;mico no es ni &eacute;ticamente neutro ni inhumano o antisocial por naturaleza. Es una actividad del hombre y, precisamente porque es humana, debe ser articulada e institucionalizada &eacute;ticamente.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">El gran desaf&iacute;o que tenemos, planteado por las dificultades del desarrollo en este tiempo de globalizaci&oacute;n y agravado por la crisis econ&oacute;mico-financiera actual, es mostrar, tanto en el orden de las ideas como de los comportamientos, que no s&oacute;lo no se pueden olvidar o debilitar los principios tradicionales de la &eacute;tica social, como la trasparencia, la honestidad y la responsabilidad, sino que en las <em>relaciones mercantiles</em> el <em>principio de gratuidad</em> y la l&oacute;gica del don, como expresiones de fraternidad, pueden y deben <em>tener espacio en la actividad econ&oacute;mica ordinaria</em>. Esto es una exigencia del hombre en el momento actual, pero tambi&eacute;n de la raz&oacute;n econ&oacute;mica misma. Una exigencia de la caridad y de la verdad al mismo tiempo.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="37"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">37</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. La doctrina social de la Iglesia ha sostenido siempre que <em>la justicia afecta a todas las fases de la actividad econ&oacute;mica</em>, porque en todo momento tiene que ver con el hombre y con sus derechos. La obtenci&oacute;n de recursos, la financiaci&oacute;n, la producci&oacute;n, el consumo y todas las fases del proceso econ&oacute;mico tienen ineludiblemente implicaciones morales. As&iacute;, <em>toda decisi&oacute;n econ&oacute;mica tiene consecuencias de car&aacute;cter moral</em>. Lo confirman las ciencias sociales y las tendencias de la econom&iacute;a contempor&aacute;nea. Hace alg&uacute;n tiempo, tal vez se pod&iacute;a confiar primero a la econom&iacute;a la producci&oacute;n de riqueza y asignar despu&eacute;s a la pol&iacute;tica la tarea de su distribuci&oacute;n. Hoy resulta m&aacute;s dif&iacute;cil, dado que las actividades econ&oacute;micas no se limitan a territorios definidos, mientras que las autoridades gubernativas siguen siendo sobre todo locales. Adem&aacute;s, las normas de justicia deben ser respetadas desde el principio y durante el proceso econ&oacute;mico, y no s&oacute;lo despu&eacute;s o colateralmente. Para eso es necesario que en el mercado se d&eacute; cabida a actividades econ&oacute;micas de sujetos que optan libremente por ejercer su gesti&oacute;n movidos por principios distintos al del mero beneficio, sin renunciar por ello a producir valor econ&oacute;mico. Muchos planteamientos econ&oacute;micos provenientes de iniciativas religiosas y laicas demuestran que esto es realmente posible.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">En la &eacute;poca de la globalizaci&oacute;n, la econom&iacute;a refleja modelos competitivos vinculados a culturas muy diversas entre s&iacute;. El comportamiento econ&oacute;mico y empresarial que se desprende tiene en com&uacute;n principalmente el respeto de la justicia conmutativa. Indudablemente, la <em>vida econ&oacute;mica</em> tiene necesidad del <em>contrato</em> para regular las relaciones de intercambio entre valores equivalentes. Pero necesita igualmente <em>leyes justas</em> y <em>formas de redistribuci&oacute;n</em> guiadas por la pol&iacute;tica, adem&aacute;s de obras caracterizadas por el <em>esp&iacute;ritu del don</em>. La econom&iacute;a globalizada parece privilegiar la primera l&oacute;gica, la del intercambio contractual, pero directa o indirectamente demuestra que necesita a las otras dos, la l&oacute;gica de la pol&iacute;tica y la l&oacute;gica del don sin contrapartida.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="38"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">38</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. En la </span><a href="http://www.vatican.va/edocs/ESL0081/_INDEX.HTM"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Centesimus annus</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, mi predecesor Juan Pablo II se&ntilde;al&oacute; esta problem&aacute;tica al advertir la necesidad de un sistema basado en tres instancias: el <em>mercado, </em>el <em>Estado</em> y la <em>sociedad civil</em><a name="_ednref92"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn92"><span>[92]</span><span></span></a><span></span>. Consider&oacute; que la sociedad civil era el &aacute;mbito m&aacute;s apropiado para una <em>econom&iacute;a de la gratuidad</em> y de la fraternidad, sin negarla en los otros dos &aacute;mbitos. Hoy podemos decir que la vida econ&oacute;mica debe ser comprendida como una realidad de m&uacute;ltiples dimensiones: en todas ellas, aunque en medida diferente y con modalidades espec&iacute;ficas, debe haber respeto a la reciprocidad fraterna. En la &eacute;poca de la globalizaci&oacute;n, la actividad econ&oacute;mica no puede prescindir de la gratuidad, que fomenta y extiende la solidaridad y la responsabilidad por la justicia y el bien com&uacute;n en sus diversas instancias y agentes. Se trata, en definitiva, de una forma concreta y profunda de democracia econ&oacute;mica. La solidaridad es en primer lugar que todos se sientan responsables de todos<a name="_ednref93"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn93"><span>[93]</span><span></span></a><span></span>; por tanto no se la puede dejar solamente en manos del Estado. Mientras antes se pod&iacute;a pensar que lo primero era alcanzar la justicia y que la gratuidad ven&iacute;a despu&eacute;s como un complemento, hoy es necesario decir que sin la gratuidad no se alcanza ni siquiera la justicia. Se requiere, por tanto, un mercado en el cual puedan operar libremente, con igualdad de oportunidades, empresas que persiguen fines institucionales diversos. Junto a la empresa privada, orientada al beneficio, y los diferentes tipos de empresa p&uacute;blica, deben poderse establecer y desenvolver aquellas organizaciones productivas que persiguen fines mutualistas y sociales. De su rec&iacute;proca interacci&oacute;n en el mercado se puede esperar una especie de combinaci&oacute;n entre los comportamientos de empresa y, con ella, una atenci&oacute;n m&aacute;s sensible a una <em>civilizaci&oacute;n de la econom&iacute;a</em>. En este caso, caridad en la verdad significa la necesidad de dar forma y organizaci&oacute;n a las iniciativas econ&oacute;micas que, sin renunciar al beneficio, quieren ir m&aacute;s all&aacute; de la l&oacute;gica del intercambio de cosas equivalentes y del lucro como fin en s&iacute; mismo.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="39"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">39</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. Pablo VI ped&iacute;a en la </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/paul_vi/encyclicals/documents/hf_p-vi_enc_26031967_populorum_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Populorum progressio</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: "> que se llegase a un <em>modelo de econom&iacute;a de mercado capaz de incluir, al menos tendencialmente, a todos los pueblos, y no solamente a los particularmente dotados</em>. Ped&iacute;a un compromiso para promover un mundo m&aacute;s humano para todos, un mundo &laquo;en donde todos tengan que dar y recibir, sin que el progreso de los unos sea un obst&aacute;culo para el desarrollo de los otros&raquo;<a name="_ednref94"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn94"><span>[94]</span><span></span></a><span></span>. As&iacute;, extend&iacute;a al plano universal las mismas exigencias y aspiraciones de la </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/leo_xiii/encyclicals/documents/hf_l-xiii_enc_15051891_rerum-novarum_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Rerum novarum</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, escrita como consecuencia de la revoluci&oacute;n industrial, cuando se afirm&oacute; por primera vez la idea &mdash;seguramente avanzada para aquel tiempo&mdash; de que el orden civil, para sostenerse, necesitaba la intervenci&oacute;n redistributiva del Estado. Hoy, esta visi&oacute;n de la </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/leo_xiii/encyclicals/documents/hf_l-xiii_enc_15051891_rerum-novarum_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Rerum novarum</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, adem&aacute;s de puesta en crisis por los procesos de apertura de los mercados y de las sociedades, se muestra incompleta para satisfacer las exigencias de una econom&iacute;a plenamente humana. Lo que la doctrina de la Iglesia ha sostenido siempre, partiendo de su visi&oacute;n del hombre y de la sociedad, es necesario tambi&eacute;n hoy para las din&aacute;micas caracter&iacute;sticas de la globalizaci&oacute;n.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Cuando la l&oacute;gica del mercado y la l&oacute;gica del Estado se ponen de acuerdo para mantener el monopolio de sus respectivos &aacute;mbitos de influencia, se debilita a la larga la solidaridad en las relaciones entre los ciudadanos, la participaci&oacute;n, el sentido de pertenencia y el obrar gratuitamente, que no se identifican con el &laquo;dar para tener&raquo;, propio de la l&oacute;gica de la compraventa, ni con el &laquo;dar por deber&raquo;<em>,</em> propio de la l&oacute;gica de las intervenciones p&uacute;blicas, que el Estado impone por ley. La victoria sobre el subdesarrollo requiere actuar no s&oacute;lo en la mejora de las transacciones basadas en la compraventa, o en las transferencias de las estructuras asistenciales de car&aacute;cter p&uacute;blico, sino sobre todo en la <em>apertura progresiva en el contexto mundial a formas de actividad econ&oacute;mica caracterizada por ciertos m&aacute;rgenes de gratuidad y comuni&oacute;n</em>. El binomio exclusivo mercado-Estado corroe la sociabilidad, mientras que las formas de econom&iacute;a solidaria, que encuentran su mejor terreno en la sociedad civil aunque no se reducen a ella, crean sociabilidad. El mercado de la gratuidad no existe y las actitudes gratuitas no se pueden prescribir por ley. Sin embargo, tanto el mercado como la pol&iacute;tica tienen necesidad de personas abiertas al don rec&iacute;proco.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="40"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">40</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. Las actuales din&aacute;micas econ&oacute;micas internacionales, caracterizadas por graves distorsiones y disfunciones, requieren tambi&eacute;n <em>cambios profundos en el modo de entender la empresa</em>. Antiguas modalidades de la vida empresarial van desapareciendo, mientras otras m&aacute;s prometedoras se perfilan en el horizonte. Uno de los mayores riesgos es sin duda que la empresa responda casi exclusivamente a las expectativas de los inversores en detrimento de su dimensi&oacute;n social. Debido a su continuo crecimiento y a la necesidad de mayores capitales, cada vez son menos las empresas que dependen de un &uacute;nico empresario estable que se sienta responsable a largo plazo, y no s&oacute;lo por poco tiempo, de la vida y los resultados de su empresa, y cada vez son menos las empresas que dependen de un &uacute;nico territorio. Adem&aacute;s, la llamada deslocalizaci&oacute;n de la actividad productiva puede atenuar en el empresario el sentido de responsabilidad respecto a los interesados, como los trabajadores, los proveedores, los consumidores, as&iacute; como al medio ambiente y a la sociedad m&aacute;s amplia que lo rodea, en favor de los accionistas, que no est&aacute;n sujetos a un espacio concreto y gozan por tanto de una extraordinaria movilidad. El mercado internacional de los capitales, en efecto, ofrece hoy una gran libertad de acci&oacute;n. Sin embargo, tambi&eacute;n es verdad que se est&aacute; extendiendo la conciencia de la necesidad de una &laquo;responsabilidad social&raquo; m&aacute;s amplia de la empresa. Aunque no todos los planteamientos &eacute;ticos que gu&iacute;an hoy el debate sobre la responsabilidad social de la empresa son aceptables seg&uacute;n la perspectiva de la doctrina social de la Iglesia, es cierto que se va difundiendo cada vez m&aacute;s la convicci&oacute;n seg&uacute;n la cual la<em> gesti&oacute;n de la empresa no puede tener en cuenta &uacute;nicamente el inter&eacute;s de sus propietarios, sino tambi&eacute;n el de todos los otros sujetos que contribuyen a la vida de la empresa</em>: trabajadores, clientes, proveedores de los diversos elementos de producci&oacute;n, la comunidad de referencia. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os se ha notado el crecimiento de una clase cosmopolita de <em>manager</em>, que a menudo responde s&oacute;lo a las pretensiones de los nuevos accionistas de referencia compuestos generalmente por fondos an&oacute;nimos que establecen su retribuci&oacute;n. Pero tambi&eacute;n hay muchos managers hoy que, con un an&aacute;lisis m&aacute;s previsor, se percatan cada vez m&aacute;s de los profundos lazos de su empresa con el territorio o territorios en que desarrolla su actividad. Pablo VI invitaba a valorar seriamente el da&ntilde;o que la trasferencia de capitales al extranjero, por puro provecho personal, puede ocasionar a la propia naci&oacute;n<a name="_ednref95"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn95"><span>[95]</span><span></span></a><span></span>. Juan Pablo II advert&iacute;a que <em>invertir tiene siempre un significado moral</em>, adem&aacute;s de econ&oacute;mico<a name="_ednref96"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn96"><span>[96]</span><span></span></a><span></span>. Se ha de reiterar que todo esto mantiene su validez en nuestros d&iacute;as a pesar de que el mercado de capitales haya sido fuertemente liberalizado y la moderna mentalidad tecnol&oacute;gica pueda inducir a pensar que invertir es s&oacute;lo un hecho t&eacute;cnico y no humano ni &eacute;tico. No se puede negar que un cierto capital puede hacer el bien cuando se invierte en el extranjero en vez de en la propia patria. Pero deben quedar a salvo los v&iacute;nculos de justicia, teniendo en cuenta tambi&eacute;n c&oacute;mo se ha formado ese capital y los perjuicios que comporta para las personas el que no se emplee en los lugares donde se ha generado<a name="_ednref97"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn97"><span>[97]</span><span></span></a><span></span>. Se ha de evitar que el <em>empleo de recursos financieros</em> est&eacute; motivado por la especulaci&oacute;n y ceda a la tentaci&oacute;n de buscar &uacute;nicamente un beneficio inmediato, en vez de la sostenibilidad de la empresa a largo plazo, su propio servicio a la econom&iacute;a real y la promoci&oacute;n, en modo adecuado y oportuno, de iniciativas econ&oacute;micas tambi&eacute;n en los pa&iacute;ses necesitados de desarrollo. Tampoco hay motivos para negar que la deslocalizaci&oacute;n, que lleva consigo inversiones y formaci&oacute;n, puede hacer bien a la poblaci&oacute;n del pa&iacute;s que la recibe. El trabajo y los conocimientos t&eacute;cnicos son una necesidad universal. Sin embargo, no es l&iacute;cito deslocalizar &uacute;nicamente para aprovechar particulares condiciones favorables, o peor a&uacute;n, para explotar sin aportar a la sociedad local una verdadera contribuci&oacute;n para el nacimiento de un s&oacute;lido sistema productivo y social, factor imprescindible para un desarrollo estable.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="41"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">41</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. A este respecto, es &uacute;til observar que la <em>iniciativa empresarial</em> tiene, y debe asumir cada vez m&aacute;s, un <em>significado polivalente</em>. El predominio persistente del binomio mercado-Estado nos ha acostumbrado a pensar exclusivamente en el empresario privado de tipo capitalista por un lado y en el directivo estatal por otro. En realidad, la iniciativa empresarial se ha de entender de modo articulado. As&iacute; lo revelan diversas motivaciones metaecon&oacute;micas. El ser empresario, antes de tener un significado profesional, tiene un significado humano<a name="_ednref98"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn98"><span>[98]</span><span></span></a><span></span>. Es propio de todo trabajo visto como <em>&laquo;actus personae&raquo;</em><a name="_ednref99"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn99"><span>[99]</span><span></span></a><span></span> y por eso es bueno que todo trabajador tenga la posibilidad de dar la propia aportaci&oacute;n a su labor, de modo que &eacute;l mismo &laquo;sea consciente de que est&aacute; trabajando en algo propio&raquo;<a name="_ednref100"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn100"><span>[100]</span><span></span></a><span></span>. Por eso, Pablo VI ense&ntilde;aba que &laquo;todo trabajador es un creador&raquo;<a name="_ednref101"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn101"><span>[101]</span><span></span></a><span></span>. Precisamente para responder a las exigencias y a la dignidad de quien trabaja, y a las necesidades de la sociedad, existen varios tipos de empresas, m&aacute;s all&aacute; de la pura distinci&oacute;n entre &laquo;privado&raquo; y &laquo;p&uacute;blico&raquo;. Cada una requiere y manifiesta una capacidad de iniciativa empresarial espec&iacute;fica. Para realizar una econom&iacute;a que en el futuro pr&oacute;ximo sepa ponerse al servicio del bien com&uacute;n nacional y mundial, es oportuno tener en cuenta este significado amplio de iniciativa empresarial. Esta concepci&oacute;n m&aacute;s amplia favorece el intercambio y la mutua configuraci&oacute;n entre los diversos tipos de iniciativa empresarial, con transvase de competencias del mundo <em>non profit</em> al <em>profit</em> y viceversa, del p&uacute;blico al propio de la sociedad civil, del de las econom&iacute;as avanzadas al de pa&iacute;ses en v&iacute;a de desarrollo.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Tambi&eacute;n la <em>autoridad pol&iacute;tica</em> tiene un <em>significado polivalente</em>, que no se puede olvidar mientras se camina hacia la consecuci&oacute;n de un nuevo orden econ&oacute;mico-productivo, socialmente responsable y a medida del hombre. Al igual que se pretende cultivar una iniciativa empresarial diferenciada en el &aacute;mbito mundial, tambi&eacute;n se debe promover una autoridad pol&iacute;tica repartida y que ha de actuar en diversos planos. El mercado &uacute;nico de nuestros d&iacute;as no elimina el papel de los estados, m&aacute;s bien obliga a los gobiernos a una colaboraci&oacute;n rec&iacute;proca m&aacute;s estrecha. La sabidur&iacute;a y la prudencia aconsejan no proclamar apresuradamente la desaparici&oacute;n del Estado. Con relaci&oacute;n a la soluci&oacute;n de la crisis actual, su papel parece destinado a crecer, recuperando muchas competencias. Hay naciones donde la construcci&oacute;n o reconstrucci&oacute;n del Estado sigue siendo un elemento clave para su desarrollo. La <em>ayuda internacional</em>, precisamente dentro de un proyecto inspirado en la solidaridad para solucionar los actuales problemas econ&oacute;micos, deber&iacute;a apoyar en primer lugar la consolidaci&oacute;n de los sistemas constitucionales, jur&iacute;dicos y administrativos en los pa&iacute;ses que todav&iacute;a no gozan plenamente de estos bienes. Las ayudas econ&oacute;micas deber&iacute;an ir acompa&ntilde;adas de aquellas medidas destinadas a reforzar las garant&iacute;as propias de un <em>Estado de derecho</em>, un sistema de orden p&uacute;blico y de prisiones respetuoso de los derechos humanos y a consolidar instituciones verdaderamente democr&aacute;ticas. No es necesario que el Estado tenga las mismas caracter&iacute;sticas en todos los sitios: el fortalecimiento de los sistemas constitucionales d&eacute;biles puede ir acompa&ntilde;ado perfectamente por el desarrollo de otras instancias pol&iacute;ticas no estatales, de car&aacute;cter cultural, social, territorial o religioso. Adem&aacute;s, la articulaci&oacute;n de la autoridad pol&iacute;tica en el &aacute;mbito local, nacional o internacional, es uno de los cauces privilegiados para poder orientar la globalizaci&oacute;n econ&oacute;mica. Y tambi&eacute;n el modo de evitar que &eacute;sta mine de hecho los fundamentos de la democracia.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="42"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">42</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. A veces se perciben actitudes fatalistas ante la <em>globalizaci&oacute;n</em>, como si las din&aacute;micas que la producen procedieran de fuerzas an&oacute;nimas e impersonales o de estructuras independientes de la voluntad humana<a name="_ednref102"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn102"><span>[102]</span><span></span></a><span></span>. A este respecto, es bueno recordar que la globalizaci&oacute;n ha de entenderse ciertamente como un proceso socioecon&oacute;mico, pero no es &eacute;sta su &uacute;nica dimensi&oacute;n. Tras este proceso m&aacute;s visible hay realmente una humanidad cada vez m&aacute;s interrelacionada; hay personas y pueblos para los que el proceso debe ser de utilidad y desarrollo<a name="_ednref103"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn103"><span>[103]</span><span></span></a><span></span>, gracias a que tanto los individuos como la colectividad asumen sus respectivas responsabilidades. La superaci&oacute;n de las fronteras no es s&oacute;lo un hecho material, sino tambi&eacute;n cultural, en sus causas y en sus efectos. Cuando se entiende la globalizaci&oacute;n de manera determinista, se pierden los criterios para valorarla y orientarla. Es una realidad humana y puede ser fruto de diversas corrientes culturales que han de ser sometidas a un discernimiento. La verdad de la globalizaci&oacute;n como proceso y su criterio &eacute;tico fundamental vienen dados por la unidad de la familia humana y su crecimiento en el bien. Por tanto, hay que esforzarse incesantemente para favorecer una <em>orientaci&oacute;n cultural personalista y comunitaria, abierta a la trascendencia, del proceso de integraci&oacute;n planetaria</em>.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">A pesar de algunos aspectos estructurales innegables, pero que no se deben absolutizar, &laquo;la globalizaci&oacute;n no es, <em>a priori</em>, ni buena ni mala. Ser&aacute; lo que la gente haga de ella&raquo;<a name="_ednref104"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn104"><span>[104]</span><span></span></a><span></span>. Debemos ser sus protagonistas, no las v&iacute;ctimas, procediendo razonablemente, guiados por la caridad y la verdad. Oponerse ciegamente a la globalizaci&oacute;n ser&iacute;a una actitud err&oacute;nea, preconcebida, que acabar&iacute;a por ignorar un proceso que tiene tambi&eacute;n aspectos positivos, con el riesgo de perder una gran ocasi&oacute;n para aprovechar las m&uacute;ltiples oportunidades de desarrollo que ofrece. El proceso de globalizaci&oacute;n, adecuadamente entendido y gestionado, ofrece la posibilidad de una gran redistribuci&oacute;n de la riqueza a escala planetaria como nunca se ha visto antes; pero, si se gestiona mal, puede incrementar la pobreza y la desigualdad, contagiando adem&aacute;s con una crisis a todo el mundo. Es necesario <em>corregir las disfunciones</em>, a veces graves, que causan nuevas divisiones entre los pueblos y en su interior, de modo que la redistribuci&oacute;n de la riqueza no comporte una redistribuci&oacute;n de la pobreza, e incluso la acent&uacute;e, como podr&iacute;a hacernos temer tambi&eacute;n una mala gesti&oacute;n de la situaci&oacute;n actual. Durante mucho tiempo se ha pensado que los pueblos pobres deber&iacute;an permanecer anclados en un estadio de desarrollo preestablecido o contentarse con la filantrop&iacute;a de los pueblos desarrollados. Pablo VI se pronunci&oacute; contra esta mentalidad en la </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/paul_vi/encyclicals/documents/hf_p-vi_enc_26031967_populorum_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Populorum progressio</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. Los recursos materiales disponibles para sacar a estos pueblos de la miseria son hoy potencialmente mayores que antes, pero se han servido de ellos principalmente los pa&iacute;ses desarrollados, que han podido aprovechar mejor la liberalizaci&oacute;n de los movimientos de capitales y de trabajo. Por tanto, la difusi&oacute;n de &aacute;mbitos de bienestar en el mundo no deber&iacute;a ser obstaculizada con proyectos ego&iacute;stas, proteccionistas o dictados por intereses particulares. En efecto, la participaci&oacute;n de pa&iacute;ses emergentes o en v&iacute;as de desarrollo permite hoy gestionar mejor la crisis. La transici&oacute;n que el proceso de globalizaci&oacute;n comporta, conlleva grandes dificultades y peligros, que s&oacute;lo se podr&aacute;n superar si se toma conciencia del esp&iacute;ritu antropol&oacute;gico y &eacute;tico que en el fondo impulsa la globalizaci&oacute;n hacia metas de&nbsp;humanizaci&oacute;n solidaria. Desgraciadamente, este esp&iacute;ritu se ve con frecuencia marginado y entendido desde perspectivas &eacute;tico-culturales de car&aacute;cter individualista y utilitarista. La globalizaci&oacute;n es un fen&oacute;meno multidimensional y polivalente, que exige ser comprendido en la diversidad y en la unidad de todas sus dimensiones, incluida la teol&oacute;gica. Esto consentir&aacute; vivir y <em>orientar la globalizaci&oacute;n de la humanidad en t&eacute;rminos de relacionalidad, comuni&oacute;n y participaci&oacute;n</em>.</span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: center; line-height: normal;" align="center"><a name="CAP&Iacute;TULO__CUARTO"><strong><span style="font-size: 10pt; font-family: ">CAP&Iacute;TULO&nbsp; CUARTO</span></strong></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "></span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: center; line-height: normal;" align="center"><strong><span style="font-size: 10pt; font-family: ">DESARROLLO&nbsp; DE&nbsp; LOS&nbsp; PUEBLOS, <br /> DERECHOS&nbsp; Y DEBERES,&nbsp; AMBIENTE</span></strong><span style="font-size: 10pt; font-family: "> </span><span style="font-size: 10pt; font-family: "></span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="43"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">43</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. &laquo;La solidaridad universal, que es un hecho y un beneficio para todos, es tambi&eacute;n un deber&raquo;.<a name="_ednref105"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn105"><span>[105]</span><span></span></a><span></span> En la actualidad, muchos pretenden pensar que no deben nada a nadie, si no es a s&iacute; mismos. Piensan que s&oacute;lo son titulares de derechos y con frecuencia les cuesta madurar en su responsabilidad respecto al desarrollo integral propio y ajeno. Por ello, es importante urgir una nueva reflexi&oacute;n sobre los <em>deberes que los derechos presuponen, y sin los cuales &eacute;stos se convierten en algo arbitrario</em><a name="_ednref106"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn106"><span>[106]</span><span></span></a><span></span>. Hoy se da una profunda contradicci&oacute;n. Mientras, por un lado, se reivindican presuntos derechos, de car&aacute;cter arbitrario y superfluo, con la pretensi&oacute;n de que las estructuras p&uacute;blicas los reconozcan y promuevan, por otro, hay derechos elementales y fundamentales que se ignoran y violan en gran parte de la humanidad<a name="_ednref107"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn107"><span>[107]</span><span></span></a><span></span>. Se aprecia con frecuencia una relaci&oacute;n entre la reivindicaci&oacute;n del derecho a lo superfluo, e incluso a la transgresi&oacute;n y al vicio, en las sociedades opulentas, y la carencia de comida, agua potable, instrucci&oacute;n b&aacute;sica o cuidados sanitarios elementales en ciertas regiones del mundo subdesarrollado y tambi&eacute;n en la periferia de las grandes ciudades. Dicha relaci&oacute;n consiste en que los derechos individuales, desvinculados de un conjunto de deberes que les d&eacute; un sentido profundo, se desquician y dan lugar a una espiral de exigencias pr&aacute;cticamente ilimitada y carente de criterios. La exacerbaci&oacute;n de los derechos conduce al olvido de los deberes. Los deberes delimitan los derechos porque remiten a un marco antropol&oacute;gico y &eacute;tico en cuya verdad se insertan tambi&eacute;n los derechos y as&iacute; dejan de ser arbitrarios. Por este motivo, los deberes refuerzan los derechos y reclaman que se los defienda y promueva como un compromiso al servicio del bien. En cambio, si los derechos del hombre se fundamentan s&oacute;lo en las deliberaciones de una asamblea de ciudadanos, pueden ser cambiados en cualquier momento y, consiguientemente, se relaja en la conciencia com&uacute;n el deber de respetarlos y tratar de conseguirlos. Los gobiernos y los organismos internacionales pueden olvidar entonces la objetividad y la cualidad de &laquo;no disponibles&raquo; de los derechos. Cuando esto sucede, se pone en peligro el verdadero desarrollo de los pueblos<a name="_ednref108"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn108"><span>[108]</span><span></span></a><span></span>. Comportamientos como &eacute;stos comprometen la autoridad moral de los organismos internacionales, sobre todo a los ojos de los pa&iacute;ses m&aacute;s necesitados de desarrollo. En efecto, &eacute;stos exigen que la comunidad internacional asuma como un deber ayudarles a ser &laquo;art&iacute;fices de su destino&raquo;<a name="_ednref109"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn109"><span>[109]</span><span></span></a><span></span>, es decir, a que asuman a su vez deberes. <em>Compartir los deberes rec&iacute;procos moviliza mucho m&aacute;s que la mera reivindicaci&oacute;n de derechos</em>.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="44"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">44</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. La concepci&oacute;n de los derechos y de los deberes respecto al desarrollo, debe tener tambi&eacute;n en cuenta los problemas relacionados con el <em>crecimiento demogr&aacute;fico</em>. Es un aspecto muy importante del verdadero desarrollo, porque afecta a los valores irrenunciables de la vida y de la familia<a name="_ednref110"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn110"><span>[110]</span><span></span></a><span></span>. No es correcto considerar el aumento de poblaci&oacute;n como la primera causa del subdesarrollo, incluso desde el punto de vista econ&oacute;mico: baste pensar, por un lado, en la notable disminuci&oacute;n de la mortalidad infantil y el aumento de la edad media que se produce en los pa&iacute;ses econ&oacute;micamente desarrollados y, por otra, en los signos de crisis que se perciben en la sociedades en las que se constata una preocupante disminuci&oacute;n de la natalidad. Obviamente, se ha de seguir prestando la debida atenci&oacute;n a una procreaci&oacute;n responsable que, por lo dem&aacute;s, es una contribuci&oacute;n efectiva al desarrollo humano integral. La Iglesia, que se interesa por el verdadero desarrollo del hombre, exhorta a &eacute;ste a que respete los valores humanos tambi&eacute;n en el ejercicio de la sexualidad: &eacute;sta no puede quedar reducida a un mero hecho hedonista y l&uacute;dico, del mismo modo que la educaci&oacute;n sexual no se puede limitar a una instrucci&oacute;n t&eacute;cnica, con la &uacute;nica preocupaci&oacute;n de proteger a los interesados de eventuales contagios o del &laquo;riesgo&raquo; de procrear. Esto equivaldr&iacute;a a empobrecer y descuidar el significado profundo de la sexualidad, que debe ser en cambio reconocido y asumido con responsabilidad por la persona y la comunidad. En efecto, la responsabilidad evita tanto que se considere la sexualidad como una simple fuente de placer, como que se regule con pol&iacute;ticas de planificaci&oacute;n forzada de la natalidad. En ambos casos se trata de concepciones y pol&iacute;ticas materialistas, en las que las personas acaban padeciendo diversas formas de violencia. Frente a todo esto, se debe resaltar la competencia primordial que en este campo tienen las familias<a name="_ednref111"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn111"><span>[111]</span><span></span></a><span></span> respecto del Estado y sus pol&iacute;ticas restrictivas, as&iacute; como una adecuada educaci&oacute;n de los padres.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">La apertura moralmente responsable a la vida es una riqueza social y econ&oacute;mica</span></em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. Grandes naciones han podido salir de la miseria gracias tambi&eacute;n al gran n&uacute;mero y a la capacidad de sus habitantes. Al contrario, naciones en un tiempo florecientes pasan ahora por una fase de incertidumbre, y en alg&uacute;n caso de decadencia, precisamente a causa del bajo &iacute;ndice de natalidad, un problema crucial para las sociedades de mayor bienestar. La disminuci&oacute;n de los nacimientos, a veces por debajo del llamado &laquo;&iacute;ndice de reemplazo generacional&raquo;, pone en crisis incluso a los sistemas de asistencia social, aumenta los costes, merma la reserva del ahorro y, consiguientemente, los recursos financieros necesarios para las inversiones, reduce la disponibilidad de trabajadores cualificados y disminuye la reserva de &laquo;cerebros&raquo; a los que recurrir para las necesidades de la naci&oacute;n. Adem&aacute;s, las familias peque&ntilde;as, o muy peque&ntilde;as a veces, corren el riesgo de empobrecer las relaciones sociales y de no asegurar formas eficaces de solidaridad. Son situaciones que presentan s&iacute;ntomas de escasa confianza en el futuro y de fatiga moral. Por eso, se convierte en una necesidad social, e incluso econ&oacute;mica, seguir proponiendo a las nuevas generaciones la hermosura de la familia y del matrimonio, su sinton&iacute;a con las exigencias m&aacute;s profundas del coraz&oacute;n y de la dignidad de la persona. En esta perspectiva, los estados est&aacute;n llamados a <em>establecer pol&iacute;ticas que promuevan la centralidad y la integridad de la familia</em>, fundada en el matrimonio entre un hombre y una mujer, c&eacute;lula primordial y vital de la sociedad<a name="_ednref112"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn112"><span>[112]</span><span></span></a><span></span>, haci&eacute;ndose cargo tambi&eacute;n de sus problemas econ&oacute;micos y fiscales, en el respeto de su naturaleza relacional.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="45"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">45</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. Responder a las exigencias morales m&aacute;s profundas de la persona tiene tambi&eacute;n importantes efectos beneficiosos en el plano econ&oacute;mico. En efecto, <em>la econom&iacute;a tiene necesidad de la &eacute;tica para su correcto funcionamiento</em>; no de una &eacute;tica cualquiera, sino de una &eacute;tica amiga de la persona. Hoy se habla mucho de &eacute;tica en el campo econ&oacute;mico, bancario y empresarial. Surgen centros de estudio y programas formativos de <em>business ethics</em>; se difunde en el mundo desarrollado el sistema de certificaciones &eacute;ticas, siguiendo la l&iacute;nea del movimiento de ideas nacido en torno a la responsabilidad social de la empresa. Los bancos proponen cuentas y fondos de inversi&oacute;n llamados &laquo;&eacute;ticos&raquo;. Se desarrolla una &laquo;finanza &eacute;tica&raquo;, sobre todo mediante el microcr&eacute;dito y, m&aacute;s en general, la microfinanciaci&oacute;n. Dichos procesos son apreciados y merecen un amplio apoyo. Sus efectos positivos llegan incluso a las &aacute;reas menos desarrolladas de la tierra. Conviene, sin embargo, elaborar un criterio de discernimiento v&aacute;lido, pues se nota un cierto abuso del adjetivo &laquo;&eacute;tico&raquo; que, usado de manera gen&eacute;rica, puede abarcar tambi&eacute;n contenidos completamente distintos, hasta el punto de hacer pasar por &eacute;ticas decisiones y opciones contrarias a la justicia y al verdadero bien del hombre. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">En efecto, mucho depende del sistema moral de referencia. Sobre este aspecto, la doctrina social de la Iglesia ofrece una aportaci&oacute;n espec&iacute;fica, que se funda en la creaci&oacute;n del hombre &laquo;a imagen de Dios&raquo; (<em>Gn</em> 1,27), algo que comporta la inviolable dignidad de la persona humana, as&iacute; como el valor trascendente de las normas morales naturales. Una &eacute;tica econ&oacute;mica que prescinda de estos dos pilares correr&iacute;a el peligro de perder inevitablemente su propio significado y prestarse as&iacute; a ser instrumentalizada; m&aacute;s concretamente, correr&iacute;a el riesgo de amoldarse a los sistemas econ&oacute;mico-financieros existentes, en vez de corregir sus disfunciones. Adem&aacute;s, podr&iacute;a acabar incluso justificando la financiaci&oacute;n de proyectos no &eacute;ticos. Es necesario, pues, no recurrir a la palabra &laquo;&eacute;tica&raquo; de una manera ideol&oacute;gicamente discriminatoria, dando a entender que no ser&iacute;an &eacute;ticas las iniciativas no etiquetadas formalmente con esa cualificaci&oacute;n. Conviene esforzarse &mdash;la observaci&oacute;n aqu&iacute; es esencial&mdash; no s&oacute;lo para que surjan sectores o segmentos &laquo;&eacute;ticos&raquo; de la econom&iacute;a o de las finanzas, sino para que toda la econom&iacute;a y las finanzas sean &eacute;ticas y lo sean no por una etiqueta externa, sino por el respeto de exigencias intr&iacute;nsecas de su propia naturaleza. A este respecto, la doctrina social de la Iglesia habla con claridad, recordando que la econom&iacute;a, en todas sus ramas, es un sector de la actividad humana<a name="_ednref113"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn113"><span>[113]</span><span></span></a><span></span>. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="46"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">46</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. Respecto al tema de la <em>relaci&oacute;n entre empresa y &eacute;tica</em>, as&iacute; como de la evoluci&oacute;n que est&aacute; teniendo el sistema productivo, parece que la distinci&oacute;n hasta ahora m&aacute;s difundida entre empresas destinadas al beneficio (<em>profit</em>) y organizaciones sin &aacute;nimo de lucro (<em>non profit</em>) ya no refleja plenamente la realidad, ni es capaz de orientar eficazmente el futuro. En estos &uacute;ltimos decenios, ha ido surgiendo una amplia zona intermedia entre los dos tipos de empresas. Esa zona intermedia est&aacute; compuesta por empresas tradicionales que, sin embargo, suscriben pactos de ayuda a pa&iacute;ses atrasados; por fundaciones promovidas por empresas concretas; por grupos de empresas que tienen objetivos de utilidad social; por el amplio mundo de agentes de la llamada econom&iacute;a civil y de comuni&oacute;n. No se trata s&oacute;lo de un &laquo;tercer sector&raquo;, sino de una nueva y amplia realidad compuesta, que implica al sector privado y p&uacute;blico y que no excluye el beneficio, pero lo considera instrumento para objetivos humanos y sociales. Que estas empresas distribuyan m&aacute;s o menos los beneficios, o que adopten una u otra configuraci&oacute;n jur&iacute;dica prevista por la ley, es secundario respecto a su disponibilidad para concebir la ganancia como un instrumento para alcanzar objetivos de humanizaci&oacute;n del mercado y de la sociedad. Es de desear que estas nuevas formas de empresa encuentren en todos los pa&iacute;ses tambi&eacute;n un marco jur&iacute;dico y fiscal adecuado. As&iacute;, sin restar importancia y utilidad econ&oacute;mica y social a las formas tradicionales de empresa, hacen evolucionar el sistema hacia una asunci&oacute;n m&aacute;s clara y plena de los deberes por parte de los agentes econ&oacute;micos. Y no s&oacute;lo esto. <em>La misma pluralidad de las formas institucionales de empresa es lo que promueve un mercado m&aacute;s c&iacute;vico y al mismo tiempo m&aacute;s competitivo</em>.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="47"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">47</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. La potenciaci&oacute;n de los diversos tipos de empresas y, en particular, de los que son capaces de concebir el beneficio como un instrumento para conseguir objetivos de humanizaci&oacute;n del mercado y de la sociedad, hay que llevarla a cabo incluso en pa&iacute;ses excluidos o marginados de los circuitos de la econom&iacute;a global, donde es muy importante proceder con proyectos de subsidiaridad convenientemente dise&ntilde;ados y gestionados, que tiendan a promover los derechos, pero previendo siempre que se asuman tambi&eacute;n las correspondientes responsabilidades. En las <em>iniciativas para el desarrollo</em> debe quedar a salvo el principio de la <em>centralidad de la persona humana</em>, que es quien debe asumirse en primer lugar el deber del desarrollo. Lo que interesa principalmente es la mejora de las condiciones de vida de las personas concretas de una cierta regi&oacute;n, para que puedan satisfacer aquellos deberes que la indigencia no les permite observar actualmente. La preocupaci&oacute;n nunca puede ser una actitud abstracta. Los programas de desarrollo, para poder adaptarse a las situaciones concretas, han de ser flexibles; y las personas que se beneficien deben implicarse directamente en su planificaci&oacute;n y convertirse en protagonistas de su realizaci&oacute;n. Tambi&eacute;n es necesario aplicar los criterios de progresi&oacute;n y acompa&ntilde;amiento &mdash;incluido el seguimiento de los resultados&mdash;, porque no hay recetas universalmente v&aacute;lidas. Mucho depende de la gesti&oacute;n concreta de las intervenciones. &laquo;Constructores de su propio desarrollo, los pueblos son los primeros responsables de &eacute;l. Pero no lo realizar&aacute;n en el aislamiento&raquo;<a name="_ednref114"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn114"><span>[114]</span><span></span></a><span></span>. Hoy, con la consolidaci&oacute;n del proceso de progresiva integraci&oacute;n del planeta, esta exhortaci&oacute;n de Pablo VI es m&aacute;s v&aacute;lida todav&iacute;a. Las din&aacute;micas de inclusi&oacute;n no tienen nada de mec&aacute;nico. Las soluciones se han de ajustar a la vida de los pueblos y de las personas concretas, bas&aacute;ndose en una valoraci&oacute;n prudencial de cada situaci&oacute;n. Al lado de los macroproyectos son necesarios los microproyectos y, sobre todo, es necesaria la movilizaci&oacute;n efectiva de todos los sujetos de la sociedad civil, tanto de las personas jur&iacute;dicas como de las personas f&iacute;sicas.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">La <em>cooperaci&oacute;n internacional</em> necesita personas que participen en el proceso del desarrollo econ&oacute;mico y humano, mediante la solidaridad de la presencia, el acompa&ntilde;amiento, la formaci&oacute;n y el respeto. Desde este punto de vista, los propios organismos internacionales deber&iacute;an preguntarse sobre la eficacia real de sus aparatos burocr&aacute;ticos y administrativos, frecuentemente demasiado costosos. A veces, el destinatario de las ayudas resulta &uacute;til para quien lo ayuda y, as&iacute;, los pobres sirven para mantener costosos organismos burocr&aacute;ticos, que destinan a la propia conservaci&oacute;n un porcentaje demasiado elevado de esos recursos que deber&iacute;an ser destinados al desarrollo. A este respecto, cabr&iacute;a desear que los organismos internacionales y las organizaciones no gubernamentales se esforzaran por una transparencia total, informando a los donantes y a la opini&oacute;n p&uacute;blica sobre la proporci&oacute;n de los fondos recibidos que se destina a programas de cooperaci&oacute;n, sobre el verdadero contenido de dichos programas y, en fin, sobre la distribuci&oacute;n de los gastos de la instituci&oacute;n misma.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="48"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">48</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. El tema del desarrollo est&aacute; tambi&eacute;n muy unido hoy a los deberes que nacen de la <em>relaci&oacute;n del hombre con el</em> <em>ambiente natural.</em> &Eacute;ste es un don de Dios para todos, y su uso representa para nosotros una responsabilidad para con los pobres, las generaciones futuras y toda la humanidad. Cuando se considera la naturaleza, y en primer lugar al ser humano, fruto del azar o del determinismo evolutivo, disminuye el sentido de la responsabilidad en las conciencias. El creyente reconoce en la naturaleza el maravilloso resultado de la intervenci&oacute;n creadora de Dios, que el hombre puede utilizar responsablemente para satisfacer sus leg&iacute;timas necesidades &mdash;materiales e inmateriales&mdash; respetando el equilibrio inherente a la creaci&oacute;n misma. Si se desvanece esta visi&oacute;n, se acaba por considerar la naturaleza como un tab&uacute; intocable o, al contrario, por abusar de ella. Ambas posturas no son conformes con la visi&oacute;n cristiana de la naturaleza, fruto de la creaci&oacute;n de Dios.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">La naturaleza es expresi&oacute;n de un proyecto de amor y de verdad</span></em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. Ella nos precede y nos ha sido dada por Dios como &aacute;mbito de vida. Nos habla del Creador (cf. <em>Rm</em> 1,20) y de su amor a la humanidad. Est&aacute; destinada a encontrar la &laquo;plenitud&raquo; en Cristo al final de los tiempos (cf. <em>Ef</em> 1,9-10; <em>Col</em> 1,19-20). Tambi&eacute;n ella, por tanto, es una &laquo;vocaci&oacute;n&raquo;<a name="_ednref115"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn115"><span>[115]</span><span></span></a><span></span>. La naturaleza est&aacute; a nuestra disposici&oacute;n no como un &laquo;mont&oacute;n de desechos esparcidos al azar&raquo;,<a name="_ednref116"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn116"><span>[116]</span><span></span></a><span></span> sino como un don del Creador que ha dise&ntilde;ado sus estructuras intr&iacute;nsecas para que el hombre descubra las orientaciones que se deben seguir para &laquo;guardarla y cultivarla&raquo; (cf. <em>Gn</em> 2,15). Pero se ha de subrayar que es contrario al verdadero desarrollo considerar la naturaleza como m&aacute;s importante que la persona humana misma. Esta postura conduce a actitudes neopaganas o de nuevo pante&iacute;smo: la salvaci&oacute;n del hombre no puede venir &uacute;nicamente de la naturaleza, entendida en sentido puramente naturalista.&nbsp; Por otra parte, tambi&eacute;n es necesario refutar la posici&oacute;n contraria, que mira a su completa tecnificaci&oacute;n, porque el ambiente natural no es s&oacute;lo materia disponible a nuestro gusto, sino obra admirable del Creador y que lleva en s&iacute; una &laquo;gram&aacute;tica&raquo; que indica finalidad y criterios para un uso inteligente, no instrumental y arbitrario. Hoy, muchos perjuicios al desarrollo provienen en realidad de estas maneras de pensar distorsionadas. Reducir completamente la naturaleza a un conjunto de simples datos f&aacute;cticos acaba siendo fuente de violencia para con el ambiente, provocando adem&aacute;s conductas que no respetan la naturaleza del hombre mismo. &Eacute;sta, en cuanto se compone no s&oacute;lo de materia, sino tambi&eacute;n de esp&iacute;ritu, y por tanto rica de significados y fines trascendentes, tiene un car&aacute;cter normativo incluso para la cultura. El hombre interpreta y modela el ambiente natural mediante la cultura, la cual es orientada a su vez por la libertad responsable, atenta a los dict&aacute;menes de la ley moral. Por tanto, los proyectos para un desarrollo humano integral no pueden ignorar a las generaciones sucesivas, sino que <em>han de caracterizarse por la solidaridad y la</em> <em>justicia intergeneracional</em>, teniendo en cuenta m&uacute;ltiples aspectos, como el ecol&oacute;gico, el jur&iacute;dico, el econ&oacute;mico, el pol&iacute;tico y el cultural<a name="_ednref117"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn117"><span>[117]</span><span></span></a><span></span>.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="49"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">49</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. Hoy, las cuestiones relacionadas con el cuidado y salvaguardia del ambiente han de tener debidamente en cuenta los <em>problemas energ&eacute;ticos.</em> En efecto, el acaparamiento por parte de algunos estados, grupos de poder y empresas de recursos energ&eacute;ticos no renovables, es un grave obst&aacute;culo para el desarrollo de los pa&iacute;ses pobres. &Eacute;stos no tienen medios econ&oacute;micos ni para acceder a las fuentes energ&eacute;ticas no renovables ya existentes ni para financiar la b&uacute;squeda de fuentes nuevas y alternativas. La acumulaci&oacute;n de recursos naturales, que en muchos casos se encuentran precisamente en pa&iacute;ses pobres, causa explotaci&oacute;n y conflictos frecuentes entre las naciones y en su interior. Dichos conflictos se producen con frecuencia precisamente en el territorio de esos pa&iacute;ses, con graves consecuencias de muertes, destrucci&oacute;n y mayor degradaci&oacute;n a&uacute;n. La comunidad internacional tiene el deber imprescindible de encontrar los modos institucionales para ordenar el aprovechamiento de los recursos no renovables, con la participaci&oacute;n tambi&eacute;n de los pa&iacute;ses pobres, y planificar as&iacute; conjuntamente el futuro.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">En este sentido, hay tambi&eacute;n una <em>urgente necesidad moral de una renovada solidaridad</em>, especialmente en las relaciones entre pa&iacute;ses en v&iacute;as de desarrollo y pa&iacute;ses altamente industrializados<a name="_ednref118"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn118"><span>[118]</span><span></span></a><span></span>. Las sociedades tecnol&oacute;gicamente avanzadas pueden y deben disminuir el propio gasto energ&eacute;tico, bien porque las actividades manufactureras evolucionan, bien porque entre sus ciudadanos se difunde una mayor sensibilidad ecol&oacute;gica. Adem&aacute;s, se debe a&ntilde;adir que hoy se puede mejorar la eficacia energ&eacute;tica y al mismo tiempo progresar en la b&uacute;squeda de energ&iacute;as alternativas. Pero es tambi&eacute;n necesaria una redistribuci&oacute;n planetaria de los recursos energ&eacute;ticos, de manera que tambi&eacute;n los pa&iacute;ses que no los tienen puedan acceder a ellos. Su destino no puede dejarse en manos del primero que llega o depender de la l&oacute;gica del m&aacute;s fuerte. Se trata de problemas relevantes que, para ser afrontados de manera adecuada, requieren por parte de todos una responsable toma de conciencia de las consecuencias que afectar&aacute;n a las nuevas generaciones, y sobre todo a los numerosos j&oacute;venes que viven en los pueblos pobres, los cuales &laquo;reclaman tener su parte activa en la construcci&oacute;n de un mundo mejor&raquo;<a name="_ednref119"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn119"><span>[119]</span><span></span></a><span></span>. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="50"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">50</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. Esta responsabilidad es global, porque no concierne s&oacute;lo a la energ&iacute;a, sino a toda la creaci&oacute;n, para no dejarla a las nuevas generaciones empobrecida en sus recursos. Es l&iacute;cito que el hombre <em>gobierne responsablemente la naturaleza</em> para custodiarla, hacerla productiva y cultivarla tambi&eacute;n con m&eacute;todos nuevos y tecnolog&iacute;as avanzadas, de modo que pueda acoger y alimentar dignamente a la poblaci&oacute;n que la habita. En nuestra tierra hay lugar para todos: en ella toda la familia humana debe encontrar los recursos necesarios para vivir dignamente, con la ayuda de la naturaleza misma, don de Dios a sus hijos, con el tes&oacute;n del propio trabajo y de la propia inventiva. Pero debemos considerar un deber muy grave el dejar la tierra a las nuevas generaciones en un estado en el que puedan habitarla dignamente y seguir cultiv&aacute;ndola. Eso comporta &laquo;el compromiso de decidir juntos despu&eacute;s de haber ponderado responsablemente la v&iacute;a a seguir, con el objetivo de fortalecer esa <em>alianza entre ser humano y medio ambiente</em> que ha de ser reflejo del amor creador de Dios, del cual procedemos y hacia el cual caminamos&raquo;<a name="_ednref120"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn120"><span>[120]</span><span></span></a><span></span>. Es de desear que la comunidad internacional y cada gobierno sepan contrarrestar eficazmente los modos de utilizar el ambiente que le sean nocivos. Y tambi&eacute;n las autoridades competentes han de hacer los esfuerzos necesarios para que los costes econ&oacute;micos y sociales que se derivan del uso de los recursos ambientales comunes se reconozcan de manera transparente y sean sufragados totalmente por aquellos que se benefician, y no por otros o por las futuras generaciones. La protecci&oacute;n del entorno, de los recursos y del clima requiere que todos los responsables internacionales act&uacute;en conjuntamente y demuestren prontitud para obrar de buena fe, en el respeto de la ley y la solidaridad con las regiones m&aacute;s d&eacute;biles del planeta<a name="_ednref121"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn121"><span>[121]</span><span></span></a><span></span>. Una de las mayores tareas de la econom&iacute;a es precisamente el uso m&aacute;s eficaz de los recursos, no el abuso, teniendo siempre presente que el concepto de eficiencia no es axiol&oacute;gicamente neutral.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="51"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">51</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. <em>El modo en que el hombre trata el ambiente influye en la manera en que se trata a s&iacute; mismo, y viceversa</em>. Esto exige que la sociedad actual revise seriamente su estilo de vida que, en muchas partes del mundo, tiende al hedonismo y al consumismo, despreocup&aacute;ndose de los da&ntilde;os que de ello se derivan<a name="_ednref122"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn122"><span>[122]</span><span></span></a><span></span>. Es necesario un cambio efectivo de mentalidad que nos lleve a adoptar <em>nuevos estilos de vida</em>,<em> </em>&laquo;a tenor de los cuales la b&uacute;squeda de la verdad, de la belleza y del bien, as&iacute; como la comuni&oacute;n con los dem&aacute;s hombres para un crecimiento com&uacute;n sean los elementos que determinen las opciones del consumo, de los ahorros y de las inversiones&raquo;<a name="_ednref123"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn123"><span>[123]</span><span></span></a><span></span>. Cualquier menoscabo de la solidaridad y del civismo produce da&ntilde;os ambientales, as&iacute; como la degradaci&oacute;n ambiental, a su vez, provoca insatisfacci&oacute;n en las relaciones sociales. La naturaleza, especialmente en nuestra &eacute;poca, est&aacute; tan integrada en la din&aacute;mica social y cultural que pr&aacute;cticamente ya no constituye una variable independiente. La desertizaci&oacute;n y el empobrecimiento productivo de algunas &aacute;reas agr&iacute;colas son tambi&eacute;n fruto del empobrecimiento de sus habitantes y de su atraso. Cuando se promueve el desarrollo econ&oacute;mico y cultural de estas poblaciones, se tutela tambi&eacute;n la naturaleza. Adem&aacute;s, muchos recursos naturales quedan devastados con las guerras. La paz de los pueblos y entre los pueblos permitir&iacute;a tambi&eacute;n una mayor salvaguardia de la naturaleza. El acaparamiento de los recursos, especialmente del agua, puede provocar graves conflictos entre las poblaciones afectadas. Un acuerdo pac&iacute;fico sobre el uso de los recursos puede salvaguardar la naturaleza y, al mismo tiempo, el bienestar de las sociedades interesadas.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">La Iglesia tiene una responsabilidad respecto a la creaci&oacute;n</span></em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">&nbsp;y la debe hacer valer en p&uacute;blico. Y, al hacerlo, no s&oacute;lo debe defender la tierra, el agua y el aire como&nbsp;dones de la creaci&oacute;n que pertenecen a todos. Debe proteger sobre todo al hombre contra la destrucci&oacute;n de s&iacute; mismo. Es necesario que exista una especie de ecolog&iacute;a del hombre bien entendida. En efecto, la degradaci&oacute;n de la naturaleza est&aacute; estrechamente unida a la cultura que modela la convivencia humana: <em>cuando se respeta la &laquo;ecolog&iacute;a humana&raquo;</em><a name="_ednref124"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn124"><span>[124]</span><span></span></a><span></span><em> en la sociedad, tambi&eacute;n la ecolog&iacute;a ambiental se beneficia</em>. As&iacute; como las virtudes humanas est&aacute;n interrelacionadas, de modo que el debilitamiento de una pone en peligro tambi&eacute;n a las otras, as&iacute; tambi&eacute;n el sistema ecol&oacute;gico se apoya en un proyecto que abarca tanto la sana convivencia social como la buena relaci&oacute;n con la naturaleza.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Para salvaguardar la naturaleza no basta intervenir con incentivos o desincentivos econ&oacute;micos, y ni siquiera basta con una instrucci&oacute;n adecuada. &Eacute;stos son instrumentos importantes, pero <em>el problema decisivo es la capacidad moral global de la sociedad</em>. Si no se respeta el derecho a la vida y a la muerte natural, si se hace artificial la concepci&oacute;n, la gestaci&oacute;n y el nacimiento del hombre, si se sacrifican embriones humanos a la investigaci&oacute;n, la conciencia com&uacute;n acaba perdiendo el concepto de ecolog&iacute;a humana y con ello de la ecolog&iacute;a ambiental. Es una contradicci&oacute;n pedir a las nuevas generaciones el respeto al ambiente natural, cuando la educaci&oacute;n y las leyes no las ayudan a respetarse a s&iacute; mismas. El libro de la naturaleza es uno e indivisible, tanto en lo que concierne a la vida, la sexualidad, el matrimonio, la familia, las relaciones sociales, en una palabra, el desarrollo humano integral. Los deberes que tenemos con el ambiente est&aacute;n relacionados con los que tenemos para con la persona considerada en s&iacute; misma y en su relaci&oacute;n con los otros. No se pueden exigir unos y conculcar otros. Es una grave antinomia de la mentalidad y de la praxis actual, que envilece a la persona, trastorna el ambiente y da&ntilde;a a la sociedad.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="52"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">52</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. La verdad, y el amor que ella desvela, no se pueden producir, s&oacute;lo se pueden acoger. Su &uacute;ltima fuente no es, ni puede ser, el hombre, sino Dios, o sea Aquel que es Verdad y Amor. Este principio es muy importante para la sociedad y para el desarrollo, en cuanto que ni la Verdad ni el Amor pueden ser s&oacute;lo productos humanos; la vocaci&oacute;n misma al desarrollo de las personas y de los pueblos no se fundamenta en una simple deliberaci&oacute;n humana, sino que est&aacute; inscrita en un plano que nos precede y que para todos nosotros es un deber que ha de ser acogido libremente. Lo que nos precede y constituye &mdash;el Amor y la Verdad subsistentes&mdash; nos indica qu&eacute; es el bien y en qu&eacute; consiste nuestra felicidad. <em>Nos se&ntilde;ala as&iacute; el camino hacia el verdadero desarrollo</em>.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">&nbsp;</span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: center; line-height: normal;" align="center"><a name="CAP&Iacute;TULO__QUINTO"><strong><span style="font-size: 10pt; font-family: ">CAP&Iacute;TULO&nbsp; QUINTO</span></strong></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "></span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: center; line-height: normal;" align="center"><strong><span style="font-size: 10pt; font-family: ">LA&nbsp; COLABORACI&Oacute;N&nbsp; <br /> DE&nbsp; LA&nbsp; FAMILIA&nbsp; HUMANA</span></strong><span style="font-size: 10pt; font-family: "></span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="53"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">53</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. Una de las pobrezas m&aacute;s hondas que el hombre puede experimentar es la soledad. Ciertamente, tambi&eacute;n las otras pobrezas, incluidas las materiales, nacen del aislamiento, del no ser amados o de la dificultad de amar. Con frecuencia, son provocadas por el rechazo del amor de Dios, por una tragedia original de cerraz&oacute;n del hombre en s&iacute; mismo, pensando ser autosuficiente, o bien un mero hecho insignificante y pasajero, un &laquo;extranjero&raquo; en un universo que se ha formado por casualidad. El hombre est&aacute; alienado cuando vive solo o se aleja de la realidad, cuando renuncia a pensar y creer en un Fundamento<a name="_ednref125"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn125"><span>[125]</span><span></span></a><span></span>. Toda la humanidad est&aacute; alienada cuando se entrega a proyectos exclusivamente humanos, a ideolog&iacute;as y utop&iacute;as falsas<a name="_ednref126"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn126"><span>[126]</span><span></span></a><span></span>. Hoy la humanidad aparece mucho m&aacute;s interactiva que antes: esa mayor vecindad debe transformarse en verdadera comuni&oacute;n. <em>El desarrollo de los pueblos depende sobre todo de que se reconozcan como parte de una sola familia</em>, que colabora con verdadera comuni&oacute;n y est&aacute; integrada por seres que no viven simplemente uno junto al otro<a name="_ednref127"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn127"><span>[127]</span><span></span></a><span></span>. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Pablo VI se&ntilde;alaba que &laquo;el mundo se encuentra en un lamentable vac&iacute;o de ideas&raquo;<a name="_ednref128"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn128"><span>[128]</span><span></span></a><span></span>. La afirmaci&oacute;n contiene una constataci&oacute;n, pero sobre todo una aspiraci&oacute;n: es preciso un nuevo impulso del pensamiento para comprender mejor lo que implica ser una familia; la interacci&oacute;n entre los pueblos del planeta nos urge a dar ese impulso, para que la integraci&oacute;n se desarrolle bajo el signo de la solidaridad<a name="_ednref129"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn129"><span>[129]</span><span></span></a><span></span> en vez del de la marginaci&oacute;n. Dicho pensamiento obliga a una <em>profundizaci&oacute;n cr&iacute;tica y valorativa de la categor&iacute;a de la relaci&oacute;n</em>. Es un compromiso que no puede llevarse a cabo s&oacute;lo con las ciencias sociales, dado que requiere la aportaci&oacute;n de saberes como la metaf&iacute;sica y la teolog&iacute;a, para captar con claridad la dignidad trascendente del hombre.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">La criatura humana, en cuanto de naturaleza espiritual, se realiza en las relaciones interpersonales. Cuanto m&aacute;s las vive de manera aut&eacute;ntica, tanto m&aacute;s madura tambi&eacute;n en la propia identidad personal. El hombre se valoriza no aisl&aacute;ndose sino poni&eacute;ndose en relaci&oacute;n con los otros y con Dios. Por tanto, la importancia de dichas relaciones es fundamental. Esto vale tambi&eacute;n para los pueblos. Consiguientemente, resulta muy &uacute;til para su desarrollo una visi&oacute;n metaf&iacute;sica de la relaci&oacute;n entre las personas. A este respecto, la raz&oacute;n encuentra inspiraci&oacute;n y orientaci&oacute;n en la revelaci&oacute;n cristiana, seg&uacute;n la cual la comunidad de los hombres no absorbe en s&iacute; a la persona anulando su autonom&iacute;a, como ocurre en las diversas formas del totalitarismo, sino que la valoriza m&aacute;s a&uacute;n porque la relaci&oacute;n entre persona y comunidad es la de un todo hacia otro todo<a name="_ednref130"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn130"><span>[130]</span><span></span></a><span></span>. De la misma manera que la comunidad familiar no anula en su seno a las personas que la componen, y la Iglesia misma valora plenamente la &laquo;criatura nueva&raquo;<em> </em>(<em>Ga</em> 6,15; <em>2 Co</em> 5,17), que por el bautismo se inserta en su Cuerpo vivo, as&iacute; tambi&eacute;n la unidad de la familia humana no anula de por s&iacute; a las personas, los pueblos o las culturas, sino que los hace m&aacute;s transparentes los unos con los otros, m&aacute;s unidos en su leg&iacute;tima diversidad.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="54"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">54</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. El tema del desarrollo coincide con el de la inclusi&oacute;n relacional de todas las personas y de todos los pueblos en la &uacute;nica comunidad de la familia humana, que se construye en la solidaridad sobre la base de los valores fundamentales de la justicia y la paz. Esta perspectiva se ve iluminada de manera decisiva por la relaci&oacute;n entre las Personas de la Trinidad en la &uacute;nica Sustancia divina. La Trinidad es absoluta unidad, en cuanto las tres Personas divinas son relacionalidad pura. La transparencia rec&iacute;proca entre las Personas divinas es plena y el v&iacute;nculo de una con otra total, porque constituyen una absoluta unidad y unicidad. Dios nos quiere tambi&eacute;n asociar a esa realidad de comuni&oacute;n: &laquo;para que sean uno, como nosotros somos uno&raquo; (<em>Jn</em> 17,22). La Iglesia es signo e instrumento de esta unidad<a name="_ednref131"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn131"><span>[131]</span><span></span></a><span></span>. Tambi&eacute;n las relaciones entre los hombres a lo largo de la historia se han beneficiado de la referencia a este Modelo divino. En particular, <em>a la luz del misterio revelado de la Trinidad</em>, se comprende que la verdadera apertura no significa dispersi&oacute;n centr&iacute;fuga, sino compenetraci&oacute;n profunda. Esto se manifiesta tambi&eacute;n en las experiencias humanas comunes del amor y de la verdad. Como el amor sacramental une a los esposos espiritualmente en &laquo;una sola carne&raquo; (<em>Gn</em> 2,24; <em>Mt</em> 19,5; <em>Ef</em> 5,31), y de dos que eran hace de ellos una unidad relacional y real, de manera an&aacute;loga la verdad une los esp&iacute;ritus entre s&iacute; y los hace pensar al un&iacute;sono, atray&eacute;ndolos y uni&eacute;ndolos en ella.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="55"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">55</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. La revelaci&oacute;n cristiana sobre la unidad del g&eacute;nero humano presupone <em>una interpretaci&oacute;n metaf&iacute;sica del</em> <em>humanum, en la que la relacionalidad es elemento esencial</em>. Tambi&eacute;n otras culturas y otras religiones ense&ntilde;an la fraternidad y la paz y, por tanto, son de gran importancia para el desarrollo humano integral. Sin embargo, no faltan actitudes religiosas y culturales en las que no se asume plenamente el principio del amor y de la verdad, terminando as&iacute; por frenar el verdadero desarrollo humano e incluso por impedirlo. El mundo de hoy est&aacute; siendo atravesado por algunas culturas de trasfondo religioso, que no llevan al hombre a la comuni&oacute;n, sino que lo a&iacute;slan en la b&uacute;squeda del bienestar individual, limit&aacute;ndose a gratificar las expectativas psicol&oacute;gicas. Tambi&eacute;n una cierta proliferaci&oacute;n de itinerarios religiosos de peque&ntilde;os grupos, e incluso de personas individuales, as&iacute; como el sincretismo religioso, pueden ser factores de dispersi&oacute;n y de falta de compromiso. Un posible efecto negativo del proceso de globalizaci&oacute;n es la tendencia a favorecer dicho sincretismo<a name="_ednref132"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn132"><span>[132]</span><span></span></a><span></span>, alimentando formas de &laquo;religi&oacute;n&raquo; que alejan a las personas unas de otras, en vez de hacer que se encuentren, y las apartan de la realidad. Al mismo tiempo, persisten a veces parcelas culturales y religiosas que encasillan la sociedad en castas sociales est&aacute;ticas, en creencias m&aacute;gicas que no respetan la dignidad de la persona, en actitudes de sumisi&oacute;n a fuerzas ocultas. En esos contextos, el amor y la verdad encuentran dificultad para afianzarse, perjudicando el aut&eacute;ntico desarrollo.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Por este motivo, aunque es verdad que, por un lado, el desarrollo necesita de las religiones y de las culturas de los diversos pueblos, por otro lado, sigue siendo verdad tambi&eacute;n que es necesario un adecuado discernimiento. La libertad religiosa no significa indiferentismo religioso y no comporta que todas las religiones sean iguales<a name="_ednref133"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn133"><span>[133]</span><span></span></a><span></span>. El discernimiento sobre la contribuci&oacute;n de las culturas y de las religiones es necesario para la construcci&oacute;n de la comunidad social en el respeto del bien com&uacute;n, sobre todo para quien ejerce el poder pol&iacute;tico. Dicho discernimiento deber&aacute; basarse en el criterio de la caridad y de la verdad. Puesto que est&aacute; en juego el desarrollo de las personas y de los pueblos, tendr&aacute; en cuenta la posibilidad de emancipaci&oacute;n y de inclusi&oacute;n en la &oacute;ptica de una comunidad humana verdaderamente universal. El criterio para evaluar las culturas y las religiones es tambi&eacute;n &laquo;todo el hombre y todos los hombres&raquo;. El cristianismo, religi&oacute;n del &laquo;Dios que tiene un rostro humano&raquo;<a name="_ednref134"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn134"><span>[134]</span><span></span></a><span></span>, lleva en s&iacute; mismo un criterio similar.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="56"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">56</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. La religi&oacute;n cristiana y las otras religiones pueden contribuir al desarrollo <em>solamente si Dios tiene un lugar en la esfera p&uacute;blica</em>, con espec&iacute;fica referencia a la dimensi&oacute;n cultural, social, econ&oacute;mica y, en particular, pol&iacute;tica. La doctrina social de la Iglesia ha nacido para reivindicar esa &laquo;carta de ciudadan&iacute;a&raquo;<a name="_ednref135"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn135"><span>[135]</span><span></span></a><span></span> de la religi&oacute;n cristiana. La negaci&oacute;n del derecho a profesar p&uacute;blicamente la propia religi&oacute;n y a trabajar para que las verdades de la fe inspiren tambi&eacute;n la vida p&uacute;blica, tiene consecuencias negativas sobre el verdadero desarrollo. La exclusi&oacute;n de la religi&oacute;n del &aacute;mbito p&uacute;blico, as&iacute; como, el fundamentalismo religioso por otro lado, impiden el encuentro entre las personas y su colaboraci&oacute;n para el progreso de la humanidad. La vida p&uacute;blica se empobrece de motivaciones y la pol&iacute;tica adquiere un aspecto opresor y agresivo. Se corre el riesgo de que no se respeten los derechos humanos, bien porque se les priva de su fundamento trascendente, bien porque no se reconoce la libertad personal. En el laicismo y en el fundamentalismo se pierde la posibilidad de un di&aacute;logo fecundo y de una provechosa colaboraci&oacute;n entre la raz&oacute;n y la fe religiosa. <em>La raz&oacute;n necesita siempre ser purificada por la fe</em>, y esto vale tambi&eacute;n para la raz&oacute;n pol&iacute;tica, que no debe creerse omnipotente. A su vez, <em>la religi&oacute;n tiene siempre necesidad de ser purificada por la raz&oacute;n</em> para mostrar su aut&eacute;ntico rostro humano. La ruptura de este di&aacute;logo comporta un coste muy gravoso para el desarrollo de la humanidad.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="57"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">57</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. El di&aacute;logo fecundo entre fe y raz&oacute;n hace m&aacute;s eficaz el ejercicio de la caridad en el &aacute;mbito social y es el marco m&aacute;s apropiado para promover la <em>colaboraci&oacute;n fraterna entre creyentes y no creyentes</em>, en la perspectiva compartida de trabajar por la justicia y la paz de la humanidad. Los Padres conciliares afirmaban en la Constituci&oacute;n pastoral </span><a href="http://www.vatican.va/archive/hist_councils/ii_vatican_council/documents/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Gaudium et spes</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">: &laquo;Seg&uacute;n la opini&oacute;n casi un&aacute;nime de creyentes y no creyentes, todo lo que existe en la tierra debe ordenarse al hombre como su centro y su culminaci&oacute;n&raquo;<a name="_ednref136"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn136"><span>[136]</span><span></span></a><span></span>. Para los creyentes, el mundo no es fruto de la casualidad ni de la necesidad, sino de un proyecto de Dios. De ah&iacute; nace el deber de los creyentes de aunar sus esfuerzos con todos los hombres y mujeres de buena voluntad de otras religiones, o no creyentes, para que nuestro mundo responda efectivamente al proyecto divino: vivir como una familia, bajo la mirada del Creador. Sin duda, <em>el principio de subsidiaridad</em><a name="_ednref137"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn137"><span>[137]</span><span></span></a><span></span>, expresi&oacute;n de la inalienable libertad, es una manifestaci&oacute;n particular de la caridad y criterio gu&iacute;a para la colaboraci&oacute;n fraterna de creyentes y no creyentes. La subsidiaridad es ante todo una ayuda a la persona, a trav&eacute;s de la autonom&iacute;a de los cuerpos intermedios. Dicha ayuda se ofrece cuando la persona y los sujetos sociales no son capaces de valerse por s&iacute; mismos, implicando siempre una finalidad emancipadora, porque favorece la libertad y la participaci&oacute;n a la hora de asumir responsabilidades. La subsidiaridad respeta la dignidad de la persona, en la que ve un sujeto siempre capaz de dar algo a los otros. La subsidiaridad, al reconocer que la reciprocidad forma parte de la constituci&oacute;n &iacute;ntima del ser humano, es el ant&iacute;doto m&aacute;s eficaz contra cualquier forma de asistencialismo paternalista. Ella puede dar raz&oacute;n tanto de la m&uacute;ltiple articulaci&oacute;n de los niveles y, por ello, de la pluralidad de los sujetos, como de su coordinaci&oacute;n. Por tanto, es un principio particularmente adecuado para gobernar la globalizaci&oacute;n y orientarla hacia un verdadero desarrollo humano. Para no abrir la puerta a un peligroso poder universal de tipo monocr&aacute;tico, <em>el gobierno de la globalizaci&oacute;n debe ser de tipo subsidiario</em>, articulado en m&uacute;ltiples niveles y planos diversos, que colaboren rec&iacute;procamente. La globalizaci&oacute;n necesita ciertamente una autoridad, en cuanto plantea el problema de la consecuci&oacute;n de un bien com&uacute;n global; sin embargo, dicha autoridad deber&aacute; estar organizada de modo subsidiario y con divisi&oacute;n de poderes<a name="_ednref138"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn138"><span>[138]</span><span></span></a><span></span>, tanto para no herir la libertad como para resultar concretamente eficaz.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="58"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">58</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. <em>El principio de subsidiaridad debe mantenerse &iacute;ntimamente unido al principio de la solidaridad y viceversa</em>, porque as&iacute; como la subsidiaridad sin la solidaridad desemboca en el particularismo social, tambi&eacute;n es cierto que la solidaridad sin la subsidiaridad acabar&iacute;a en el asistencialismo que humilla al necesitado. Esta regla de car&aacute;cter general se ha de tener muy en cuenta incluso cuando se afrontan los temas sobre las <em>ayudas internacionales al desarrollo</em>. &Eacute;stas, por encima de las intenciones de los donantes, pueden mantener a veces a un pueblo en un estado de dependencia, e incluso favorecer situaciones de dominio local y de explotaci&oacute;n en el pa&iacute;s que las recibe. Las ayudas econ&oacute;micas, para que lo sean de verdad, no deben perseguir otros fines. Han de ser concedidas implicando no s&oacute;lo a los gobiernos de los pa&iacute;ses interesados, sino tambi&eacute;n a los agentes econ&oacute;micos locales y a los agentes culturales de la sociedad civil, incluidas las Iglesias locales. Los programas de ayuda han de adaptarse cada vez m&aacute;s a la forma de los programas integrados y compartidos desde la base. En efecto, sigue siendo verdad que el recurso humano es el m&aacute;s valioso de los pa&iacute;ses en v&iacute;as de desarrollo: &eacute;ste es el aut&eacute;ntico capital que se ha de potenciar para asegurar a los pa&iacute;ses m&aacute;s pobres un futuro verdaderamente aut&oacute;nomo. Conviene recordar tambi&eacute;n que, en el campo econ&oacute;mico, la ayuda principal que necesitan los pa&iacute;ses en v&iacute;as de desarrollo es permitir y favorecer cada vez m&aacute;s el ingreso de sus productos en los mercados internacionales, posibilitando as&iacute; su plena participaci&oacute;n en la vida econ&oacute;mica internacional. En el pasado, las ayudas han servido con demasiada frecuencia s&oacute;lo para crear mercados marginales de los productos de esos pa&iacute;ses. Esto se debe muchas veces a una falta de verdadera demanda de estos productos: por tanto, es necesario ayudar a esos pa&iacute;ses a mejorar sus productos y a adaptarlos mejor a la demanda. Adem&aacute;s, algunos han temido con frecuencia la competencia de las importaciones de productos, normalmente agr&iacute;colas, provenientes de los pa&iacute;ses econ&oacute;micamente pobres. Sin embargo, se ha de recordar que la posibilidad de comercializar dichos productos significa a menudo garantizar su supervivencia a corto o largo plazo. Un comercio internacional justo y equilibrado en el campo agr&iacute;cola puede reportar beneficios a todos, tanto en la oferta como en la demanda. Por este motivo, no s&oacute;lo es necesario orientar comercialmente esos productos, sino establecer reglas comerciales internacionales que los sostengan, y reforzar la financiaci&oacute;n del desarrollo para hacer m&aacute;s productivas esas econom&iacute;as.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="59"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">59</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. <em>La cooperaci&oacute;n para el desarrollo</em> no debe contemplar solamente la dimensi&oacute;n econ&oacute;mica; ha de ser una gran <em>ocasi&oacute;n para el encuentro cultural y humano</em>. Si los sujetos de la cooperaci&oacute;n de los pa&iacute;ses econ&oacute;micamente desarrollados, como a veces sucede, no tienen en cuenta la identidad cultural propia y ajena, con sus valores humanos, no podr&aacute;n entablar di&aacute;logo alguno con los ciudadanos de los pa&iacute;ses pobres. Si &eacute;stos, a su vez, se abren con indiferencia y sin discernimiento a cualquier propuesta cultural, no estar&aacute;n en condiciones de asumir la responsabilidad de su aut&eacute;ntico desarrollo<a name="_ednref139"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn139"><span>[139]</span><span></span></a><span></span>. Las sociedades tecnol&oacute;gicamente avanzadas no deben confundir el propio desarrollo tecnol&oacute;gico&nbsp;con una presunta superioridad cultural, sino que deben redescubrir en s&iacute; mismas virtudes a veces olvidadas, que las han hecho florecer a lo largo de su historia. Las sociedades en crecimiento deben permanecer fieles a lo que hay de verdaderamente humano en sus tradiciones, evitando que superpongan autom&aacute;ticamente a ellas las formas de la civilizaci&oacute;n tecnol&oacute;gica globalizada. En todas las culturas se dan singulares y m&uacute;ltiples convergencias &eacute;ticas, expresiones de una misma naturaleza humana, querida por el Creador, y que la sabidur&iacute;a &eacute;tica de la humanidad llama ley natural<a name="_ednref140"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn140"><span>[140]</span><span></span></a><span></span>. Dicha ley moral universal es fundamento s&oacute;lido de todo di&aacute;logo cultural, religioso y pol&iacute;tico, ayudando al pluralismo multiforme de las diversas culturas a que no se alejen de la b&uacute;squeda com&uacute;n de la verdad, del bien y de Dios. Por tanto, la adhesi&oacute;n a esa ley escrita en los corazones es la base de toda colaboraci&oacute;n social constructiva. En todas las culturas hay costras que limpiar y sombras que despejar. La fe cristiana, que se encarna en las culturas trascendi&eacute;ndolas, puede ayudarlas a crecer en la convivencia y en la solidaridad universal, en beneficio del desarrollo comunitario y planetario.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="60"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">60</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. En la b&uacute;squeda de soluciones para la crisis econ&oacute;mica actual, <em>la ayuda al desarrollo de los pa&iacute;ses pobres debe considerarse un verdadero instrumento de creaci&oacute;n de riqueza para todos</em>. &iquest;Qu&eacute; proyecto de ayuda puede prometer un crecimiento de tan significativo valor &mdash;incluso para la econom&iacute;a mundial&mdash;&nbsp; como la ayuda a poblaciones que se encuentran todav&iacute;a en una fase inicial o poco avanzada de su proceso de desarrollo econ&oacute;mico? En esta perspectiva, los estados econ&oacute;micamente m&aacute;s desarrollados har&aacute;n lo posible por destinar mayores porcentajes de su producto interior bruto para ayudas al desarrollo, respetando los compromisos que se han tomado sobre este punto en el &aacute;mbito de la comunidad internacional. Lo podr&aacute;n hacer tambi&eacute;n revisando sus pol&iacute;ticas internas de asistencia y de solidaridad social, aplicando a ellas el principio de subsidiaridad y creando sistemas de seguridad social m&aacute;s integrados, con la participaci&oacute;n activa de las personas y de la sociedad civil. De esta manera, es posible tambi&eacute;n mejorar los servicios sociales y asistenciales y, al mismo tiempo, ahorrar recursos, eliminando derroches y rentas abusivas, para destinarlos a la solidaridad internacional. Un sistema de solidaridad social m&aacute;s participativo y org&aacute;nico, menos burocratizado pero no por ello menos coordinado, podr&iacute;a revitalizar muchas energ&iacute;as hoy adormecidas en favor tambi&eacute;n de la solidaridad entre los pueblos.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Una posibilidad de ayuda para el desarrollo podr&iacute;a venir de la aplicaci&oacute;n eficaz de la llamada subsidiaridad fiscal, que permitir&iacute;a a los ciudadanos&nbsp;decidir sobre el destino de los porcentajes de los impuestos que pagan al Estado. Esto puede ayudar, evitando degeneraciones particularistas, a fomentar formas de solidaridad social desde la base, con obvios beneficios tambi&eacute;n desde el punto de vista de la solidaridad para el desarrollo.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="61"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">61</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. Una solidaridad m&aacute;s amplia a nivel internacional se manifiesta ante todo en seguir promoviendo, tambi&eacute;n en condiciones de crisis econ&oacute;mica, <em>un mayor acceso a la</em> <em>educaci&oacute;n</em> que, por otro lado, es una condici&oacute;n esencial para la eficacia de la cooperaci&oacute;n internacional misma. Con el t&eacute;rmino &laquo;educaci&oacute;n&raquo; no nos referimos s&oacute;lo a la instrucci&oacute;n o a la formaci&oacute;n para el trabajo, que son dos causas importantes para el desarrollo, sino a la formaci&oacute;n completa de la persona. A este respecto, se ha de subrayar un aspecto problem&aacute;tico: para educar es preciso saber qui&eacute;n es la persona humana, conocer su naturaleza. Al afianzarse una visi&oacute;n relativista de dicha naturaleza plantea serios problemas a la educaci&oacute;n, sobre todo a la educaci&oacute;n moral, comprometiendo su difusi&oacute;n universal. Cediendo a este relativismo, todos se empobrecen m&aacute;s, con consecuencias negativas tambi&eacute;n para la eficacia de la ayuda a las poblaciones m&aacute;s necesitadas, a las que no faltan s&oacute;lo recursos econ&oacute;micos o t&eacute;cnicos, sino tambi&eacute;n modos y medios pedag&oacute;gicos que ayuden a las personas a lograr su plena realizaci&oacute;n humana.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Un ejemplo de la importancia de este problema lo tenemos en el <em>fen&oacute;meno del turismo internacional</em><a name="_ednref141"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn141"><span>[141]</span><span></span></a><span></span>, que puede ser un notable factor de desarrollo econ&oacute;mico y crecimiento cultural, pero que en ocasiones puede transformarse en una forma de explotaci&oacute;n y degradaci&oacute;n moral. La situaci&oacute;n actual ofrece oportunidades singulares para que los aspectos econ&oacute;micos del desarrollo, es decir, los flujos de dinero y la aparici&oacute;n de experiencias empresariales locales significativas, se combinen con los culturales, y en primer lugar el educativo. En muchos casos es as&iacute;, pero en muchos otros el turismo internacional es una experiencia deseducativa, tanto para el turista como para las poblaciones locales. Con frecuencia, &eacute;stas se encuentran con conductas inmorales, y hasta perversas, como en el caso del llamado turismo sexual, al que se sacrifican tantos seres humanos, incluso de tierna edad. Es doloroso constatar que esto ocurre muchas veces con el respaldo de gobiernos locales, con el silencio de aquellos otros de donde proceden los turistas y con la complicidad de tantos operadores del sector. A&uacute;n sin llegar a ese extremo, el turismo internacional se plantea con frecuencia de manera consumista y hedonista, como una evasi&oacute;n y con modos de organizaci&oacute;n t&iacute;picos de los pa&iacute;ses de origen, de forma que no se favorece un verdadero encuentro entre personas y culturas. Hay que pensar, pues, en un turismo distinto, capaz de promover un verdadero&nbsp;conocimiento rec&iacute;proco, que nada quite al descanso y a la sana diversi&oacute;n: hay que fomentar un turismo as&iacute;, tambi&eacute;n a trav&eacute;s de una relaci&oacute;n m&aacute;s estrecha con las experiencias de cooperaci&oacute;n internacional y de iniciativas empresariales para el desarrollo.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="62"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">62</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. Otro aspecto digno de atenci&oacute;n, hablando del desarrollo humano integral, es el fen&oacute;meno de <em>las</em> <em>migraciones.</em> Es un fen&oacute;meno que impresiona por sus grandes dimensiones, por los problemas sociales, econ&oacute;micos, pol&iacute;ticos, culturales y religiosos que suscita, y por los dram&aacute;ticos desaf&iacute;os que plantea a las comunidades nacionales y a la comunidad internacional. Podemos decir que estamos ante un fen&oacute;meno social que marca &eacute;poca, que requiere una fuerte y clarividente pol&iacute;tica de cooperaci&oacute;n internacional para afrontarlo debidamente. Esta pol&iacute;tica hay que desarrollarla partiendo de una estrecha colaboraci&oacute;n entre los pa&iacute;ses de procedencia y de destino de los emigrantes; ha de ir acompa&ntilde;ada de adecuadas normativas internacionales capaces de armonizar los diversos ordenamientos legislativos, con vistas a salvaguardar las exigencias y los derechos de las personas y de las familias emigrantes, as&iacute; como las de las sociedades de destino. Ning&uacute;n pa&iacute;s por s&iacute; solo puede ser capaz de hacer frente a los problemas migratorios actuales. Todos podemos ver el sufrimiento, el disgusto y las aspiraciones que conllevan los flujos migratorios. Como es sabido, es un fen&oacute;meno complejo de gestionar; sin embargo, est&aacute; comprobado que los trabajadores extranjeros, no obstante las dificultades inherentes a su integraci&oacute;n, contribuyen de manera significativa con su trabajo al desarrollo econ&oacute;mico del pa&iacute;s que los acoge, as&iacute; como a su pa&iacute;s de origen a trav&eacute;s de las remesas de dinero. Obviamente, estos trabajadores no pueden ser considerados como una mercanc&iacute;a o una mera fuerza laboral. Por tanto no deben ser tratados como cualquier otro factor de producci&oacute;n. Todo emigrante es una persona humana que, en cuanto tal, posee derechos fundamentales inalienables que han de ser respetados por todos y en cualquier situaci&oacute;n<a name="_ednref142"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn142"><span>[142]</span><span></span></a><span></span>.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="63"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">63</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. Al considerar los problemas del desarrollo, se ha de resaltar la relaci&oacute;n entre <em>pobreza y desocupaci&oacute;n</em>. Los pobres son en muchos casos el resultado de la <em>violaci&oacute;n de la dignidad del trabajo humano</em>, bien porque se limitan sus posibilidades (desocupaci&oacute;n, subocupaci&oacute;n), bien porque se deval&uacute;an &laquo;los derechos que fluyen del mismo, especialmente el derecho al justo salario, a la seguridad de la persona del trabajador y de su familia&raquo;<a name="_ednref143"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn143"><span>[143]</span><span></span></a><span></span>. Por esto, ya el 1 de mayo de 2000, mi predecesor Juan Pablo II, de venerada memoria, con ocasi&oacute;n del Jubileo de los Trabajadores, lanz&oacute; un llamamiento para &laquo;una coalici&oacute;n mundial a favor del trabajo decente&raquo;<a name="_ednref144"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn144"><span>[144]</span><span></span></a><span></span>, alentando la estrategia de la Organizaci&oacute;n Internacional del Trabajo. De esta manera, daba un fuerte apoyo moral a este objetivo, como aspiraci&oacute;n de las familias en todos los pa&iacute;ses del mundo. Pero &iquest;qu&eacute; significa la palabra &laquo;decente&raquo; aplicada al trabajo? Significa un trabajo que, en cualquier sociedad, sea expresi&oacute;n de la dignidad esencial de todo hombre o mujer: un trabajo libremente elegido, que asocie efectivamente a los trabajadores, hombres y mujeres, al desarrollo de su comunidad; un trabajo que, de este modo, haga que los trabajadores sean respetados, evitando toda discriminaci&oacute;n; un trabajo que permita satisfacer las necesidades de las familias y escolarizar a los hijos sin que se vean obligados a trabajar; un trabajo que consienta a los trabajadores organizarse libremente y hacer o&iacute;r su voz; un trabajo que deje espacio para reencontrarse adecuadamente con las propias ra&iacute;ces en el &aacute;mbito personal, familiar y espiritual; un trabajo que asegure una condici&oacute;n digna a los trabajadores que llegan a la jubilaci&oacute;n. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="64"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">64</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. En la reflexi&oacute;n sobre el tema del trabajo, es oportuno hacer un llamamiento a las <em>organizaciones sindicales de los trabajadores</em>, desde siempre alentadas y sostenidas por la Iglesia, ante la urgente exigencia de abrirse a las nuevas perspectivas que surgen en el &aacute;mbito laboral. Las organizaciones sindicales est&aacute;n llamadas a hacerse cargo de los nuevos problemas de nuestra sociedad, superando las limitaciones propias de los sindicatos de clase. Me refiero, por ejemplo, a ese conjunto de cuestiones que los estudiosos de las ciencias sociales se&ntilde;alan en el conflicto entre persona-trabajadora y persona-consumidora. Sin que sea necesario adoptar la tesis de que se ha efectuado un desplazamiento de la centralidad del trabajador a la centralidad del consumidor, parece en cualquier caso que &eacute;ste es tambi&eacute;n un terreno para experiencias sindicales innovadoras. El contexto global en el que se desarrolla el trabajo requiere igualmente que las organizaciones sindicales nacionales, ce&ntilde;idas sobre todo a la defensa de los intereses de sus afiliados, vuelvan su mirada tambi&eacute;n hacia los no afiliados y, en particular, hacia los trabajadores de los pa&iacute;ses en v&iacute;a de desarrollo, donde tantas veces se violan los derechos sociales. La defensa de estos trabajadores, promovida tambi&eacute;n mediante iniciativas apropiadas en favor de los pa&iacute;ses de origen, permitir&aacute; a las organizaciones sindicales poner de relieve las aut&eacute;nticas razones &eacute;ticas y culturales que las han consentido ser, en contextos sociales y laborales diversos, un factor decisivo para el desarrollo. Sigue siendo v&aacute;lida la tradicional ense&ntilde;anza de la Iglesia, que propone la distinci&oacute;n de papeles y funciones entre sindicato y pol&iacute;tica. Esta distinci&oacute;n permitir&aacute; a las organizaciones sindicales encontrar en la<em> </em>sociedad civil el &aacute;mbito m&aacute;s adecuado para su necesaria actuaci&oacute;n en defensa y promoci&oacute;n del mundo del trabajo, sobre todo en favor de los trabajadores explotados y no representados, cuya amarga condici&oacute;n pasa desapercibida tantas veces ante los ojos distra&iacute;dos de la sociedad.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="65"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">65</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. Adem&aacute;s, se requiere que <em>las finanzas</em> mismas, que han de renovar necesariamente sus estructuras y modos de funcionamiento tras su mala utilizaci&oacute;n, que ha da&ntilde;ado la econom&iacute;a real, vuelvan a ser <em>un instrumento encaminado a producir mejor riqueza y desarrollo</em>. Toda la econom&iacute;a y todas las finanzas, y no s&oacute;lo algunos de sus sectores, en cuanto instrumentos, deben ser utilizados de manera &eacute;tica para crear las condiciones adecuadas para el desarrollo del hombre y de los pueblos. Es ciertamente &uacute;til, y en algunas circunstancias indispensable, promover iniciativas financieras en las que predomine la dimensi&oacute;n humanitaria. Sin embargo, esto no debe hacernos olvidar que todo el sistema financiero ha de tener como meta el sostenimiento de un verdadero desarrollo. Sobre todo, es preciso que el intento de hacer el bien no se contraponga al de la capacidad efectiva de producir bienes. Los agentes financieros han de redescubrir el fundamento &eacute;tico de su actividad para no abusar de aquellos instrumentos sofisticados con los que se podr&iacute;a traicionar a los ahorradores. Recta intenci&oacute;n, transparencia y b&uacute;squeda de los buenos resultados son compatibles y nunca se deben separar. Si el amor es inteligente, sabe encontrar tambi&eacute;n los modos de actuar seg&uacute;n una conveniencia previsible y justa, como muestran de manera significativa muchas experiencias en el campo del cr&eacute;dito cooperativo.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Tanto una regulaci&oacute;n del sector capaz de salvaguardar a los sujetos m&aacute;s d&eacute;biles e impedir escandalosas especulaciones, como la experimentaci&oacute;n de nuevas formas de finanzas destinadas a favorecer proyectos de desarrollo, son experiencias positivas que se han de profundizar y alentar, reclamando la <em>propia responsabilidad del ahorrador</em>. Tambi&eacute;n la <em>experiencia de la microfinanciaci&oacute;n</em>, que hunde sus ra&iacute;ces en la reflexi&oacute;n y en la actuaci&oacute;n de los humanistas civiles &mdash;pienso sobre todo en el origen de los Montes de Piedad&mdash;, ha de ser reforzada y actualizada, sobre todo en estos momentos en que los problemas financieros pueden resultar dram&aacute;ticos para los sectores m&aacute;s vulnerables de la poblaci&oacute;n, que deben ser protegidos de la amenaza de la usura y la desesperaci&oacute;n. Los m&aacute;s d&eacute;biles deben ser educados para defenderse de la usura, as&iacute; como los pueblos pobres han de ser educados para beneficiarse realmente del microcr&eacute;dito, frenando de este modo posibles formas de explotaci&oacute;n en estos dos campos. Puesto que tambi&eacute;n en los pa&iacute;ses ricos se dan nuevas formas de pobreza, la microfinanciaci&oacute;n puede ofrecer ayudas concretas para crear iniciativas y sectores nuevos que favorezcan a las capas m&aacute;s d&eacute;biles de la sociedad, tambi&eacute;n ante una posible fase de empobrecimiento de la sociedad.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="66"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">66</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. La interrelaci&oacute;n mundial ha hecho surgir un nuevo poder pol&iacute;tico, el de los <em>consumidores y sus asociaciones</em>. Es un fen&oacute;meno en el que se debe profundizar, pues contiene elementos positivos que hay que fomentar, como tambi&eacute;n excesos que se han de evitar. Es bueno que las personas se den cuenta de que comprar es siempre un acto moral, y no s&oacute;lo econ&oacute;mico. El <em>consumidor tiene una responsabilidad social </em>espec&iacute;fica, que se a&ntilde;ade a la responsabilidad social de la empresa. Los consumidores deben ser constantemente educados<a name="_ednref145"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn145"><span>[145]</span><span></span></a><span></span> para el papel que ejercen diariamente y que pueden desempe&ntilde;ar respetando los principios morales, sin que disminuya la racionalidad econ&oacute;mica intr&iacute;nseca en el acto de comprar. Tambi&eacute;n en el campo de las compras, precisamente en momentos como los que se est&aacute;n viviendo, en los que el poder adquisitivo puede verse reducido y se deber&aacute; consumir con mayor sobriedad, es necesario abrir otras v&iacute;as como, por ejemplo, formas de cooperaci&oacute;n para las adquisiciones, como ocurre con las cooperativas de consumo, que existen desde el s. XIX, gracias tambi&eacute;n a la iniciativa de los cat&oacute;licos. Adem&aacute;s, es conveniente favorecer formas nuevas de comercializaci&oacute;n de productos provenientes de &aacute;reas deprimidas del planeta para garantizar una retribuci&oacute;n decente a los productores, a condici&oacute;n de que se trate de un mercado transparente, que los productores reciban no s&oacute;lo mayores m&aacute;rgenes de ganancia sino tambi&eacute;n mayor formaci&oacute;n, profesionalidad y tecnolog&iacute;a y, finalmente, que dichas experiencias de econom&iacute;a para el desarrollo no est&eacute;n condicionadas por visiones ideol&oacute;gicas partidistas. Es de desear un papel m&aacute;s incisivo de los consumidores como factor de democracia econ&oacute;mica, siempre que ellos mismos no est&eacute;n manipulados por asociaciones escasamente representativas.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="67"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">67</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. Ante el imparable aumento de la interdependencia mundial, y tambi&eacute;n en presencia de una recesi&oacute;n de alcance global, se siente mucho la urgencia de la reforma tanto de la <em>Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas </em>como de la <em>arquitectura econ&oacute;mica y financiera internacional</em>, para que se d&eacute; una concreci&oacute;n real al concepto de familia de naciones. Y se siente la urgencia de encontrar formas innovadoras para poner en pr&aacute;ctica el principio de la <em>responsabilidad de proteger</em><a name="_ednref146"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn146"><span>[146]</span><span></span></a><span></span> y dar tambi&eacute;n una voz eficaz en las decisiones comunes a las naciones m&aacute;s pobres. Esto aparece necesario precisamente con vistas a un ordenamiento pol&iacute;tico, jur&iacute;dico y econ&oacute;mico que incremente y oriente la colaboraci&oacute;n internacional hacia el desarrollo solidario de todos los pueblos. Para gobernar la econom&iacute;a mundial, para sanear las econom&iacute;as afectadas por la crisis, para prevenir su empeoramiento y mayores desequilibrios consiguientes, para lograr un oportuno desarme integral, la seguridad alimenticia y la paz, para garantizar la salvaguardia del ambiente y regular los flujos migratorios, urge la presencia de una verdadera <em>Autoridad pol&iacute;tica mundial</em>, como fue ya esbozada por mi Predecesor, el Beato Juan XXIII. Esta Autoridad deber&aacute; estar regulada por el derecho, atenerse de manera concreta a los principios de subsidiaridad y de solidaridad, estar ordenada a la realizaci&oacute;n del bien com&uacute;n<a name="_ednref147"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn147"><span>[147]</span><span></span></a><span></span>,<em> comprometerse en la realizaci&oacute;n de un aut&eacute;ntico desarrollo humano integral inspirado en los valores de la caridad en la verdad</em>. Dicha Autoridad, adem&aacute;s, deber&aacute; estar reconocida por todos, gozar de poder efectivo para garantizar a cada uno la seguridad, el cumplimiento de la justicia y el respeto de los derechos<a name="_ednref148"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn148"><span>[148]</span><span></span></a><span></span>. Obviamente, debe tener la facultad de hacer respetar sus propias decisiones a las diversas partes, as&iacute; como las medidas de coordinaci&oacute;n adoptadas en los diferentes foros internacionales. En efecto, cuando esto falta, el derecho internacional, no obstante los grandes progresos alcanzados en los diversos campos, correr&iacute;a el riesgo de estar condicionado por los equilibrios de poder entre los m&aacute;s fuertes. El desarrollo integral de los pueblos y la colaboraci&oacute;n internacional exigen el establecimiento de un grado superior de ordenamiento internacional de tipo subsidiario para el gobierno de la globalizaci&oacute;n<a name="_ednref149"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn149"><span>[149]</span><span></span></a><span></span>, que se lleve a cabo finalmente un orden social conforme al orden moral, as&iacute; como esa relaci&oacute;n entre esfera moral y social, entre pol&iacute;tica y mundo econ&oacute;mico y civil, ya previsto en el Estatuto de las Naciones Unidas.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">&nbsp;</span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: center; line-height: normal;" align="center"><a name="CAP&Iacute;TULO__SEXTO"><strong><span style="font-size: 10pt; font-family: ">CAP&Iacute;TULO&nbsp; SEXTO</span></strong></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "></span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: center; line-height: normal;" align="center"><strong><span style="font-size: 10pt; font-family: ">EL&nbsp; DESARROLLO&nbsp; DE&nbsp; LOS&nbsp; PUEBLOS <br /> Y&nbsp; LA&nbsp; T&Eacute;CNICA</span></strong><span style="font-size: 10pt; font-family: "></span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="68"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">68</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. El tema del desarrollo de los pueblos est&aacute; &iacute;ntimamente unido al del desarrollo de cada hombre. La persona humana tiende por naturaleza a su propio desarrollo. &Eacute;ste no est&aacute; garantizado por una serie de mecanismos naturales, sino que cada uno de nosotros es consciente de su capacidad de decidir libre y responsablemente. Tampoco se trata de un desarrollo a merced de nuestro capricho, ya que todos sabemos que somos un don y no el resultado de una autogeneraci&oacute;n. Nuestra libertad est&aacute; originariamente caracterizada por nuestro ser, con sus propias limitaciones. Ninguno da forma a la propia conciencia de manera arbitraria, sino que todos construyen su propio &laquo;yo&raquo;<em> </em>sobre la base de un &laquo;s&iacute; mismo&raquo;<em> </em>que nos ha sido dado. No s&oacute;lo las dem&aacute;s personas se nos presentan como no disponibles, sino tambi&eacute;n nosotros para nosotros mismos. <em>El desarrollo de la persona se degrada cuando &eacute;sta pretende ser la &uacute;nica creadora de s&iacute; misma</em>. De modo an&aacute;logo, tambi&eacute;n el desarrollo de los pueblos se degrada cuando la humanidad piensa que puede recrearse utilizando los &laquo;prodigios&raquo; de la tecnolog&iacute;a. Lo mismo ocurre con el desarrollo econ&oacute;mico, que se manifiesta ficticio y da&ntilde;ino cuando se apoya en los &laquo;prodigios&raquo; de las finanzas para sostener un crecimiento antinatural y consumista. Ante esta pretensi&oacute;n prometeica, hemos de fortalecer el aprecio por una libertad no arbitraria, sino verdaderamente humanizada por el reconocimiento del bien que la precede. Para alcanzar este objetivo, es necesario que el hombre entre en s&iacute; mismo para descubrir las normas fundamentales de la ley moral natural que Dios ha inscrito en su coraz&oacute;n.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="69"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">69</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. El problema del desarrollo en la actualidad est&aacute; estrechamente unido al <em>progreso tecnol&oacute;gico</em> y a sus aplicaciones deslumbrantes en campo biol&oacute;gico. La t&eacute;cnica &mdash; conviene subrayarlo &mdash; es un hecho profundamente humano, vinculado a la autonom&iacute;a y libertad del hombre. En la t&eacute;cnica se manifiesta y confirma el dominio del esp&iacute;ritu sobre la materia. &laquo;Siendo &eacute;ste [el esp&iacute;ritu] &ldquo;menos esclavo de las cosas, puede m&aacute;s f&aacute;cilmente elevarse a la adoraci&oacute;n y a la contemplaci&oacute;n del Creador&rdquo;&raquo;<a name="_ednref150"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn150"><span>[150]</span><span></span></a><span></span>. La t&eacute;cnica permite dominar la materia, reducir los riesgos, ahorrar esfuerzos, mejorar las condiciones de vida. Responde a la misma vocaci&oacute;n del trabajo humano: en la t&eacute;cnica, vista como una obra del propio talento, el hombre se reconoce a s&iacute; mismo y realiza su propia humanidad. La t&eacute;cnica es el aspecto objetivo del actuar humano<a name="_ednref151"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn151"><span>[151]</span><span></span></a><span></span>, cuyo origen y raz&oacute;n de ser est&aacute; en el elemento subjetivo: el hombre que trabaja. Por eso, la t&eacute;cnica nunca es s&oacute;lo t&eacute;cnica. Manifiesta qui&eacute;n es el hombre y cu&aacute;les son sus aspiraciones de desarrollo, expresa la tensi&oacute;n del &aacute;nimo humano hacia la superaci&oacute;n gradual de ciertos condicionamientos materiales. <em>La t&eacute;cnica, por lo tanto, se inserta en el mandato de</em> <em>cultivar y custodiar la tierra </em>(cf. <em>Gn</em> 2,15), que Dios ha confiado al hombre, y se orienta a reforzar esa alianza entre ser humano y medio ambiente que debe reflejar el amor creador de Dios.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="70"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">70</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. El desarrollo tecnol&oacute;gico puede alentar la idea de la autosuficiencia de la t&eacute;cnica, cuando el hombre se pregunta s&oacute;lo por el <em>c&oacute;mo, </em>en vez de considerar los <em>porqu&eacute;s </em>que lo impulsan a actuar. Por eso, la t&eacute;cnica tiene un rostro ambiguo. Nacida de la creatividad humana como instrumento de la libertad de la persona, puede entenderse como elemento de una libertad absoluta, que desea prescindir de los l&iacute;mites inherentes a las cosas. El proceso de globalizaci&oacute;n podr&iacute;a sustituir las ideolog&iacute;as por la t&eacute;cnica<a name="_ednref152"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn152"><span>[152]</span><span></span></a><span></span>, transform&aacute;ndose ella misma en un poder ideol&oacute;gico, que expondr&iacute;a a la humanidad al riesgo de encontrarse encerrada dentro de un <em>a priori</em> del cual no podr&iacute;a salir para encontrar el ser y la verdad. En ese caso, cada uno de nosotros conocer&iacute;a, evaluar&iacute;a y decidir&iacute;a los aspectos de su vida desde un horizonte cultural tecnocr&aacute;tico, al que pertenecer&iacute;amos estructuralmente, sin poder encontrar jam&aacute;s un sentido que no sea producido por nosotros mismos. Esta visi&oacute;n refuerza mucho hoy la mentalidad tecnicista, que hace coincidir la verdad con lo factible. Pero cuando el &uacute;nico criterio de verdad es la eficiencia y la utilidad, se niega autom&aacute;ticamente el desarrollo. En efecto, el verdadero desarrollo no consiste principalmente en hacer. La clave del desarrollo est&aacute; en una inteligencia capaz de entender la t&eacute;cnica y de captar el significado plenamente humano del quehacer del hombre, seg&uacute;n el horizonte de sentido de la persona considerada en la globalidad de su ser. Incluso cuando el hombre opera a trav&eacute;s de un sat&eacute;lite o de un impulso electr&oacute;nico a distancia, su actuar permanece siempre humano, expresi&oacute;n de una libertad responsable. La t&eacute;cnica atrae fuertemente al hombre, porque lo rescata de las limitaciones f&iacute;sicas y le ampl&iacute;a el horizonte. Pero <em>la libertad humana es ella misma s&oacute;lo cuando responde a esta atracci&oacute;n de la t&eacute;cnica con decisiones que son fruto de la responsabilidad moral</em>. De ah&iacute; la necesidad apremiante de una formaci&oacute;n para un uso &eacute;tico y responsable de la t&eacute;cnica. Conscientes de esta atracci&oacute;n de la t&eacute;cnica sobre el ser humano, se debe recuperar el verdadero sentido de la libertad, que no consiste en la seducci&oacute;n de una autonom&iacute;a total, sino en la respuesta a la llamada del ser, comenzando por nuestro propio ser.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="71"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">71</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. Esta posible desviaci&oacute;n de la mentalidad t&eacute;cnica de su originario cauce humanista se muestra hoy de manera evidente en la tecnificaci&oacute;n del desarrollo y de la paz. El desarrollo de los pueblos es considerado con frecuencia como un problema de ingenier&iacute;a financiera, de apertura de mercados, de bajadas de impuestos, de inversiones productivas, de reformas institucionales, en definitiva como una cuesti&oacute;n exclusivamente t&eacute;cnica. Sin duda, todos estos &aacute;mbitos tienen un papel muy importante, pero deber&iacute;amos preguntarnos por qu&eacute; las decisiones de tipo t&eacute;cnico han funcionado hasta ahora s&oacute;lo en parte. La causa es mucho m&aacute;s profunda. El desarrollo nunca estar&aacute; plenamente garantizado por fuerzas que en gran medida son autom&aacute;ticas e impersonales, ya provengan de las leyes de mercado o de pol&iacute;ticas de car&aacute;cter internacional. <em>El desarrollo es imposible sin hombres rectos, sin operadores econ&oacute;micos y agentes pol&iacute;ticos que sientan fuertemente en su conciencia la llamada al bien com&uacute;n</em>. Se necesita tanto la preparaci&oacute;n profesional como la coherencia moral. Cuando predomina la absolutizaci&oacute;n de la t&eacute;cnica se produce una confusi&oacute;n entre los fines y los medios, el empresario considera como &uacute;nico criterio de acci&oacute;n el m&aacute;ximo beneficio en la producci&oacute;n; el pol&iacute;tico, la consolidaci&oacute;n del poder; el cient&iacute;fico, el resultado de sus descubrimientos. As&iacute;, bajo esa red de relaciones econ&oacute;micas, financieras y pol&iacute;ticas persisten frecuentemente incomprensiones, malestar e injusticia; los flujos de conocimientos t&eacute;cnicos aumentan, pero en beneficio de sus propietarios, mientras que la situaci&oacute;n real de las poblaciones que viven bajo y casi siempre al margen de estos flujos, permanece inalterada, sin posibilidades reales de emancipaci&oacute;n.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="72"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">72</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. Tambi&eacute;n la paz corre a veces el riesgo de ser considerada como un producto de la t&eacute;cnica, fruto exclusivamente de los acuerdos entre los gobiernos o de iniciativas tendentes a asegurar ayudas econ&oacute;micas eficaces. Es cierto que la <em>construcci&oacute;n de la paz</em> necesita una red constante de contactos diplom&aacute;ticos, intercambios econ&oacute;micos y tecnol&oacute;gicos, encuentros culturales, acuerdos en proyectos comunes, como tambi&eacute;n que se adopten compromisos compartidos para alejar las amenazas de tipo b&eacute;lico o cortar de ra&iacute;z las continuas tentaciones terroristas. No obstante, para que esos esfuerzos produzcan efectos duraderos, es necesario que se sustenten en valores fundamentados en la verdad de la vida. Es decir, es preciso escuchar la voz de las poblaciones interesadas y tener en cuenta su situaci&oacute;n para poder interpretar de manera adecuada sus expectativas. Todo esto debe estar unido al esfuerzo an&oacute;nimo de tantas personas que trabajan decididamente para fomentar el encuentro entre los pueblos y favorecer la promoci&oacute;n del desarrollo partiendo del amor y de la comprensi&oacute;n rec&iacute;proca. Entre estas personas encontramos tambi&eacute;n fieles cristianos, implicados en la gran tarea de dar un sentido plenamente humano al desarrollo y la paz.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="73"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">73</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. El desarrollo tecnol&oacute;gico est&aacute; relacionado con la influencia cada vez mayor de <em>los medios de comunicaci&oacute;n social</em>. Es casi imposible imaginar ya la existencia de la familia humana sin su presencia. Para bien o para mal, se han introducido de tal manera en la vida del mundo, que parece realmente absurda la postura de quienes defienden su neutralidad y, consiguientemente, reivindican su autonom&iacute;a con respecto a la moral de las personas. Muchas veces, tendencias de este tipo, que enfatizan la naturaleza estrictamente t&eacute;cnica de estos medios, favorecen de hecho su subordinaci&oacute;n a los intereses econ&oacute;micos, al dominio de los mercados, sin olvidar el deseo de imponer par&aacute;metros culturales en funci&oacute;n de proyectos de car&aacute;cter ideol&oacute;gico y pol&iacute;tico. Dada la importancia fundamental de los medios de comunicaci&oacute;n en determinar los cambios en el modo de percibir y de conocer la realidad y la persona humana misma, se hace necesaria una seria reflexi&oacute;n sobre su influjo, especialmente sobre la dimensi&oacute;n &eacute;tico-cultural de la globalizaci&oacute;n y el desarrollo solidario de los pueblos. Al igual que ocurre con la correcta gesti&oacute;n de la globalizaci&oacute;n y el desarrollo, <em>el sentido y la finalidad de los medios de comunicaci&oacute;n debe buscarse en su fundamento antropol&oacute;gico</em>. Esto quiere decir que pueden ser <em>ocasi&oacute;n de humanizaci&oacute;n</em> no s&oacute;lo cuando, gracias al desarrollo tecnol&oacute;gico, ofrecen mayores posibilidades para la comunicaci&oacute;n y la informaci&oacute;n, sino sobre todo cuando se organizan y se orientan bajo la luz de una imagen de la persona y el bien com&uacute;n que refleje sus valores universales. El mero hecho de que los medios de comunicaci&oacute;n social multipliquen las posibilidades de interconexi&oacute;n y de circulaci&oacute;n de ideas, no favorece la libertad ni globaliza el desarrollo y la democracia para todos. Para alcanzar estos objetivos se necesita que los medios de comunicaci&oacute;n est&eacute;n centrados en la promoci&oacute;n de la dignidad de las personas y de los pueblos, que est&eacute;n expresamente animados por la caridad y se pongan al servicio de la verdad, del bien y de la fraternidad natural y sobrenatural. En efecto, la libertad humana est&aacute; intr&iacute;nsecamente ligada a estos valores superiores. Los medios pueden ofrecer una valiosa ayuda al aumento de la comuni&oacute;n en la familia humana y al <em>ethos</em> de la sociedad, cuando se convierten en instrumentos que promueven la participaci&oacute;n universal en la b&uacute;squeda com&uacute;n de lo que es justo.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="74"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">74</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. En la actualidad, la <em>bio&eacute;tica</em> es un campo prioritario y crucial en la lucha cultural entre el absolutismo de la t&eacute;cnica y la responsabilidad moral, y en el que est&aacute; en juego la posibilidad de un desarrollo humano e integral. &Eacute;ste es un &aacute;mbito muy delicado y decisivo, donde se plantea con toda su fuerza dram&aacute;tica la cuesti&oacute;n fundamental: si el hombre es un producto de s&iacute; mismo o si depende de Dios. Los descubrimientos cient&iacute;ficos en este campo y las posibilidades de una intervenci&oacute;n t&eacute;cnica han crecido tanto que parecen imponer la elecci&oacute;n entre estos dos tipos de raz&oacute;n: una raz&oacute;n abierta a la trascendencia o una raz&oacute;n encerrada en la inmanencia. Estamos ante un <em>aut aut</em> decisivo. Pero la racionalidad del quehacer t&eacute;cnico centrada s&oacute;lo en s&iacute; misma se revela como irracional, porque comporta un rechazo firme del sentido y del valor. Por ello, la cerraz&oacute;n a la trascendencia tropieza con la dificultad de pensar c&oacute;mo es posible que de la nada haya surgido el ser y de la casualidad la inteligencia<a name="_ednref153"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn153"><span>[153]</span><span></span></a><span></span>. Ante estos problemas tan dram&aacute;ticos, raz&oacute;n y fe se ayudan mutuamente. S&oacute;lo juntas salvar&aacute;n al hombre. <em>Atra&iacute;da por el puro quehacer t&eacute;cnico, la raz&oacute;n sin la fe se ve avocada a perderse en la ilusi&oacute;n de su propia omnipotencia. La fe sin la raz&oacute;n corre el riesgo de alejarse de la vida concreta de las personas</em><a name="_ednref154"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn154"><span>[154]</span><span></span></a><span></span>.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="75"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">75</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. Pablo VI hab&iacute;a percibido y se&ntilde;alado ya el alcance mundial de la cuesti&oacute;n social<a name="_ednref155"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn155"><span>[155]</span><span></span></a><span></span>. Siguiendo esta l&iacute;nea, hoy es preciso afirmar que <em>la cuesti&oacute;n social se ha convertido radicalmente en una cuesti&oacute;n antropol&oacute;gica</em>, en el sentido de que implica no s&oacute;lo el modo mismo de concebir, sino tambi&eacute;n de manipular la vida, cada d&iacute;a m&aacute;s expuesta por la biotecnolog&iacute;a a la intervenci&oacute;n del hombre. La fecundaci&oacute;n <em>in vitro, </em>la investigaci&oacute;n con embriones, la posibilidad de la clonaci&oacute;n y de la hibridaci&oacute;n humana nacen y se promueven en la cultura actual del desencanto total, que cree haber desvelado cualquier misterio, puesto que se ha llegado ya a la ra&iacute;z de la vida. Es aqu&iacute; donde el absolutismo de la t&eacute;cnica encuentra su m&aacute;xima expresi&oacute;n. En este tipo de cultura, la conciencia est&aacute; llamada &uacute;nicamente a tomar nota de una mera posibilidad t&eacute;cnica. Pero no han de minimizarse los escenarios inquietantes para el futuro del hombre, ni los nuevos y potentes instrumentos que la &laquo;cultura de la muerte&raquo; tiene a su disposici&oacute;n. A la plaga difusa, tr&aacute;gica, del aborto, podr&iacute;a a&ntilde;adirse en el futuro, aunque ya subrepticiamente <em>in nuce</em>, una sistem&aacute;tica planificaci&oacute;n eugen&eacute;sica de los nacimientos. Por otro lado, se va abriendo paso una <em>mens eutanasica, </em>manifestaci&oacute;n no menos abusiva del dominio sobre la vida, que en ciertas condiciones ya no se considera digna de ser vivida. Detr&aacute;s de estos escenarios hay planteamientos culturales que niegan la dignidad humana. A su vez, estas pr&aacute;cticas fomentan una concepci&oacute;n materialista y mecanicista de la vida humana. &iquest;Qui&eacute;n puede calcular los efectos negativos sobre el desarrollo de esta mentalidad? &iquest;C&oacute;mo podemos extra&ntilde;arnos de la indiferencia ante tantas situaciones humanas degradantes, si la indiferencia caracteriza nuestra actitud ante lo que es humano y lo que no lo es? Sorprende la selecci&oacute;n arbitraria de aquello que hoy se propone como digno de respeto. Muchos, dispuestos a escandalizarse por cosas secundarias, parecen tolerar injusticias inauditas. Mientras los pobres del mundo siguen llamando a la puerta de la opulencia, el mundo rico corre el riesgo de no escuchar ya estos golpes a su puerta, debido a una conciencia incapaz de reconocer lo humano. Dios revela el hombre al hombre; la raz&oacute;n y la fe colaboran a la hora de mostrarle el bien, con tal que lo quiera ver; la ley natural, en la que brilla la Raz&oacute;n creadora, indica la grandeza del hombre, pero tambi&eacute;n su miseria, cuando desconoce el reclamo de la verdad moral.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="76"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">76</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. Uno de los aspectos del actual esp&iacute;ritu tecnicista se puede apreciar en la propensi&oacute;n a considerar los problemas y los fen&oacute;menos que tienen que ver con la vida interior s&oacute;lo desde un punto de vista psicol&oacute;gico, e incluso meramente neurol&oacute;gico. De esta manera, la interioridad del hombre se vac&iacute;a y el ser conscientes de la consistencia ontol&oacute;gica del alma humana, con las profundidades que los Santos han sabido sondear, se pierde progresivamente. <em>El problema del desarrollo est&aacute; estrechamente relacionado con el concepto que tengamos del alma del hombre</em>, ya que nuestro yo se ve reducido muchas veces a la psique, y la salud del alma se confunde con el bienestar emotivo. Estas reducciones tienen su origen en una profunda incomprensi&oacute;n de lo que es la vida espiritual y llevan a ignorar que el desarrollo del hombre y de los pueblos depende tambi&eacute;n de las soluciones que se dan a los problemas de car&aacute;cter espiritual. <em>El desarrollo debe abarcar, adem&aacute;s de un progreso material, uno espiritual</em>, porque el hombre es &laquo;uno en cuerpo y alma&raquo;<a name="_ednref156"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn156"><span>[156]</span><span></span></a><span></span>, nacido del amor creador de Dios y destinado a vivir eternamente. El ser humano se desarrolla cuando crece espiritualmente, cuando su alma se conoce a s&iacute; misma y la verdad que Dios ha impreso germinalmente en ella, cuando dialoga consigo mismo y con su Creador. Lejos de Dios, el hombre est&aacute; inquieto y se hace fr&aacute;gil. La alienaci&oacute;n social y psicol&oacute;gica, y las numerosas neurosis que caracterizan las sociedades opulentas, remiten tambi&eacute;n a este tipo de causas espirituales. Una sociedad del bienestar, materialmente desarrollada, pero que oprime el alma, no est&aacute; en s&iacute; misma bien orientada hacia un aut&eacute;ntico desarrollo. Las nuevas formas de esclavitud, como la droga, y la desesperaci&oacute;n en la que caen tantas personas, tienen una explicaci&oacute;n no s&oacute;lo sociol&oacute;gica o psicol&oacute;gica, sino esencialmente espiritual. El vac&iacute;o en que el alma se siente abandonada, contando incluso con numerosas terapias para el cuerpo y para la psique, hace sufrir. <em>No hay desarrollo pleno ni un bien com&uacute;n universal sin el bien espiritual y moral de las personas</em>, consideradas en su totalidad de alma y cuerpo. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="77"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">77</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. El absolutismo de la t&eacute;cnica tiende a producir una incapacidad de percibir todo aquello que no se explica con la pura materia. Sin embargo, todos los hombres tienen experiencia de tantos aspectos inmateriales y espirituales de su vida. Conocer no es s&oacute;lo un acto material, porque lo conocido esconde siempre algo que va m&aacute;s all&aacute; del dato emp&iacute;rico. Todo conocimiento, hasta el m&aacute;s simple, es siempre un peque&ntilde;o prodigio, porque nunca se explica completamente con los elementos materiales que empleamos. En toda verdad hay siempre algo m&aacute;s de lo que cab&iacute;a esperar, en el amor que recibimos hay siempre algo que nos sorprende. Jam&aacute;s deber&iacute;amos dejar de sorprendernos ante estos prodigios. En todo conocimiento y acto de amor, el alma del hombre experimenta un &laquo;m&aacute;s&raquo; que se asemeja mucho a un don recibido, a una altura a la que se nos lleva. Tambi&eacute;n el desarrollo del hombre y de los pueblos alcanza un nivel parecido, si consideramos <em>la dimensi&oacute;n espiritual</em> que debe incluir necesariamente el desarrollo para ser aut&eacute;ntico. Para ello se necesitan unos ojos nuevos y un coraz&oacute;n nuevo, que <em>superen la visi&oacute;n materialista de los acontecimientos humanos</em> y que vislumbren en el desarrollo ese &laquo;algo m&aacute;s&raquo; que la t&eacute;cnica no puede ofrecer. Por este camino se podr&aacute; conseguir aquel desarrollo humano e integral, cuyo criterio orientador se halla en la fuerza impulsora de la caridad en la verdad.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">&nbsp;<a name="CONCLUSI&Oacute;N"><strong><span style="color: #663300;">CONCLUSI&Oacute;N</span></strong></a></span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="78"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">78</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. Sin Dios el hombre no sabe adonde ir ni tampoco logra entender qui&eacute;n es<em>. </em>Ante los grandes problemas del desarrollo de los pueblos, que nos impulsan casi al desasosiego y al abatimiento, viene en nuestro auxilio la palabra de Jesucristo, que nos hace saber: &laquo;Sin m&iacute; no pod&eacute;is hacer nada&raquo; (<em>Jn</em> 15,5). Y nos anima: &laquo;Yo estoy con vosotros todos los d&iacute;as, hasta el final del mundo&raquo; (<em>Mt </em>28,20). Ante el ingente trabajo que queda por hacer, la fe en la presencia de Dios nos sostiene, junto con los que se unen en su nombre y trabajan por la justicia. Pablo VI nos ha recordado en la </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/paul_vi/encyclicals/documents/hf_p-vi_enc_26031967_populorum_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Populorum progressio</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: "> que el hombre no es capaz de gobernar por s&iacute; mismo su propio progreso, porque &eacute;l solo no puede fundar un verdadero humanismo. S&oacute;lo si pensamos que se nos ha llamado individualmente y como comunidad a formar parte de la familia de Dios como hijos suyos, seremos capaces de forjar un pensamiento nuevo y sacar nuevas energ&iacute;as al servicio de un humanismo &iacute;ntegro y verdadero. Por tanto, la fuerza m&aacute;s poderosa al servicio del desarrollo es un humanismo cristiano,<a name="_ednref157"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn157"><span>[157]</span><span></span></a><span></span> que vivifique la caridad y que se deje guiar por la verdad, acogiendo una y otra como un don permanente de Dios. La disponibilidad para con Dios provoca la disponibilidad para con los hermanos y una vida entendida como una tarea solidaria y gozosa. Al contrario, la cerraz&oacute;n ideol&oacute;gica a Dios y el indiferentismo ateo, que olvida al Creador y corre el peligro de olvidar tambi&eacute;n los valores humanos, se presentan hoy como uno de los mayores obst&aacute;culos para el desarrollo. <em>El humanismo que excluye a Dios es un humanismo inhumano</em>. Solamente un humanismo abierto al Absoluto nos puede guiar en la promoci&oacute;n y realizaci&oacute;n de formas de vida social y civil &mdash;en el &aacute;mbito de las estructuras, las instituciones, la cultura y el <em>ethos</em>&mdash;, protegi&eacute;ndonos del riesgo de quedar apresados por las modas del momento. La conciencia del amor indestructible de Dios es la que nos sostiene en el duro y apasionante compromiso por la justicia, por el desarrollo de los pueblos, entre &eacute;xitos y fracasos, y en la tarea constante de dar un recto ordenamiento a las realidades humanas. <em>El amor de Dios nos invita a salir de lo que es limitado y no definitivo, nos da valor para trabajar y seguir en busca del bien de todos</em>, aun cuando no se realice inmediatamente, aun cuando lo que consigamos nosotros, las autoridades pol&iacute;ticas y los agentes econ&oacute;micos, sea siempre menos de lo que anhelamos<a name="_ednref158"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn158"><span>[158]</span><span></span></a><span></span>. Dios nos da la fuerza para luchar y sufrir por amor al bien com&uacute;n, porque &Eacute;l es nuestro Todo, nuestra esperanza m&aacute;s grande.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="79"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">79</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. <em>El desarrollo necesita cristianos con los brazos levantados hacia Dios</em> en oraci&oacute;n, cristianos conscientes de que el amor lleno de verdad, <em>caritas in veritate</em>, del que procede el aut&eacute;ntico desarrollo, no es el resultado de nuestro esfuerzo sino un don. Por ello, tambi&eacute;n en los momentos m&aacute;s dif&iacute;ciles y complejos, adem&aacute;s de actuar con sensatez, hemos de volvernos ante todo a su amor. El desarrollo conlleva atenci&oacute;n a la vida espiritual, tener en cuenta seriamente la experiencia de fe en Dios, de fraternidad espiritual en Cristo, de confianza en la Providencia y en la Misericordia divina, de amor y perd&oacute;n, de renuncia a uno mismo, de acogida del pr&oacute;jimo, de justicia y de paz. Todo esto es indispensable para transformar los &laquo;corazones de piedra&raquo; en &laquo;corazones de carne&raquo; (<em>Ez </em>36,26), y hacer as&iacute; la vida terrena m&aacute;s &laquo;divina&raquo; y por tanto m&aacute;s digna del hombre. Todo esto <em>es del</em> <em>hombre, </em>porque el hombre es sujeto de su existencia; y a la vez <em>es de</em> <em>Dios, </em>porque Dios es el principio y el fin de todo lo que tiene valor y nos redime: &laquo;el mundo, la vida, la muerte, lo presente, lo futuro. Todo es vuestro, vosotros de Cristo, y Cristo de Dios&raquo; (<em>1 Co </em>3,22-23). El anhelo del cristiano es que toda la familia humana pueda invocar a Dios como &laquo;Padre nuestro&raquo;. Que junto al Hijo unig&eacute;nito, todos los hombres puedan aprender a rezar al Padre y a suplicarle con las palabras que el mismo Jes&uacute;s nos ha ense&ntilde;ado, que sepamos santificarlo viviendo seg&uacute;n su voluntad, y tengamos tambi&eacute;n el pan necesario de cada d&iacute;a, comprensi&oacute;n y generosidad con los que nos ofenden, que no se nos someta excesivamente a las pruebas y se nos libre del mal (cf. <em>Mt</em> 6,9-13).</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Al concluir el <em>A&ntilde;o Paulino</em>, me complace expresar este deseo con las mismas palabras del Ap&oacute;stol en su <em>carta a los Romanos</em>: <em>&laquo;Que vuestra caridad no sea una farsa: aborreced lo malo y apegaos a lo bueno. Como buenos hermanos, sed cari&ntilde;osos unos con otros, estimando a los dem&aacute;s m&aacute;s que a uno mismo&raquo;</em> (12,9-10). Que la Virgen Mar&iacute;a,<em> </em>proclamada por Pablo VI <em>Mater Ecclesiae</em> y honrada por el pueblo cristiano como <em>Speculum iustitiae </em>y<em> Regina pacis,</em> nos proteja y nos obtenga por su intercesi&oacute;n celestial la fuerza, la esperanza y la alegr&iacute;a necesaria para continuar generosamente la tarea en favor del <em>&laquo;desarrollo de todo el hombre y de todos los hombres&raquo;</em><a name="_ednref159"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_edn159"><span>[159]</span><span></span></a><span></span>.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Dado en Roma, junto a San Pedro, el 29 de junio, solemnidad de San Pedro y San Pablo, del a&ntilde;o 2009, quinto de mi Pontificado.</span></em><span style="font-size: 10pt; font-family: "> </span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: center; line-height: normal;" align="center"><strong><span style="font-size: 10pt; font-family: ">BENEDICTO XVI</span></strong><span style="font-size: 10pt; font-family: "></span></p> <div class="MsoNormal" style="text-align: center; line-height: normal;"><span style="font-size: 10pt; font-family: "> <hr width="100%" size="2" /></span></div> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn1"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref1"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[1]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. Pablo VI, Carta enc. </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/paul_vi/encyclicals/documents/hf_p-vi_enc_26031967_populorum_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Populorum progressio</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: "> (26 marzo 1967), 22: AAS 59 (1967), 268; Conc. Ecum. Vat. II, Const. past. </span><a href="http://www.vatican.va/archive/hist_councils/ii_vatican_council/documents/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Gaudium et spes</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, sobre la Iglesia en el mundo actual, 69.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn2"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref2"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[2]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/paul_vi/homilies/1968/documents/hf_p-vi_hom_19680823_sviluppo_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Homil&iacute;a para la &laquo;Jornada del desarrollo</span></em></a><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">&raquo;</span></em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">&nbsp;( 23 agosto 1968): <em>AAS </em>60 (1968), 626-627. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn3"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref3"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[3]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. Juan Pablo II, </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/messages/peace/documents/hf_jp-ii_mes_20011211_xxxv-world-day-for-peace_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz</span></em><span style="font-size: 10pt; font-family: "> <em>2002</em></span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">: <em>AAS</em> 94 (2002), 132-140. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn4"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref4"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[4]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. past.<em> </em></span><a href="http://www.vatican.va/archive/hist_councils/ii_vatican_council/documents/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Gaudium et spes</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, sobre la Iglesia en el mundo actual,<em> </em>26. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn5"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref5"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[5]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. Juan XXIII, Carta enc. </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/john_xxiii/encyclicals/documents/hf_j-xxiii_enc_11041963_pacem_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Pacem in terris</span></em></a><em><span style="font-size: 10pt; font-family: "> </span></em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">(11 abril 1963): <em>AAS</em> 55 (1963), 268-270. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn6"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref6"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[6]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. n. 16: <em>l.c.</em>, 265. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn7"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref7"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[7]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. <em>ib&iacute;d.</em>, 82: <em>l.c.</em>, 297. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn8"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref8"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[8]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> <em>Ib&iacute;d.</em>, 42: <em>l.c.</em>, 278. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn9"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref9"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[9]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> <em>Ib&iacute;d.</em>, 20: <em>l.c.</em>, 267. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn10"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref10"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[10]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. past. </span><a href="http://www.vatican.va/archive/hist_councils/ii_vatican_council/documents/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Gaudium et spes</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, sobre la Iglesia en el mundo actual, 36; Pablo VI, Carta ap. </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/paul_vi/apost_letters/documents/hf_p-vi_apl_19710514_octogesima-adveniens_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Octogesima adveniens</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: "> (14 mayo 1971), 4: <em>AAS</em> 63 (1971), 403-404; Juan Pablo II, Carta enc. </span><a href="http://www.vatican.va/edocs/ESL0081/__P6.HTM"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Centesimus annus</span></em></a><em><span style="font-size: 10pt; font-family: "> </span></em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">(1 mayo 1991), 43: <em>AAS</em> 83 (1991), 847. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn11"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref11"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[11]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Pablo VI,&nbsp;Carta enc. </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/paul_vi/encyclicals/documents/hf_p-vi_enc_26031967_populorum_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Populorum progressio</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, 13: <em>l.c.</em>, 263-264. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn12"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref12"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[12]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. Consejo Pontificio de Justicia y Paz, </span><a href="http://www.vatican.va/roman_curia/pontifical_councils/justpeace/documents/rc_pc_justpeace_doc_20060526_compendio-dott-soc_sp.html#En%20di%C3%A1logo%20cordial%20con%20todos%20los%20saberes"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Compendio de la doctrina social de la Iglesia</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, n. 76. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn13"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref13"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[13]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/speeches/2007/may/documents/hf_ben-xvi_spe_20070513_conference-aparecida_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Discurso en la inauguraci&oacute;n de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: "> (13 mayo 2007): <em>L&rsquo;Osservatore Romano, ed. en lengua espa&ntilde;ola</em> (25 mayo 2007), pp. 9-11. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn14"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref14"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[14]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. nn. 3-5: <em>l.c.</em>, 258-260. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn15"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref15"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[15]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. Juan Pablo II, Carta enc. </span><a href="http://www.vatican.va/edocs/ESL0042/__P3.HTM"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Sollicitudo rei socialis</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: "> (30 diciembre 1987) 6-7: <em>AAS</em> 80 (1988), 517-519. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn16"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref16"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[16]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. Pablo VI, Carta enc. </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/paul_vi/encyclicals/documents/hf_p-vi_enc_26031967_populorum_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Populorum progressio</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, 14: <em>l.c.</em>, 264. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn17"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref17"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[17]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Carta enc. </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20051225_deus-caritas-est_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Deus caritas est</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: "> (25 diciembre 2005), 18: <em>AAS</em> 98 (2006), 232. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn18"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref18"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[18]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> <em>Ib&iacute;d.</em>, 6: <em>l.c.</em>, 222. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn19"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref19"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[19]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/speeches/2005/december/documents/hf_ben_xvi_spe_20051222_roman-curia_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Discurso a la Curia Romana con motivo de las felicitaciones navide&ntilde;as</span></em><span style="font-size: 10pt; font-family: "> (22 diciembre 2005)</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">: <em>L&rsquo;Osservatore Romano, ed. en lengua espa&ntilde;ola</em> (30 diciembre 2005), pp. 9-12. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn20"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref20"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[20]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. Juan Pablo II, Carta enc. </span><a href="http://www.vatican.va/edocs/ESL0042/__P2.HTM"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Sollicitudo rei socialis</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, 3: <em>l.c.</em>, 515. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn21"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref21"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[21]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. </span><a href="http://www.vatican.va/edocs/ESL0042/__P2.HTM"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">ib&iacute;d</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">., 1: <em>l.c.</em>, 513-514. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn22"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref22"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[22]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. </span><a href="http://www.vatican.va/edocs/ESL0042/__P2.HTM"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">ib&iacute;d</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">., 3: <em>l.c.</em>, 515. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn23"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref23"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[23]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. Juan Pablo II, Carta enc. </span><a href="http://www.vatican.va/edocs/ESL0037/__P5.HTM"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Laborem exercens</span></em></a><em><span style="font-size: 10pt; font-family: "> </span></em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">(14 septiembre 1981), 3: <em>AAS</em> 73 (1981), 583-584. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn24"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref24"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[24]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. Id., Carta enc. </span><a href="http://www.vatican.va/edocs/ESL0081/__P2.HTM"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Centesimus annus</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, 3: <em>l.c.</em>, 794-796.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn25"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref25"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[25]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. Carta enc. </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/paul_vi/encyclicals/documents/hf_p-vi_enc_26031967_populorum_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Populorum progressio</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, 3: <em>l.c.</em>, 258. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn26"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref26"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[26]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Cf.</span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">&ensp;</span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> <em>ib&iacute;d.</em>, 34: <em>l.c.,</em> 274. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn27"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref27"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[27]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. nn. 8-9: <em>AAS </em>60 (1968), 485-487; Benedicto XVI, </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/speeches/2008/may/documents/hf_ben-xvi_spe_20080516_associazioni-familiari_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Discurso a los participantes en el Congreso Internacional con ocasi&oacute;n del 40 aniversario de la enc&iacute;clica &laquo;Humanae vitae&raquo;</span></em></a><em><span style="font-size: 10pt; font-family: "> </span></em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">(10 mayo 2008): <em>L&rsquo;Osservatore Romano, ed. en lengua espa&ntilde;ola</em> (16 mayo 2008), p. 8. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn28"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref28"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[28]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. Juan Pablo II, Carta enc. </span><a href="http://www.vatican.va/edocs/ESL0080/__PU.HTM"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Evangelium vitae</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: "> (25 marzo 1995), 93: <em>AAS</em>&nbsp; 87 (1995), 507-508. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn29"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref29"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[29]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> </span><a href="http://www.vatican.va/edocs/ESL0080/__PV.HTM"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Ib&iacute;d.</span></em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, 101</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">: <em>l.c.</em>, 516-518. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn30"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref30"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[30]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> N. 29: <em>AAS</em> 68 (1976), 25. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn31"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref31"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[31]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> <em>Ib&iacute;d.</em>, 31: <em>l.c.</em>, 26. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn32"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref32"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[32]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. Juan Pablo II, Carta enc. </span><a href="http://www.vatican.va/edocs/ESL0042/__P7.HTM"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Sollicitudo rei socialis</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, 41: <em>l.c.</em>, 570-572. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn33"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref33"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[33]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> <em>Ib&iacute;d.</em>; Id., Carta enc. <em>Centesimus annus,</em> </span><a href="http://www.vatican.va/edocs/ESL0081/__P3.HTM"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">5</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. </span><a href="http://www.vatican.va/edocs/ESL0081/__P8.HTM"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">54</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">: <em>l.c.</em>, 799. 859-860. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn34"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref34"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[34]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> N. 15: <em>l.c.</em>, 265. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn35"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref35"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[35]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. <em>ib&iacute;d</em>., 2: <em>l.c.</em>, 258; Le&oacute;n XIII, Carta enc. </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/leo_xiii/encyclicals/documents/hf_l-xiii_enc_15051891_rerum-novarum_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Rerum novarum</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: "> (15 mayo 1891): <em>Leonis XIII P.M. Acta, </em>XI, Romae 1892, 97-144; Juan Pablo II, Carta enc. </span><a href="http://www.vatican.va/edocs/ESL0042/__P3.HTM"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Sollicitudo rei socialis</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, 8: <em>l.c.</em>, 519-520;&nbsp;Id., Carta enc. </span><a href="http://www.vatican.va/edocs/ESL0081/__P3.HTM"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Centesimus annus</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, 5: <em>l.c.</em>, 799. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn36"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref36"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[36]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. Carta enc. </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/paul_vi/encyclicals/documents/hf_p-vi_enc_26031967_populorum_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Populorum progressio</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, 2. 13: <em>l.c.</em>, 258. 263-264. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn37"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref37"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[37]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> <em>Ib&iacute;d</em>., 42: <em>l.c.,</em> 278. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn38"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref38"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[38]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> <em>Ib&iacute;d., </em>11: <em>l.c.</em>, 262; Juan Pablo II, Carta enc. </span><a href="http://www.vatican.va/edocs/ESL0081/__P5.HTM"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Centesimus annus</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, 25: <em>l.c.</em>, 822-824. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn39"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref39"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[39]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Carta enc. </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/paul_vi/encyclicals/documents/hf_p-vi_enc_26031967_populorum_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Populorum progressio</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, 15: <em>l.c.</em>, 265.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn40"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref40"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[40]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> <em>Ib&iacute;d., </em>3: <em>l.c., </em>258. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn41"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref41"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[41]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> <em>Ib&iacute;d., </em>6: <em>l.c., </em>260.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn42"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref42"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[42]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> <em>Ib&iacute;d., </em>14: <em>l.c., </em>264. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn43"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref43"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[43]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> <em>Ib&iacute;d.</em>; cf. Juan Pablo II, Carta enc. </span><a href="http://www.vatican.va/edocs/ESL0081/__P8.HTM"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Centesimus annus</span></em></a><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">,</span></em><span style="font-size: 10pt; font-family: "> 53-62: <em>l.c.</em>, 859-867; Id., Carta enc. <em>Redemptor hominis</em> (4 marzo 1979), </span><a href="http://www.vatican.va/edocs/ESL0038/__PE.HTM"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">13</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">-</span><a href="http://www.vatican.va/edocs/ESL0038/__PF.HTM"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">14</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">: <em>AAS </em>71 (1979), 282-286.<em> </em></span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn44"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref44"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[44]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. Pablo VI, Carta enc. </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/paul_vi/encyclicals/documents/hf_p-vi_enc_26031967_populorum_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Populorum progressio</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, 12: <em>l.c.</em>, 262-263. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn45"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref45"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[45]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Conc. Ecum. Vat.&nbsp;II, Const. past. </span><a href="http://www.vatican.va/archive/hist_councils/ii_vatican_council/documents/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Gaudium et spes</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, sobre la Iglesia en el mundo actual, 22. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn46"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref46"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[46]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Pablo VI,&nbsp;Carta enc. </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/paul_vi/encyclicals/documents/hf_p-vi_enc_26031967_populorum_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Populorum progressio</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, 13: <em>l.c.</em>, 263-264. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn47"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref47"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[47]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/speeches/2006/october/documents/hf_ben-xvi_spe_20061019_convegno-verona_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Discurso a los participantes en la IV Asamblea Eclesial Nacional Italiana</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: "> (19 octubre 2006): <em>L&rsquo;Osservatore Romano, ed. en lengua espa&ntilde;ola </em>(27 octubre 2006), pp. 8-10. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn48"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref48"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[48]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. Pablo VI, Carta enc. </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/paul_vi/encyclicals/documents/hf_p-vi_enc_26031967_populorum_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Populorum progressio</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, 16: <em>l.c.</em>, 265. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn49"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref49"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[49]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> <em>Ib&iacute;d.</em></span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn50"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref50"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[50]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/speeches/2008/july/documents/hf_ben-xvi_spe_20080717_barangaroo_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Discurso en la ceremonia de acogida de los j&oacute;venes</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">&nbsp;(17 julio 2008): <em>L&rsquo;Osservatore Romano, ed. en lengua espa&ntilde;ola </em>(25 julio 2008), pp. 4-5. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn51"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref51"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[51]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Pablo VI,&nbsp;Carta enc. </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/paul_vi/encyclicals/documents/hf_p-vi_enc_26031967_populorum_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Populorum progressio</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, 20: <em>l.c.</em>, 267. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn52"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref52"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[52]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> <em>Ib&iacute;d., </em>66: <em>l.c., </em>289-290. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn53"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref53"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[53]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> <em>Ib&iacute;d., </em>21: <em>l.c., </em>267-268. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn54"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref54"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[54]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. nn.<em> </em>3. 29. 32: <em>l.c., </em>258. 272. 273. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn55"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref55"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[55]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. Carta enc.</span><a href="http://www.vatican.va/edocs/ESL0042/__P5.HTM"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Sollicitudo rei socialis</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, 28: <em>l.c.</em>, 548-550. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn56"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref56"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[56]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Pablo VI,&nbsp;Carta enc. </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/paul_vi/encyclicals/documents/hf_p-vi_enc_26031967_populorum_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Populorum progressio</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, 9: <em>l.c.</em>, 261-262. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn57"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref57"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[57]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. Carta enc. </span><a href="http://www.vatican.va/edocs/ESL0042/__P4.HTM"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Sollicitudo rei socialis</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, 20: <em>l.c.</em>, 536-537. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn58"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref58"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[58]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. Carta enc.</span><a href="http://www.vatican.va/edocs/ESL0081/__P5.HTM"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Centesimus annus</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, 22-29: <em>l.c.</em>, 819-830. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn59"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref59"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[59]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. nn. 23. 33: <em>l.c.</em>, 268-269. 273-274. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn60"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref60"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[60]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. <em>l.c.</em>, 135. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn61"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref61"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[61]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Conc. Ecum. Vat.&nbsp;II, Const. past. </span><a href="http://www.vatican.va/archive/hist_councils/ii_vatican_council/documents/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Gaudium et spes</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, sobre la Iglesia en el mundo actual, 63. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn62"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref62"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[62]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. Juan Pablo II, Carta enc.</span><a href="http://www.vatican.va/edocs/ESL0081/__P5.HTM"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Centesimus annus</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, 24: <em>l.c.</em>, 821-822. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn63"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref63"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[63]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. Id., Carta enc. <em>Veritatis splendor </em>(6 agosto 1993), </span><a href="http://www.vatican.va/edocs/ESL0044/__PF.HTM"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">33</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. </span><a href="http://www.vatican.va/edocs/ESL0044/__PJ.HTM"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">46</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. </span><a href="http://www.vatican.va/edocs/ESL0044/__PK.HTM"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">51</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">: <em>AAS </em>85 (1993), 1160. 1169-1171. 1174-1175; Id., </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/speeches/1995/october/documents/hf_jp-ii_spe_05101995_address-to-uno_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Discurso a la Asamblea General de la Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: "> (5 octubre 1995), 3: <em>L&rsquo;Osservatore Romano, ed. en lengua espa&ntilde;ola <br /> </em>(13 octubre 1995), p. 7. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn64"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref64"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[64]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. Carta enc. </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/paul_vi/encyclicals/documents/hf_p-vi_enc_26031967_populorum_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Populorum progressio</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, 47: <em>l.c., </em>280-281; Juan Pablo II, Carta enc. </span><a href="http://www.vatican.va/edocs/ESL0042/__P7.HTM"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Sollicitudo rei socialis</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, 42: <em>l.c.</em>, 572-574. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn65"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref65"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[65]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf.<strong> </strong></span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/messages/food/documents/hf_ben-xvi_mes_20071004_world-food-day-2007_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Mensaje con ocasi&oacute;n de la Jornada Mundial de la Alimentaci&oacute;n 2007</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">: <em>AAS</em> 99 (2007), 933-935. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn66"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref66"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[66]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. Juan Pablo II, Carta enc. <em>Evangelium vitae</em>, </span><a href="http://www.vatican.va/edocs/ESL0080/__P7.HTM"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">18</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. </span><a href="http://www.vatican.va/edocs/ESL0080/__PN.HTM"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">59</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. </span><a href="http://www.vatican.va/edocs/ESL0080/__PN.HTM"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">63</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">-</span><a href="http://www.vatican.va/edocs/ESL0080/__PO.HTM"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">64</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">: <em>l.c.</em>, 419-421. 467-468. 472-475. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn67"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref67"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[67]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/messages/peace/documents/hf_ben-xvi_mes_20061208_xl-world-day-peace_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2007</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, 5: <em>L&rsquo;Osservatore Romano, ed. en lengua espa&ntilde;ola </em>(15 diciembre 2006), p. 5. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn68"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref68"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[68]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. Juan Pablo II, </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/messages/peace/documents/hf_jp-ii_mes_20011211_xxxv-world-day-for-peace_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2002</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, 4-7. 12-15: <em>AAS </em>94 (2002), 134-136. 138-140; Id., </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/messages/peace/documents/hf_jp-ii_mes_20031216_xxxvii-world-day-for-peace_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2004</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, 8: <em>AAS </em>96 (2004), 119; Id., </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/messages/peace/documents/hf_jp-ii_mes_20041216_xxxviii-world-day-for-peace_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2005</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, 4: <em>AAS </em>97 (2005), 177-178;<strong> </strong>Benedicto XVI, </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/messages/peace/documents/hf_ben-xvi_mes_20051213_xxxix-world-day-peace_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2006</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, 9-10: <em>AAS </em>98 (2006), 60-61;<strong> </strong>Id., </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/messages/peace/documents/hf_ben-xvi_mes_20061208_xl-world-day-peace_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2007</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, 5. 14: <em>l.c.</em>, 5-6. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn69"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref69"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[69]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. Juan Pablo II, </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/messages/peace/documents/hf_jp-ii_mes_20011211_xxxv-world-day-for-peace_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2002</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, 6: <em>l.c.</em>, 135;&nbsp;Benedicto XVI, </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/messages/peace/documents/hf_ben-xvi_mes_20051213_xxxix-world-day-peace_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2006</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, 9-10: <em>l.c.</em>, 60-61. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn70"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref70"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[70]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/homilies/2006/documents/hf_ben-xvi_hom_20060912_regensburg_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Homil&iacute;a durante la Santa Misa en la explanada de &laquo;Isling&raquo; de Ratisbona</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: "> (12 septiembre 2006): <em>L&rsquo;Osservatore Romano, ed. en lengua espa&ntilde;ola </em>(22 septiembre 2006), pp. 9-10. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn71"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref71"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[71]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. Carta enc. </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20051225_deus-caritas-est_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Deus caritas est</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, 1: <em>l.c.</em>, 217-218. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn72"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref72"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[72]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Juan Pablo II, Carta enc. </span><a href="http://www.vatican.va/edocs/ESL0042/__P5.HTM"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Sollicitudo rei socialis</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, 28: <em>l.c.</em>, 548-550. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn73"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref73"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[73]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Pablo VI,&nbsp;Carta enc. </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/paul_vi/encyclicals/documents/hf_p-vi_enc_26031967_populorum_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Populorum progressio</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, 19: <em>l.c.</em>, 266-267. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn74"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref74"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[74]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> <em>Ib&iacute;d., </em>39: <em>l.c.</em>, 276-277. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn75"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref75"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[75]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">&ensp;</span><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Ib&iacute;d., </span></em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">75: <em>l.c.</em>, 293-294. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn76"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref76"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[76]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. Carta enc. </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20051225_deus-caritas-est_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Deus caritas est</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, 28: <em>l.c.</em>, 238-240. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn77"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref77"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[77]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Juan Pablo II,&nbsp;Carta enc. </span><a href="http://www.vatican.va/edocs/ESL0081/__P8.HTM"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Centesimus annus</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, 59: <em>l.c.</em>, 864. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn78"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref78"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[78]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. Carta enc. </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/paul_vi/encyclicals/documents/hf_p-vi_enc_26031967_populorum_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Populorum progressio</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, 40. 85: <em>l.c.</em>, 277. 298-299. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn79"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref79"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[79]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> <em>Ib&iacute;d., </em>13: <em>l.c.</em>, 263-264. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn80"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref80"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[80]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. Juan Pablo II, Carta enc.<em> </em></span><a href="http://www.vatican.va/edocs/ESL0036/_INDEX.HTM"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Fides et ratio</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: "> (14 septiembre 1998), </span><a href="http://www.vatican.va/edocs/ESL0036/__PG.HTM"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">85</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">: <em>AAS </em>91 (1999), 72-73. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn81"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref81"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[81]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. <em>ib&iacute;d., </em></span><a href="http://www.vatican.va/edocs/ESL0036/__PG.HTM"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">83</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">: <em>l.c.</em>, 70-71. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn82"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref82"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[82]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/speeches/2006/september/documents/hf_ben-xvi_spe_20060912_university-regensburg_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Discurso en la Universidad de Ratisbona</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">&nbsp;(12 septiembre 2006): <em>L&rsquo;Osservatore Romano, ed. en lengua espa&ntilde;ola</em> (22 septiembre 2006), pp. 11-13. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn83"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref83"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[83]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. Pablo VI, Carta enc. </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/paul_vi/encyclicals/documents/hf_p-vi_enc_26031967_populorum_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Populorum progressio</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, 33: <em>l.c.</em>, 273-274. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn84"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref84"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[84]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Juan Pablo II, </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/messages/peace/documents/hf_jp-ii_mes_08121999_xxxiii-world-day-for-peace_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2000</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, 15: <em>AAS </em>92 (2000), 366. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn85"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref85"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[85]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> </span><a href="http://www.vatican.va/archive/ESL0022/__P1C.HTM"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Catecismo de la Iglesia Cat&oacute;lica</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, 407; cf. Juan Pablo II, Carta enc. </span><a href="http://www.vatican.va/edocs/ESL0081/__P5.HTM"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Centesimus annus</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, 25: <em>l.c.</em>, 822-824.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn86"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref86"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[86]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. Carta enc. </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20071130_spe-salvi_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Spe salvi</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: "> (30 noviembre 2007), 17: <em>AAS </em>99 (2007), 1000. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn87"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref87"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[87]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20071130_spe-salvi_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">ib&iacute;d</span></em></a><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">., </span></em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">23: <em>l.c.</em>, 1004-1005. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn88"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref88"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[88]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> San Agust&iacute;n explica detalladamente esta ense&ntilde;anza en el di&aacute;logo sobre el libre albedr&iacute;o (<em>De libero arbitrio</em> II 3, 8 ss.). Se&ntilde;ala la existencia en el alma humana de un &laquo;sentido interior&raquo;. Este sentido consiste en una acci&oacute;n que se realiza al margen de las funciones normales de la raz&oacute;n, una acci&oacute;n previa a la reflexi&oacute;n y casi instintiva, por la que la raz&oacute;n, d&aacute;ndose cuenta de su condici&oacute;n transitoria y falible, admite por encima de ella la existencia de algo externo, absolutamente verdadero y cierto. El nombre que San Agust&iacute;n asigna a veces a esta verdad interior es el de Dios (<em>Confesiones</em> X, 24, 35; XII, 25, 35; <em>De libero arbitrio</em> II 3, 8), pero m&aacute;s a menudo el de Cristo (<em>De Magistro</em> 11, 38; <em>Confesiones</em> VII, 18, 24; XI, 2, 4).</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn89"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref89"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[89]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Carta enc. </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20051225_deus-caritas-est_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Deus caritas est</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, 3: <em>l.c.,</em> 219. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn90"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref90"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[90]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. n. 49: <em>l.c.</em>, 281. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn91"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref91"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[91]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Juan Pablo II,&nbsp;Carta enc. </span><a href="http://www.vatican.va/edocs/ESL0081/__P5.HTM"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Centesimus annus</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, 28: <em>l.c.</em>, 827-828. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn92"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref92"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[92]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. n. 35: <em>l.c.</em>, 836-838. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn93"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref93"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[93]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf.&nbsp;Juan Pablo II, Carta enc. </span><a href="http://www.vatican.va/edocs/ESL0042/__P6.HTM"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Sollicitudo rei socialis</span></em></a><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">,</span></em><span style="font-size: 10pt; font-family: "> 38: <em>l.c.</em>, 565-566. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn94"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref94"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[94]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> N. 44: <em>l.c.</em>, 279. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn95"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref95"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[95]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. <em>ib&iacute;d.</em>, 24: <em>l.c.</em>, 269. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn96"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref96"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[96]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf.&nbsp; Carta enc. </span><a href="http://www.vatican.va/edocs/ESL0081/__P6.HTM"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Centesimus annus</span></em></a><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, </span></em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">36: <em>l.c.</em>, 838-840. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn97"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref97"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[97]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. Pablo VI, Carta enc. </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/paul_vi/encyclicals/documents/hf_p-vi_enc_26031967_populorum_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Populorum progressio</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, 24: <em>l.c.</em>, 269. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn98"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref98"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[98]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. Juan Pablo II, Carta enc. </span><a href="http://www.vatican.va/edocs/ESL0081/__P6.HTM"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Centesimus annus</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, 32: <em>l.c.</em>, 832-833; Pablo VI, Carta enc. </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/paul_vi/encyclicals/documents/hf_p-vi_enc_26031967_populorum_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Populorum progressio</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, 25: <em>l.c.</em>, <br /> 269-270. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn99"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref99"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[99]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Juan Pablo II, Carta enc. </span><a href="http://www.vatican.va/edocs/ESL0037/__PQ.HTM"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Laborem exercens</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, 24: <em>l.c.</em>, 637-638. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn100"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref100"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[100]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> <em>Ib&iacute;d.</em>, 15: <em>l.c.</em>, 616-618. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn101"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref101"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[101]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Carta enc. </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/paul_vi/encyclicals/documents/hf_p-vi_enc_26031967_populorum_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Populorum progressio</span></em></a><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">,</span></em><span style="font-size: 10pt; font-family: "> 27: <em>l.c.</em>, 271. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn102"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref102"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[102]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. Congregaci&oacute;n para la doctrina de la fe, Instr. <em>Libertatis conscientia</em>, sobre la libertad cristiana y la liberaci&oacute;n&nbsp; (22 marzo 1987), 74: <em>AAS </em>79 (1987), 587. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn103"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref103"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[103]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. Juan Pablo II, <em>Entrevista </em>al peri&oacute;dico &laquo;La Croix&raquo;, 20 de agosto de 1997.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn104"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref104"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[104]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Juan Pablo II, </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/speeches/2001/documents/hf_jp-ii_spe_20010427_pc-social-sciences_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Discurso a la Pontificia Academia de las Ciencias Sociales</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">&nbsp;(27 abril 2001): <em>AAS </em>93 (2001), 598-601. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn105"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref105"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[105]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Pablo VI, Carta enc. </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/paul_vi/encyclicals/documents/hf_p-vi_enc_26031967_populorum_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Populorum progressio</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, 17: <em>l.c.</em>, 265-266. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn106"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref106"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[106]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Cf.</span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">&ensp;</span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Juan Pablo II,</span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/messages/peace/documents/hf_jp-ii_mes_20021217_xxxvi-world-day-for-peace_sp.html"><span style="font-size: 10pt; font-family: "> <em>Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2003</em></span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, 5: <em>AAS </em>95 (2003), 343. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn107"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref107"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[107]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. <em>ib&iacute;d</em>. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn108"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref108"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[108]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/messages/peace/documents/hf_ben-xvi_mes_20061208_xl-world-day-peace_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2007</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, 13: <em>l.c.</em>, 6. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn109"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref109"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[109]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Pablo VI, Carta enc. </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/paul_vi/encyclicals/documents/hf_p-vi_enc_26031967_populorum_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Populorum progressio</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, 65: <em>l.c.</em>, 289. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn110"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref110"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[110]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf., <em>ib&iacute;d.</em>, 36-37: <em>l.c.</em>, 275-276. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn111"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref111"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[111]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. <em>ib&iacute;d.</em>, 37: <em>l.c.</em>, 275-276. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn112"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref112"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[112]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Decr. </span><a href="http://www.vatican.va/archive/hist_councils/ii_vatican_council/documents/vat-ii_decree_19651118_apostolicam-actuositatem_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Apostolicam actuositatem</span></em></a><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">,</span></em><span style="font-size: 10pt; font-family: "> sobre el apostolado de los laicos, 11. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn113"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref113"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[113]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. Pablo VI, Carta enc. </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/paul_vi/encyclicals/documents/hf_p-vi_enc_26031967_populorum_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Populorum progressio</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, 14: <em>l.c.</em>, 264; Juan Pablo II, Carta enc. </span><a href="http://www.vatican.va/edocs/ESL0081/__P6.HTM"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Centesimus annus</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, 32: <em>l.c.</em>, <br /> 832-833.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn114"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref114"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[114]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Pablo VI, Carta enc. </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/paul_vi/encyclicals/documents/hf_p-vi_enc_26031967_populorum_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Populorum progressio</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, 77: <em>l.c.</em>, 295. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn115"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref115"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[115]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. Juan Pablo II, </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/messages/peace/documents/hf_jp-ii_mes_19891208_xxiii-world-day-for-peace_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 1990</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, 6: <em>AAS </em>82 (1990), 150. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn116"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref116"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[116]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Her&aacute;clito de &Eacute;feso&nbsp;(&Eacute;feso 535 a.C. ca. &mdash; 475 a.C. ca.), <em>Fragmento</em> 22B124, en: H. Diels &mdash; W. Kranz,&nbsp; <em>Die Fragmente der Vorsokratiker,</em> Weidmann, Berl&iacute;n 1952<sup>6</sup>. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn117"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref117"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[117]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. Consejo Pontificio de Justicia y Paz, <em>Compendio de la doctrina social de la Iglesia</em>, nn. 451-487. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn118"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref118"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[118]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. Juan Pablo II, </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/messages/peace/documents/hf_jp-ii_mes_19891208_xxiii-world-day-for-peace_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 1990</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, 10: <em>l.c.</em>, 152-153. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn119"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref119"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[119]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Pablo VI, Carta enc. </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/paul_vi/encyclicals/documents/hf_p-vi_enc_26031967_populorum_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Populorum progressio</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, 65: <em>l.c.</em>, 289. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn120"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref120"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[120]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/messages/peace/documents/hf_ben-xvi_mes_20071208_xli-world-day-peace_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2008</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, 7: <em>AAS </em>100 (2008), 41. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn121"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref121"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[121]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/speeches/2008/april/documents/hf_ben-xvi_spe_20080418_un-visit_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Discurso a los miembros de la Asamblea General de la Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: "> (18 abril 2008): <em>L&rsquo;Osservatore Romano, ed. en lengua espa&ntilde;ola </em>(25 abril 2008), pp. 10-11. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn122"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref122"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[122]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. Juan Pablo II, </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/messages/peace/documents/hf_jp-ii_mes_19891208_xxiii-world-day-for-peace_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 1990</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, 13: <em>l.c.</em>, 154-155. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn123"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref123"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[123]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Id., Carta enc. </span><a href="http://www.vatican.va/edocs/ESL0081/__P6.HTM"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Centesimus annus</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, 36: <em>l.c.</em>, 838-840. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn124"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref124"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[124]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> <em>Ib&iacute;d.</em>, 38: <em>l.c.</em>, 840-841;cf. Benedicto XVI, </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/messages/peace/documents/hf_ben-xvi_mes_20061208_xl-world-day-peace_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2007</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, 8: <em>l.c.</em>, 6. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn125"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref125"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[125]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. Juan Pablo II, Carta Enc. </span><a href="http://www.vatican.va/edocs/ESL0081/__P6.HTM"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Centesimus annus</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, 41: <em>l.c.</em>, 843-845. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn126"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref126"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[126]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> <em>Ib&iacute;d.</em> </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn127"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref127"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[127]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf.&nbsp;Id., Carta Enc. </span><a href="http://www.vatican.va/edocs/ESL0080/__P7.HTM"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Evangelium vitae</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, 20: <em>l.c.</em>, 422-424. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn128"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref128"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[128]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Carta Enc. </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/paul_vi/encyclicals/documents/hf_p-vi_enc_26031967_populorum_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Populorum progressio</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, 85: <em>l.c., </em>298-299. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn129"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref129"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[129]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. Juan Pablo II, </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/messages/peace/documents/hf_jp-ii_mes_08121997_xxxi-world-day-for-peace_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 1998</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, 3: <em>AAS </em>90 (1998), 150; Id., </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/speeches/1998/may/documents/hf_jp-ii_spe_09051998_fondazione-cent-annus_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Discurso a los Miembros de la Fundaci&oacute;n</span></em><span style="font-size: 10pt; font-family: "> &laquo;<em>Centesimus Annus</em>&raquo;<em> pro Pont&iacute;fice</em></span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: "> (9 mayo 1998), 2: <em>L&rsquo;Osservatore Romano, ed. en lengua espa&ntilde;ola</em> (22 mayo 1998), p. 6; Id., </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/speeches/1998/june/documents/hf_jp-ii_spe_19980620_austria-autorita_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Discurso a las autoridades y al Cuerpo diplom&aacute;tico durante el encuentro en el </span></em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">&laquo;<em>Wiener Hofburg</em>&raquo;</span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: "> (20 junio 1998), 8: <em>L&rsquo;Osservatore Romano, ed. en lengua espa&ntilde;ola</em> (26 junio 1998), p. 10; Id., </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/speeches/2000/apr-jun/documents/hf_jp-ii_spe_20000505_sergio-zaninelli_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Mensaje al Rector Magn&iacute;fico de la Universidad Cat&oacute;lica del Sagrado Coraz&oacute;n</span></em></a><em><span style="font-size: 10pt; font-family: "> </span></em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">(5 mayo 2000), 6: <em>L&rsquo;Osservatore Romano, ed. en lengua espa&ntilde;ola</em> (26 mayo 2000), p. 3.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn130"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref130"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[130]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Seg&uacute;n Santo Tom&aacute;s &laquo;ratio partis contrariatur rationi personae&raquo; en <em>III Sent</em> d. 5, 3, 2; tambi&eacute;n: &laquo;Homo non ordinatur ad communitatem politicam secundum se totum et secundum omnia sua&raquo; en <em>Summa&nbsp; Theologiae</em>, I-II, q. 21, a. 4., ad 3um. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn131"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref131"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[131]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. </span><a href="http://www.vatican.va/archive/hist_councils/ii_vatican_council/documents/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Lumen gentium</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, sobre la Iglesia, 1. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn132"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref132"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[132]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. Juan Pablo II, </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/speeches/2001/november/documents/hf_jp-ii_spe_20011108_pontificie-accademie_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Discurso a la VI sesi&oacute;n p&uacute;blica de las Academias Pontificias</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: "> (8 noviembre 2001), 3: <em>L&rsquo;Osservatore Romano, ed. en lengua espa&ntilde;ola</em> (16 noviembre 2001), p. 7. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn133"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref133"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[133]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. Congregaci&oacute;n para la Doctrina de la Fe, Declaraci&oacute;n </span><a href="http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/documents/rc_con_cfaith_doc_20000806_dominus-iesus_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Dominus Iesus</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, sobre la unicidad y la universalidad salv&iacute;fica de Jesucristo y de la Iglesia (6 agosto 2000), 22: <em>AAS </em>92 (2000), 763-764; Id., </span><a href="http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/documents/rc_con_cfaith_doc_20021124_politica_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Nota doctrinal sobre algunas cuestiones relativas al compromiso y la conducta de los cat&oacute;licos en la vida pol&iacute;tica</span></em></a><em><span style="font-size: 10pt; font-family: "> </span></em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">(24 noviembre 2002)<em>,</em> 8: <em>AAS </em>96 (2004), 369-370. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn134"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref134"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[134]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Carta Enc. </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20071130_spe-salvi_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Spe salvi</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, 31: <em>l.c.</em>, 1010; cf. </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/speeches/2006/october/documents/hf_ben-xvi_spe_20061019_convegno-verona_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Discurso a los participantes en la IV Asamblea Eclesial Nacional Italiana</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: "> (19 octubre 2006): <em>l.c., </em>8-10. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn135"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref135"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[135]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Juan Pablo II, Carta Enc. </span><a href="http://www.vatican.va/edocs/ESL0081/__P3.HTM"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Centesimus annus</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, 5: <em>l.c.</em>, 798-800; cf. Benedicto XVI, </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/speeches/2006/october/documents/hf_ben-xvi_spe_20061019_convegno-verona_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Discurso a los participantes en la IV Asamblea Eclesial Nacional Italiana</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: "> (19 octubre 2006): <em>l.c.</em>, 8-10. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn136"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref136"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[136]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> N. 12. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn137"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref137"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[137]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. P&iacute;o XI, Carta enc. </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/pius_xi/encyclicals/documents/hf_p-xi_enc_19310515_quadragesimo-anno_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Quadragesimo anno</span></em></a><em><span style="font-size: 10pt; font-family: "> </span></em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">(15 mayo 1931): <em>AAS</em> 23 (1931), 203; Juan Pablo II, Carta enc. </span><a href="http://www.vatican.va/edocs/ESL0081/__P7.HTM"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Centesimus annus</span></em></a><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, </span></em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">48: <em>l.c.</em>, 852-854; </span><a href="http://www.vatican.va/archive/ESL0022/__P6H.HTM"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Catecismo de la Iglesia Cat&oacute;lica</span></em></a><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, </span></em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">1883<em>.</em></span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn138"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref138"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[138]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. Juan XXIII, Carta enc. </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/john_xxiii/encyclicals/documents/hf_j-xxiii_enc_11041963_pacem_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Pacem in terris</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">: <em>l.c.</em>, 274. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn139"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref139"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[139]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. Pablo VI, Carta Enc. </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/paul_vi/encyclicals/documents/hf_p-vi_enc_26031967_populorum_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Populorum progressio</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, 10. 41: <em>l.c.</em>, 262. 277-278. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn140"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref140"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[140]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/speeches/2007/october/documents/hf_ben-xvi_spe_20071005_cti_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Discurso a los participantes en la sesi&oacute;n plenaria de la Comisi&oacute;n Teol&oacute;gica Internacional</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: "> (5 octubre 2007): <em>L&rsquo;Osservatore Romano, ed. en lengua espa&ntilde;ola </em>(12 octubre 2007), p. 3; </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/speeches/2007/february/documents/hf_ben-xvi_spe_20070212_pul_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Discurso a los participantes en el Congreso Internacional sobre &laquo;La ley moral natural&raquo; organizado por la Pontificia Universidad Lateranense</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: "> (12 febrero 2007): <em>L&rsquo;Osservatore Romano, ed. en lengua espa&ntilde;ola </em>(16 febrero 2007), p. 3. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn141"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref141"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[141]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/speeches/2008/may/documents/hf_ben-xvi_spe_20080516_bishops-thailand_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Discurso a los Obispos de Tailandia en visita &laquo;ad limina apostolorum&raquo;</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: "> (16 mayo 2008): <em>L&rsquo;Osservatore Romano, ed. en lengua espa&ntilde;ola </em>(30 mayo 2008), p. 14. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn142"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref142"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[142]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. Pontificio Consejo para la Pastoral de los Emigrantes&nbsp; e Itinerantes, </span><a href="http://www.vatican.va/roman_curia/pontifical_councils/migrants/documents/rc_pc_migrants_doc_20040514_erga-migrantes-caritas-christi_sp.html"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Instr. <em>Erga migrantes caritas Christi</em></span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: "> (3 mayo 2004): <em>AAS </em>96 (2004), 762-822. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn143"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref143"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[143]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Juan Pablo II, Carta enc. </span><a href="http://www.vatican.va/edocs/ESL0037/__PA.HTM"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Laborem exercens</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, 8: <em>l.c.</em>, 594-598. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn144"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref144"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[144]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/speeches/2000/apr-jun/documents/hf_jp-ii_spe_20000501_jub-workers_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Jubileo de los Trabajadores</span></em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">. <em>Saludos despu&eacute;s de la Misa</em></span></a><span style="font-size: 10pt; font-family: "> (1 mayo 2000): <em>L&rsquo;Osservatore Romano, ed. en lengua espa&ntilde;ola </em>(5 mayo 2000), p. 6. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn145"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref145"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[145]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. Juan Pablo II, Carta enc. </span><a href="http://www.vatican.va/edocs/ESL0081/__P6.HTM"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Centesimus annus</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, 36: <em>l.c.</em>, 838-840. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn146"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref146"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[146]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/speeches/2008/april/documents/hf_ben-xvi_spe_20080418_un-visit_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Discurso a los Miembros de la Asamblea General de la Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas</span></em></a><em><span style="font-size: 10pt; font-family: "> </span></em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">(18 abril 2008): <em>l.c.</em>, 10-11. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn147"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref147"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[147]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. Juan XXIII, Carta enc. </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/john_xxiii/encyclicals/documents/hf_j-xxiii_enc_11041963_pacem_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Pacem in terris</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">: <em>l.c.</em>, 293; Consejo Pontificio Justicia y Paz, </span><a href="http://www.vatican.va/roman_curia/pontifical_councils/justpeace/documents/rc_pc_justpeace_doc_20060526_compendio-dott-soc_sp.html#El%20valor%20de%20las%20Organizaciones%20Internacionales"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Compendio de la doctrina social de la Iglesia</span></em></a><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, </span></em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">n. 441. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn148"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref148"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[148]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. past. </span><a href="http://www.vatican.va/archive/hist_councils/ii_vatican_council/documents/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Gaudium et spes</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, sobre la Iglesia en el mundo actual, 82. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn149"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref149"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[149]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. Juan Pablo&nbsp; II, Carta enc. </span><a href="http://www.vatican.va/edocs/ESL0042/__P7.HTM"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Sollicitudo rei socialis</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, 43: <em>l.c.</em>, 574-575. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn150"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref150"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[150]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Pablo&nbsp;VI, Carta enc. </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/paul_vi/encyclicals/documents/hf_p-vi_enc_26031967_populorum_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Populorum progressio</span></em></a><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, </span></em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">41: <em>l.c.</em>, 277-278; cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. past,<em> </em></span><a href="http://www.vatican.va/archive/hist_councils/ii_vatican_council/documents/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Gaudium et spes</span></em></a><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, </span></em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">sobre la Iglesia en el mundo actual, 57. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn151"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref151"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[151]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. Juan Pablo II, Carta enc. </span><a href="http://www.vatican.va/edocs/ESL0037/__P7.HTM"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Laborem exercens</span></em></a><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, </span></em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">5: <em>l.c.</em>, 586-589. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn152"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref152"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[152]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. Pablo VI, Carta apost. </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/paul_vi/apost_letters/documents/hf_p-vi_apl_19710514_octogesima-adveniens_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Octogesima adveniens</span></em></a><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, </span></em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">29: <em>l.c.</em>, 420. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn153"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref153"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[153]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/speeches/2006/october/documents/hf_ben-xvi_spe_20061019_convegno-verona_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Discurso a los participantes en el IV Asamblea Eclesial Nacional Italiana</span></em></a><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, </span></em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">(19 octubre 2006): <em>l.c.</em>, 8-10; </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/homilies/2006/documents/hf_ben-xvi_hom_20060912_regensburg_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Homil&iacute;a durante la Santa Misa en la explanada de &laquo;Isling&raquo; de Ratisbona</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: "> (12 septiembre 2006): <em>l.c.</em>, 9-10. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn154"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref154"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[154]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. Congregaci&oacute;n para la Doctrina de la Fe, Instr. </span><a href="http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/documents/rc_con_cfaith_doc_20081208_dignitas-personae_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Dignitas personae</span></em></a><em><span style="font-size: 10pt; font-family: "> </span></em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">sobre algunas cuestiones de bio&eacute;tica (8 septiembre 2008): <em>AAS </em>100 (2008), 858-887. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn155"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref155"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[155]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. Carta enc. </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/paul_vi/encyclicals/documents/hf_p-vi_enc_26031967_populorum_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Populorum progressio</span></em></a><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, 3: <em>l.c.</em>, 258.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn156"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref156"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[156]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Conc.</span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">&ensp;</span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Ecum. Vat.&nbsp;II, Const. past. </span><a href="http://www.vatican.va/archive/hist_councils/ii_vatican_council/documents/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Gaudium et spes</span></em></a><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, </span></em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">sobre la Iglesia en el mundo actual, 14. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn157"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref157"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[157]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. n. 42: <em>l.c.</em>, 278<em>.</em> </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn158"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref158"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[158]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Cf. Carta enc. </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20071130_spe-salvi_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Spe salvi</span></em></a><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, </span></em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">35: <em>l.c.</em>, 1013-1014.</span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><a name="_edn159"></a><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html#_ednref159"><span><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[159]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: "> Pablo VI,&nbsp;Carta enc. </span><a href="http://www.vatican.va/holy_father/paul_vi/encyclicals/documents/hf_p-vi_enc_26031967_populorum_sp.html"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">Populorum progressio</span></em></a><em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">, </span></em><span style="font-size: 10pt; font-family: ">42: <em>l.c.</em>, 278.</span><span style="font-size: 10pt;"></span></p><p>&nbsp;</p>]]></description><pubDate>Fri, 24 Jul 2009 17:48:00 +0000</pubDate></item><item><title>Principales retos que presenta el mundo de los j&#xF3;venes al presbitero</title><link>https://bibliopsmd.blogia.com/2008/051806-principales-retos-que-presenta-el-mundo-de-los-jovenes-al-presbitero.php</link><guid isPermaLink="true">https://bibliopsmd.blogia.com/2008/051806-principales-retos-que-presenta-el-mundo-de-los-jovenes-al-presbitero.php</guid><description><![CDATA[<p><p style="text-align: center;"><strong>Mons. Juan Abelardo Mata</strong></p><p style="text-align: center;"><strong>Nicaragua</strong></p><p>&nbsp;</p><p><strong>1. LA GLOBALIZACI&Oacute;N</strong></p><p><strong><em>1.1. Estamos Viviendo un Cambio de &Eacute;poca</em></strong></p><p>Considerando el mundo actual de la juventud, constatamos que se da un verdadero cambio de &eacute;poca, en cuanto se viven momentos de "innovaci&oacute;n en tanto que se han trastocado los sistemas de valores"; es decir, que lo que hasta hace poco tiempo daba sentido a un modo de ser, juzgar, actuar y valorar, entra en conflicto con otro modo de ser, juzgar, actuar y valorar, que pretende que lo que es estable y firme, ya no lo sea.</p><p>Este cambio de &eacute;poca est&aacute; marcado principalmente por los fen&oacute;menos (que tambi&eacute;n son desaf&iacute;os) de globalizaci&oacute;n, de relativismo, de secularismo, de pluralismo religioso, que repercuten, qui&eacute;rase o no, en la vida de los j&oacute;venes, favoreciendo una creciente y exagerada p&eacute;rdida de valores, present&aacute;ndose al sacerdote un verdadero desaf&iacute;o a la hora de acompa&ntilde;ar a los j&oacute;venes en la parroquia urbana. Son realidades que desbordan a la hora de actuar, ya que salen de los cauces normales de nuestra atenci&oacute;n pastoral.</p><p><strong><em>1.2. El Avance Tecnol&oacute;gico</em></strong></p><p>Es una &eacute;poca de condicionamientos extremadamente exigentes a causa de las aplicaciones tecnol&oacute;gicas del saber o los saberes. Es un momento hist&oacute;rico que busca generar conocimientos y por eso el ser humano transforma sus tecnolog&iacute;as, pero al mismo tiempo se ve transformado por ellas. Por esta raz&oacute;n est&aacute;n cambiando nuestras maneras de percibir las cosas, actuar y valorar, que repercuten en nuestra psiquis y en nuestras vivencias. Se corre a tal velocidad que el que no se mete en el tren corre el riesgo de quedar en el anquilosamiento.</p><p><strong><em>1.3. A Nivel Econ&oacute;mico</em></strong></p><p>Constatamos que a nivel econ&oacute;mico las grandes empresas trasnacionales hacen del mundo entero un gran taller y un gran mercado, al que concurren todos, pero se corre el riesgo enorme de imponer como ley suprema y &uacute;nica la ley del mercado; de que se acepte el lucro por el lucro, lo cual es una idolatr&iacute;a; y el consumismo por el consumismo, lo que favorece el inter&eacute;s particular de algunos individuos, grupos, naciones en detrimento de las grandes mayor&iacute;as; como est&aacute; sucediendo actualmente en nuestros pa&iacute;ses.</p><p><strong><em>1.4. A Nivel Social y Pol&iacute;tico</em></strong></p><p>Constamos que a nivel social y pol&iacute;tico la globalizaci&oacute;n facilita, profundiza y universaliza el encuentro con los individuos y los grupos humanos, entra&ntilde;ando posibilidades nunca antes vistas. A nivel pol&iacute;tico, la globalizaci&oacute;n reclama un gobierno mundial, porque hace emerger la cuesti&oacute;n del bien universal, el cual necesitar&iacute;a una autoridad &uacute;nica, para la que no estamos preparados, ni las condiciones est&aacute;n dadas; por otra parte, se corre el riesgo y as&iacute; se ve, que se pretende crear un hombre sin Dios, sin referencia a la trascendencia, m&aacute;s que a la t&eacute;cnica. El hombre sin Dios se diluye. Una sociedad sin Dios se disuelve. Un gobierno sin Dios va a la ruina.</p><p><strong><em>1.5. Humanizarla Mediante el Amor, la Justicia y la Solidaridad</em></strong></p><p>La globalizaci&oacute;n ha significado para unas pocas vidas y creatividad, avance y realizaci&oacute;n, pero para una gran mayor&iacute;a es ego&iacute;smo y frustraci&oacute;n, exclusi&oacute;n y muerte. La globalizaci&oacute;n no es ni buena ni mala, ser&aacute; lo que la gente y los impulsores hagamos de ella. E1 reto y desaf&iacute;o es humanizarla, regul&aacute;ndola por la justicia y la solidaridad.</p><p>Es un fen&oacute;meno que facilita y posibilita el encuentro con los hombres, pueblos y naciones, pero que necesita un alma solidaria que la libere del ego&iacute;smo que clausura y margina a la mayor&iacute;a. Por tanto, el reto es globalizar la justicia, la nueva civilizaci&oacute;n del amor. Urge un alma solidaria que ayude a favorecer la fraternidad universal de los hijos de Dios.</p><p>Este fen&oacute;meno est&aacute; mostrando sus consecuencias buenas y malas que reclaman de la Iglesia y de los j&oacute;venes respuestas correspondientes en la acci&oacute;n misionera.</p><p>&nbsp;</p><p><strong>2. RELIGIOSO</strong></p><p>A nivel religioso constamos que est&aacute;n produci&eacute;ndose encuentros significativos entre las grandes religiones a nivel mundial y de los grandes movimientos espirituales. Esto nos hace plantearnos problemas estrictamente religiosos y nos preguntamos: &iquest;cu&aacute;l es la concepci&oacute;n de Dios v&aacute;lida para todos los hombres del mundo y de todos los tiempos? &iquest;Cu&aacute;l es el verdadero Dios y cu&aacute;l es la verdadera religi&oacute;n? A este nivel se plantea el fondo de la pregunta y se debe dar la respuesta m&aacute;s profunda, porque el hombre sin Dios se disuelve. La globalizaci&oacute;n promueve la idolatr&iacute;a del lucro y el dar relevancia a las religiones que favorecen el crecimiento econ&oacute;mico, las cuales se rinden al "dios" dinero o capital. Tambi&eacute;n defiende un modelo &eacute;tico basado en el consenso social y pol&iacute;tico: as&iacute; pues, el lucro, el poder y el placer se han convertido en tres &iacute;dolos supremos.</p><p><strong><em>2.2. Pensamiento Religioso D&eacute;bil y Confuso</em></strong></p><p>Cada quien elabora su "dios" seg&uacute;n su propio gusto y plasma sus convicciones en la religiosidad Light y en la trivializaci&oacute;n de la religiosidad de New Age. Este pensamiento d&eacute;bil y confuso hace que la expresi&oacute;n religiosa no est&eacute; ligada a lo institucional o confesional, respondiendo m&aacute;s a un sentimiento religioso que a la b&uacute;squeda de Dios como persona, como verdad y fuente de orden social, sino mas bien responde a unas caracter&iacute;sticas ol&iacute;sticas, ecl&eacute;cticas y seculares, origin&aacute;ndose as&iacute; un supermercado religioso que desconcierta a los j&oacute;venes.</p><p>Este es uno de los grandes desaf&iacute;os que se nos presentan en estos tiempos, con una caracter&iacute;stica de difusi&oacute;n global y de conflicto, porque no s&oacute;lo se trata de enfrentar un problema global, sino un problema religioso como tal.</p><p><strong><em>2.3. Relativismo Religioso</em></strong></p><p>La pregunta fundamental es: &iquest;existe una religi&oacute;n verdaderamente &uacute;nica? o &iquest;es que todas las religiones son aut&eacute;nticas y tienen igual validez que las otras? &iquest;hay que aceptar un relativismo religioso de manera que ninguna religi&oacute;n pueda considerarse como verdadera, sino que todas tengan el mismo valor y puedan subsistir juntas? Este hecho, qui&eacute;rase o no, afecta negativamente el mundo juvenil y hay que asumirlo con toda la seriedad que implica.</p><p>Este pluralismo religioso nos lleva a aceptar que la cuesti&oacute;n no est&aacute; en que si nuestra sociedad o nuestros j&oacute;venes del tiempo actual creer&aacute;n, sino en qu&eacute; creer&aacute;n frente a un mercado religioso de los que ofertan "el cambio triunfal" de los dioses, que lleva desde las mitolog&iacute;as, religiones y los cultos pre-cristianos, tanto de Europa como de nuestra Am&eacute;rica, pasando por las religiones orientales, a la magia, al ocultismo y a las sectas sat&aacute;nicas. Esto est&aacute; aumentando preocupantemente. Ante este mercado de creencias y religiones, donde la fe cat&oacute;lica quiere presentarse como una m&aacute;s, alguien dec&iacute;a: "Cuando los hombres dejen de creer en Dios, no es que no crean en nada, sino que creen en cualquier cosa" (cfr. Ex 32).</p><p>Estamos en la era del "teoplasma," que es una especie de plastilina religiosa a partir de la cual cada uno fabrica sus dioses a su propio gusto y antojo, adapt&aacute;ndolos a sus conveniencias propias. Hay que plantearse la verdad religiosa.</p><p>Si la Iglesia Cat&oacute;lica insiste en proclamar que hay una sola religi&oacute;n verdadera, es porque confiesa a Jesucristo como &uacute;nico salvador, al cual hemos acogido con humildad y agradecimiento frente a Quien nos confesamos criaturas y pecadores y a Quien seguimos buscando cada d&iacute;a para crecer en comuni&oacute;n con &Eacute;l.</p><p>&nbsp;</p><p><strong>3. EL SECULARISMO Y C&Oacute;MO SE MANIFIESTA</strong></p><p><strong><em>3.1. Creciente Mentalidad Secularista</em></strong></p><p>Constatamos una mentalidad cada d&iacute;a m&aacute;s secularizada que poco a poco ha venido marcando el coraz&oacute;n de los individuos, familias, comunidades y sociedades enteras, en la que hombre y sociedad se bastan a s&iacute; mismos: se vive como si Dios no existiera; todo se concibe sin referencia a Dios.</p><p>Este fen&oacute;meno, que no es otra cosa m&aacute;s que el endiosamiento del hombre, es la falsa idolatr&iacute;a de &eacute;l mismo, quien ha llegado a no interesarle la pregunta por Dios. La discusi&oacute;n de la verdad de Dios, de su presencia, de su inmanencia, de su absolutidad, de su cercan&iacute;a, no le interesa. Le importa que Dios no tenga ninguna intervenci&oacute;n en sus ideas, ni en sus proyectos, ni en sus acciones cotidianas: el hombre y el cosmos son suficientes.</p><p>El secularismo es un desaf&iacute;o mayor porque en el no se discute el tema de Dios: no le interesa, simplemente lo &nbsp;ignora. No usa la lucha violenta, directa y frontal como los ateismos de los inicios del s. XX. Procede sin combate. Acepta un "dios" que no perturba su estilo. Un "dios" acomodado seg&uacute;n a cada quien le convenga. Lo acepta si se incorpora a su mundo como un elemento m&aacute;s de su visi&oacute;n inmanentista. El secularismo no dice que Dios ha muerto, simplemente lo ignora y vive como si &Eacute;l no existiera.</p><p><strong><em>3.2. Medios de Comunicaci&oacute;n: Principales Difusores</em></strong></p><p>Constatamos que los mayores difusores del secularismo, de la mentalidad globalizante, del pluralismo y relativismo religioso son los medios de comunicaci&oacute;n, atra&iacute;dos por la abundancia de los bienes, el bienestar, el consumo, el enriquecimiento y alimentaci&oacute;n de su capital mediante la difusi&oacute;n de realidades superficiales, de sensacionalismo, de amarillismo, promoviendo un verdadero libertinaje de expresi&oacute;n. A1 secularismo le conviene que Dios no intervenga en la soluci&oacute;n de los problemas del hombre: los problemas del hombre se tratan y se resuelven en la econom&iacute;a, en la pol&iacute;tica, en los centros cient&iacute;ficos y en los medios de comunicaci&oacute;n. Lo que le interesa es prescindir y, aunque no de frente, atacar a Dios, ya que este le "ofende."</p><p><strong><em>3.3. La Familia es la m&aacute;s Afectada</em></strong></p><p>Constamos que la instituci&oacute;n m&aacute;s afectada por el secularismo es la familia, la cual est&aacute; siendo profundamente herida por la ideolog&iacute;a de g&eacute;nero, que pretende que la vida sexual se ubique en el nivel de la elecci&oacute;n cultural y no en la integridad f&iacute;sico-espiritual. Esta ideolog&iacute;a est&aacute; promovi&eacute;ndose y extendi&eacute;ndose por medio de leyes apoyadas por organismos e instituciones de mucho poder en el orden internacional, produciendo as&iacute; una violencia cultural y pol&iacute;tica que pretende desmontar pieza por pieza el edificio de la familia, fundamentada en el matrimonio de un "hombre y una mujer." Utilizando como instrumento la manipulaci&oacute;n intelectual, mediante una ambig&uuml;edad tecnol&oacute;gica y jur&iacute;dica, por la cual se pretende relativizar y destruir conceptos, principios y valores, ofrece una gama de semi-verdades o verdades a medias (de genero, derechos sexuales, derechos reproductivos, derechos a decidir), que son verdaderamente un lenguaje confuso y ambiguo, y por ser un lenguaje confuso y ambiguo es un lenguaje de las tinieblas.</p><p><em><strong>3.4. Promotores de la cultura de la muerte</strong></em></p><p>Constamos que estas mentalidades de la globalizaci&oacute;n y del secularismo promueven una cultura de la muerte, promovida mediante fuertes campa&ntilde;as anti-natalistas a favor del aborto, de la planificaci&oacute;n familiar indebida, del divorcio, del sexo libre, creando parejas que no fecundan, haciendo creer a los j&oacute;venes y a la gente que la calidad de vida depende de que haya menos gente, o, en otras palabras, de reducir el derecho de todo hombre a la vida.</p><p><strong><em>3.5. La Conciencia de los J&oacute;venes Profundamente Erosionada</em></strong></p><p>Asistimos a una cultura en que los j&oacute;venes han vendido incorporando en su "yo" personal una falsa identidad, promovida por algunos medios de comunicaci&oacute;n social, que est&aacute;n ejerciendo una influencia dominante en su conciencia, asumiendo en su pensar y actuar mensajes subliminales, ambiguos y falaces (enga&ntilde;osos). Entre ellos se&ntilde;alo solamente algunos: "Todo vale". "Lo que importa es lo que hoy se vive y lo que se experimenta a lo inmediato". "No importa hacia donde se va, lo que importa es disfrutar hoy". "Consumir lo que gusta, no importa lo que se consuma, porque lo importante es consumir". "Lo que importa es vivir lo que se siente". "Pru&eacute;balo y ya me dir&aacute;s". "Todo mundo lo hace, &iquest;por qu&eacute; t&uacute; no?". "Lo importante es comportarse al estilo de cada quien, creer en el "dios" que le parezca a cada uno."</p><p>Vivimos en una cultura donde ciertas mentalidades intolerantes y excluyentes intentan de muchas formas callar la voz de Dios en los j&oacute;venes; quieren hacer de Dios el gran ausente de la cultura, de la vida y la conciencia de ellos.</p><p><strong><em>3.6. Ense&ntilde;anza de la Iglesia Conforme a la Ley Natural</em></strong></p><p>Constamos que existe cierta oposici&oacute;n o descontento en ciertos sectores cuando la Iglesia ilumina desde el Evangelio temas que afectan la vida y la dignidad humana y acusan a la Iglesia de querer imponer sus ideas y valores confesionales. Pero lo cierto es que estas mentalidades sin Dios no entienden o no quieren entender que lo que la Iglesia ense&ntilde;a no est&aacute; en contra de la naturaleza, sino que est&aacute; conforme a la ley natural; es decir, conforme a la naturaleza y dignidad de toda persona humana. En otras palabras, el Evangelio no nos separa del mundo ("no te pido, Padre, que los saques del mundo, sino que en medio de &eacute;l den testimonio de mi") sino que nos sumerge en &eacute;l, para transformarlo desde la ra&iacute;z de la fe, que es la tarea propia, vocaci&oacute;n y misi&oacute;n de la Iglesia.</p><p>Por &uacute;ltimo, es en este escenario globalizado y secularizado que constatamos que el ego&iacute;smo reemplaza el amor; el individualismo a la solidaridad. Encontramos j&oacute;venes con una voluntad debilitada, con una afectividad capturada por nuevos &iacute;dolos, como son la droga, la sexualidad, el alcoholismo, el esoterismo, el secretismo religioso e incluso el satanismo.</p><p>Constamos gran n&uacute;mero de ni&ntilde;os que nacen fuera del matrimonio, j&oacute;venes en uniones libres que nunca se afianzan o que nunca contraen matrimonio eclesi&aacute;stico. Cada vez son m&aacute;s frecuentes las rupturas conyugales; los compromisos serios y permanentes se vuelven relativos, volubles, marginales, variables, cambiantes y poco firmes.</p><p><strong>4. OTROS</strong></p><p>Concretamente, en nuestras parroquias urbanas nos encontramos con fen&oacute;menos que al mismo tiempo son desaf&iacute;os para el acompa&ntilde;amiento de los j&oacute;venes. Entre ellos tenemos los siguientes:</p><p><strong>Pol&iacute;ticos:</strong></p><p>Las heridas, el dolor, las secuelas heredadas de la guerra, se han traducido en una tremenda polarizaci&oacute;n e instrumentaci&oacute;n pol&iacute;tica de los j&oacute;venes. En efecto, proyectos, becas, empleos, huelgas, financiamientos, medios de informaci&oacute;n alteran o disminuyen la verdad de acuerdo a sus intereses pol&iacute;ticos.</p><p><strong>Sociales:</strong></p><p>&#61555; La desintegraci&oacute;n familiar, abandono de los hijos, ya sea de parte del padre o de madre.</p><p>&#61555; Maltrato de los padres hacia los hijos y los hijos hacia los padres de familia.</p><p>&#61555; P&eacute;rdida de autoridad de los padres de familia, tutores o profesores en las escuelas.</p><p>&#61555; Falta de formaci&oacute;n espiritual de los padres hacia los hijos y una falsa autonom&iacute;a que permite que sus hijos hagan lo que les parezca sin ninguna orientaci&oacute;n o formaci&oacute;n hacia una jerarqu&iacute;a de valores.</p><p>&#61555; Matrimonios de hecho a temprana edad y relaciones sexuales irresponsables, divorcios inconvenientes y planificaciones familiares inmorales.</p><p>&#61555; Violencia intra familiar e infidelidad conyugal debido a la decadencia de los valores humanos en las familias.</p><p>&#61555; Falta de comunicaci&oacute;n entre padres e hijos.</p><p>&#61555; Ignorancia y analfabetismo, consumismo (moda, alcohol, drogas, etc.) -Baja autoestima en j&oacute;venes, que lleva al suicidio.</p><p>&#61555; Rebeld&iacute;a en los j&oacute;venes y dificultad para tratarlos.</p><p>&#61555; La corrupci&oacute;n en todos los &aacute;mbitos que afecta a los j&oacute;venes.</p><p><strong>Econom&iacute;a:</strong></p><p>&#61555; Pobreza y desempleo.</p><p>&#61555; Trabajos mal remunerados.</p><p><strong>Cultural:</strong></p><p>P&eacute;rdida de valores morales, culturales y religiosas.</p></p>]]></description><pubDate>Sun, 18 May 2008 03:23:00 +0000</pubDate></item><item><title>El mundo de los J&#xF3;venes Urbanos</title><link>https://bibliopsmd.blogia.com/2008/051805-el-mundo-de-los-jovenes-urbanos.php</link><guid isPermaLink="true">https://bibliopsmd.blogia.com/2008/051805-el-mundo-de-los-jovenes-urbanos.php</guid><description><![CDATA[<p>&nbsp;</p><p style="text-align: center;"><strong>Mons. Miguel &Aacute;ngel Mor&aacute;n Aquino</strong></p><p style="text-align: center;"><strong>&nbsp;</strong></p><p><strong>INTRODUCCI&Oacute;N</strong></p><p>La II Conferencia del Episcopado Latinoamericano en el documento de Medell&iacute;n, invitaba a los pastoralistas a &ldquo;auscultar atentamente las actitudes de los j&oacute;venes que son manifestaciones de los signos de los tiempos: la juventud anuncia valores que renuevan las diversas &eacute;pocas de la historia&rdquo; (Medell&iacute;n, Juventud, 13).</p><p>En Puebla hubo una doble opci&oacute;n preferencial: por los pobres y los j&oacute;venes (Puebla, 1134-1205) como sujetos de la Evangelizaci&oacute;n en el continente; pero la opci&oacute;n por los pobres, por su actualidad y por las discusiones que suscit&oacute;, hizo que la opci&oacute;n por los j&oacute;venes pasara a un segundo plano. Tanto que en Santo Domingo, despu&eacute;s de presentar las caracter&iacute;sticas de la juventud con sus rasgos negativos y positivos, se reconoce que con frecuencia de qued&oacute; en el plano afectivo sin aterrizar a lo efectivo (Santo Domingo, 114); por ello se pide que haya &ldquo;acompa&ntilde;amiento y apoyo real con un di&aacute;logo mutuo entre j&oacute;venes, pastores y comunidades&rdquo;.</p><p>La realidad de la juventud actual y la nueva situaci&oacute;n, que se ha presentado con el neo-liberalismo y la post-modernidad, constituyen para el sacerdote nuevos desaf&iacute;os para su misi&oacute;n a los que debe dar una respuesta. El capital humano de nuestro Continente de la Esperanza a&uacute;n es joven y &ldquo;nos compromete a dar una respuesta gozosa y misionera desde la riqueza de la Buena Nueva, a quienes buscan a tientas satisfacer su sed de sentido, de humanidad, de felicidad y de trascendencia&rdquo; (Documento de Participaci&oacute;n: &ldquo;Hacia la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano y del Caribe&rdquo;, 32).</p><p>Se ha dicho que el joven post-moderno es narcisista, es decir, no escucha a nadie s&oacute;lo escucha sus deseos, sus gustos... &iquest;realmente los j&oacute;venes son indiferentes frente a lo social, pol&iacute;tico, religioso, etc.?</p><p>&nbsp;</p><p><strong>1. El desaf&iacute;o de la cultura urbana &ndash; postmoderna</strong></p><p>Los j&oacute;venes son sensibles a los cambios e influyen en gran medida en su modo de pensar, sentir, percibir y actuar.&nbsp;</p><p>Es evidente la diferencia entre un joven de la ciudad y uno del campo. En la ciudad la vida es m&aacute;s compleja. La mayor&iacute;a de las vocaciones sacerdotales y religiosas surgen del medio rural.</p><p><strong><em>1.1. </em></strong><span><strong><em> </em></strong></span><strong><em>&iquest;Qu&eacute; entendemos por cultura?</em></strong></p><p><span> </span>Es la manera como un grupo de personas vive, piensa, siente, se organiza, celebra y comparte la vida.</p><p>En toda cultura hay a la base un sistema de valores, de significados, de cosmovisiones que se expresan al exterior en el lenguaje, los gestos, los s&iacute;mbolos, los ritos y los estilos de vida. La cultura abarca toda la vida de las personas y de los grupos. Engloba diferentes dimensiones: el trabajo, la diversi&oacute;n, la relaci&oacute;n con Dios y la naturaleza, la b&uacute;squeda del desarrollo, la relaci&oacute;n entre las personas.</p><p>El Papa Pablo VI se&ntilde;al&oacute; que &ldquo;la ruptura entre el Evangelio y la cultura es, sin duda alguna, el drama de nuestro tiempo&rdquo; (Evangelii Nuntiandi, 20); y el Papa Juan Pablo II present&oacute; la inculturaci&oacute;n como uno de los aspectos fundamentales de la acci&oacute;n evangelizadora de la Iglesia (Redemptoris Missio, 52).</p><p><strong><em>1.2. </em></strong><span><strong><em> </em></strong></span><strong><em>La cultura urbana</em></strong></p><p>La cultura urbana no puede entenderse independientemente de la modernidad que tiene como hechos sociales b&aacute;sicos la industrializaci&oacute;n y la urbanizaci&oacute;n y de sus consecuencias religiosas: la secularizaci&oacute;n y la desacralizaci&oacute;n. El sujeto decide lo que es bueno y lo que es malo. Surgen ciertos mitos, entre ellos: el mito del &ldquo;progreso infinito&rdquo; como si lo m&aacute;s importante para el hombre fuera el progreso econ&oacute;mico y cient&iacute;fico. El mito del &ldquo;Estado&rdquo; con diferentes matices: napole&oacute;nico, totalitario, nazi, fascista, marxista, liberal, etc.</p><p>La cultura anterior se sustituye por lo que ofrece la raz&oacute;n, el saber, la tecnolog&iacute;a, la ciencia, la democracia y el desarrollo. El nuevo modelo que mueve a la modernidad es el capitalismo. Pero la modernidad no dio respuesta a todos los anhelos, no resolvi&oacute; los problemas del hombre y fue sustituida por el relativismo, el subjetivismo y el irracionalismo.</p><p>El relativismo que considera que todo es v&aacute;lido. Algo es bueno si me gusta y me da placer. Es el fruto de la crisis de las ideolog&iacute;as. Antes el joven, al menos encontraba ciertas visiones totalizantes. Hoy esas visiones (socialista, democr&aacute;tica, liberal, etc.) han entrado en crisis. Las crisis de las ideolog&iacute;as trae como consecuencia un excesivo relativismo, cada cual puede pensar lo que quiera, organizar su vida como quiera. Desafortunadamente, el joven va a encontrarse con los fundamentalismos fan&aacute;ticos, cerrados.</p><p>Todas las condiciones eran propicias para que surgiera el individualismo, el escepticismo y una religiosidad intimista volcada a la satisfacci&oacute;n de los gustos personales e impulsos emocionales (Empresas religiosas). A esto se e llama post-modernidad o anti-modernidad o re-modernidad.</p><p>Los j&oacute;venes se encuentran as&iacute; en una sociedad secularizada, donde ya lo religioso no impone las leyes a los dem&aacute;s sectores (pol&iacute;tico, econ&oacute;mico, social, cultural, cient&iacute;fico, etc.).</p><p><strong><em>1.2.1. El utilitarismo</em></strong></p><p>Se considera &eacute;tico lo que es &uacute;til; se busca el m&aacute;ximo rendimiento con el m&iacute;nimo de costos. El sentido de la vida pasa a un segundo plano. Se pierden los v&iacute;nculos familiares, la identidad cultural y se cae en el anonimato. El individuo es absorbido por el grupo.&nbsp;</p><p><strong><em>1.2.2. El consumismo</em></strong></p><p>La sociedad postmoderna tiende a producir cosas en abundancia &nbsp;y esta producci&oacute;n exige consumo; el consumo a su vez exigen producci&oacute;n...y as&iacute; sucesivamente. La persona se convierte en un esclavo de la producci&oacute;n. Pero para atraer a los consumidores se &ldquo;bombardean&rdquo; los sentidos y los sentimientos con la propaganda; al no tener los medios para satisfacer las necesidades creadas cae en depresi&oacute;n o delinque para poseer lo que desea.</p><p>&nbsp;</p><p><strong>2. Caracter&iacute;sticas de la cultura postmoderna</strong></p><p>&nbsp;</p><ul><li>Inmediatismo (compromisos a corto plazo)</li><li>Un joven fragmentado</li><li>Sin un proyecto de vida</li><li>Individualismo</li><li>Ambiente erotizado</li></ul><p>&nbsp;</p><p><strong>2.1. Rasgos de la sub-cultura juvenil</strong></p><p>Maneras de pensar: Culto a la persona; dificultad para el raciocinio l&oacute;gico; entienden m&aacute;s los signos que las palabras abstractas (Lo sustituye por un lenguaje simb&oacute;lico para expresar sus nuevas vivencias); preferencia por lo vivencial sobre lo conceptual; desconfiados de lo que no comprenden; rechazo del mundo adulto, lo normativo y lo establecido; discernimiento por impresiones; sentido de riesgo y aventura; capacidad de procesar y recibir mucha informaci&oacute;n.</p><p><strong><em>2.1.1. Valores:</em></strong></p><p>Desapego de las cosas pero consumo exagerado; valor del presente; b&uacute;squeda de amigo especial y camarader&iacute;a; solidaridad con el grupo, a&uacute;n en lo negativo; sensibilidad por ciertos valores (paz, justicia, ecolog&iacute;a); juzgar lo sexual m&aacute;s por el amor que por las normas externas.</p><p><strong><em>2.1.2. Comportamientos:</em></strong></p><p>Af&aacute;n de novedades y sensaciones fuertes; buscar protagonismo en los grupos; convivir con el ruido; m&aacute;s festivos que alegres; relaciones intensas, pero fugases; temor al futuro; se siente bien en peque&ntilde;os grupos.</p><p><strong><em>2.1.3. S&iacute;mbolos:</em></strong></p><p>La m&uacute;sica le da la posibilidad de matizar el volumen, la modulaci&oacute;n, la rapidez m&aacute;s los efectos de luz le garantizan un placer sensorial m&uacute;ltiple; el tatuaje y perforaciones le identifican con el grupo que domina y defiende un determinado territorio o barrio; el carro que le da la sensaci&oacute;n de fuerza, velocidad, facilidad de desplazamiento, independencia, mejora su imagen y le asegura una posici&oacute;n social; el cine y la televisi&oacute;n que le ofrecen dinero f&aacute;cil al participar en los concursos; la computadora; el celular; la noche que le aleja de la familia y puede transgredir las leyes mediante el robo, el sexo, la droga, etc.; cuidado del cuerpo e imagen (dietas, gimnasio); videojuegos.</p><p>Toda esta ambivalencia y problem&aacute;tica explica las dificultades que tienen los j&oacute;venes para establecer v&iacute;nculos s&oacute;lidos, estables y satisfactorios.</p><p>A las nuevas generaciones les impacta la ausencia casi total de escr&uacute;pulos para transgredir normas morales que, por otro lado, se siguen predicando. Este doble discurso de la sociedad que se expresa en c&oacute;digos morales y jur&iacute;dicos y se transmite a trav&eacute;s de la educaci&oacute;n, la familia, etc. va generando ese sentimiento de vac&iacute;o y escepticismo. Consecuencia: escepticismo y falta de compromiso.</p><p><strong><em>2.2. Con relaci&oacute;n a la comunidad</em></strong></p><p>No son dados a los compromisos pol&iacute;ticos, m&aacute;s bien, existe un rechazo frente a los pol&iacute;tico. Prevalecen para ellos otros compromisos fundamentados en nuevos c&oacute;digos culturales. Les interesa m&aacute;s la ecolog&iacute;a y el envejecimiento de la sociedad que la pol&iacute;tica. Sus ideales son amor, paz, tolerancia, defensa de los animales.</p><p><strong>2. Desaf&iacute;os y retos para el presb&iacute;tero</strong></p><p>&nbsp;</p><ul><li>El joven necesita tener una experiencia fuerte de fe que d&eacute; seguridad y fundamento a todas sus respuestas. Debemos proponerle una experiencia de encuentro vivo y aut&eacute;ntico con Jesucristo para ser disc&iacute;pulo y misionero.</li><li>Necesita aceptar la pluralidad cultural en la expresi&oacute;n de la fe.</li><li>Para el joven, lo dif&iacute;cil adquiere un car&aacute;cter de desaf&iacute;o apasionante, por tanto proponerle la vivencia de la santidad que les haga sensibles a los problemas sociales.</li><li>Para mantenerse fiel a los principios y ante la necesidad de apoyo precisa de un grupo, en donde pueda tener vivencias, crear nuevo lenguaje, confrontarse con la vida eclesial y con sus expresiones. Solo, queda expuesto y casi sin oportunidades de crecer.</li><li>Es necesario fortalecer la familia. Hoy la vida del joven no se desarrolla tanto en la casa, sino en la calle, la escuela, en los lugares de entretenimiento, etc. La falta de socializaci&oacute;n con los hermanos, porque cada vez son menos los hijos, puede superarse en el grupo juvenil que le permita, tambi&eacute;n la educaci&oacute;n en valores comunitarios.</li><li>&nbsp;El joven necesita ser sensible a las necesidades de los pobres. El contacto con ello ser&aacute; el mejor cuestionamiento y respuesta al contexto cultural de una sociedad de consumo.</li></ul><p>&nbsp;</p><p><strong>CONCLUSI&Oacute;N</strong></p><p>Esta es la realidad nueva en la que se desarrollan las actuales generaciones adolescentes y j&oacute;venes. Es necesario humanizar la ciencia, la tecnolog&iacute;a, el arte, etc. y utilizarlos para el bien de la familia humana, los m&aacute;s f&aacute;cil es satanizarlos. A todos estos desaf&iacute;os tenemos que responder con un nuevo ardor, es decir, con entusiasmo y pasi&oacute;n, porque en la Nueva Evangelizaci&oacute;n hemos avanzado en nuevos m&eacute;todos, nuevas expresiones, pero necesitamos m&aacute;s entusiasmo.</p><p>Es una realidad innegable de que los j&oacute;venes son &ldquo;una gran fuerza social y evangelizadora&rdquo; (cf. Ecclesia in america, 47). Gran bendici&oacute;n de Dios fue la iniciativa del Siervo de Dios Juan Pablo II de establecer las Jornadas Mundiales y continentales de la Juventud invit&aacute;ndoles a ser valientes, a apreciar el valor del compromiso para toda la vida, a no temer al encuentro con Jesucristo vivo. Imposible olvidar la XX Jornada Mundial de la Juventud en Colonia con el Papa Benedicto XVI donde les dijo: &ldquo;Estad plenamente convencidos: Cristo no quita nada de lo que hay de hermoso y grande en vosotros...&rdquo; (Discurso en la Fiesta de acogida en el Embarcadero del Poller Rheinwiesen, Colonia, 18 de agosto de 2005).</p><p>La preparaci&oacute;n hacia la VCG es una oportunidad para que los j&oacute;venes reafirmen su vocaci&oacute;n de &ldquo;disc&iacute;pulos y misioneros de Jesucristo para que nuestros pueblos en &Eacute;l tengan vida&rdquo;</p><p>&nbsp;</p>]]></description><pubDate>Sun, 18 May 2008 03:19:00 +0000</pubDate></item><item><title>Los laicos en la vida pol&#xED;tica de nuestros pueblos latinoamericanos</title><link>https://bibliopsmd.blogia.com/2008/051804-los-laicos-en-la-vida-politica-de-nuestros-pueblos-latinoamericanos.php</link><guid isPermaLink="true">https://bibliopsmd.blogia.com/2008/051804-los-laicos-en-la-vida-politica-de-nuestros-pueblos-latinoamericanos.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: center;"><strong>Dr. Vicente Espeche Gil</strong></p><p style="text-align: center;">Panorama pol&iacute;tico del Continente, situaci&oacute;n actual y tendencias</p><p><strong>&nbsp;</strong></p><p>&nbsp;</p><p><strong>1. Introducci&oacute;n</strong></p><p>No es posible ya mirar al mundo desde un solo pa&iacute;s, tampoco desde una sola regi&oacute;n. Por ello, quisiera comenzar mi presentaci&oacute;n con una breve introducci&oacute;n sobre el estado del mundo.</p><p>El panorama mundial que servir&aacute; de marco a la V Conferencia General es muy distinto del que exist&iacute;a cuando se celebraron las cuatro conferencias anteriores. Es cierto que en Santo Domingo ya se hab&iacute;a producido la ca&iacute;da del imperio Sovi&eacute;tico, con la consiguiente finalizaci&oacute;n de la guerra fr&iacute;a, despu&eacute;s de 75 a&ntilde;os de dominio sobre una parte importante del mundo. Pero el surgimiento del predominio de los Estados Unidos, parte de nuestro hemisferio, no terminaba de mostrarse en plenitud. Todav&iacute;a se presentaba la posibilidad de que las Naciones Unidas pudieran cumplir cabalmente el papel para el que hab&iacute;an sido creadas. La primera guerra del Golfo as&iacute; lo hac&iacute;a prever.</p><p>Hoy en d&iacute;a en cambio, en el &aacute;mbito global, nos encontramos con una situaci&oacute;n de desorden. La legitimidad que representan las Naciones Unidas, no est&aacute; acompa&ntilde;ada de un poder de imposici&oacute;n de las normas existentes. Acabamos de ver en el L&iacute;bano lo que se tard&oacute; en lograr un cese del fuego. Y si en este caso finalmente se logr&oacute; una intervenci&oacute;n positiva de las Naciones Unidas, se trata de una paz precaria, mientras subsisten focos de violencia y riesgos de tensiones all&iacute; y en otras partes del mundo.&nbsp;</p><p>Los EE.UU. a pesar de ser la m&aacute;xima expresi&oacute;n del poder&iacute;o militar y econ&oacute;mico, son desafiados por Ir&aacute;n, Corea del Norte y por la situaci&oacute;n por ellos mismos creada en Irak. Por su parte, la Uni&oacute;n Europea, frenada en su marcha despu&eacute;s del resultado de los referenda constitucionales en Francia y Holanda, no logra erigirse en una potencia con pol&iacute;tica exterior de peso. Lo vemos, nuevamente, en la dificultad para integrar una fuerza en el L&iacute;bano. Menos a&uacute;n las grandes potencias de anta&ntilde;o: Alemania, el Reino Unido, Francia, Rusia y Jap&oacute;n; o las llamadas potencias emergentes, como China y la India, tomadas individualmente, est&aacute;n en condiciones de garantizar el mantenimiento de la paz.</p><p>Por otra parte, la acelerada multiplicaci&oacute;n de las relaciones humanas, proceso al que llamamos Globalizaci&oacute;n, no deja de crecer; mientras que el aumento de la inequidad entre muy ricos y muy pobres se hace cada vez m&aacute;s odioso. &nbsp;Medidas que podr&iacute;an contribuir a reducir esa brecha, como las negociaciones de la ronda Doha sobre la reducci&oacute;n de los subsidios artificiales a la producci&oacute;n agr&iacute;cola, est&aacute;n empantanadas. Sin que pueda establecerse una relaci&oacute;n de causa efecto entre pobreza y terrorismo, s&iacute; es cierto que situaciones de injusticia crean condiciones en las que los violentos encuentran pretextos para sembrar odio&nbsp;</p><p>Esta m&iacute;nima introducci&oacute;n me parece necesaria, ya que no tendr&iacute;a sentido hablar de Am&eacute;rica Latina como si se tratara de una m&oacute;nada flotando en el espacio. &nbsp;Mucho de lo que vivimos guarda estrecha relaci&oacute;n de interdependencia con Am&eacute;rica del Norte, con Europa, con Asia y, en general, con el resto del mundo.&nbsp;</p><p>Cuando la Uni&oacute;n Europea decidi&oacute; abrirse hacia Europa oriental, comenzando una larga y pesada digesti&oacute;n, no le quedaron energ&iacute;as suficientes para ocuparse de Am&eacute;rica Latina. La &uacute;ltima cumbre de Viena, entre Am&eacute;rica Latina y la Uni&oacute;n Europea, mostr&oacute; resultados escasos.</p><p>El once de septiembre de 2001, los Estados Unidos alteraron radicalmente su foco de atenci&oacute;n y nuestra regi&oacute;n perdi&oacute; la prioridad que la administraci&oacute;n norteamericana hab&iacute;a dicho que le otorgar&iacute;a.</p><p>Am&eacute;rica Latina no quiere decir lo mismo cuando el petr&oacute;leo vale 18 d&oacute;lares el barril, que cuando vale 74. Hemos vuelto a la geopol&iacute;tica del petr&oacute;leo. China entr&oacute; en el mercado. La energ&iacute;a es la agenda cr&iacute;tica. Cierto es que en este momento, las materias primas que produce nuestra regi&oacute;n tienen un alto valor, lo que nos permite asociarnos al excepcional crecimiento econ&oacute;mico mundial. De aqu&iacute; entonces la solidez macroecon&oacute;mica de la regi&oacute;n, con super&aacute;vit fiscal y comercial, baja inflaci&oacute;n y estabilidad financiera. Debemos reconocer, sin embargo, que nuestra Am&eacute;rica Latina se inscribe dentro del cuadro mundial como un actor que no es de gran protagonismo sino de importancia relativa en el concierto mundial.</p><p>&iquest;C&oacute;mo se manifiesta este hecho? Se manifiesta en la falta de iniciativas regionales en los organismos internacionales, en el espacio escaso que Am&eacute;rica Latina ocupa en el flujo de las informaciones mundiales y en la reducida capacidad de influencia latinoamericana en las decisiones sobre las cuestiones que hacen al inter&eacute;s com&uacute;n de la humanidad.&nbsp;</p><p>Pero principalmente se manifiesta en el hecho de que los datos de la macroeconom&iacute;a no se traducen en bienestar y desarrollo para todos: la prueba de credibilidad de un pa&iacute;s o de una regi&oacute;n est&aacute; en que sus habitantes est&eacute;n bien, cosa que entre nosotros no es verdad para muchos, para demasiados. No podemos vivir en un &ldquo;para&iacute;so financiero &ndash;que sea al mismo tiempo un- infierno social&rdquo;. (CNBB An&aacute;lisis de coyuntura).</p><p>Hechas estas notas introductorias, me referir&eacute; sucesivamente &nbsp;a tres cuestiones que nos ayudar&aacute;n a interpretar el alcance de algunas tendencias que parecen perfilarse en nuestro continente: Primero, transici&oacute;n a la democracia para el desarrollo; segundo, Integraci&oacute;n; y tercero, la Iglesia y sus laicos ante estos desaf&iacute;os regionales.</p><p>&nbsp;</p><p><strong>2. Transici&oacute;n a la democracia para el desarrollo</strong></p><p>Existe un consenso en el sentido de que se ha registrado una evoluci&oacute;n positiva desde los a&ntilde;os 80 en cuanto ya no hay proscripciones, ni gobiernos militares y &ndash; a excepci&oacute;n de Cuba- hay en nuestros pa&iacute;ses peri&oacute;dica renovaci&oacute;n de autoridades mediante elecciones libres. Recordemos los temores que en ciertos c&iacute;rculos hab&iacute;a despertado, y la importancia que luego tuvo, la accesi&oacute;n democr&aacute;tica al poder del presidente Luiz Ignacio Lula da Silva del Brasil en 2002. La firma de la Carta Democr&aacute;tica Interamericana, en Lima en 2001, mientras se produc&iacute;an los atentados del 9/11, ratific&oacute; la voluntad de nuestros pa&iacute;ses de mantenerse en democracia.</p><p>El advenimiento y la generalizaci&oacute;n de los procesos de transici&oacute;n democr&aacute;tica en Am&eacute;rica Latina fueron vistos, con raz&oacute;n, como un paso positivo en el camino a la consolidaci&oacute;n de los derechos de la persona. &nbsp;Sin embargo, muchos pueden haber pecado de ingenuidad al creer que la mera aplicaci&oacute;n de los mecanismos de la democracia, incluyendo, en primer lugar, la posibilidad del recambio de las autoridades, por medio de elecciones libres, habr&iacute;a de resultar en la soluci&oacute;n autom&aacute;tica de los problemas y en el alcance s&uacute;bito de la paz y la justicia y el bienestar.</p><p>En no pocos casos se cay&oacute; en el equ&iacute;voco de confundir transici&oacute;n a la democracia con democracia sin m&aacute;s. Esto explica que el siglo haya comenzado con varios episodios de inestabilidad pol&iacute;tica. &nbsp;Desde que Siles Suazo dej&oacute; la presidencia en 1985 en forma prematura, catorce presidentes no han terminado sus mandatos completando sus per&iacute;odos constitucionales, entre ellos, Argentina 2001; Bolivia 2003 y 2005; Ecuador 2005. (Arturo Valenzuela) &nbsp;Afortunadamente estos episodios pudieron ser resueltos dentro de las instituciones y con niveles de violencia relativamente acotados, o que al menos no tuvieron un alcance generalizado.&nbsp;</p><p>Actualmente asistimos a una importante sucesi&oacute;n de elecciones presidenciales en los pa&iacute;ses del hemisferio, lo que concita la atenci&oacute;n de los distintos gobiernos de la regi&oacute;n, incluyendo por supuesto al gobierno de los Estados Unidos. Ya tuvimos las de Bolivia, Colombia, Chile, Per&uacute; y M&eacute;xico y nos faltan todav&iacute;a las de Nicaragua, Brasil, Venezuela, &nbsp;la renovaci&oacute;n de las c&aacute;maras y varias gobernaciones en los Estados Unidos y otras m&aacute;s en el 2007, entre ellas la de Argentina. Si excluimos el caso de Colombia y M&eacute;xico (este &uacute;ltimo por un exiguo margen), la tendencia que indican aquellas elecciones es la de un predominio de triunfos de partidos y dirigentes de distintos matices de corrientes de izquierda.&nbsp;</p><p>El vuelco de los electorados hacia una opci&oacute;n pol&iacute;tica distinta, puede resultar una &nbsp;desilusi&oacute;n generalizada cuando no se obtengan, en corto plazo, los beneficios ilusoriamente esperados como inmediatos. &nbsp;Pero ello no indica necesariamente un desencanto con la democracia, sino m&aacute;s bien con el modelo hasta entonces vigente. No podemos saber por cu&aacute;nto tiempo estar&aacute; vigente esta nueva tendencia.</p><p>Respecto de la situaci&oacute;n imperante en los a&ntilde;os 90, esto podr&iacute;a indicar una suerte de alternancia. Obviamente, todo depender&aacute; de la calidad de la prestaci&oacute;n de los gobiernos, calidad entendida en t&eacute;rminos de gobernabilidad democr&aacute;tica y de una gesti&oacute;n econ&oacute;mica que llegue a la gente de a pie.</p><p>Instalados, entonces, en la noci&oacute;n de que estamos en un proceso de transici&oacute;n, coincido con Manuel Antonio Carret&oacute;n, Soci&oacute;logo, docente en la Universidad Nacional de Chile, quien en el Clar&iacute;n del 20 de junio del 2006 se refiere a tres temas centrales que nuestros pa&iacute;ses ahora han de afrontar:&nbsp;</p><p><strong><em>a. &ldquo;La superaci&oacute;n de las desigualdades&rdquo;</em></strong>&nbsp;</p><p>Existe una demanda insatisfecha de desarrollo, bienestar y seguridad, que las poblaciones de nuestros pa&iacute;ses plantean a sus gobiernos democr&aacute;ticamente elegidos.</p><p>Si seg&uacute;n algunas estad&iacute;sticas hasta un 48% de la poblaci&oacute;n de Am&eacute;rica Latina se encuentra por debajo de la l&iacute;nea de pobreza, es claro que hay algo que ha andado mal en la forma como la pol&iacute;tica continental administr&oacute; su democracia. No se est&aacute; dando satisfacci&oacute;n al prop&oacute;sito mismo de la pol&iacute;tica, que no es otro que el de asegurar el pleno desarrollo de las personas.</p><p>Por otra parte, la exclusi&oacute;n no ha alcanzado solamente a los marginados de siempre. Pedro Morand&eacute; se&ntilde;ala el hecho de que esta vez la desregulaci&oacute;n ha afectado a las clases medias de una manera que ellas no pueden controlar, no pudiendo tampoco beneficiarse con las pol&iacute;ticas sociales dirigidas a las clases populares.</p><p><em>b. &ldquo;El papel del Estado como dirigente del proceso de desarrollo y agente principal de la inserci&oacute;n en la globalizaci&oacute;n&rdquo;</em></p><p>En general, nuestros pa&iacute;ses tienen problemas de gesti&oacute;n y coordinaci&oacute;n. Estamos fragmentados, tenemos estados poco &aacute;giles, con funcionarios poco formados, refugio de clientelismos, que cambian frecuentemente seg&uacute;n los vaivenes de la pol&iacute;tica, lo que hace dif&iacute;cil administrar pol&iacute;ticas de Estado con continuidad.&nbsp;</p><p><strong><em>c. &ldquo;La transformaci&oacute;n productiva</em></strong></p><p>Esto significa tanto la efectiva incorporaci&oacute;n de la regi&oacute;n a la sociedad del conocimiento como la generaci&oacute;n de empleos decentes&rdquo;.</p><p>En este punto existe una corresponsabilidad y una demanda rec&iacute;proca entre los gobiernos y el sector privado. Mientras que los gobiernos piden a los privados que asuman riesgos, los empresarios exigen garant&iacute;as. Ambos tienen razones que esgrimir. En este punto &nbsp;Garret&oacute;n se&ntilde;ala la importancia de &ldquo;darles a las democracias de la regi&oacute;n un sentido m&aacute;s all&aacute; de las cuestiones puramente electorales, es decir, convertirlas en verdaderos sistemas de organizaci&oacute;n del poder y de la sociedad y de participaci&oacute;n de los actores sociales en el destino de sus pa&iacute;ses&rdquo;.</p><p>Por encima de las banderas que los dirigentes desplegaron para ser elegidos (legitimidad de origen), lo que es mirado con particular atenci&oacute;n es la eficacia de la gesti&oacute;n del Estado y el estilo republicano de gobierno que las autoridades llevan a cabo (legitimidad de ejercicio). La cuesti&oacute;n que se plantea no es solamente la de llegar al poder con medios democr&aacute;ticos, sino la de luego ejercerlo democr&aacute;ticamente.</p><p>En este sentido, el juicio se referir&aacute; al respeto por las libertades, a la seriedad fiscal, a la marcha de la econom&iacute;a y a otras cuestiones como las pol&iacute;ticas de educaci&oacute;n, salud o sociales respecto de los sectores marginados. &nbsp;En cada uno de estos rubros, nuestros pa&iacute;ses muestran una amplia gama de diferencias entre s&iacute;.</p><p>Algunas de nuestras democracias son de alguna manera democracias a mitad de camino, &ldquo;democracias de baja intensidad&rdquo;. Son se&ntilde;ales de este problema un imperfecto sistema de equilibrio de poderes; o una justicia demasiado lenta o sumisa que no genera confianza en la poblaci&oacute;n; o parlamentos inutilizados, sea por una excesiva fragmentaci&oacute;n, sea por su alineamiento con el poder de turno.</p><p>&nbsp;En otros casos, la debilidad institucional se muestra en los sectores, grupos, &aacute;reas o espacios que quedan fuera del imperio de la ley o de los servicios que se espera que el Estado provea. El caso reviste particular gravedad all&iacute; donde las fuerzas de seguridad no alcanzan a hacer cumplir la ley o cuando la criminalidad organizada en el terrorismo, el narcotr&aacute;fico, la trata y el secuestro de personas, se ense&ntilde;orean sobre vastos sectores de la poblaci&oacute;n.&nbsp;</p><p>En casos extremos ha llegado a hablarse de &ldquo;Estados fallidos o fracasados&rdquo;, como Hait&iacute;, &uacute;nico pa&iacute;s de la regi&oacute;n que figura en la lista de las Naciones Unidas como pa&iacute;s de &ldquo;Desarrollo Humano Bajo&rdquo;.&nbsp;</p><p>Otra importante variable a considerar es la de la corrupci&oacute;n administrativa y de los gestores de los grandes intereses econ&oacute;micos. Sabemos que ambas van juntas, aunque la que m&aacute;s grave y m&aacute;s repercusi&oacute;n genera en la opini&oacute;n p&uacute;blica, es la de los pol&iacute;ticos. Esta plaga que alcanza a muchos de nuestros pa&iacute;ses tiene dos vertientes: La del beneficio personal y la del llamado &ldquo;robo para la causa&rdquo;. Esta &uacute;ltima est&aacute;, a su vez, ligada a la baja calidad institucional.</p><p>La corrupci&oacute;n no s&oacute;lo tiene que ver con dineros mal habidos, sino con intentos por perpetuarse en el poder, o amordazar la libertad de expresi&oacute;n, o por la falta de respeto a las minor&iacute;as que caracterizan a una democracia representativa. &nbsp;Formas de corrupci&oacute;n pol&iacute;tica son tambi&eacute;n la perpetuaci&oacute;n del clientelismo y la demagogia. Esta &uacute;ltima, si es preciso, apela a &nbsp;sentimientos nacionalistas, buscando reducir las causas de todos los problemas a factores del exterior.</p><p>El problema de la corrupci&oacute;n nos ayuda a ver con mayor claridad que la democracia y la pol&iacute;tica son responsabilidad conjunta de tres grandes actores: por una parte, el Estado, los gobiernos, los pol&iacute;ticos y los partidos; por otra parte, la sociedad civil con su responsabilidad de control ciudadano, las diversas ONG, los empresarios, la prensa; finalmente, la ciudadan&iacute;a en general, como suma de votantes.</p><p>Una intensa participaci&oacute;n pol&iacute;tica de la ciudadan&iacute;a representar&iacute;a un freno poderoso contra la corrupci&oacute;n. Sin embargo, la participaci&oacute;n pol&iacute;tica no es muy alta entre nosotros. En un continente donde hay tantas necesidades b&aacute;sicas insatisfechas, no debe extra&ntilde;arnos que la poblaci&oacute;n piense m&aacute;s en cubrir esas necesidades antes de ocuparse de las instituciones. Las encuestas de opini&oacute;n indican que la mayor&iacute;a de la gente no se interesa por lo p&uacute;blico.</p><p>Esto tiene un costo. Una baja participaci&oacute;n pol&iacute;tica de la ciudadan&iacute;a hace que no haya debates p&uacute;blicos fundados. Esto facilita que los pol&iacute;ticos cedan con facilidad ante la tentaci&oacute;n de guiarse excesivamente por las encuestas de opini&oacute;n.&nbsp;</p><p>La prospectiva es que nuestras transiciones durar&aacute;n todav&iacute;a. Al fin y al cabo, la democracia es una din&aacute;mica en permanente perfeccionamiento, que requiere un alerta constante de parte de toda la sociedad, para que la convivencia sea preservada de la violencia que siempre la amenaza.</p><p>Coincido con Arturo Valenzuela que sostiene que no ser&iacute;a correcto esperar a tener una ideal cultura democr&aacute;tica de base en la poblaci&oacute;n, para poder llegar a tener una democracia en ejercicio. S&oacute;lo se aprende democracia en la pr&aacute;ctica democr&aacute;tica, construyendo con la gente que somos, hasta que se vayan formando equipos de recambio que ser&aacute;n seguramente mejores que nosotros.&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p><strong>3. Transici&oacute;n cubana</strong></p><p>Un cuadro de la situaci&oacute;n regional no podr&iacute;a omitir una referencia espec&iacute;fica a Cuba. Est&aacute; por concluir una larga etapa caracterizada por la implantaci&oacute;n de un r&eacute;gimen de neto corte socialista no democr&aacute;tico. Existe &nbsp;una suerte de tensi&oacute;n entre las aspiraciones de una inmediata democratizaci&oacute;n y la importancia de asegurar que la transici&oacute;n sea en paz.&nbsp;</p><p>La democratizaci&oacute;n no podr&aacute; sino ser original de los cubanos, ya que no se puede imponer &nbsp;un r&eacute;gimen desde fuera, a menos que se emplee la fuerza, cosa que debe evitarse, lo mismo que una indeseada repetici&oacute;n de la fuga masiva de habitantes de la isla. Har&aacute; falta mucha sabidur&iacute;a, di&aacute;logo y magnanimidad entre los cubanos del exilio y la gran mayor&iacute;a de los que permanecieron en el pa&iacute;s. Es interesante que en una entrevista publicada en el Granma del mes de agosto, Ra&uacute;l Castro trajera a colaci&oacute;n dos antiguas citas de Fidel Castro referidas a un posible entendimiento con los Estados Unidos.</p><p>Salvando las distancias, la m&aacute;s reciente experiencia de Hait&iacute; puede ser significativa. Despu&eacute;s de un per&iacute;odo de fuerte injerencia, los Estados Unidos han dado un paso al costado y han sido la Argentina, Brasil y Chile quienes asumieron un gran protagonismo. Estos pa&iacute;ses han asumido el peso principal de apoyar el proceso eleccionario que llev&oacute; a Preval al poder y mantienen all&iacute; una importante presencia de apoyo a su gesti&oacute;n. No es un antecedente desde&ntilde;able que podr&iacute;a ser invocado en el caso cubano.</p><p>En este sentido, podr&aacute;n jugar un papel importante aquellos pa&iacute;ses que hayan mantenido relaciones regulares con Cuba durante esos a&ntilde;os, m&aacute;xime siendo pa&iacute;ses democr&aacute;ticos de la propia regi&oacute;n. En este sentido, el MERCOSUR puede cumplir un papel de relevancia. La actual presencia de Venezuela en el MERCOSUR podr&aacute;, sin duda, facilitar esta tarea, siempre que el criterio que se adopte sea el del fiel respeto a la voluntad y decisi&oacute;n de los cubanos mismos, de todos los cubanos.</p><p>&nbsp;</p><p><strong>4. &iquest;Armamentismo en Am&eacute;rica Latina?</strong></p><p>En un marco de democracias y si es cierta la afirmaci&oacute;n seg&uacute;n la cual las democracias no inician guerras, cu&aacute;l es el perfil que deben asumir los sistemas defensivos de nuestros pa&iacute;ses? Cu&aacute;les son las bases y objetivos de una eventual defensa regional?</p><p>Nuestra regi&oacute;n es la regi&oacute;n que en su conjunto hace menos gastos en armamentos. Claro que si incluimos a los Estados Unidos con su proyecci&oacute;n global, ellos solos hacen m&aacute;s gastos militares que el resto del mundo. El presupuesto militar de este pa&iacute;s incluye el arsenal nuclear.</p><p>Dejando de lado a los Estados Unidos, en el hemisferio los que tienen un presupuesto militar m&aacute;s alto son Cuba, Venezuela y Chile. El hecho es que despu&eacute;s de la &eacute;poca de los gobiernos militares que requer&iacute;an fuerzas armadas con abundantes pertrechos, se pas&oacute; a una &eacute;poca en que se han minimizado las hip&oacute;tesis de conflicto entre nuestros pa&iacute;ses.&nbsp;</p><p>Algunos pa&iacute;ses, entre ellos los EEUU, consideran &nbsp;que los ej&eacute;rcitos de la regi&oacute;n deben ser reformulados para atender las llamadas nuevas amenazas, que incluyen al terrorismo, el narcotr&aacute;fico y otras formas de criminalidad organizada, en algunos casos con poder de fuego superior al de las fuerzas policiales convencionales. Otros pa&iacute;ses, en cambio, a partir de penosas experiencias vividas durante gobiernos militares, postulan una distinci&oacute;n tajante entre los conceptos de defensa y seguridad, de manera que las fuerzas armadas no se vean involucradas en cuestiones policiales.</p><p>En cambio, existe amplio consenso respecto de lo valiosa que ha sido la creciente participaci&oacute;n de las fuerzas armadas de los pa&iacute;ses de la regi&oacute;n en las operaciones de paz de las Naciones Unidas.</p><p>Muchas otras cuestiones podr&iacute;an ser tratadas: las relaciones Iglesia-Estado, las migraciones, los puestos de trabajo que no pueden cubrirse por la brecha educativa, la cuesti&oacute;n de los partidos pol&iacute;ticos, la oopini&oacute;n p&uacute;blica, el indigenismo emergente, integraci&oacute;n a la pol&iacute;tica de la que &nbsp;estuvieron marginados durante siglos, pero la exposici&oacute;n ser&iacute;a excesivamente larga.</p><p>Hasta aqu&iacute; la situaci&oacute;n a la que hemos llegado sobre la base de pa&iacute;ses actuando individualmente. Salta a la vista la heterogeneidad de los pa&iacute;ses de nuestra regi&oacute;n. Veamos ahora qu&eacute; intentos se hacen para encarar los desaf&iacute;os del bienestar, el desarrollo y la seguridad de una manera integrada entre nuestros pa&iacute;ses.&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p><strong>5. Integraci&oacute;n</strong></p><p>&ldquo;Am&eacute;rica Latina es un continente que ha demostrado m&aacute;s destreza en agotar sus recursos naturales que en aprovechar sus recursos humanos&rdquo; (Thomas Friedman: NYT 21, jun, 06)</p><p>Nuestros procesos de integraci&oacute;n han avanzado en lo comercial, pero suelen tener dificultades en la integraci&oacute;n de pol&iacute;ticas macroecon&oacute;micas: fiscal, monetaria e industrial, no menos que en el campo pol&iacute;tico.</p><p>Si miramos el panorama de los distintos procesos de integraci&oacute;n que se han ensayado en nuestra regi&oacute;n y los que est&aacute;n actualmente funcionando, con no pocas dificultades, podr&iacute;amos concluir que nuestra Am&eacute;rica Latina parece no tener bien en claro lo que quiere.</p><p>A grandes rasgos se est&aacute;n dando dos procesos simult&aacute;neamente y con orientaciones contradictorias: Por una parte, pa&iacute;ses de la Comunidad Andina de Naciones (CAN) como Colombia, Chile, Ecuador y Per&uacute;, han optado por los tratados de libre comercio (TLC) con los Estados Unidos. Es como si se buscara llegar al ALCA por medio de la sumatoria de acuerdos bilaterales. Para quienes quisieran ver un bloque regional m&aacute;s vigoroso, los TLC representan una se&ntilde;al de fragmentaci&oacute;n o balcanizaci&oacute;n. Por la otra, el MERCOSUR ampliado, que puede ser un polo de atracci&oacute;n alternativo. No se sabe todav&iacute;a si se llegar&aacute; a una coexistencia, o a alguna f&oacute;rmula de convergencia&nbsp;</p><p>Venezuela anunci&oacute; su retiro del acuerdo CAN, pero Chile- que se hab&iacute;a retirado de la Comunidad Andina de Naciones en 1976- se reincorpor&oacute; a ella, aunque con car&aacute;cter de miembro asociado, al igual que su actual participaci&oacute;n en el MERCOSUR. Bolivia, por su parte, ha pronunciado sus reservas frente a los TLC con los EEUU y ha sido invitada a integrarse m&aacute;s plenamente al MERCOSUR, donde hasta ahora tiene car&aacute;cter de miembro asociado.&nbsp;</p><p>En cuanto a Venezuela, justo es preguntarse: &iquest;podr&iacute;a entenderse la actual fase venezolana sin el fracaso pol&iacute;tico y social de la dirigencia que precedi&oacute; a su actual conducci&oacute;n y &nbsp;sin el precio alcanzado por el petr&oacute;leo en el mercado mundial? Mucho se ha dicho respecto del costo pol&iacute;tico que representa la incorporaci&oacute;n formal de Venezuela al MERCOSUR. Las reservas no s&oacute;lo se recogen en Washington, sino tambi&eacute;n dentro de los pa&iacute;ses del MERCOSUR, como ocurre con la actitud asumida por dirigentes como el expresidente Fernando Enrique Cardoso.&nbsp;</p><p>Son grandes las divergencias que se notan entre la pol&iacute;tica exterior de &nbsp;la Argentina y el Brasil, por una parte, y la desplegada por el l&iacute;der venezolano. Las diferencias se refieren tanto a la pol&iacute;tica regional como a la multilateral. En este sentido cabe tener presente aquello que dijo Julio Godio al referirse al eje Bolivia, Cuba, Venezuela: una iniciativa &nbsp;&ldquo;pol&iacute;ticamente audaz pero con capacidades estrat&eacute;gicas limitadas.&rdquo; Los manifiestos apoyos del gobierno venezolano a candidatos en el Per&uacute; y en M&eacute;xico, bien pueden haber dado lugar a efectos contrarios a los buscados.</p><p>Los pa&iacute;ses miembros del MERCOSUR son los primeros en interesarse porque los nuevos socios respeten los convenios preexistentes. Estos incluyen, entre otras condiciones, el respeto de los valores de la democracia. As&iacute;, el ingreso de Venezuela, como miembro pleno del MERCOSUR, representa &nbsp;un reforzamiento de la capacidad negociadora del bloque, al incrementar su capital financiero y energ&eacute;tico, su poblaci&oacute;n y el mayor mercado que ahora ofrece. El MERCOSUR ampliado puede indicar el camino efectivo para la realizaci&oacute;n de la Comunidad sudamericana.</p><p>A&uacute;n as&iacute;, si miramos el conjunto: nos cuesta mucho traducir nuestros ideales en cursos de acci&oacute;n, nuestras formulaciones te&oacute;ricas en pol&iacute;ticas pragm&aacute;ticas; y si lo logramos, exige mucho esfuerzo mantenerlas en el tiempo. Esto es algo que guarda relaci&oacute;n con nuestra conciencia de regi&oacute;n y el correspondiente sentido de identidad.</p><p>Existe una cierta conciencia de &ldquo;latinoamericanidad&rdquo;. Es cierto que &ldquo;s&iacute; existe un tipo de sociedad latinoamericana, que une a sus componentes y les confiere una uniformidad fundamental&rdquo; (por la lengua, la religi&oacute;n, las leyes, la econom&iacute;a y la pol&iacute;tica). (Darrin Mc Mahon citando a V&iacute;ctor Alba) Pero ello no alcanza a configurar una identidad.</p><p>Por ejemplo,&rdquo;No hay identidad &ldquo;sudamericana&rdquo; que pueda reemplazar la noci&oacute;n hist&oacute;rica de Am&eacute;rica Latina, concepto pol&iacute;tico y cultural fundado en la tradici&oacute;n ib&eacute;rica, sobre una comunidad de lengua y de temperamento&rdquo;. (Sanguinetti Julio. Le Monde, 19,jun, 06) Am&eacute;rica Latina est&aacute; fragmentada en Am&eacute;rica Central y M&eacute;xico, que es distinta de Am&eacute;rica del Sur y del Caribe.</p><p>Aunque los europeos y los norteamericanos nos vean como latinoamericanos, nosotros nos sentimos colombianos, uruguayos, salvadore&ntilde;os&hellip; &ldquo;el Latinoamericano no existe subjetivamente. Muy pocos se ven a s&iacute; mismos como latinoamericanos&rdquo; Si existe Am&eacute;rica Latina en t&eacute;rminos culturales, todav&iacute;a no existe Am&eacute;rica Latina en t&eacute;rminos operativos, en t&eacute;rminos pol&iacute;ticos.&nbsp;</p><p>A excepci&oacute;n de algunos hechos positivos, como la ejemplar cooperaci&oacute;n regional para ayudar a Hait&iacute; en su proceso de elecciones y posterior consolidaci&oacute;n del gobierno, en el panorama internacional contempor&aacute;neo, Am&eacute;rica Latina no es un hecho pol&iacute;tico. &nbsp;</p><p>Ser&aacute; el caso de preguntarse &ldquo;etsi America Latina non daretur? Sin llegar a ese extremo, debemos plantearnos positivamente qu&eacute; es, o m&aacute;s bien qu&eacute; queremos que sea Am&eacute;rica Latina.</p><p>Una Am&eacute;rica Latina como hecho pol&iacute;tico supondr&iacute;a: no s&oacute;lo una conciencia, sino un prop&oacute;sito, medios, liderazgo y consenso sobre qu&eacute; queremos ser y qu&eacute; estamos dispuestos a hacer para alcanzarlo. Esto no est&aacute; presente en la realidad de hoy. Cada vez que hablamos de hacer de nuestro continente, un continente de la esperanza, tal vez nos imaginamos que la sumatoria de las esperanzas nacionales terminar&aacute; por hacer el continente. Pero no es as&iacute;.&nbsp;</p><p>En el siglo que comienza, hacer pol&iacute;tica tiene una dimensi&oacute;n no solamente municipal y nacional, sino tambi&eacute;n continental y global. Es preciso entonces trabajar en una pol&iacute;tica continental de los intereses que son comunes y en el bien que es com&uacute;n a todos los pueblos de la regi&oacute;n.</p><p>No alcanza con tener una cultura, una lengua y una religi&oacute;n com&uacute;n para tener una identidad com&uacute;n. Mientras no exista una visi&oacute;n, un consenso sobre lo que hay que hacer, recursos puestos en juego, un compromiso decidido y liderazgos eficaces, Am&eacute;rica Latina no ser&aacute; un sujeto pol&iacute;tico ni un hecho pol&iacute;tico. Mientras no lo sea, resultar&aacute; m&aacute;s f&aacute;cil tratar desde fuera de la regi&oacute;n con cada uno individualmente, desde posiciones de mayor fuerza relativa.</p><p>El verdadero inter&eacute;s de todos los pa&iacute;ses del hemisferio, incluyendo los pa&iacute;ses del Norte, est&aacute; en el desarrollo, el bienestar y la seguridad de todos.&nbsp;</p><p>El citado Manuel Antonio Garret&oacute;n afirma que m&aacute;s all&aacute; de las problem&aacute;ticas propias de cada pa&iacute;s y de los modelos que adopten para resolverla, &ldquo;la cuesti&oacute;n pol&iacute;tica central de la regi&oacute;n es la de la voluntad de constituir un bloque con visi&oacute;n de largo plazo. Ello significa que m&aacute;s all&aacute; de las ret&oacute;ricas o de las discusiones en torno a los liderazgos en la regi&oacute;n hay que poner los temas econ&oacute;micos concretos y acuciantes, como la energ&iacute;a o el desarrollo cient&iacute;fico-tecnol&oacute;gico, en la &oacute;ptica pol&iacute;tica de la constituci&oacute;n de un bloque regional&rdquo;.</p><p>&iquest;Y qu&eacute; tiene que ver la Iglesia con todo esto?</p><p>&ldquo;La experiencia de estos &uacute;ltimos veinte a&ntilde;os demuestra que...las fuerzas no gubernamentales a veces son m&aacute;s poderosas que ciertas estructuras de los Estados-naci&oacute;n, por su capacidad para articular intereses diversos de un modo inteligente y para desarticular mecanismos de desconfianza tradicionales que suelen ser resultado directo del desconocimiento y de la falta de contactos reales entre pueblos diversos&rdquo; (An&iacute;bal Jozami. Archivos del Presente. A&ntilde;o 10.N&deg; 40)</p><p>Esto se aplica con claridad al caso de la Iglesia. En efecto, desde 1955 el CELAM, esto es la Iglesia Cat&oacute;lica, es la tal vez &uacute;nica expresi&oacute;n concreta de la identidad latinoamericana que existe operativamente y en continuidad. Las dem&aacute;s experiencias integradoras son m&aacute;s modernas y tambi&eacute;n m&aacute;s ef&iacute;meras, a excepci&oacute;n de la OEA, que precede al CELAM, donde la Santa Sede tiene un observador permanente. Pero la OEA no es latinoamericana sino panamericana.</p><p>Los distintos procesos de integraci&oacute;n muestran a las claras que existe una vocaci&oacute;n integradora, aunque tal vez todav&iacute;a no haya encontrado su cauce m&aacute;s eficaz y conveniente. La necesidad de asumir la interdependencia es tanto m&aacute;s acuciante cuanto que se percibe el resurgimiento de los sentimientos nacionalistas.</p><p>Se esgrimen variadas razones para promover la integraci&oacute;n: desde una forma de resistir la hegemon&iacute;a de los EEUU, hasta un camino adecuado para responder a los desaf&iacute;os de la globalizaci&oacute;n. Hay quienes ven que los gobiernos de izquierda reflejan una aspiraci&oacute;n por proyectos de naci&oacute;n e identidad latinoamericana.</p><p>Lo que parece fuera de discusi&oacute;n es que se va consolidando la noci&oacute;n de que &ldquo;un proyecto de naci&oacute;n depende necesariamente de la solidaridad con los dem&aacute;s pueblos sudamericanos&rdquo; (CNBB An&aacute;lisis de coyuntura)</p><p>&nbsp;Es as&iacute; que surgi&oacute;, ya desde el siglo XIX, una aspiraci&oacute;n a la integraci&oacute;n latinoamericana, fundada en las bases culturales comunes, que se ha canalizado a trav&eacute;s de distintos proyectos desde la segunda mitad del siglo XX.&nbsp;</p><p>Cada uno de ellos ha logrado avances parciales en distintos campos. Sin embargo, nuestros pa&iacute;ses no han sabido plasmar a&uacute;n sus aspiraciones en un gran proyecto integrador que en forma eficaz responda a las necesidades de desarrollo integral de nuestros pueblos.</p><p>Tal vez haya llegado la hora de comenzar a pensar sobre nuevas bases No deber&iacute;a extra&ntilde;arnos que haya sido desde la Iglesia de donde naci&oacute; la idea m&aacute;s avanzada en lo que hace a Am&eacute;rica y eso es algo que le debemos a Juan Pablo II.</p><p>El t&iacute;tulo de esta presentaci&oacute;n que se me ha encomendado realizar tiene por sujeto al &nbsp;Continente. Ello coloca la cuesti&oacute;n, desde el comienzo mismo, en la perspectiva que Juan Pablo II &nbsp;consider&oacute; necesaria, cuando al preparar el Jubileo del 2000, quiso que el S&iacute;nodo regional fuera de toda Am&eacute;rica.&nbsp;</p><p>La exhortaci&oacute;n apost&oacute;lica post-sinodal Ecclesia in America nos sirve como una orientaci&oacute;n nacida de una intuici&oacute;n del Papa, que &eacute;l no alcanz&oacute; a desarrollar en toda su amplitud, cosa que ahora nos corresponde a nosotros hacer, teniendo a Am&eacute;rica como marco de referencia insoslayable.</p><p>Como dec&iacute;amos al comienzo, hoy en d&iacute;a no es concebible en el mundo entero un Estado que pueda prescindir del contexto internacional, tanto en las posibilidades que este ofrece, como en los condicionantes que surgen de la existente interdependencia.&nbsp;</p><p>Esa interdependencia, hoy acrecentada en el marco de una globalizaci&oacute;n de las relaciones humanas, es reflejo de la naturaleza social del hombre, cuya plenitud puede ser alcanzada en la fidelidad al mandato del amor a Dios y a los hombres.</p><p>El mundo que nace de la posguerra fr&iacute;a tiene en nuestro hemisferio la principal potencia mundial. Am&eacute;rica del Norte, ocupada en prioridades extra-continentales, no ha sabido articular una pol&iacute;tica en su propio continente, &nbsp;m&aacute;s all&aacute; de los intereses econ&oacute;micos, sean estos comerciales o financieros, y de las cuestiones vinculadas a la producci&oacute;n y contrabando de drogas al gran mercado consumidor del Norte.</p><p>Los europeos, por su experiencia, suelen ser mas proclives a comprender que los norteamericanos. La solidaridad, al igual que la paz, son indivisibles: no se puede combatir juntos al terrorismo y al mismo tiempo pretender no ser solidarios con &nbsp;el Acuerdo de Kyoto. (Rubens Ricupero) Y sin embargo, no hay pa&iacute;s de la Am&eacute;rica Latina que no tenga asignada una alt&iacute;sima prioridad a sus relaciones con Washington.</p><p>Es claro que en la visi&oacute;n de Juan Pablo II de lo que se trataba entonces era de la evangelizaci&oacute;n y no de una visi&oacute;n geopol&iacute;tica. Pero hay hechos que no pueden ser ignorados, como la tendencia creciente de emigrantes latinoamericanos a los Estados Unidos, que representa un aspecto notorio de la base demogr&aacute;fica sobre la que la Iglesia deber&aacute; ejercer su ministerio.</p><p>Los Estados Unidos han tenido dificultades para buscar y encontrar el camino para asociarse a la regi&oacute;n en t&eacute;rminos de respeto y equidad. El &uacute;ltimo intento, del ALCA, se limita a la esfera comercial, lo que es de suyo insuficiente para provocar un verdadero envi&oacute;n para el desarrollo. Adem&aacute;s, hay una contradicci&oacute;n entre la declarada libertad de comercio y la vigente pol&iacute;tica de subsidios.</p><p>La relaci&oacute;n de nuestros pa&iacute;ses con los Estados Unidos y de ellos con nosotros, es algo &nbsp;insoslayable y es mejor que lo asumamos unos y otros. Am&eacute;rica Latina puede ejercer un papel hist&oacute;rico ayudando a los EEUU a adoptar una pol&iacute;tica de responsabilizaci&oacute;n de las Naciones Unidas (ver Robert Wright, a senior fellow at the New America Foundation)</p><p>Actualmente la pol&iacute;tica exterior de los Estados Unidos es m&aacute;s una sumatoria de pol&iacute;ticas bilaterales, no por falta de visi&oacute;n sino porque no existen las bases reales para una pol&iacute;tica hemisf&eacute;rica. En los hechos los EEUU no se plantean la elaboraci&oacute;n de una pol&iacute;tica hemisf&eacute;rica. Para algunos, ya no es v&aacute;lida la idea de &ldquo;Western Hemisphere&rdquo;, como regi&oacute;n distinta del resto del mundo, con valores, percepciones y pol&iacute;ticas compartidas. (Abraham Lowenthal )</p><p>La articulaci&oacute;n de la pol&iacute;tica exterior de los pa&iacute;ses latinoamericanos es muy fragmentada. Ello no debe escandalizarnos. Tambi&eacute;n la Uni&oacute;n Europea ha encontrado dificultades en adoptar pol&iacute;ticas exteriores en com&uacute;n en temas como el de las migraciones, el ingreso de Turqu&iacute;a y la moneda com&uacute;n.</p><p>Seg&uacute;n algunos analistas (Rosendo Fraga) a lo que asistimos es a un reflujo nacionalista, tal vez como reacci&oacute;n a la ola globalizadora que no se supo gestar y administrar y por tanto favoreci&oacute; a unos pocos, sembrando desconfianza y temor en la mayor&iacute;a que no pudo aprovecharse de ella.</p><p>Entonces, desde hace mucho tiempo, en nuestra regi&oacute;n campea cada tanto el &ldquo;yankee go home&rdquo;, el antinorteamericanismo.</p><p>&nbsp;</p><p><strong>6. Consenso de Washington</strong></p><p>En el marco de una fuerte corriente neoliberal, el Consenso de Washington de 1990 busc&oacute; dejar sentada una clara defensa del derecho de propiedad en un marco de previsibilidad pol&iacute;tica y se concret&oacute; en la adopci&oacute;n de reglas de juego tales como la disciplina presupuestaria y el control del gasto p&uacute;blico, la reforma fiscal, la liberalizaci&oacute;n de los mercados financieros y comerciales, las privatizaciones y desregulaciones. La adopci&oacute;n concreta &nbsp;de esas medidas se dio en contextos hist&oacute;ricos y pol&iacute;ticos distintos en cada pa&iacute;s.&nbsp;</p><p>La falta de una adecuada capacitaci&oacute;n laboral que permitiera asumir las nuevas realidades; la escasa capacidad de contralor de los Estados y la corrupci&oacute;n sirvieron en m&aacute;s de un caso como contexto al Consenso de Washington, mientras que el aumento de la distancia entre los muy enriquecidos y los muy empobrecidos, se verific&oacute; como secuencia desde su adopci&oacute;n.</p><p>Si la demanda de desarrollo, bienestar y seguridad se conf&iacute;a ahora a gobiernos de izquierda, es que a lo largo de los a&ntilde;os 90 esas demandas no lograron ser adecuadamente satisfechas por los gobiernos que segu&iacute;an una orientaci&oacute;n neoliberal y se adecuaban al Consenso de Washington.</p><p>Pero &ldquo;Am&eacute;rica latina deber&iacute;a evitar caer en la creencia de que ha entrado en un nuevo paradigma contrario al del Consenso de Washington, y que por ello entrar&aacute; de manera m&aacute;gica en una nueva &eacute;poca dorada&rdquo;, (el ex presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, Enrique Iglesias).</p><p>Debemos entonces entablar un di&aacute;logo sobre nuevas bases, &nbsp;para forjar un proyecto americano com&uacute;n. Al decir nuevas bases, debemos pensar en algo distinto al panamericanismo.&nbsp;</p><p>Si el consenso de Washington se demostr&oacute; insuficiente y en algunos casos hasta contraproducente, es preciso apuntar hacia un consenso con Washington. Soy conciente que esto no ser&aacute; f&aacute;cil. Est&aacute;n muy arraigados en el Norte los h&aacute;bitos del unilateralismo, as&iacute; como trazas culturales por las que se ve al Sur desde arriba.&nbsp;</p><p>Pero tambi&eacute;n por nuestra parte nos resultar&aacute; dif&iacute;cil mirar con ojos distintos aquello a lo que nos hemos acostumbrado por d&eacute;cadas. As&iacute; como los norteamericanos tienen una visi&oacute;n caricaturesca de Am&eacute;rica Latina, tambi&eacute;n nosotros tenemos una imagen simplista sobre ellos.</p><p>Pero hay hechos nuevos que nos obligan a pensar juntos, como la creciente presencia de los hispanos en los EEUU y en Canad&aacute;, y sobre todo la conciencia de que los problemas que debemos enfrentar no podremos solucionarlos sino trabajando juntos.</p><p>&nbsp;</p><p><strong>7. La Iglesia en Am&eacute;rica Latina</strong></p><p>En una reciente entrevista, El padre Peter-Hans Kolvenbach, prep&oacute;sito general de la Compa&ntilde;&iacute;a de Jes&uacute;s, al explicar las razones por las cuales se convocaba a una Congregaci&oacute;n General; dec&iacute;a que &ldquo;la Iglesia y la sociedad actual se enfrentan con problemas que requieren un examen atento y creativo. La globalizaci&oacute;n, la emigraci&oacute;n, los desplazamientos masivos, el relativismo, la secularizaci&oacute;n y tantos otros son desaf&iacute;os que en un grado u otro afectan a todos los pa&iacute;ses e imponen cambios importantes en nuestra planificaci&oacute;n apost&oacute;lica&rdquo;. (Roma, viernes, 28 julio 2006, ZENIT).</p><p>Dentro de nuestra Iglesia, venimos de un per&iacute;odo marcado por el f&eacute;rtil y largo pontificado de nuestro grande y querido papa Juan Pablo II, que nos visit&oacute; en repetidas oportunidades&nbsp;</p><p>As&iacute; como a grandes rasgos la ca&iacute;da del comunismo en Europa se produjo sin violencia- algo que en buena medida lo debemos a Juan Pablo &nbsp;II, tambi&eacute;n la transici&oacute;n democr&aacute;tica en la regi&oacute;n se ha dado sin violencia y en eso tambi&eacute;n la Iglesia tuvo un papel destacado.</p><p>La Iglesia conserva entonces su bien ganado prestigio en los estudios de opini&oacute;n. No en vano es considerada como &ldquo;uno de los m&aacute;s firmes defensores de los derechos humanos en Am&eacute;rica Latina&rdquo; (Braun p.6).</p><p>La Iglesia, implantada con ra&iacute;ces firmes en el continente americano, contribuye mediante las ense&ntilde;anzas de su doctrina social, a la formaci&oacute;n de los laicos que tienen como responsabilidad construir una sociedad en justicia solidaridad y paz. Pero la Iglesia no tiene hoy el mismo poder en la regi&oacute;n, entendido como capacidad de influencia, que pudo haber tenido en el pasado. Existe un hiato entre la fe profesada y la pr&aacute;ctica religiosa ortodoxa.</p><p>No deja de ser curioso que simult&aacute;neamente en el mundo se haya dado, despu&eacute;s del comunismo, la &ldquo;revancha de Dios&rdquo;, como dec&iacute;a Giles Kepel, en coincidencia con la llamada &ldquo;onda larga del retorno a lo sagrado&rdquo;, seg&uacute;n Loris Zanata (Limes p.154). Pero al mismo tiempo, se agrava el cuestionamiento de las pautas de la naturaleza: vida, sexos, matrimonio y familia... manifestaciones ya no de una secularizaci&oacute;n, que pudiera ser asimilada a una &ldquo;sana laicidad&rdquo;, sino m&aacute;s bien de duro secularismo, en algunos casos con se&ntilde;ales de verdadera hostilidad para con la Iglesia.</p><p>Por otra parte, la Iglesia ha visto en la promoci&oacute;n de la mujer y en el fen&oacute;meno de los refugiados, sendos signos de los tiempos. Pero c&oacute;mo debemos considerar al surgimiento del indigenismo entre los &nbsp;pueblos originarios? No podr&iacute;amos ver tambi&eacute;n a la creciente presencia hisp&aacute;nica en los Estados Unidos como otro signo de los tiempos?</p><p>Son estos los hechos producidos, los datos &nbsp;en que se fundan quienes aluden a un cambio &nbsp;epocal.</p><p>Estamos en el mes de agosto, a menos de diez meses de la Conferencia de Aparecida. &nbsp;No parece haberse suscitado una gran expectativa en los medios de comunicaci&oacute;n donde se refleja la opini&oacute;n p&uacute;blica.</p><p>Hemos tenido una serie de lemas: evangelizaci&oacute;n de la cultura, prioridad juventud, opci&oacute;n preferencial por los pobres...hoy, hacia d&oacute;nde apuntamos? Es la respuesta que querr&iacute;amos generar en esta &nbsp;V Conferencia de los obispos latinoamericanos</p><p>Este evento eclesial representa una oportunidad que mostrar a la Iglesia como asociada a la suerte de la regi&oacute;n, ofreciendo sus servicios religiosos, su doctrina, su esp&iacute;ritu de comuni&oacute;n y su vasta experiencia en promoci&oacute;n humana, educaci&oacute;n, formaci&oacute;n, acompa&ntilde;amiento a los enfermos, acci&oacute;n caritativa, etc.&nbsp;</p><p>Siempre podemos ofrecer la necesaria cuota de confianza en el hombre, lo que fue uno de los grandes legados que nos dej&oacute; Juan Pablo II. Nuestro desaf&iacute;o es traer coherencia a las principales notas que caracterizan a nuestra Am&eacute;rica: un continente rico, un continente predominantemente democr&aacute;tico, un continente de inequidad, un continente todav&iacute;a relativamente desintegrado, pero en todo caso, un continente de esperanza. Y en nuestra Iglesia este es un desaf&iacute;o que nos compete muy particularmente a los laicos.</p><p>Afortunadamente se ha alejado progresivamente de nuestra Iglesia la pr&aacute;ctica de indicar a los laicos c&oacute;mo deb&iacute;an votar.</p><p>Hace pocos d&iacute;as, Rocco Buttiglione, en Buenos Aires, recomendaba a los argentinos lo mismo que Ortega y Gasset hace d&eacute;cadas: meterse en las cosa concretas. Es este un consejo bueno para el laicado americano: trabajar con la informaci&oacute;n actualizada y completa, estudiar los dossier a fondo, hacer an&aacute;lisis exhaustivos, no descansar en el argumento de la mayor autoridad moral o en el prestigio de la Iglesia sino en el razonamiento riguroso y la argumentaci&oacute;n s&oacute;lida.</p><p>Tenemos que formarnos seg&uacute;n las caracter&iacute;sticas propias de cada una de nuestras sociedades y meternos en la agenda real de la pol&iacute;tica, proponiendo nuestros temas propios con buenos fundamentos; tenemos que conocer los proyectos de ley, los presupuestos, los antecedentes y encontrar las mejores respuestas.</p><p>Si nuestro punto focal fuese el del poder, o el de la acumulaci&oacute;n de riquezas, o el de cualquier ideolog&iacute;a, la direcci&oacute;n de nuestro an&aacute;lisis ser&iacute;a distinta. Pero para los christifideles laici la perspectiva tiene su centro en la persona humana.&nbsp;</p><p>Precisamente, el Santo Padre ha elegido como tema de la pr&oacute;xima jornada mundial de la paz la "Persona humana: coraz&oacute;n de la paz", y ese es el eje sobre el que debemos orientar nuestra visi&oacute;n.</p><p>&nbsp;</p><p><strong>8. Conclusi&oacute;n</strong></p><p>Para concluir, concretamente lo que propongo en el esp&iacute;ritu de Ecclesia in America es:</p><p>Que los movimientos y asociaciones laicales y dem&aacute;s organizaciones eclesiales con presencia continental, promuevan encuentros de sus miembros americanos para promover un conocimiento rec&iacute;proco y debatir sobre cuestiones concretas de inter&eacute;s hemisf&eacute;rico.</p><p>Que las universidades cat&oacute;licas del hemisferio promuevan acciones tendientes a intensificar una mayor vinculaci&oacute;n entre ellas en materias como el de intercambio de profesores y estudiantes, investigaciones sobre cuestiones de inter&eacute;s continental y el establecimiento de una red de observaci&oacute;n sobre los signos de los tiempos en Am&eacute;rica. En este sentido, la Universidad Cat&oacute;lica Argentina ofrece su sede para un encuentro hemisf&eacute;rico de universidades cat&oacute;licas en el 2008.</p><p>Que el CELAM proponga en la pr&oacute;xima reuni&oacute;n interamericana de obispos la convocatoria de una primera reuni&oacute;n con laicos representativos de las distintas regiones de Am&eacute;rica, que tendr&aacute; a su cargo la elaboraci&oacute;n de propuestas con vistas a la convocatoria y preparaci&oacute;n de un primer Congreso de Laicos de Am&eacute;rica, con el apoyo del Pontificio Consejo para los Laicos.&nbsp;</p><p>Que sea potenciado el instituto de la reuni&oacute;n de los obispos de Am&eacute;rica, (que celebrada en febrero &uacute;ltimo en Toronto, trat&oacute; sobre &ldquo;Los laicos: agentes de transformaci&oacute;n en la sociedad&rdquo;)</p><p>Que la V Conferencia del Episcopado en Aparecida considere la posibilidad de hacer suyas estas y otras recomendaciones que tengan por objeto potenciar la evangelizaci&oacute;n de Am&eacute;rica mediante una mayor comuni&oacute;n entre los cat&oacute;licos americanos. Cada uno, desde su identidad irrenunciable, podr&aacute; aportar la riqueza propia para configurar una visi&oacute;n integrada.</p><p>Nuestra regi&oacute;n &nbsp;presenta oportunidades, amenazas y desaf&iacute;os, que no siempre logramos identificar con claridad. Ante ellos, es el caso de recordar y practicar el &ldquo;No teman&rdquo; evang&eacute;lico.</p><p>Al mismo tiempo, nos corresponde poner en juego todos los talentos que nos han sido dados. Hoy en d&iacute;a entre estos talentos est&aacute; el de ser miembros de una Iglesia con vocaci&oacute;n americana.</p><div></div><p>&nbsp;</p>]]></description><pubDate>Sun, 18 May 2008 03:14:00 +0000</pubDate></item><item><title>La Verdad con Amor</title><link>https://bibliopsmd.blogia.com/2008/051803-la-verdad-con-amor.php</link><guid isPermaLink="true">https://bibliopsmd.blogia.com/2008/051803-la-verdad-con-amor.php</guid><description><![CDATA[<p><p>CARTA PASTORAL "LA VERDAD CON AMOR: &nbsp;UNA RESPUESTA PASTORAL A LA HOMOSEXUALIDAD"</p><p>Por el obispo Thomas V. Daily, de la Di&oacute;cesis de Brooklyn,</p><p>Estado de Nueva York, EE.UU.&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>Queridos hermanos y hermanas en el Se&ntilde;or:&nbsp;</p><p>Es evidente que el cuidado pastoral de nuestros hermanos y hermanas homosexuales cada d&iacute;a se hace una cuesti&oacute;n m&aacute;s urgente en nuestra sociedad. Casi todos los d&iacute;as, a trav&eacute;s de la televisi&oacute;n y otros medios de informaci&oacute;n p&uacute;blica, vemos que existen varios grupos de homosexuales que est&aacute;n buscando que su estilo de vida homosexual sea reconocido y aceptado. Se han presentado varios tipos de propuestas de leyes y decretos que buscan proteger la actividad sexual y el estilo de vida homosexual como alternativas aceptables al matrimonio. Se le est&aacute; planteando a nuestros centros educacionales, inclusive aquellos a los cuales les ha sido encomendada la formaci&oacute;n de nuestros hijos peque&ntilde;os, que implementen en sus planes de estudios, la aceptaci&oacute;n del homosexualismo como una variante normal de la condici&oacute;n humana. Nuestra sociedad, la cual est&aacute; siendo agobiada por una mal orientada comprensi&oacute;n de la sexualidad en general, debe prestar o&iacute;dos a la sabidur&iacute;a de la Iglesia en esta materia, ya que sus ense&ntilde;anzas abarcan no s&oacute;lo la revelaci&oacute;n divina, sino que reafirman el valor y la dignidad de lo que es humano y conforme a la naturaleza.&nbsp;</p><p>La solicitud pastoral de la Iglesia se dirige a todas las personas como seres humanos individuales. No importa en qu&eacute; situaciones pueda encontrarse el individuo o c&oacute;mo responda al ser movido por la gracia, siempre es digno del cuidado y el amor de la Iglesia, la cual primero que todo hace que se conozca la verdad de Cristo. Esta es la verdad que realmente libera a la persona humana y la verdad que ilumina la dignidad de todo individuo. Nuestro Se&ntilde;or mismo lo enfatiz&oacute;: "Ustedes conocer&aacute;n la verdad y la verdad os har&aacute; libres"1. No podr&iacute;a realmente haber una atenci&oacute;n pastoral a la persona homosexual, a menos que haya una clara y verdadera presentaci&oacute;n de la ense&ntilde;anza de la Iglesia, lo cual &eacute;sta hace en el amor. La esencia de la solicitud pastoral hacia la persona homosexual se refleja en las palabras de nuestro Santo Padre, Juan Pablo II, quien en 1979, les dijo a los obispos estadounidenses: "En la claridad de esta verdad, ustedes constituyeron un ejemplo de la verdadera caridad de Cristo, al no traicionar a aquellas personas que, por su homosexualidad, se enfrentan a problemas morales dif&iacute;ciles, como hubiera sucedido, si en nombre de la comprensi&oacute;n y la compasi&oacute;n, o por cualquier otra raz&oacute;n, ustedes hubieran dado una falsa esperanza a cualquiera de nuestros hermanos o hermanas. Por el contrario, por medio de su testimonio de la verdad de la humanidad en el plan de Dios, ustedes manifestaron su amor fraternal de una manera efectiva, poniendo en alto la verdadera dignidad humana, para con aquellos quienes tambi&eacute;n buscan en la Iglesia de Cristo una gu&iacute;a que procede de la luz de la palabra de Dios 2.&nbsp;</p><p>Mi intenci&oacute;n, al emitir esta pastoral, es ofrecer ayuda a la persona homosexual, y a todas las personas, obedeciendo las palabras del Santo Padre y dando "testimonio de la verdad de la humanidad en el plan de Dios". &Uacute;nicamente sobre este s&oacute;lido fundamento, podemos ofrecer otros tipos de cuidado y asistencia a nuestros hermanos y hermanas que, aunque lo reconozcan o no, est&aacute;n experimentando dolor y confusi&oacute;n debido a su orientaci&oacute;n homosexual. Este testimonio tambi&eacute;n debe ser visto como una expresi&oacute;n de cuidado para otros, que de la misma forma experimentan la confusi&oacute;n que prevalece en nuestra sociedad, debido al &eacute;nfasis exagerado que se da a la sexualidad en general.&nbsp;</p><p>La ense&ntilde;anza de la Iglesia sobre el maravilloso regalo de la sexualidad est&aacute; basada en los principios de la ley natural que es com&uacute;n a todos los hombres y mujeres, y que no son posesi&oacute;n exclusiva de la Iglesia Cat&oacute;lica. El Segundo Concilio Vaticano no vacil&oacute; al aceptar el concepto de la ley natural como fue expuesto por Sto. Tom&aacute;s de Aquino.&nbsp;</p><p>Este concepto incluye el hecho de que Dios cre&oacute; al universo con un plan prudente y amoroso para con Su creaci&oacute;n. El plan de Dios es la ley eterna en cuanto a que &eacute;sta es la ley que Dios ha determinado y deseado efectuar y crear. La ley natural es parte de la ley eterna, por la cual los seres humanos de la creaci&oacute;n tienen inteligencia y libertad y pueden cooperar libremente en la realizaci&oacute;n del plan de Dios 3. La ley natural "es tambi&eacute;n una expresi&oacute;n de la voluntad de Dios"4, aunque no depende de ninguna revelaci&oacute;n divina. La revelaci&oacute;n incluye las verdades de la ley natural y solamente cuando uno reflexiona acerca de la ense&ntilde;anza de la Iglesia sobre la sexualidad como "una ense&ntilde;anza fundada en la ley natural, iluminada y enriquecida por la revelaci&oacute;n divina"5, puede uno percibir su gran belleza.&nbsp;</p><p>El libro del G&eacute;nesis nos ense&ntilde;a que Dios cre&oacute; a la persona humana a Su propia imagen y semejanza y los cre&oacute; hombre y mujer. "Por lo tanto, el hombre y la mujer son nada menos que la obra de Dios mismo; y en la complementariedad de ambos sexos, son llamados a reflejar la unidad interior del Creador"6. Esta antiqu&iacute;sima revelaci&oacute;n, manifiesta el misterio de que a la persona humana, habiendo sido creada a imagen y semejanza de Dios, le ha sido dada la facultad, por medio de su sexualidad, de cooperar con Dios en la creaci&oacute;n siendo f&eacute;rtil y poblando la tierra. Parte del plan de Dios es que la sexualidad sea un regalo que capacite a la persona humana de modo que &eacute;sta pueda ser dadora de vida. El objetivo final del fruto de la sexualidad es la creaci&oacute;n de la vida humana, a trav&eacute;s de los actos propios del hombre y de la mujer dentro del matrimonio. Estas leyes de la naturaleza, ordenadas por Dios, dictan la existencia una complementariedad f&iacute;sica y psicol&oacute;gica entre el hombre y la mujer, que est&aacute; ordenada hacia la exclusividad dentro del matrimonio, donde el hombre y la mujer se dan apoyo mutuamente, y hallan la culminaci&oacute;n de su gloria en la procreaci&oacute;n.&nbsp;</p><p>"Por medio de la creaci&oacute;n del hombre y la mujer en su propia imagen y semejanza, Dios corona y lleva a la perfecci&oacute;n la obra de Sus manos: El los llama a compartir de una manera especial en Su amor y en Su poder como creador y Padre, por medio de su cooperaci&oacute;n libre y responsable en la transmisi&oacute;n del don de la vida"7.&nbsp;</p><p>Uno de los defensores m&aacute;s en&eacute;rgicos de la santidad de la sexualidad humana ha sido S.S. Juan Pablo II, quien, en una serie de audiencias semanales presentadas durante seis a&ntilde;os (1979-1984), habl&oacute; sobre la realidad b&aacute;sica de la masculinidad y la femineidad como manifestaciones de la sexualidad humana y con el modelo de unidad que es presentado en el libro de G&eacute;nesis. Su explicaci&oacute;n sobre la ense&ntilde;anza de la Iglesia est&aacute; basada en la unidad e irrepetibilidad de todo ser humano, que a su vez depende de la ley natural. La ense&ntilde;anza del Santo Padre es esencial para llegar a comprender verdaderamente la naturaleza de la sexualidad, la cual busca integrar el orden propio de la existencia y el respeto por la persona.&nbsp;</p><p>La revelaci&oacute;n ha arrojado luz sobre la ley natural, en cuanto al significado de la sexualidad y la complementariedad natural entre el hombre y la mujer, la cual se realiza en el matrimonio. Sin embargo, la revelaci&oacute;n tambi&eacute;n nos muestra que el desorden, tanto moral como f&iacute;sico, entr&oacute; en el mundo por medio del pecado original. Aunque ha sido redimida por Cristo, la persona humana no es ya de la condici&oacute;n humana original. La unidad original del hombre y de la mujer, y su habilidad original de ser un don perfecto el uno para el otro, cooperando con la obra de la creaci&oacute;n, ha sido manchada por el pecado. El desorden causado por el pecado original afecta el don de la sexualidad de muchas maneras, especialmente introduciendo la lujuria en el mundo.&nbsp;</p><p>El uso desordenado de las facultades sexuales fuera de su prop&oacute;sito ordenado por Dios, y la inclinaci&oacute;n de actuar de manera contraria a la naturaleza, son el resultado del pecado original.&nbsp;</p><p>Al igual que todo desorden sexual, la condici&oacute;n homosexual es el resultado del pecado original. La Congregaci&oacute;n para la Doctrina de la Fe dej&oacute; claro que: "aunque la inclinaci&oacute;n homosexual de la persona no es pecado, es m&aacute;s o menos una fuerte tendencia dirigida hacia algo que es un mal intr&iacute;nsecamente perverso y por lo tanto, dicha inclinaci&oacute;n, por s&iacute; misma deber&aacute; ser vista como un desorden objetivo"8. La orientaci&oacute;n homosexual viola la armon&iacute;a natural de la persona en relaci&oacute;n al prop&oacute;sito apropiado de su sexualidad e inclina a la persona hacia "actos que son contrarios a la ley natural"9.&nbsp;</p><p>Ni las ciencias que estudian el comportamiento de las personas, ni las ciencias m&eacute;dicas, han podido determinar qu&eacute; factores gen&eacute;ticos, hormonales o psicosociales durante la infancia, pueden llevar a una persona a ser homosexual10. No es mi intenci&oacute;n adentrarme en esta &aacute;rea tan delicada aqu&iacute;, sino hacer &eacute;nfasis en que esta condici&oacute;n es en definitiva, el resultado del pecado original, no es la norma y no se debe actuar as&iacute; dentro del orden moral.&nbsp;</p><p>Como dije anteriormente, la enorme presi&oacute;n que se est&aacute; ejerciendo sobre los distintos sectores de la sociedad para que acepten la condici&oacute;n homosexual como si &eacute;sta no fuera un desorden, y permita que contin&uacute;e la actividad homosexual como una alternativa aceptable al matrimonio, se est&aacute; introduciendo en la Iglesia y presenta la ense&ntilde;anza de la Iglesia como si fuese err&oacute;nea, incomprensiva y arbitraria. Mientras que la Iglesia est&aacute; siempre expuesta a esta cr&iacute;tica infundada, es la Iglesia la que trata de proteger la verdadera dignidad de la persona homosexual, as&iacute; como el bien de toda la sociedad en general. A trav&eacute;s de la presentaci&oacute;n de su ense&ntilde;anza, fundada en la ley natural e iluminada por la revelaci&oacute;n, la Iglesia ejerce un verdadero cuidado pastoral para con la persona homosexual, proclamando la verdad con amor.&nbsp;</p><p>Una vez m&aacute;s insisto en que el Santo Padre anim&oacute; a los obispos estadounidenses a dar un verdadero cuidado pastoral a los hombres y mujeres homosexuales. Durante su visita pastoral en 1987, &eacute;l los exhort&oacute; diciendo: "Deseo animarlos a ustedes tambi&eacute;n en el cuidado pastoral que deben dar a las personas homosexuales. Este incluye dar una explicaci&oacute;n clara de la ense&ntilde;anza de la Iglesia, la cual por su naturaleza es de por s&iacute; poco popular. Sin embargo, su propia experiencia pastoral confirma el hecho de que la verdad, por muy dif&iacute;cil que sea de aceptar, nos trae la gracia y a menudo lleva a la conversi&oacute;n interior"11.&nbsp;</p><p>Deseo sinceramente ofrecer este cuidado pastoral a todas las personas homosexuales de nuestra di&oacute;cesis, siempre con la convicci&oacute;n de que solamente la verdad les traer&aacute; la verdadera libertad. Hago un llamado a todos los fieles a que escuchen la verdad y que, profes&aacute;ndola con amor, act&uacute;en con una actitud semejante a la de Cristo hacia nuestros hermanos y hermanas homosexuales.&nbsp;</p><p>No me canso de insistir en que, aunque se trata de un desorden objetivo, la orientaci&oacute;n homosexual no es moralmente mala por s&iacute; misma. Son los actos y los deseos homosexuales deliberados, los que son seriamente malos e inmorales. La persona homosexual, que trata de llevar una vida casta, no difiere de cualquier otra persona humana y por lo tanto merece el mismo respeto, amor cristiano y dignidad. En una sociedad que generalmente tiene una actitud desordenada en lo que respecta al significado natural de la sexualidad, los hombres y mujeres homosexuales, deben evitar identificar su persona, y por supuesto su sexualidad, con su orientaci&oacute;n homosexual.&nbsp;</p><p>"La persona humana, hecha a imagen y semejanza de Dios, dif&iacute;cilmente se puede calificar haciendo alusi&oacute;n solamente a su orientaci&oacute;n sexual. Toda persona sobre la faz de la tierra tiene dificultades y problemas personales, pero tambi&eacute;n se enfrenta al reto de crecer, al realizar su potencial, sus talentos y sus dones. Actualmente la Iglesia nos proporciona un contexto muy necesario para el cuidado de la persona humana cuando... contin&uacute;a insistiendo en que toda persona tiene una identidad fundamental, la de ser criatura de Dios, y por su gracia, Su hija y heredera de la vida eterna.12&nbsp;</p><p>Es deplorable que la persona homosexual sea objeto de abusos verbales o f&iacute;sicos, o cuando es privada de sus derechos humanos b&aacute;sicos. El prejuicio y la discriminaci&oacute;n contra la persona homosexual constituyen no s&oacute;lo una falta de caridad, sino que adem&aacute;s son una injusticia. Sin embargo, a modo de buscar la forma de defender los derechos de todas las personas, no se pueden decretar leyes que traten de legitimar la actividad homosexual o ni tan siquiera dar la impresi&oacute;n de que esto se est&aacute; haciendo. Dicha legislaci&oacute;n es de por s&iacute; inmoral y es una injusticia en lo que concierne a los derechos naturales de todo hombre y mujer. De la misma forma, cualquier plan educacional que trata de inculcar en nuestros ni&ntilde;os la creencia de que el estilo de vida homosexual es aceptable, debe ser considerado una afrenta inmoral a los derechos naturales de nuestros ni&ntilde;os y a su dignidad.&nbsp;</p><p>Las acciones y actitudes de una sociedad que busca justificar y promover la actividad homosexual resultan ser en el fondo una forma de injusticia y le hacen da&ntilde;o al homosexual y a toda persona humana. Aunque debemos de ser honestos, justos y compasivos hacia la persona homosexual, no debemos nunca ceder a lo que parece justo y compasivo pero que en realidad no es m&aacute;s que un enga&ntilde;o que se opone a la verdad.&nbsp;</p><p>Exhorto a los hombres y mujeres homosexuales a que acudan a la Iglesia, a la oraci&oacute;n y a la fuente de la gracia, que fortalecer&aacute;n su compromiso de vivir una vida casta. El apoyo de la comunidad cristiana y los sacramentos son las fuentes primarias del cuidado pastoral para la persona homosexual. Nunca debemos subestimar el poder de estos medios sobrenaturales en la vida de la persona homosexual o de ninguna persona. Asimismo, debemos siempre recordar que la persona homosexual que est&aacute; tratando de llevar una vida casta, forma parte esencial del Cuerpo de Cristo. Por medio de esta aceptaci&oacute;n heroica de su propio sufrimiento, est&aacute;n dando testimonio de castidad, y de una forma adecuada a su situaci&oacute;n "supliendo lo que falta a los sufrimientos de Cristo por su cuerpo, la Iglesia"13.&nbsp;</p><p>Yo me siento particularmente alentado por el trabajo que est&aacute; llevando a cabo el grupo Courage ("Coraje") en nuestra di&oacute;cesis. Este grupo, que se re&uacute;ne para brindar apoyo a los homosexuales que est&aacute;n tratando de llevar una vida casta y de vivir de acuerdo con la ley natural, han tra&iacute;do un gran beneficio espiritual a sus miembros. Yo insto a todos los fieles a que brinden su apoyo al grupo Courage, y se lo recomiendo muy especialmente a los hombres y mujeres que tengan inclinaciones homosexuales.&nbsp;</p><p>Finalmente, quiero mencionar el concepto cristiano de la abnegaci&oacute;n. El cuidado pastoral para la persona homosexual no estar&iacute;a completo sin recurrir constantemente al sacrificio y a lo que el Santo Padre llama, "auto-dominio". Este auto-dominio es lo que controla el desorden causado por el pecado original. Respondiendo a este auto-dominio, la persona humana experimenta verdadera dignidad y participa en la libertad del regalo que es su sexualidad.&nbsp;</p><p>Lo mismo que la cruz es el centro de la expresi&oacute;n del amor redentor de Dios para nosotros en Jes&uacute;s, as&iacute; la conformidad del auto-dominio, por parte del hombre y de la mujer homosexual, al sacrificio del Se&ntilde;or, constituir&aacute; para ellos una fuente de entrega que les librar&aacute; de llevar un estilo de vida que constantemente amenaza con destruirlos14.&nbsp;</p><p>Mi prop&oacute;sito al escribir esta carta pastoral ha sido "profesar la verdad con amor"15, porque esta es la verdad que trae verdadera libertad y que ofrece a la persona homosexual una verdadera solicitud pastoral. Jesucristo es siempre nuestro supremo modelo y gu&iacute;a. En El, est&aacute; revelada perfectamente la ley natural. En Cristo aprendemos lo que significa la ley natural, y c&oacute;mo debe vivir cualquier cristiano, heterosexual u homosexual. En esta disposici&oacute;n, quiero concluir esta carta, citando las palabras del Cardenal Humberto Medeiros, a quien he tenido el privilegio de servir en la Arquidi&oacute;cesis de Boston. Tambi&eacute;n &eacute;l, al escribir acerca del cuidado pastoral de la persona homosexual, afirm&oacute; en estas hermosas palabras: "Si seguimos el modelo de Cristo Jes&uacute;s al actuar, nos veremos movidos a compartir Su compasi&oacute;n y comprensi&oacute;n, al mismo tiempo que nos mantendremos firmes en nuestra obediencia a las ense&ntilde;anzas de la Iglesia a pesar de las presiones que quieren llevarnos a lo contrario... al hacer esto, estamos aceptando al hombre o a la mujer homosexual como un miembro de la Iglesia y de la sociedad. Cuando hacemos esto, estamos llamando a esta persona a seguir la misma vida de castidad que todos tratamos de vivir. Estamos llamando y ayudando a la persona a la misma virtud de la castidad a la cual estamos animando a las personas casadas o solteras de nuestro reba&ntilde;o. Estamos d&aacute;ndole el lugar que les pertenece en la Iglesia. Nos negamos a relegarlos a ellos a una categor&iacute;a "separada pero igual", que en definitiva, les niega su dignidad humana b&aacute;sica cristiana16.&nbsp;</p><p>Que Mar&iacute;a siempre virgen y patrona de nuestra di&oacute;cesis, nos lleve a la verdad de su Divino Hijo, para que podamos profesar Su verdad con amor por el bien de todos los hombres y mujeres hechos a imagen de Dios.&nbsp;</p><p>En fidelidad a Cristo, M.R. Thomas V. Daily, D.D., Obispo de Brooklyn, Fiesta de la Solemnidad de Mar&iacute;a.&nbsp;</p><p>Fuentes:&nbsp;</p><p>1.<span> </span>Juan 8:32; 2. S.S.&nbsp;</p><p>2.<span> </span>Juan Pablo II, "Meeting with the Bishops of the United States of America" ("Encuentro con los Obispos de los Estados Unidos de America"), 5 de octubre de 1979, n&uacute;mero 6.&nbsp;</p><p>3.<span> </span>Sto. Tom&aacute;s de Aquino, Summa Theologiae, I-II, 91.2, in corp.&nbsp;</p><p>4. <span> </span>S.S. Pablo VI, Carta Enc&iacute;clica, "Humanae vitae", 25 de julio de 1968, n&uacute;mero 4.&nbsp;</p><p>5.<span> </span>Ib&iacute;d.&nbsp;</p><p>6.<span> </span>Congregaci&oacute;n para la Doctrina de la Fe, Carta a los obispos sobre la atenci&oacute;n pastoral a las personas homosexuales, 1ro de octubre de 1986, n&uacute;mero 6.&nbsp;</p><p>7.<span> </span>S.S. Juan Pablo II, Carta Apost&oacute;lica "Familiaris consortio", 15 de diciembre de 1981, n&uacute;mero 28.&nbsp;</p><p>8.<span> </span>Carta a los obispos, n&uacute;mero 3.&nbsp;</p><p>9.<span> </span>Catecismo de la Iglesia Cat&oacute;lica, n&uacute;mero 2357.&nbsp;</p><p>10.<span> </span>Conferencia Cat&oacute;lica de los Estados Unidos, Sexualidad humana, 12 de diciembre de 1990, p.55.&nbsp;</p><p>11.<span> </span>S.S. Juan Pablo II, Encuentro con los obispos de EE.UU., 16 de septiembre de 1987, n&uacute;mero 18.&nbsp;</p><p>12. Carta a los obispos, n&uacute;mero 16.&nbsp;</p><p>13.<span> </span>Colosenses 1:24</p><p>14.<span> </span>Carta a los obispos, n&uacute;mero 12.&nbsp;</p><p>15.<span> </span>Efesios 4:15.&nbsp;</p><p>16.<span> </span>Cardenal Humberto Medeiros, Pastoral Care for the Homosexual ("El cuidado pastoral a los homosexuales"), junio de 1979.&nbsp;</p></p>]]></description><pubDate>Sun, 18 May 2008 03:08:00 +0000</pubDate></item><item><title>La nueva "Cuesti&#xF3;n Social" a la luz de la D.S.I.</title><link>https://bibliopsmd.blogia.com/2008/051802-la-nueva-cuestion-social-a-la-luz-de-la-d-s-i-.php</link><guid isPermaLink="true">https://bibliopsmd.blogia.com/2008/051802-la-nueva-cuestion-social-a-la-luz-de-la-d-s-i-.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: center; "><strong>Por Juan Carlos Scannone S.I.</strong></p><p style="text-align: left; ">&nbsp;</p><p>A los 110 a&ntilde;os de Rerum Novarum (1891), enc&iacute;clica centrada en la "cuesti&oacute;n obrera" -sobre todo en el nivel nacional-, hoy se habla de una nueva cuesti&oacute;n social . Pues tanto Ecclesia in America como otros numerosos documentos sociales de la Iglesia se enfrentan con un nuevo fen&oacute;meno: la globalizaci&oacute;n . Sin embargo debemos recordar que, ya con Juan XXIII, "despu&eacute;s de la segunda guerra mundial...la 'cuesti&oacute;n social' restringida inicialmente a la clase obrera, sufri&oacute; un proceso de universalizaci&oacute;n que implic&oacute;... a la misma sociedad internacional, en la que afloraba cada vez m&aacute;s el drama del Tercer Mundo" .</p><p>&nbsp;<span> </span>En el presente aporte se&ntilde;alar&eacute; ciertos rasgos que caracterizan a dicha "nueva cuesti&oacute;n social", tratando de contraponerlos con la problem&aacute;tica anterior. As&iacute; mismo sugerir&eacute; algunos cambios que se perfilan despu&eacute;s de los atentados terroristas de Nueva York y Washington, aunque todav&iacute;a las nuevas tendencias no est&aacute;n claras.</p><p>1) <span> </span>Ya el marco global no es m&aacute;s el conflicto ideol&oacute;gico entre capitalismo liberal y colectivismo marxista, sino el que se da entre la globalizaci&oacute;n enfocada seg&uacute;n la ideolog&iacute;a neoliberal y posibles formas alternativas de globalizaci&oacute;n . &Eacute;stas todav&iacute;a no llegan a conformar un nuevo paradigma, pero responden a la utop&iacute;a formulada por Juan Pablo II, de una "globalizaci&oacute;n de la solidaridad" , sin exclusiones.</p><p>Sin embargo no s&oacute;lo se ha dado la globalizaci&oacute;n de la econom&iacute;a, las finanzas, los estilos culturales, etc., sino tambi&eacute;n la de los problemas ecol&oacute;gicos y clim&aacute;ticos, el narcotr&aacute;fico, el terrorismo, etc. De ah&iacute; que los acontecimientos del 11 de setiembre pasado parecen se&ntilde;alar un hito hist&oacute;rico que, probablemente, ayude a poner en cuesti&oacute;n -para un mayor bien o un mal peor- una concepci&oacute;n puramente neoliberal y economicista de la globalizaci&oacute;n. Pues aparece cada vez m&aacute;s claro que los mercados solos no pueden regular toda la vida social (interna e internacional) globalizada: necesitan de la pol&iacute;tica y los Estados, que deber&iacute;an rescatar la b&uacute;squeda del bien com&uacute;n, ahora global.</p><p>2) <span> </span>Ya no rige solamente la contradicci&oacute;n cl&aacute;sica: explotaci&oacute;n-opresi&oacute;n/liberaci&oacute;n, sino que ella se agrava por otra que a veces resulta peor: exclusi&oacute;n/inclusi&oacute;n, uno de cuyos mayores s&iacute;ntomas es el desempleo estructural. Se trata, empero, no s&oacute;lo de exclusi&oacute;n social y econ&oacute;mica (con el agravante de que se da en una econom&iacute;a de mercado), sino tambi&eacute;n de participaci&oacute;n pol&iacute;tica (en reg&iacute;menes formalmente democr&aacute;ticos) y cultural (en una sociedad del conocimiento y la informaci&oacute;n). Aun m&aacute;s, se excluyen no s&oacute;lo clases sociales enteras, sino pa&iacute;ses y aun Continentes. De ah&iacute; que la opci&oacute;n preferencial por los pobres implique hoy tambi&eacute;n una opci&oacute;n por los excluidos.</p><p>Una consecuencia de los atentados del 11 de setiembre es que ante ellos se est&aacute;n dando dos reacciones: a) la de los que buscan una respuesta global principalmente militar, con el peligro de crear una espiral de violencia (Bush y algunos de sus consejeros); b) la de quienes tratan de limitar dicha respuesta y, al mismo tiempo, apuntan a ir eliminando el caldo de cultivo del terrorismo, a saber, la injusticia y la pobreza estructural en el nivel global, en especial, en el Tercer mundo (algunos l&iacute;deres, sobre todo europeos) . Ambos enfoques convergen en dar una nueva importancia a la pol&iacute;tica frente a problemas que superan las relaciones de mercado.</p><p>&nbsp;3)<span> </span>Hoy se a&ntilde;ade a la oposici&oacute;n tradicional capital-trabajo, la que se da entre finanzas y producci&oacute;n, es decir, entre econom&iacute;a virtual-econom&iacute;a real. Pues frecuentemente los intereses de los trabajadores coinciden con los del empresariado productivo.&nbsp;</p><p>Por lo tanto, inspir&aacute;ndonos en Laborem Exercens , pero aplicando sus principios a la nueva cuesti&oacute;n social, hay que afirmar no s&oacute;lo la prioridad del trabajo sobre el capital, sino tambi&eacute;n la de la producci&oacute;n sobre las finanzas, y que el &uacute;nico sentido y legitimaci&oacute;n de &eacute;stas radica en estar al servicio de la econom&iacute;a real y del trabajo.</p><p>Entre los factores que agravan esa nueva contradicci&oacute;n se encuentran la total desregulaci&oacute;n de las finanzas, el secreto bancario casi absoluto y los para&iacute;sos fiscales. Todos ellos pueden ser hoy m&aacute;s f&aacute;cilmente puestos en cuesti&oacute;n, despu&eacute;s de setiembre, al menos en cuanto se trata de controlar tambi&eacute;n -aunque no solamente- el financiamiento del terrorismo internacional.</p><p>4) <span> </span>Seguimos movi&eacute;ndonos todav&iacute;a en el economismo criticado por Juan Pablo II , que subordina la pol&iacute;tica a la econom&iacute;a y la pone al servicio de los intereses econ&oacute;micos, desprestigi&aacute;ndola.&nbsp;</p><p>Sin embargo, el acontecimiento del World Trade Center est&aacute; mostrando lo imprescindible de la pol&iacute;tica para afrontar problemas acuciantes de la globalizaci&oacute;n, a los que no pueden responder los mercados, como son los causados por el terrorismo globalizado. As&iacute; es como, por ejemplo, se vio la importancia de la pol&iacute;tica y diplomacia internacionales para lograr el apoyo contra el terrorismo, de pa&iacute;ses &aacute;rabes y/o mayoritariamente musulmanes, de Rusia, China, etc. As&iacute; mismo en Estados Unidos se postergaron planteos econ&oacute;micos para dar prioridad a otros, pol&iacute;ticos, de seguridad y/o militares, que implican muy elevados gastos por parte del Estado, etc. Es decir, que por razones diversas a las de la justicia econ&oacute;mica, sin embargo, se cuestiona de hecho la regulaci&oacute;n de la vida social por los mercados autorregulados.</p><p>Sin embargo, debe prevenirse una eventual militarizaci&oacute;n de los Estados, pues seg&uacute;n el pensamiento social cristiano no s&oacute;lo sigue vigente el Estado social de derecho, sino que habr&iacute;a que llevar sus beneficios al nivel global. De eso hablar&eacute; en el siguiente p&aacute;rrafo.</p><p>5) <span> </span>En los &uacute;ltimos lustros, en lugar de un Estado &aacute;rbitro entre capital y trabajo, seg&uacute;n el modelo anterior, nos enfrentamos a la crisis del Estado-naci&oacute;n moderno. Ella se da por arriba: ante lo macro-regional y lo global; y por abajo, ante lo micro-regional y lo local, de modo que llega a hablarse de glocalizaci&oacute;n, reconociendo a la localizaci&oacute;n como la otra cara de la globalizaci&oacute;n .&nbsp;</p><p>As&iacute; es como hoy se dan, por abajo, la incentivaci&oacute;n de la gesti&oacute;n y participaci&oacute;n locales. Y, por arriba, la conformaci&oacute;n de comunidades de naciones, como son la Uni&oacute;n Europea o las del Mercosur y de Am&eacute;rica del Sur (comunidad que no debe reducirse a una mera zona de libre comercio o a un mercado com&uacute;n, sino que deber&iacute;a ser tambi&eacute;n pol&iacute;tica y cultural). Entonces, se presenta a nuestros pa&iacute;ses sudamericanos la cuesti&oacute;n acuciante: &iquest;ALCA o Mercosur? o, acaso, &iquest;al ALCA por el Mercosur?&nbsp;</p><p>Sin embargo, la crisis del Estado-naci&oacute;n no involucra al Estado en cuanto tal, sino a su comprensi&oacute;n moderna, en especial, con respecto a la soberan&iacute;a. Por una parte, dicha crisis se acent&uacute;a a partir de la lucha contra un terrorismo que est&aacute; globalizado; pero -por otra parte- esa lucha implica una mayor participaci&oacute;n activa de los Estados.&nbsp;</p><p>Pues, a pesar de todo, quedan espacios suficientes para la b&uacute;squeda del bien com&uacute;n nacional y -desde all&iacute;- internacional, la de nuevos pactos sociales &nbsp;y la irrenunciable funci&oacute;n social del Estado. De ah&iacute; la necesidad de una redefinici&oacute;n de las funciones de &eacute;ste dentro del nuevo marco global, conforme a las ense&ntilde;anzas tradicionales de la Iglesia sobre el bien com&uacute;n.&nbsp;</p><p>Adem&aacute;s -como acabo de insinuarlo-, despu&eacute;s de los atentados terroristas, se vuelve a valorizar la funci&oacute;n de los Estados tanto para la prevenci&oacute;n y lucha contra ese tipo de hechos como para la seguridad p&uacute;blica local, nacional e internacional.</p><p>A&uacute;n m&aacute;s, seg&uacute;n la doctrina de la Iglesia , es deseable una globalizaci&oacute;n de la instancia pol&iacute;tica que trate -por medio de instituciones adecuadas- de orientar, "gobernar" y regular la globalizaci&oacute;n financiera y econ&oacute;mica de acuerdo al bien com&uacute;n internacional. As&iacute; como el pensamiento social cristiano inspir&oacute; en su momento la creaci&oacute;n -en varias naciones de Europa- de una "econom&iacute;a social de mercado", hoy deber&iacute;a tambi&eacute;n inspirar una ampliaci&oacute;n de la misma en un nivel mundial, para lo que se hacen imprescindibles las instituciones pol&iacute;ticas y jur&iacute;dicas "globales" arriba insinuadas.</p><p>&Eacute;stas se hacen a&uacute;n m&aacute;s necesarias y urgentes despu&eacute;s de los hechos de septiembre, a fin de que la justicia y la paz mundiales no se dejen al arbitrio de s&oacute;lo una naci&oacute;n y su gobierno -aunque ella sea la m&aacute;s poderosa de la tierra-, sino que sean de la competencia de una instancia superior a los Estados-naci&oacute;n, a saber, autoridades (con poder eficaz) y tribunales supranacionales.&nbsp;</p><p>De ah&iacute; que, al Estado nacional de derecho deba sumarse hoy una "instancia pol&iacute;tica global de derecho", sobre todo ante el peligro de que vuelva a crearse una "ideolog&iacute;a de la seguridad", no s&oacute;lo nacional sino internacional. Podr&iacute;a tratarse de una versi&oacute;n actualizada del "derecho de gentes", a cuya formaci&oacute;n contribuy&oacute; fuertemente en su momento el pensamiento social cristiano, por ejemplo, de la escuela espa&ntilde;ola.</p><p>6) <span> </span>Adem&aacute;s, la nueva cuesti&oacute;n social no s&oacute;lo contempla la relaci&oacute;n Estado-mercado en contraposici&oacute;n al liberalismo y al socialismo de Estado, sino que tiene especialmente en cuenta la nueva emergencia de la sociedad civil como distinta tanto del Estado como del mercado .&nbsp;</p><p>Entre los fen&oacute;menos que la caracterizan se enumeran: los nuevos movimientos sociales, el voluntariado, las ONGs, el Tercer sector, la formaci&oacute;n de redes -aun internacionales- de solidaridad, etc. De ah&iacute; que se est&eacute;n conformando hoy nuevos espacios p&uacute;blicos (no estatales), nuevos agentes sociales y un "nuevo modo de hacer pol&iacute;tica" (no partidista), en b&uacute;squeda de intereses no meramente sectoriales sino "universalizables".&nbsp;</p><p>La met&aacute;fora vigente ya no es la pir&aacute;mide (que subordina) sino la red, que coordina flexiblemente, respetando las autonom&iacute;as de cada organizaci&oacute;n, pero reuniendo sus fuerzas. As&iacute; se ponen en pr&aacute;ctica -muchas veces sin saberlo- dos principios fundamentales de la doctrina social de la Iglesia: los de subsidiaridad y solidaridad . Y se completa lo dicho por ella sobre la subjetividad del trabajo &nbsp;con la afirmaci&oacute;n de la subjetividad de la sociedad civil. Pues &eacute;sta no debe reducirse a gerenciar, sino que ha de participar en las decisiones que afectan al bien com&uacute;n.&nbsp;</p><p>Una tarea es la de encontrar modos institucionales de hacer pol&iacute;ticamente efectiva esa participaci&oacute;n, as&iacute; como tambi&eacute;n el control de la sociedad civil y la pol&iacute;tica sobre la econ&oacute;mica. Adem&aacute;s, la sociedad pol&iacute;tica, sin la civil, tiene el peligro de no representarla a &eacute;sta; pero &eacute;sta, sin la sociedad pol&iacute;tica, no puede obrar eficazmente el bien com&uacute;n.</p><p>En el Brasil uno de esos nuevos movimientos sociales es el de los "sin tierra". &Uacute;ltimamente en la Argentina se est&aacute;n dando movimientos "antiajuste" desde la sociedad civil, partiendo tanto de los sectores m&aacute;s vulnerables ante los ajustes -como son los empleados p&uacute;blicos, los jubilados, vastos espectros de la clase media, etc.- como -entre los m&aacute;s pobres y los desempleados- el de los "piqueteros" que protestan sobre todo cortando rutas, los cuales se est&aacute;n coordinando entre s&iacute; y buscando aliados. De ese modo, por un lado, se "politiza" la problematizaci&oacute;n del modelo econ&oacute;mico vigente y, por otro lado, movimientos que nacieron circunstanciales y locales, se nacionalizan y aun regionalizan.&nbsp;</p><p>El pensamiento social cristiano puede ayudar a iluminar, discernir y orientar la acci&oacute;n de esos movimientos de protesta y resistencia social y cultural, as&iacute; como -en general- del movimiento internacional "antiglobalizaci&oacute;n" (o, mejor, de "globalizaci&oacute;n alternativa") por ejemplo, el Foro de Porto Alegre. Pues se trata de nuevos agentes sociales relacionados con la nueva cuesti&oacute;n social, en diferencia y relaci&oacute;n con movimientos anteriores, como el sindical, de los cuales la Iglesia se preocup&oacute; siempre desde el principio.&nbsp;</p><p>Algo similar puede decirse de los distintos grupos de estudio y reflexi&oacute;n que actualmente est&aacute;n en b&uacute;squeda de respuestas alternativas a la neoliberal, y que pueden ser eficazmente iluminados desde la doctrina social.</p><p>As&iacute; como -seg&uacute;n se dijo- se necesita institucionalizar una instancia pol&iacute;tica global, tambi&eacute;n es necesario buscar caminos de institucionalizaci&oacute;n del control que la sociedad civil internacional y su opini&oacute;n p&uacute;blica deben tener tanto sobre la econom&iacute;a como sobre la mencionada instancia pol&iacute;tica globales, en interacci&oacute;n entre las tres dimensiones, aun en el nivel mundial. Hoy ello es todav&iacute;a m&aacute;s urgente, por el peligro de que, bajo el manto de la lucha antiterrorista, se restrinjan o conculquen los derechos humanos (civiles, pol&iacute;ticos, sociales, culturales, de informaci&oacute;n, etc.), sea en los pa&iacute;ses que la llevan adelante, sea en aquellos a los que se acusa de proteger las actividades subversivas.</p><p>7) <span> </span>Ya desde la Constituci&oacute;n Pastoral Gaudium et Spes , del Concilio Vaticano II, la doctrina social se preocup&oacute; por la cultura y las culturas del hombre. Pero hoy la globalizaci&oacute;n implica el peligro de homogeneizaci&oacute;n cultural, no en &uacute;ltimo lugar, debido a los medios de comunicaci&oacute;n social .</p><p>De ah&iacute; que Juan Pablo II reafirme, junto al principio del "valor inalienable de la persona humana", y como inseparable de &eacute;ste, un "segundo principio": el del "valor de las culturas humanas, que ning&uacute;n poder externo tiene el derecho de menospreciar y menos a&uacute;n de destruir". Pues "la globalizaci&oacute;n -a&ntilde;ade el Papa- no debe ser un nuevo tipo de colonialismo. Debe respetar la diversidad de las culturas que, en el &aacute;mbito de la armon&iacute;a universal de los pueblos, son las claves de interpretaci&oacute;n de la vida. En particular, no tiene que despojar a los pobres de lo que es m&aacute;s valioso para ellos, incluidas sus creencias y pr&aacute;cticas religiosas" . A&uacute;n m&aacute;s, a dicha homogeneizaci&oacute;n la Iglesia opone "una cultura globalizada de la solidaridad" .</p><p>Por otro lado, debemos recordar lo dicho m&aacute;s arriba, que muchos de los nuevos movimientos sociales y su "nuevo modo de hacer pol&iacute;tica" implican no s&oacute;lo una resistencia social, sino tambi&eacute;n una resistencia y cambio culturales.</p><p>La dimensi&oacute;n cultural y -dentro de &eacute;sta- la religiosa se hicieron todav&iacute;a m&aacute;s imprescindibles despu&eacute;s de los atentados de setiembre, a fin de que el di&aacute;logo intercultural e interreligioso prevenga un eventual "choque de civilizaciones" (Huntington), Vg. con el Islam, y ayude a fomentar la b&uacute;squeda conjunta del bien com&uacute;n internacional. Dichos di&aacute;logos -en el nivel de una sociedad civil que influya en la sociedad pol&iacute;tica- se hacen tambi&eacute;n necesarios para la creaci&oacute;n, el fomento y la preservaci&oacute;n de la democracia, ante el riesgo actual -ya mencionado- de cercenar los derechos humanos por razones de seguridad.</p><p>Por &uacute;ltimo, seg&uacute;n lo cit&eacute; m&aacute;s arriba, Ecclesia in America (N&ordm; 20) se refiere al tremendo influjo de los medios masivos de comunicaci&oacute;n social en lo cultural y la transmisi&oacute;n de una escala de valores; y lo mismo podr&iacute;a decirse de su capacidad de crear opini&oacute;n p&uacute;blica e imponer una agenda p&uacute;blica de problem&aacute;ticas. Pues bien, no debemos olvidar que frecuentemente son instrumento de los poderes e intereses econ&oacute;micos e ideol&oacute;gicos, cuyos enfoques e intenciones no pocas veces se contraponen a la ense&ntilde;anza social y moral de la Iglesia. Por ello se hace cada vez m&aacute;s urgente tanto su adecuada evangelizaci&oacute;n como la educaci&oacute;n de los fieles en una actitud de discernimiento cr&iacute;tico ante ellos.</p><p>8) <span> </span>La &uacute;ltima caracter&iacute;stica que deseo indicar ya fue enunciada por Pablo VI en la carta Octogesima Adveniens , y sigue a&uacute;n vigente. No se trata s&oacute;lo de conocer y, luego, de aplicar los principios, criterios y directivas de la ense&ntilde;anza social de la Iglesia, sino sobre todo de discernir a su luz las distintas situaciones hist&oacute;ricas, para ir reelabor&aacute;ndolos y elaborando otros nuevos, en un proceso caracterizado por la "continuidad" y la "renovaci&oacute;n" . De ese modo ser&aacute; posible decidir opciones concretas, tanto en di&aacute;logo con todos los hombres de buena voluntad de una determinada sociedad, como en di&aacute;logo interdisciplinar con las ciencias sociales . Pues estas ciencias y -en general- las ciencias humanas, se hacen imprescindibles para que el enfoque teol&oacute;gico, antropol&oacute;gico y &eacute;tico de la Iglesia no quede en el aire, sino que se medie a trav&eacute;s de un an&aacute;lisis y diagn&oacute;stico acertados de la realidad social. Pues son necesarios para orientar la acci&oacute;n concreta y acompa&ntilde;ar alternativas viables, as&iacute; como para prevenir los riesgos que puede correr la pastoral social de la Iglesia, v.g. solamente sirviendo como "muro de contenci&oacute;n", funcional al sistema.&nbsp;</p><p>A&uacute;n m&aacute;s, en el &aacute;mbito propiamente teol&oacute;gico-moral no se ha reflexionado ni predicado todav&iacute;a suficientemente sobre pecados sociales como son, por ejemplo, la evasi&oacute;n de impuestos o la concentraci&oacute;n excesiva de una riqueza insolidaria, etc.&nbsp;</p><p>Por otro lado, la doctrina de la Iglesia sobre los derechos humanos, la democracia, la paz y la justicia internacionales cobran hoy una renovada actualidad tanto ante los hechos terroristas como ante las reacciones de miedo y violencia que provocan. Claro est&aacute; que dicha ense&ntilde;anza ha de ser actualizada en el nuevo contexto global, y teniendo en cuenta los nuevos acontecimientos que, por un lado, ponen en mayor peligro la paz y la justicia y, por otro, suscitan nuevos cuestionamientos (por ejemplo, al neoliberalismo) y nuevos caminos alternativos para ir logr&aacute;ndolas en el nivel mundial.&nbsp;</p><p>Por ello es necesaria una especie de teolog&iacute;a de la situaci&oacute;n y acci&oacute;n hist&oacute;ricas, que a la luz del Evangelio, y con la ayuda de la filosof&iacute;a y las ciencias, discierna dichas situaci&oacute;n y acci&oacute;n, teniendo en cuenta la tradici&oacute;n viviente de la ense&ntilde;anza social de la Iglesia.</p><p>Tales son, seg&uacute;n mi parecer, ocho de los caracteres que definen descriptivamente la as&iacute; llamada "nueva cuesti&oacute;n social".</p><p>&nbsp;</p>]]></description><pubDate>Sun, 18 May 2008 03:03:00 +0000</pubDate></item><item><title>Eclesiolog&#xED;a de Comuni&#xF3;n y Nueva Evangelizaci&#xF3;n</title><link>https://bibliopsmd.blogia.com/2008/051801-eclesiologia-de-comunion-y-nueva-evangelizacion.php</link><guid isPermaLink="true">https://bibliopsmd.blogia.com/2008/051801-eclesiologia-de-comunion-y-nueva-evangelizacion.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: center; "><strong>Javier del Rio</strong></p><p style="text-align: center; ">Doctor en Teolog&iacute;a por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Licenciado en Derecho Can&oacute;nico por la Pontificia Universidad Santo Tom&aacute;s de Aquino de Roma. Vicario General del Obispo del Callao. Rector del Seminario Coraz&oacute;n de Cristo. Vice-Presidente del Instituto Superior de Estudios Teol&oacute;gicos &ldquo;Redemptoris Mater&rdquo;.</p><p style="text-align: center; ">&nbsp;</p><p style="text-align: left;">&nbsp;</p><p>1.<span> </span>LA TRINIDAD: FUENTE Y META DE LA COMUNI&Oacute;N</p><p>La Constituci&oacute;n dogm&aacute;tica Lumen gentium, del Concilio Vaticano II, presenta a la Iglesia como misterio de comuni&oacute;n; es decir, &laquo;como un sacramento, o sea signo e instrumento de la uni&oacute;n &iacute;ntima con Dios y de la unidad de todo el g&eacute;nero humano&raquo; .&nbsp;</p><p>El misterio de comuni&oacute;n de la Iglesia tiene su fuente en Dios mismo, que se revela como una comuni&oacute;n interpersonal de amor y llama a la salvaci&oacute;n a todos los hombres. El plan de salvaci&oacute;n de la humanidad tiene su origen en el seno de la Trinidad y llega a su cumplimiento gracias a la perfecta comuni&oacute;n entre las tres Personas divinas, que hizo posible que el Padre enviase al Hijo y que &eacute;ste, uni&eacute;ndose a nosotros a trav&eacute;s de la encarnaci&oacute;n y reconcili&aacute;ndonos con el Padre mediante el misterio pascual, nos env&iacute;e el Esp&iacute;ritu Santo.</p><p>Los cristianos, unidos a Dios por el Bautismo, reciben de &Eacute;l la vida divina y participan del amor trinitario, a trav&eacute;s de Jesucristo en el Esp&iacute;ritu Santo. Esta participaci&oacute;n crea la koinon&iacute;a en la Iglesia y la empuja a extenderla a toda la humanidad.&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>En palabras de Juan Pablo II:</p><p>La comuni&oacute;n de los cristianos con Jes&uacute;s tiene como modelo, fuente y meta la misma comuni&oacute;n del Hijo con el Padre en el don del Esp&iacute;ritu Santo: los cristianos se unen al Padre al unirse al Hijo en el v&iacute;nculo amoroso del Esp&iacute;ritu [...] La comuni&oacute;n de los cristianos entre s&iacute;, nace de su comuni&oacute;n con Cristo [...] esta comuni&oacute;n fraterna es el reflejo maravilloso y la misteriosa participaci&oacute;n en la vida &iacute;ntima de amor del Padre, del Hijo y del Esp&iacute;ritu Santo" .</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>La comuni&oacute;n, pues, se da en dos dimensiones: la dimensi&oacute;n vertical, comuni&oacute;n con Dios, de la cual brota aquella horizontal que es la comuni&oacute;n con los hombres. En su doble dimensi&oacute;n, el agente de esta comuni&oacute;n es el Esp&iacute;ritu Santo y se manifiesta concretamente en la vida de la Iglesia, que es como una prolongaci&oacute;n visible y eficaz, esto es, como un sacramento, de la vida trinitaria. Desde Pentecost&eacute;s en adelante, la Iglesia est&aacute; en Cristo y Cristo en la Iglesia, por virtud del Esp&iacute;ritu.&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>El concepto de inhabitaci&oacute;n rec&iacute;proca de Jes&uacute;s y sus disc&iacute;pulos est&aacute; &iacute;ntimamente ligado a la pericoresis trinitaria y en ella encuentra su fundamento. Para explicarla, el Papa Juan Pablo II recurre a la alegor&iacute;a de la vid y los sarmientos usada por san Juan en el cap&iacute;tulo 15 de su Evangelio . San Pablo usa la imagen de la Esposa de Cristo, a la que alude cuando, comentando Gn 2,24 dice: &laquo;Por eso dejar&aacute; el hombre a su padre y a su madre y se unir&aacute; a su mujer, y los dos se har&aacute;n una sola carne. Gran misterio es &eacute;ste, y yo lo digo respecto a Cristo y la Iglesia&raquo; (Ef 5, 31-32).</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Cristo mismo, unido indisolublemente a su Iglesia, la introduce en el seno de la vida trinitaria . Y en esta misma relaci&oacute;n con la Trinidad se origina y se mantiene la comuni&oacute;n entre los miembros de la Iglesia. Principio de unidad entre el Padre y el Hijo, as&iacute; como de la unidad entre la humanidad y la divinidad de Jes&uacute;s, el Esp&iacute;ritu Santo es, al mismo tiempo, el v&iacute;nculo de unidad en el amor entre Dios y los cristianos, de estos entre s&iacute; &nbsp;y con toda la humanidad.</p><p>&nbsp;</p><p>Esta comuni&oacute;n entre Dios y el hombre, realizada en la persona de Jesucristo es, a su vez, comunicable en el misterio de la Pascua, es decir, en la muerte y resurrecci&oacute;n del Se&ntilde;or. La Eucarist&iacute;a es nuestra participaci&oacute;n en el misterio pascual y constituye a la Iglesia como Cuerpo de Cristo .</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Constituida en el sacramento del Cuerpo de Cristo, la Iglesia tambi&eacute;n est&aacute; llamada a ser un s&oacute;lo &laquo;cuerpo&raquo;, en correspondencia a la unicidad de Jesucristo. Sin embargo, aunque real, la comuni&oacute;n eclesial no es perfecta, pues coexiste con las debilidades propias de sus miembros. La Iglesia, como lo dice la Lumen gentium 8, abraza en su seno a pecadores y, siendo santa, necesita al mismo tiempo de continua purificaci&oacute;n y conversi&oacute;n . Por ello, la comunidad cristiana camina bajo la esperanza de alcanzar la comuni&oacute;n perfecta al final de los tiempos:</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>La Trinidad, fuente e imagen ejemplar de la Iglesia, es finalmente su meta; nacida del Padre, por el Hijo, en el Esp&iacute;ritu Santo, la comuni&oacute;n eclesial tiene que volver al Padre en el Esp&iacute;ritu por el Hijo, hasta el d&iacute;a en que todo quede sometido al Hijo y &eacute;ste se lo entregue todo al Padre, para que "Dios sea todo en todos" (1 Cor 15,28) .</p><p>&nbsp;</p><p>2.<span> </span>IGUALDAD FUNDAMENTAL DE LOS CRISTIANOS</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>En concordancia con el Concilio Vaticano II, el magisterio postconciliar ha desarrollado una aut&eacute;ntica eclesiolog&iacute;a de comuni&oacute;n, en la que se considera a todos los fieles cristianos -cl&eacute;rigos, religiosos y laicos&ndash; en el contexto global de la Iglesia como sacramento universal de salvaci&oacute;n .</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>En la Exhortaci&oacute;n apost&oacute;lica postsinodal Christifideles laici, el Papa Juan Pablo II presenta la filiaci&oacute;n divina como el fundamento y el t&iacute;tulo de igualdad de todos los bautizados en Cristo y miembros del Pueblo de Dios . Los laicos no s&oacute;lo pertenecen a la Iglesia, sino que son Iglesia . En consecuencia, todos los fieles &ndash;de cualquier estado y condici&oacute;n&ndash; est&aacute;n llamados a la plenitud de la vida cristiana y a la perfecci&oacute;n de la caridad .&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Es verdad que la Iglesia siempre ha sido consciente de que las palabras del Se&ntilde;or: &laquo;Sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial&raquo; (Mt 5,48) est&aacute;n referidas a todos los cristianos. Sin embargo, en ciertos sectores de la Iglesia, la llamada universal a la santidad hab&iacute;a sido como olvidada a lo largo de los siglos, especialmente en lo referente a los fieles laicos. Por lo general, de los laicos s&oacute;lo se esperaba, o al menos no pocos de ellos as&iacute; lo viv&iacute;an, el m&iacute;nimo indispensable para alcanzar la salvaci&oacute;n.</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>La superaci&oacute;n de esta concepci&oacute;n reduccionista del cristianismo y la llamada universal a la santidad actualizada por los padres del Concilio Vaticano II, ha sido permanentemente recordada por nuestro Papa:</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>En efecto, el Esp&iacute;ritu nos revela y comunica la vocaci&oacute;n fundamental que el Padre dirige a todos desde la eternidad: la vocaci&oacute;n a ser &laquo;santos e inmaculados en su presencia, en el amor&raquo;, en virtud de la predestinaci&oacute;n &laquo;para ser sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo&raquo; (Ef 1,4-5). Revel&aacute;ndonos y comunic&aacute;ndonos esta vocaci&oacute;n, el Esp&iacute;ritu se hace en nosotros principio y fuente de su realizaci&oacute;n: &eacute;l, el Esp&iacute;ritu del Hijo (cf. G&aacute;l 4,6), nos conforma con Cristo Jes&uacute;s y nos hace part&iacute;cipes de su vida filial, o sea, de su amor al Padre y a los hermanos .</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Como bien lo dice el Papa, esta llamada universal a la santidad no se trata de &laquo;una simple exhortaci&oacute;n moral, sino una insuprimible exigencia del misterio de la Iglesia [...] Cuerpo m&iacute;stico, cuyos miembros participan de la misma vida de santidad de su Cabeza [...] El Esp&iacute;ritu que santific&oacute; la naturaleza humana de Jes&uacute;s en el seno virginal de Mar&iacute;a (cf. Lc 1,35), es el mismo Esp&iacute;ritu que vive y obra en la Iglesia, con el fin de comunicarle la santidad del Hijo de Dios hecho hombre&raquo; .</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Viviendo la santidad como consecuencia de la experiencia del amor de Dios y de la participaci&oacute;n en la vida divina, el fiel cristiano &ndash;cl&eacute;rigo, religioso o laico&ndash; participa en la edificaci&oacute;n de la Iglesia, cada uno conforme a su propio estado. Todo cristiano es una &laquo;piedra viva&raquo;, cimentada en la &laquo;piedra angular&raquo; que es Cristo y destinado a la construcci&oacute;n de un &laquo;edificio espiritual&raquo; (1Pe 2,5ss).</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>En virtud del Bautismo, todo cristiano participa del triple munus, sacerdotal, prof&eacute;tico y real, de Jesucristo y, por tanto, es corresponsable de la &uacute;nica misi&oacute;n que &Eacute;l ha confiado a su Iglesia .</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>De esta manera, a trav&eacute;s del magisterio conciliar y pontificio, de una eclesiolog&iacute;a que part&iacute;a de la &laquo;sacra potestas&raquo; como principio de estructuraci&oacute;n de la Iglesia, se ha retornado a la autocomprensi&oacute;n de la Iglesia que caracteriz&oacute; a las comunidades cristianas de los primeros siglos y que parte de la igualdad fundamental de los fieles en virtud del Bautismo .</p><p>&nbsp;</p><p>3.<span> </span>COMUNI&Oacute;N ORG&Aacute;NICA</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Desde esta perspectiva, la Iglesia se configura como una &laquo;comuni&oacute;n org&aacute;nica&raquo;, caracterizada por la diversidad y complementariedad de las vocaciones y formas de vida, los ministerios, carismas y responsabilidades, gracias a los cuales cada uno de los fieles cumple una misi&oacute;n en relaci&oacute;n con todo el Cuerpo .</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>La Iglesia no es una comunidad homog&eacute;nea e indiferenciada, en la cual todos tengan la misma responsabilidad, sino que as&iacute; como en el cuerpo humano todos los miembros &ndash;aunque numerosos y con funciones distintas&ndash; forman un solo cuerpo, as&iacute; tambi&eacute;n los fieles en Cristo reciben del Esp&iacute;ritu diversos dones para la utilidad del cuerpo (1Co 12,1-12).&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Cada uno de los fieles cristianos participa del triple munus de Cristo y sirve a la edificaci&oacute;n de la Iglesia, pero en modalidades distintas. La diversidad no da&ntilde;a la unidad, sino que la enriquece . Se funda en los ministerios y carismas, que son dones con que el Esp&iacute;ritu Santo gu&iacute;a a la Iglesia, distribuy&eacute;ndolos generosamente entre todos los bautizados .</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Los ministerios &laquo;son todos una participaci&oacute;n en el ministerio de Jesucristo, el Buen Pastor que da la vida por sus ovejas (cf. Jn 10,11), el siervo humilde y totalmente sacrificado por la salvaci&oacute;n de todos (cf. Mc 10,45)&raquo; . En consecuencia, participan de la misma modalidad redentora de la donaci&oacute;n de la propia vida . Algunos derivan del sacramento del Orden y, en consecuencia, son reservados a los cl&eacute;rigos. El resto, al tener su origen en el Bautismo, la Confirmaci&oacute;n y &ndash;en muchos casos&ndash; en el Matrimonio, corresponden a los dem&aacute;s miembros de la Iglesia: religiosos y/o laicos, seg&uacute;n el caso.</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>El Papa ha puesto especial &eacute;nfasis en presentar los ministerios derivados del Orden, como un servicio:</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>[...] reciben as&iacute; la autoridad y el poder sacro para servir a la Iglesia "in persona Christi capitis" (personificando a Cristo Cabeza), y para congregarla en el Esp&iacute;ritu Santo por medio del Evangelio y de los Sacramentos. Los ministerios ordenados &ndash;antes que para las personas que los reciben&ndash; son una gracia para la Iglesia entera." .</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Por otro lado, est&aacute;n los ministerios que no derivan del sacramento del Orden. La Christifideles laici pone especial cuidado en diferenciar aquellos ministerios, oficios y funciones propias de los fieles laicos, de aquellas tareas que si bien est&aacute;n vinculadas al ministerio ordenado, no exigen necesariamente el sacramento del Orden y, en consecuencia, donde sea necesario por falta de ministros, pueden ser encargadas temporalmente a los laicos .</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Adem&aacute;s de los ministerios, el Esp&iacute;ritu Santo tambi&eacute;n enriquece a la Iglesia a trav&eacute;s de los carismas, que son gracias especiales destinadas a la edificaci&oacute;n de la Iglesia, al bien de los hombres y a las necesidades del mundo .</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Los carismas, pues, son un don de Dios a su Iglesia y, en tal sentido, han de ser acogidos con gratitud. Sin embargo, como no siempre es f&aacute;cil reconocer la acci&oacute;n del Esp&iacute;ritu y &ndash;aun m&aacute;s&ndash; las potencias del pecado no cesan de desplegar esfuerzos para destruir y confundir la vida de los fieles, estos carismas deben ser siempre sometidos al discernimiento de los Pastores .</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>De este modo, entonces, la Christifideles laici nos presenta a la Iglesia como un cuerpo org&aacute;nico rico en la variedad de ministerios y carismas. Ellos, sin embargo, no coexisten en desorden ni se desempe&ntilde;an por cuenta propia. Jesucristo, al dar a su Iglesia la misi&oacute;n de ser sacramento universal de salvaci&oacute;n, la ha dotado tambi&eacute;n con otro elemento propio que asegura el bien de todo el cuerpo y el buen desempe&ntilde;o de su tarea: la &laquo;comuni&oacute;n jer&aacute;rquica&raquo;.</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>As&iacute;, entre los dones con que el Esp&iacute;ritu Santo gu&iacute;a a la Iglesia, &laquo;ocupa el primer puesto la gracia de los Ap&oacute;stoles, a cuya autoridad el mismo Esp&iacute;ritu somete incluso a los carism&aacute;ticos (cf. 1Co 14)&raquo; . &laquo;No es, por ello, posible disociar el pueblo de Dios, que es la Iglesia, de los ministerios que la estructuran, y especialmente del episcopado&raquo; .</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>La comuni&oacute;n jer&aacute;rquica no se funda en acuerdos humanos ni en la delegaci&oacute;n o el consenso de los miembros de la comunidad eclesial, sino que ha sido instituida por el mismo Cristo que, al fundar su Iglesia, ha establecido las l&iacute;neas esenciales de su conformaci&oacute;n.&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Los cl&eacute;rigos no son miembros de primera categor&iacute;a en la Iglesia, ni los laicos son subalternos, sino que todos forman parte, con la misma dignidad, de la &uacute;nica Iglesia, Sierva de Cristo y de la humanidad. A imagen de su Fundador y Maestro, en el seno de la Iglesia-Sierva, aquellos que son llamados por el Se&ntilde;or al servicio de cuidar de los dem&aacute;s en la caridad, presidiendo, gobernando y custodiando el dep&oacute;sito de la Fe, as&iacute; como quienes son dotados por el Esp&iacute;ritu con carismas particulares, y en general todos sus miembros, desempe&ntilde;an cada uno la misi&oacute;n que le corresponde, concibi&eacute;ndola como un servicio para el bien com&uacute;n .</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Los Pastores, en la Iglesia, no pueden renunciar al servicio de su autoridad, incluso ante posibles y comprensibles dificultades. Por el contrario, est&aacute;n llamados a servir a la comuni&oacute;n, a discernir, guiar y estimular la participaci&oacute;n de todo el Pueblo de Dios en la vida eclesial .</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Rol fundamental corresponde al ministerio petrino, como principio de comuni&oacute;n de las Iglesias y fundamento de la unidad del Episcopado y de la Iglesia universal. As&iacute; como el Cuerpo de Iglesias reclama una Cabeza de las Iglesias, el Cuerpo o Colegio de los Obispos reclama tambi&eacute;n una Cabeza. La Iglesia que peregrina en Roma preside en la caridad y el Obispo de Roma, sucesor de Pedro, es principio y fundamento perpetuo y visible de la unidad del Episcopado y de la entera Iglesia. En virtud del servicio &laquo;global&raquo; que el Obispo de Roma presta a la Iglesia universal y a las Iglesias particulares, posee esencialmente potestad episcopal suprema, plena, universal e inmediata sobre todos y cada uno de sus miembros, incluidos los pastores .</p><p>&nbsp;</p><p>4.<span> </span>LA PARROQUIA</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Por otro lado, la comuni&oacute;n eclesial &laquo;a&uacute;n conservando siempre su dimensi&oacute;n universal, encuentra su expresi&oacute;n m&aacute;s visible e inmediata en la parroquia. Ella es la &uacute;ltima localizaci&oacute;n de la Iglesia; es, en cierto sentido, la misma Iglesia que vive entre las casas de sus hijos y de sus hijas&raquo; . Por ello, el Papa nos dice que:</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Es necesario que todos volvamos a descubrir, por la fe, el verdadero rostro de la parroquia; o sea, el "misterio" mismo de la Iglesia presente y operante en ella. Aunque a veces le falten las personas y los medios necesarios, aunque otras veces se encuentre desperdigada en dilatados territorios o casi perdida en medio de populosos y ca&oacute;ticos barrios modernos, la parroquia no es principalmente una estructura, un territorio, un edificio... [sino que]...est&aacute; fundada sobre una realidad teol&oacute;gica, porque ella es una comunidad eucar&iacute;stica .</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Al ser una comunidad de fe y una comunidad org&aacute;nica, constituida por fieles cristianos y presidida por el p&aacute;rroco como representante del Obispo diocesano, la parroquia es una comunidad id&oacute;nea para celebrar la Eucarist&iacute;a, en la cual est&aacute; la ra&iacute;z viva de su edificaci&oacute;n y el v&iacute;nculo sacramental de su existir en plena comuni&oacute;n con toda la Iglesia. De este modo, la parroquia es v&iacute;nculo jer&aacute;rquico con la Iglesia particular .</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>La Christifideles laici resalta lo indispensable de la misi&oacute;n que en la actualidad le toca a la parroquia y, haci&eacute;ndose eco de lo solicitado por los Padres sinodales, exhorta a las autoridades locales a una decidida renovaci&oacute;n de las parroquias, favoreciendo:&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>a)<span> </span>La adaptaci&oacute;n de las estructuras parroquiales, sobre todo mediante la participaci&oacute;n de los laicos en las responsabilidades pastorales.</p><p>b)<span> </span>La promoci&oacute;n de peque&ntilde;as comunidades que sean verdaderas expresiones de la comuni&oacute;n eclesial y centros de evangelizaci&oacute;n en comuni&oacute;n con sus Pastores.</p><p>c)<span> </span>Formas institucionales de cooperaci&oacute;n entre las diversas parroquias de un mismo territorio.</p><p>d)<span> </span>Una apertura cada vez mayor de los fieles a la Iglesia particular, as&iacute; como una mayor cooperaci&oacute;n en el &aacute;mbito diocesano, interdiocesano, nacional o internacional, teniendo presente las necesidades del Pueblo de Dios esparcido por toda la tierra .</p><p>&nbsp;</p><p>5.<span> </span>NECESIDAD DE LA NUEVA EVANGELIZACI&Oacute;N</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>La convocatoria a la Nueva Evangelizaci&oacute;n, hecha por el Papa Juan Pablo II en su Discurso del a&ntilde;o 1983 al Consejo Episcopal Latinoamericano, extendida despu&eacute;s a toda la Iglesia universal &nbsp;y recientemente &nbsp;urgida &nbsp;en la Carta apost&oacute;lica Novo millennio ineunte , debe verse en el amplio contexto de la renovaci&oacute;n conciliar. Como es sabido, el Concilio Vaticano II tuvo un car&aacute;cter eminentemente pastoral, que se ha mantenido y desarrollado en el magisterio pontificio postconciliar con una perspectiva fundamentalmente evangelizadora .&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>La Nueva Evangelizaci&oacute;n es una consecuencia del Concilio; es otro de los medios a trav&eacute;s de los cuales la Iglesia quiere llevar el Concilio a la pr&aacute;ctica. Pero &iquest;por qu&eacute; este af&aacute;n evangelizador? &iquest;Por qu&eacute; la misi&oacute;n? Porque la Iglesia sabe que abrirse al amor de Dios es la verdadera liberaci&oacute;n para el hombre; sabe que Jes&uacute;s vino a traer la salvaci&oacute;n integral, que abarca a todo el hombre y a todos los hombres, abri&eacute;ndoles a los admirables horizontes de la filiaci&oacute;n divina. En otras palabras, la Iglesia sabe que s&oacute;lo en Dios el hombre puede encontrar la verdadera vida.</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>He ah&iacute; por qu&eacute; la misi&oacute;n, adem&aacute;s de provenir del mandato formal del Se&ntilde;or, deriva de la exigencia profunda de la vida de Dios en nosotros. Quienes han sido incorporados a la Iglesia han de considerarse privilegiados y, por ello, mayormente comprometidos en testimoniar la fe y la vida cristiana como servicio a los hermanos y respuesta debida a Dios .</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Desde su experiencia de comuni&oacute;n con la Trinidad, la Iglesia sabe que s&oacute;lo Cristo &ndash;el Verbo Encarnado&ndash; revela el hombre al propio hombre . Dios mismo, fuente de la Comuni&oacute;n, es a la vez, fuente de la Evangelizaci&oacute;n:</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Es el Esp&iacute;ritu Santo quien impulsa a anunciar las grandes obras de Dios: "Predicar el Evangelio no es para m&iacute; ning&uacute;n motivo de gloria; es m&aacute;s bien un deber que me incumbe: Y &iexcl;ay de m&iacute; si no predicara el Evangelio!" (1Cor 9,16) .</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>La Iglesia, don del Padre a la humanidad y prolongaci&oacute;n de la misi&oacute;n del Hijo, sabe que existe para llevar, hasta los confines de la tierra, la Buena Nueva del Evangelio . Por ello, desde sus inicios, ha desarrollado la misi&oacute;n de evangelizar, que &laquo;no es otra cosa que la lucha por el alma de este mundo&raquo; , saliendo &ndash;sin detenerse nunca&ndash; al encuentro de las nuevas generaciones.</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Pero, no obstante la permanente labor misionera de la Iglesia, a&uacute;n quedan ingentes cantidades de personas que no han escuchado el anuncio del Evangelio. El a&ntilde;o 1991, el Papa nos dijo que: &laquo;El n&uacute;mero de los que a&uacute;n no conocen a Cristo ni forman parte de la Iglesia aumenta constantemente; m&aacute;s a&uacute;n, desde el final del Concilio, casi se ha duplicado&raquo; .</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Son tambi&eacute;n muchos los hijos de la Iglesia que en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas la han abandonado o, el menos, se han alejado de ella. Extraviados por la utop&iacute;a de construirse la felicidad independiz&aacute;ndose de Dios, se encuentran hoy inmersos en una cultura de muerte .</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Si en los a&ntilde;os `60 el Vaticano II advert&iacute;a que &laquo;muchedumbres cada vez m&aacute;s numerosas se alejan pr&aacute;cticamente de la religi&oacute;n&raquo; , en los comienzos del tercer milenio debemos reconocer que el secularismo y la descristianizaci&oacute;n tambi&eacute;n se han &laquo;globalizado&raquo;, a la par que se difunde cada d&iacute;a m&aacute;s un conformismo nihilista, alimentado del consumismo, inducido y controlado por crecientes concentraciones de poder. Los &iacute;dolos del poder, del tener y del placer amenazan cada vez m&aacute;s la dignidad del hombre postmoderno, tanto en las naciones del as&iacute; llamado primer mundo, cuanto en las sociedades tecnol&oacute;gicamente menos desarrolladas, aumentando tambi&eacute;n la dificultad de crecimiento de las j&oacute;venes Iglesias .</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Este proceso de secularismo y descristianizaci&oacute;n ha afectado tambi&eacute;n a grandes sectores de fieles cristianos que, aun manteni&eacute;ndose en el interior de la Iglesia, manifiestan una fuerte crisis de fe . La preocupaci&oacute;n sobre estos adultos, bautizados pero sin una fe madura, era expresada por el Papa en los inicios de su pontificado:</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Entre estos adultos, que tienen necesidad de catequesis, nuestra preocupaci&oacute;n pastoral y misionera [...] se dirige a aquellos que adolecen de una catequesis precoz, mal conducida o mal asimilada; va a aquellos que, aun habiendo nacido en un pa&iacute;s cristiano, aun m&aacute;s, en un contexto sociol&oacute;gicamente cristiano, no han sido jam&aacute;s educados en la fe y, como adultos, son verdaderos catec&uacute;menos .</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>A ellos podemos a&ntilde;adir, especialmente en Am&eacute;rica Latina, el n&uacute;mero creciente de hermanos nuestros que se apartan de la Iglesia para adherirse a las sectas que, con su acci&oacute;n proselitista, han invadido el Continente .</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>La Nueva Evangelizaci&oacute;n, pues, responde a la necesidad de tres grandes grupos de hombres: aquellos que nunca han recibido el anuncio del Evangelio; aquellos que se han alejado o han abandonado la Iglesia; y aquellos que aun estando en la Iglesia, pasan por una crisis de fe. Desde esta perspectiva, la misi&oacute;n ad gentes debe ir acompa&ntilde;ada y precedida por la re-evangelizaci&oacute;n al interior de la propia Iglesia:</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Ciertamente urge en todas partes rehacer el entramado cristiano de la sociedad humana. Pero la condici&oacute;n es que se rehaga la cristiana trabaz&oacute;n de las mismas comunidades eclesiales [...] Esto ser&aacute; posible si los fieles laicos saben superar en ellos mismos la fractura entre el Evangelio y la vida, recomponiendo en su vida familiar cotidiana, en el trabajo y en la sociedad, esa unidad de vida .</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Ahora bien, &iquest;c&oacute;mo llevar a cabo esta tarea? &iquest;C&oacute;mo introducir el Evangelio en el coraz&oacute;n del hombre actual? &iquest;Qu&eacute; cosa se puede hacer por el actual hombre o mujer que conserva ciertas tradiciones cat&oacute;licas pero no se siente involucrado en la misi&oacute;n de la Iglesia? Son grandes cantidades de personas que asisten a la Misa dominical y frecuentan los sacramentos, pero que en su vida diaria no llegan a ser testigos de Cristo en sus familias, ambientes de trabajo, en la sociedad secularizada, ante el hombre de hoy que, tal vez m&aacute;s que nunca, necesita de testigos para creer en el amor de Dios y aceptar la salvaci&oacute;n que lo pueda liberar de la cultura de muerte en la que se encuentra inmerso.</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Como bien lo ha inspirado el Esp&iacute;ritu Santo, he aqu&iacute; que se necesita una Nueva Evangelizaci&oacute;n: nueva en su m&eacute;todo, en su ardor y en su expresi&oacute;n. Nueva en tanto que la situaci&oacute;n del hombre de hoy es distinta &ndash;nueva&ndash; en comparaci&oacute;n a los siglos pasados. &laquo;Existe la necesidad de un anuncio evang&eacute;lico que se haga peregrino junto al hombre, que se ponga en camino con la joven generaci&oacute;n&raquo; .</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Es aqu&iacute; que la eclesiolog&iacute;a de comuni&oacute;n puede ser de gran utilidad, desempe&ntilde;ando un rol fundamental en la praxis eclesial de nuestros d&iacute;as. El buen desarrollo de la Nueva Evangelizaci&oacute;n est&aacute; &iacute;ntimamente vinculado a la capacidad que pueda tener la Iglesia de plasmar, en su quehacer cotidiano, diversos elementos de la eclesiolog&iacute;a de comuni&oacute;n, llev&aacute;ndolos a la pr&aacute;ctica en la pastoral del tercer milenio.</p><p>&nbsp;</p><p>6.<span> </span>RENOVACI&Oacute;N TEOL&Oacute;GICA</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>El Cardenal Pironio, en la presentaci&oacute;n de la Christifideles laici dec&iacute;a que esta Exhortaci&oacute;n Apost&oacute;lica presenta, teol&oacute;gicamente, la eclesiolog&iacute;a de comuni&oacute;n y, pastoralmente, la dimensi&oacute;n misionera de la Nueva Evangelizaci&oacute;n . Ambas, pues, se implican mutuamente.</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Si, como ya lo hemos dicho, para poder continuar llevando a cabo su misi&oacute;n evangelizadora, la Iglesia necesita evangelizarse a s&iacute; misma , el primer e inmediato paso de la Nueva Evangelizaci&oacute;n debe ser rehacer los tejidos de las comunidades cristianas, formando comunidades adultas en la fe, fortalecidas, capaces de anunciar y testimoniar a Jesucristo al hombre de hoy.</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Con esa finalidad, urge transmitir a los fieles la renovaci&oacute;n eclesiol&oacute;gica del Concilio, llev&aacute;ndolos a re-descubrir, en primer lugar, la dignidad del Bautismo y, con ella, la llamada universal a la santidad, la igualdad fundamental de todos los cristianos y el rol que a cada uno le corresponde en la misi&oacute;n. S&oacute;lo as&iacute; tendremos una Iglesia a la medida de los desaf&iacute;os de la Nueva Evangelizaci&oacute;n, una Iglesia evangelizadora; pues como bien lo ha se&ntilde;alado Juan Pablo II, la misi&oacute;n es una cuesti&oacute;n de fe .</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>No basta &nbsp;renovar los m&eacute;todos pastorales, ni organizar y coordinar mejor las fuerzas eclesiales, ni explorar con mayor agudeza los fundamentos b&iacute;blicos y teol&oacute;gicos de la fe: es necesario suscitar un nuevo "anhelo de santidad" entre los misioneros y en toda la comunidad cristiana .</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Esta es tarea, principalmente, de los obispos, pues:</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Como pregonero, el obispo "llama a la fe" y, como maestro y/o testigo, "afianza en la fe viva" (ChD II,12), proponiendo el "misterio &iacute;ntegro de Cristo" (ChD II,12) y atestigu&aacute;ndolo en su propia vida de "pastor" y "vicario" del "Mayoral de los pastores" con el fin de que reconozcan que son o que deben volver a ser &ndash;"si se han desviado del camino de la verdad" (ChD II,11)&ndash; "disc&iacute;pulos de Cristo" .</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Como lo ha recordado recientemente el Papa, corresponde a los obispos cuidar la adecuada formaci&oacute;n religiosa de los fieles, especialmente procurando que en la Iglesia particular que les ha sido confiada, no falte la iniciaci&oacute;n cristiana de ni&ntilde;os, j&oacute;venes y adultos, &laquo;dando disposiciones sobre su apropiada preparaci&oacute;n catequ&eacute;tica y su compromiso gradual en la vida de la comunidad&raquo; .</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Lamentablemente, no ocurre siempre as&iacute;, sino que como lo ha afirmado la Asamblea Especial para el S&iacute;nodo de los Obispos para Am&eacute;rica, celebrada el a&ntilde;o 1997, aunque en las diversas di&oacute;cesis de Am&eacute;rica se ha avanzado mucho en la preparaci&oacute;n para los sacramentos de la iniciaci&oacute;n cristiana, &laquo;todav&iacute;a son muchos los que los reciben sin la suficiente formaci&oacute;n&raquo; .</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Para llevar a la fe al hombre pragm&aacute;tico de nuestros d&iacute;as, as&iacute; como a aquellos que jam&aacute;s han recibido la Buena Noticia, no basta la sola palabra. La fe requiere de una comunicaci&oacute;n, un encuentro a nivel personal con el testimonio de quien la anuncia. La convicci&oacute;n del testigo, producto de su experiencia y que se transmite no s&oacute;lo en el lenguaje sino tambi&eacute;n en la fuerza de la propia vida, son el veh&iacute;culo necesario para transmitir el mensaje cristiano.</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Eso lo consigue tan s&oacute;lo el testigo y pregonero que encarna en su vida la experiencia viva de lo que transmite. El testigo no demuestra, sino que testifica con su palabra y sobre todo con su persona; entonces es cuando se produce el contagio y los valores presentados atraen de verdad al esp&iacute;ritu humano .</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Para lograr esto, el principal medio de re-evangelizaci&oacute;n es la escucha de la Palabra de Dios , que convoca y &laquo;unifica la comunidad haci&eacute;ndola transparencia del Evangelio&raquo; . La Palabra de Dios, en efecto, es capaz no s&oacute;lo de suscitar la fe, sino tambi&eacute;n de hacerla crecer hasta alcanzar la madurez.</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>El anuncio de la Buena Nueva [...] abre el coraz&oacute;n de las personas al deseo de la santidad, de la configuraci&oacute;n con Cristo [...] La predicaci&oacute;n del Evangelio tiene tambi&eacute;n como objetivo la construcci&oacute;n de la Iglesia de Dios .</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Corresponde a los obispos, con las palabras y con las obras, llevar a los fieles a tomar conciencia de lo que significa ser cristiano hoy, y a concebir a la Iglesia no tanto o no s&oacute;lo como un instrumento de salvaci&oacute;n para s&iacute; mismos, sino tambi&eacute;n como sacramento universal de salvaci&oacute;n. Tomar conciencia de ser cristianos, llevar&aacute; a los fieles de hoy a descubrir la misi&oacute;n que les espera en el siglo XXI y a desear prepararse para responder a esta llamada de Dios . Dice el Santo Padre:</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Excluidos del prometedor florecimiento del compromiso laical inaugurado en toda la Iglesia por el concilio Vaticano II, [los laicos] esperan que se les ayude a recuperar el tiempo perdido [...] Es preciso comprometerlos cada vez m&aacute;s en la misi&oacute;n prof&eacute;tica, sacerdotal y real de toda la Iglesia .</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Es necesario superar la todav&iacute;a difundida identificaci&oacute;n de la Iglesia con la sola jerarqu&iacute;a o, cuando m&aacute;s, con los religiosos y laicos que participan activamente en las labores intra-eclesiales. La Iglesia, misterio de comuni&oacute;n, es a la vez el Pueblo de Dios, formado por todos los bautizados. Cada uno de ellos es, en su propia condici&oacute;n y estado, corresponsable de la &uacute;nica misi&oacute;n que Dios ha confiado a su Iglesia.</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Hacer crecer esta mentalidad entre los fieles, es tarea fundamental y urgente de los pastores y de sus colaboradores. Obispos, presb&iacute;teros y di&aacute;conos llevar&aacute;n la renovaci&oacute;n del Concilio a las Iglesias particulares, en la medida en que consideren a los laicos como hermanos con los cuales compartir la tarea apost&oacute;lica, y hagan posible que ellos se sientan parte viva de la Iglesia y no s&oacute;lo receptores de sacramentos y/o de ense&ntilde;anzas o, en el mejor de los casos, como meros &laquo;ayudantes&raquo;. Como hace algunos a&ntilde;os dijo el Papa:</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Con toda seguridad, estar&eacute;is de acuerdo conmigo en que no basta reunir a los fieles para que realicen simplemente un trabajo pastoral [...] reducir su acci&oacute;n a la cooperaci&oacute;n con los pastores no agota ni realiza la plenitud de su misi&oacute;n propia y espec&iacute;fica. No son meros colaboradores o auxiliares del ministerio ordenado .</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>&laquo;La renovaci&oacute;n de la Iglesia en Am&eacute;rica no ser&aacute; posible sin la presencia activa de los laicos. Por eso, en gran parte, recae en ellos la responsabilidad del futuro de la Iglesia&raquo; . La eclesiolog&iacute;a de comuni&oacute;n ayudar&aacute; a todos, pastores y laicos, a descubrir el inconmensurable campo de acci&oacute;n que a cada uno le corresponde en la ingente misi&oacute;n de la Nueva Evangelizaci&oacute;n.</p><p>&nbsp;</p><p>7.<span> </span>RENOVACI&Oacute;N LIT&Uacute;RGICA</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>La maduraci&oacute;n de las comunidades cristianas como &laquo;comuni&oacute;n para la misi&oacute;n&raquo; est&aacute; &iacute;ntimamente vinculada a la forma en que &eacute;stas celebren la liturgia, en especial los sacramentos. La liturgia es la cumbre a la cual tiende la actividad de la Iglesia y, al mismo tiempo, la fuente de la que mana toda su fuerza . En consecuencia, una buena celebraci&oacute;n lit&uacute;rgica permitir&aacute; a los fieles vivir, celebrativamente, los diversos aspectos de la eclesiolog&iacute;a de comuni&oacute;n y har&aacute; posible una mejor y m&aacute;s fruct&iacute;fera participaci&oacute;n en la vida eclesial.</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>En este sentido, la fiesta lit&uacute;rgica m&aacute;s que una simple vuelta de los creyentes a Dios, debe ser concebida como actuaci&oacute;n de Dios en medio de la comunidad, edific&aacute;ndola. La acci&oacute;n humana deviene as&iacute; en acci&oacute;n divina y la celebraci&oacute;n de los misterios de la fe se transforma en tiempo de gracia .</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Como dice el Papa en la Pastores gregis:</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Como he repetido varias veces, algunas recientemente, para remarcar la identidad cristiana en nuestro tiempo hace falta dar renovada centralidad a la celebraci&oacute;n de la Eucarist&iacute;a. Debe sentirse el domingo como &laquo;d&iacute;a especial de la fe, d&iacute;a del Se&ntilde;or resucitado y del don del Esp&iacute;ritu, verdadera Pascua de la semana&raquo; .</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Pasar del simple ir a &laquo;escuchar&raquo; Misa, al verse inmerso en el misterio pascual de Jesucristo, pasar de la concepci&oacute;n est&aacute;tica de recibir la comuni&oacute;n eucar&iacute;stica a la din&aacute;mica de la muerte-resurrecci&oacute;n del Se&ntilde;or, que se prolonga en la vida diaria de la comunidad cristiana, ayudar&aacute; al fiel de hoy a descubrirse parte de un &laquo;linaje escogido, sacerdocio real, naci&oacute;n santa, pueblo adquirido para anunciar las alabanzas de Aquel que os ha llamado de las tinieblas a su admirable luz&raquo; (1Pe 2,9), lanz&aacute;ndolo a metas a&uacute;n mayores .</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Una liturgia renovada permitir&aacute; al cristiano de hoy sentirse parte de un Cuerpo vivo y vivificado, compuesto por una diversidad de miembros, cada uno con su funci&oacute;n propia, pero todos importantes y necesarios. Le llevar&aacute; a descubrir que forma parte de un Pueblo que contin&uacute;a la misi&oacute;n de Jesucristo en esta generaci&oacute;n; un Pueblo sacramental, que camina hacia la Tierra Prometida anunciando y haciendo presente a todos los hombres su vocaci&oacute;n a la eternidad, pues Cristo ha vencido la muerte .</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>En efecto, para el fiel que ha comprendido el sentido de lo realizado, la celebraci&oacute;n eucar&iacute;stica no termina s&oacute;lo dentro del templo. Como los primeros testigos de la resurrecci&oacute;n, los cristianos convocados cada domingo para vivir y confesar la presencia del Resucitado est&aacute;n llamados a ser evangelizadores y testigos en su vida cotidiana .</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>La Eucarist&iacute;a vivida como actualizaci&oacute;n de la Iglesia una y &uacute;nica en un tiempo-espacio concretos, ayudar&aacute; a los miembros de la comunidad a sentirse parte activa de esta &uacute;nica Iglesia de Cristo; aun m&aacute;s, a sentirse la misma Iglesia de Cristo encarnada en su propio ambiente social.</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Por eso &ndash;dijo el Papa hace algunos a&ntilde;os a los obispos del Per&uacute;&ndash; os exhorto a procurar con diligencia que en vuestras di&oacute;cesis se celebren con la dignidad requerida los ritos sagrados en los que, por medio de la acci&oacute;n sacerdotal de Jesucristo, los hombres nacen a una vida nueva, los fieles se alimentan con el Pan de la Palabra y de la Eucarist&iacute;a, obtienen la reconciliaci&oacute;n con Dios y reciben la gracia para vivir como cristianos en los diferentes estados de vida .</p><p>&nbsp;</p><p>8.<span> </span>VIDA EN COMUNIDAD</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Renovaci&oacute;n teol&oacute;gica y renovaci&oacute;n lit&uacute;rgica, entonces, van juntas y est&aacute;n a la base de las necesidades de la Nueva Evangelizaci&oacute;n. Pero &iquest;c&oacute;mo llevar estas renovaciones a los cristianos de hoy que, como hemos visto, en grandes sectores adolecen de una falta de formaci&oacute;n en la fe? &iquest;Es posible dar una nueva formaci&oacute;n a aquellos que el Papa ha calificado como &laquo;cuasi-catec&uacute;menos&raquo;, solamente a trav&eacute;s de la Misa dominical? &iquest;Es posible renovar la Iglesia partiendo de las &laquo;masas&raquo; de 300 &oacute; 400 fieles, si no son m&aacute;s, que se juntan en algunos de nuestros templos s&oacute;lo cada domingo?</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Tal vez sea en este aspecto donde la eclesiolog&iacute;a de comuni&oacute;n pueda dar uno de sus mayores aportes, mediante la valorizaci&oacute;n de la vida en peque&ntilde;as comunidades al interior de las parroquias como una forma concreta de vivir el cristianismo hoy, a trav&eacute;s de la cual se pueda formar con mayor facilidad a los fieles, permiti&eacute;ndoles vivir m&aacute;s significativamente la comuni&oacute;n.</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Estas peque&ntilde;as comunidades, en comuni&oacute;n con el obispo de la Iglesia particular y, a trav&eacute;s de &eacute;ste, con el Colegio Episcopal y su cabeza visible, el obispo de Roma, estar&aacute;n por tanto en comuni&oacute;n tambi&eacute;n con todas las Iglesias por ellos representadas, actuando &ndash;de este modo&ndash; la Iglesia universal en un lugar y tiempo determinados.</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Respondiendo a la pregunta: &laquo;&iquest;Por qu&eacute; caminos se renueva hoy la Iglesia?&raquo;, el te&oacute;logo espa&ntilde;ol Mons. Ricardo Bl&aacute;zquez, pone como primera prioridad la vida en comunidad:</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>&iexcl;Hay tantos cristianos, tantos, que han renovado su vida participando en alg&uacute;n grupo! Al no encontrar en la sociedad un apoyo que les pueda ayudar en la maduraci&oacute;n de su fe, estas personas redescubren el car&aacute;cter de comuni&oacute;n de la Iglesia [...] Hay, por tanto, tantos grupos que est&aacute;n colaborando profundamente en la renovaci&oacute;n de la Iglesia .</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Esto no significa, como tambi&eacute;n lo aclara Bl&aacute;zquez, que para ser cristiano hoy uno deba pertenecer necesariamente a uno de estos grupos, movimientos o peque&ntilde;as comunidades, sino que: &laquo;Los grupos de que hablamos tienen la finalidad de ayudar a la renovaci&oacute;n y a la evangelizaci&oacute;n, a la vida cristiana y a la oraci&oacute;n, de infundir aliento y est&iacute;mulo, de ser puntos de referencia de muchos cristianos. Son catalizadores en medio de grupos m&aacute;s amplios&raquo; .</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Las peque&ntilde;as comunidades no son nuevas en la vida de la Iglesia. Podemos decir que son tan antiguas como la Iglesia misma, que en sus or&iacute;genes estaba compuesta por peque&ntilde;os grupos de fieles que se reun&iacute;an en las casas para escuchar las ense&ntilde;anzas de los ap&oacute;stoles, participar en la oraci&oacute;n y la Eucarist&iacute;a, poniendo en com&uacute;n tambi&eacute;n los bienes materiales (Hch 2,42-48; 4,32-35).</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Los movimientos eclesiales, en cambio, nacen algunos siglos despu&eacute;s, cuando la Iglesia comienza a crecer y, con la masificaci&oacute;n, se va perdiendo por parte de algunos la radicalidad evang&eacute;lica. Desde entonces, cada vez que la Iglesia ha pasado por tiempos de crisis, Dios ha suscitado hombres o mujeres deseosos de vivir el Evangelio en su pureza, quienes han reunido alrededor suyo otras personas que los han seguido en este af&aacute;n .</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>M&aacute;s recientes son los grupos parroquiales, aunque tambi&eacute;n nacidos mucho antes del Concilio . En nuestros d&iacute;as, no obstante, se vienen desarrollando con gran rapidez, introduciendo mayor vitalidad en las parroquias.</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Nos encontramos as&iacute; en una nueva &eacute;poca asociativa, presente bajo m&uacute;ltiples formas exteriores pero con &laquo;una amplia y profunda convergencia en la finalidad que las anima: la de participar responsablemente en la misi&oacute;n que tiene la Iglesia de llevar a todos el Evangelio de Cristo como manantial de esperanza para el hombre y de renovaci&oacute;n para la sociedad&raquo; .</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>En este contexto, la C&aacute;tedra de Pedro ha promovido la participaci&oacute;n responsable de todos los miembros del Pueblo de Dios en la misi&oacute;n de llevar el Evangelio como manantial de esperanza para el hombre y de renovaci&oacute;n para la sociedad. &laquo;La necesidad de que todos los fieles compartan tal responsabilidad no es s&oacute;lo cuesti&oacute;n de eficacia apost&oacute;lica, sino de un deber-derecho basado en la dignidad bautismal&raquo; . Al mismo tiempo, sin embargo, es una urgencia en el mundo actual:</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>&iexcl;Cu&aacute;nta necesidad existe hoy de personalidades cristianas maduras, conscientes de su identidad bautismal, de su vocaci&oacute;n y misi&oacute;n en la Iglesia y en el mundo! &iexcl;Cu&aacute;nta necesidad de comunidades cristianas vivas! Y aqu&iacute; entran los movimientos y las nuevas comunidades eclesiales: son la respuesta, suscitada por el Esp&iacute;ritu Santo, a este dram&aacute;tico desaf&iacute;o del fin del milenio. Vosotros sois esta respuesta providencial .</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>La teolog&iacute;a del laicado, desarrollada de modo magistral por Juan Pablo II, y el decidido apoyo que desde los primeros a&ntilde;os de su pontificado ha dado a los nuevos movimientos eclesiales y a las peque&ntilde;as comunidades que han surgido en torno al Concilio Vaticano II, han hecho posible que el fen&oacute;meno asociativo postconciliar llegue a ser un signo de la primavera de la Iglesia a los inicios del tercer milenio. S&oacute;lo a la luz de la eclesiolog&iacute;a del Vaticano II y del magisterio pontificio de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, se puede explicar y comprender el alcance teol&oacute;gico de estas nuevas formas de vida asociativa.&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Profundamente arraigados en la Iglesia como misterio de comuni&oacute;n, los movimientos y nuevas comunidades reconocidos oficialmente por la autoridad eclesi&aacute;stica, son &laquo;formas de autorrealizaci&oacute;n y reflejos de la &uacute;nica Iglesia&raquo; . Compuestas por cl&eacute;rigos, religiosos y, sobre todo, por laicos, estas nuevas realidades eclesiales ayudan a sus miembros a vivir en plenitud la experiencia cristiana y suscitan en ellos un profundo celo por la evangelizaci&oacute;n.&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>En consecuencia, los movimientos y peque&ntilde;as comunidades &laquo;no pueden ser objeto de visiones reductivas que hagan de ellos la mera expresi&oacute;n de experiencias espirituales espec&iacute;ficas&raquo; . Ser&iacute;a un error sostener que son espiritualidades particulares al interior de la Iglesia o calificarlos como una fragmentaci&oacute;n de la misma Iglesia. Son mucho m&aacute;s, como lo indica el adjetivo &laquo;eclesial&raquo; que se usa para distinguirlos. &laquo;Lo que un movimiento lleva consigo y comunica es la vida misma de la Iglesia, no s&oacute;lo una parte de ella, en cierto modo reducida o "especializada"&raquo; . En palabras del Papa:&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Vuestra misma existencia es un himno a la unidad en la pluralidad querida por el Esp&iacute;ritu, y da testimonio de ella. Efectivamente, en el misterio de comuni&oacute;n del cuerpo de Cristo, la unidad no es jam&aacute;s simple homogeneidad, negaci&oacute;n de la diversidad, del mismo modo que la pluralidad no debe convertirse nunca en particularismo o dispersi&oacute;n. Por esa raz&oacute;n, cada una de vuestras realidades merece ser valorada por la contribuci&oacute;n peculiar que brinda a la vida de la Iglesia .</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Los movimientos y peque&ntilde;as comunidades, que en nuestros d&iacute;as nos permiten afrontar con esperanza los retos de una sociedad hedonista y secularizada, son la manifestaci&oacute;n m&aacute;s clara de que el aspecto institucional y el carism&aacute;tico son coesenciales en la Iglesia. En su constituci&oacute;n divina, la Iglesia es, al mismo tiempo, carism&aacute;tica e institucional. El elemento que no permite identificar la instituci&oacute;n con la esencia de la Iglesia es, justamente, el carisma. El Esp&iacute;ritu Santo obra a trav&eacute;s de la instituci&oacute;n y del carisma y, de esta manera, ambas dimensiones contribuyen a hacer presente el misterio de Cristo y su obra salv&iacute;fica en el mundo .</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Desde esta perspectiva se comprende la importancia de la invitaci&oacute;n que el Papa hizo el d&iacute;a de Pentecost&eacute;s del a&ntilde;o dedicado al Esp&iacute;ritu Santo en preparaci&oacute;n al Gran Jubileo del 2000:</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Hoy, a todos vosotros, reunidos en la Plaza de San Pedro, y a todos los cristianos quiero gritar: &iexcl;Abr&iacute;os con docilidad a los dones del Esp&iacute;ritu! &iexcl;Acoged con gratitud y obediencia los carismas que el Esp&iacute;ritu concede sin cesar! No olvid&eacute;is que cada carisma es otorgado para el bien com&uacute;n, es decir, en beneficio de toda la Iglesia .</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Pese a todo lo dicho, no han faltado problemas para la incorporaci&oacute;n de los movimientos y peque&ntilde;as comunidades en el seno de no pocas parroquias e Iglesias locales. En ocasiones se ha debido a la inadecuada preparaci&oacute;n de los mismos miembros de la Iglesia &ndash;participantes o no en estas realidades eclesiales&ndash; para aceptar la novedad del Esp&iacute;ritu Santo como un don para toda la Iglesia. En estas circunstancias, con paciencia ejemplar, el Vicario de Cristo no ha cesado de fomentar la comuni&oacute;n al interior de la Iglesia, para que cada uno tome conciencia de su propia tarea y respete la de los otros.</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>En este sentido, nuestro Papa ha invitado a pastores y fieles a no cerrarse ante los problemas que se les puedan presentar sino que, teniendo como fondo la &laquo;comuni&oacute;n&raquo;, busquen las soluciones adecuadas para garantizar el desarrollo eclesial.</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Agentes importantes para la convergencia y para la edificaci&oacute;n de la comunidad eclesial son los obispos y sus estrechos colaboradores, los presb&iacute;teros. A ellos corresponde tomar las iniciativas necesarias para que los diversos carismas puedan desembocar en la misi&oacute;n, form&aacute;ndose as&iacute; la Iglesia Comuni&oacute;n, signo de amor y unidad en el respeto y la colaboraci&oacute;n mutua .</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Como lo record&oacute; el Papa en su Carta a los Sacerdotes con motivo del Jueves Santo del a&ntilde;o 1995, el sacerdocio ministerial es expresi&oacute;n de servicio . Y, pocos meses despu&eacute;s, haciendo referencia a esa Carta el mismo Santo Padre dec&iacute;a:</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Es deber urgente de la Iglesia, en su renovaci&oacute;n diaria a la luz de la Palabra de Dios, evidenciar esto cada vez m&aacute;s, tanto en el desarrollo del esp&iacute;ritu de comuni&oacute;n y en la atenta promoci&oacute;n de todos los medios t&iacute;picamente eclesiales de participaci&oacute;n, como a trav&eacute;s del respeto y valoraci&oacute;n de los innumerables carismas personales y comunitarios que el Esp&iacute;ritu de Dios suscita para la edificaci&oacute;n de la comunidad cristiana y el servicio a los hombres .</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Dios ha querido que los hombres formen una gran familia &nbsp;y el paradigma ejemplar de cualquier intento comunitario lo podemos encontrar en la experiencia sociol&oacute;gica de una comunidad cristiana. El hombre de hoy, que pasa la mayor parte de su tiempo en una sociedad masificada, en la que tantas veces es poco m&aacute;s que un n&uacute;mero en una computadora o una peque&ntilde;a pieza en una grande f&aacute;brica, necesita ser ayudado a sentirse persona, a sentirse amado, no s&oacute;lo por Dios sino, debido a su car&aacute;cter social, tambi&eacute;n por personas concretas en quienes lo pueda constatar emp&iacute;ricamente cada d&iacute;a. En otras palabras, el ser humano necesita verificar la comuni&oacute;n, necesita vivirla.&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Por otra parte, la vida en comunidad puede ser, para tantos cristianos, una preciosa ayuda para llevar una vida coherente con el Evangelio, y mantenerse as&iacute; a salvo de las tentaciones de un mundo secularizado que continuamente acecha al hombre con la idolatr&iacute;a del poder y del hedonismo .</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Por estas razones se puede comprender la importancia que la Iglesia da a la participaci&oacute;n en las diversas formas de vida comunitaria, no s&oacute;lo para los laicos sino tambi&eacute;n para los cl&eacute;rigos. As&iacute;, la Pastores dabo vobis indica que los seminaristas &laquo;que han recibido su formaci&oacute;n de base en ellas y las tienen como punto de referencia para su experiencia de Iglesia, no deben sentirse invitados a apartarse de su pasado y cortar las relaciones con el ambiente que ha contribuido a su decisi&oacute;n vocacional&raquo; sino que &laquo;tambi&eacute;n para ellos ese ambiente de origen contin&uacute;a siendo fuente de ayuda y apoyo en el camino formativo hacia el sacerdocio&raquo; .</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Y refiri&eacute;ndose a los sacerdotes que participan en un movimiento, ha dicho el Papa:</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>El sacerdote debe, por eso, encontrar en el movimiento la luz y el calor que le haga capaz de ser fiel a su obispo, que le disponga a cumplir generosamente los deberes que se&ntilde;ala la Instituci&oacute;n y que le d&eacute; sensibilidad hacia la disciplina eclesi&aacute;stica, de manera que sea m&aacute;s fecunda la vibraci&oacute;n de su fe y la satisfacci&oacute;n de su fidelidad .</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Finalmente, como en repetidas ocasiones lo ha se&ntilde;alado el Magisterio, m&aacute;s all&aacute; de los motivos mencionados, la raz&oacute;n profunda que justifica la vida asociada de los fieles &ndash;sea en peque&ntilde;as comunidades, movimientos y/o asociaciones eclesiales&ndash; es de orden teol&oacute;gico: hacer visible la Iglesia, signo de comuni&oacute;n y de unidad .</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Los signos de la fe: el amor y la unidad, se ven con mayor facilidad en peque&ntilde;os grupos de personas, compuestos por hombres y mujeres, adultos y j&oacute;venes, ricos y pobres, que viven juntos la fe, am&aacute;ndose como Cristo los ha amado :</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>En esto conocer&aacute;n todos que sois disc&iacute;pulos m&iacute;os: si os ten&eacute;is amor los unos a los otros""como yo os he amado" (Jn 13,34-35).</p><p>&nbsp;</p><p>9.<span> </span>COMUNI&Oacute;N Y MISI&Oacute;N</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Una Iglesia as&iacute; constituida, que arroje los signos de la fe, ser&aacute; capaz de atraer con mayor facilidad a &nbsp;quienes nunca han pertenecido a ella e, incluso, a aquellos que, enga&ntilde;ados por los &iacute;dolos del mundo, la han abandonado. Del mismo modo, facilitar&aacute; el di&aacute;logo con los miembros de las Iglesias particulares y de otras comunidades cristianas que no est&aacute;n en plena comuni&oacute;n con la Iglesia cat&oacute;lica, as&iacute; como el di&aacute;logo con las otras religiones y con los nuevos are&oacute;pagos.</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>La comuni&oacute;n es un signo eficaz de evangelizaci&oacute;n: &laquo;Como t&uacute;, Padre, en m&iacute; y yo en ti, que ellos tambi&eacute;n sean uno en nosotros, para que el mundo crea que t&uacute; me has enviado&raquo; (Jn 17,21). En esta comuni&oacute;n, vertical y horizontal, est&aacute; el fundamento de la fecundidad de la misi&oacute;n . La comuni&oacute;n es, de por s&iacute;, misionera, pues mediante ella la Iglesia se presenta y act&uacute;a como sacramento visible de unidad salv&iacute;fica , es decir, &laquo;signo e instrumento de la uni&oacute;n &iacute;ntima con Dios y de la unidad de todo el g&eacute;nero humano&raquo; .</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Los resultados de la Nueva Evangelizaci&oacute;n dependen, en gran medida, del nuevo ardor de la caridad y de la comuni&oacute;n. En este sentido, como el a&ntilde;o 1992 nos lo recordaron los obispos de Am&eacute;rica Latina reunidos en Santo Domingo, la Nueva Evangelizaci&oacute;n de nuestro Continente requiere la conversi&oacute;n permanente de la Iglesia a las ense&ntilde;anzas del Concilio.&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Este desaf&iacute;o ata&ntilde;e a todos: en la conciencia y en la praxis, personal y comunitaria, en las relaciones entre los fieles y con los pastores, en las estructuras eclesiales y en el quehacer ecum&eacute;nico, a fin de que se haga presente, cada vez con mayor claridad, la Iglesia como principio de unidad y amor . Porque &laquo;el amor es y sigue siendo la fuerza de la misi&oacute;n, y es tambi&eacute;n el &uacute;nico criterio seg&uacute;n el cual todo debe hacerse y no hacerse, cambiarse y no cambiarse&raquo; .</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Esta fuerza evangelizadora de la comuni&oacute;n eclesial tiende, por su misma naturaleza, a la construcci&oacute;n de toda la humanidad seg&uacute;n la comuni&oacute;n de Dios Amor .</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Desde esta perspectiva se puede entender las exhortaciones de Pablo a las comunidades de Filipos y de Efeso: &laquo;siendo todos del mismo sentir, con un mismo amor, un mismo esp&iacute;ritu, unos mismos sentimientos [...] buscando cada cual no su propio inter&eacute;s sino el de los dem&aacute;s. Tened entre vosotros los mismos sentimientos de Cristo" (Flp 2,2-5); &laquo;poniendo empe&ntilde;o en conservar la unidad del Esp&iacute;ritu con el v&iacute;nculo de la paz. Un solo Cuerpo y un solo Esp&iacute;ritu&raquo; (Ef 4,3-4).</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Ahora bien, &iquest;cu&aacute;l es el camino para esta comuni&oacute;n intra-eclesial? En primer lugar, la unidad en la pluralidad, como hemos visto que lo presenta la eclesiolog&iacute;a de comuni&oacute;n. Por ello, sin pretender que la Iglesia sea una democracia, ni querer renunciar al principio de constituci&oacute;n jer&aacute;rquica instaurado por su Divino Fundador, y dejando siempre la &uacute;ltima palabra a la obediencia, gracias a la cual hemos sido redimidos y por la cual existe la Iglesia:</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>En las inevitables situaciones de conflicto ocasional que puedan surgir, la actitud, tanto de los que presiden en la caridad, como de todos sus miembros, no ha de ser aplastar al que discrepa [...] ni conseguir la paz a costa de las personas [...] ni primar el modelo jefe-subalternos. Sino que la &uacute;nica alternativa evang&eacute;licamente v&aacute;lida, seg&uacute;n Jes&uacute;s, es el amor al hermano y el servicio liberador y desinteresado .</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Para ello se requiere promover, en el seno mismo de la Iglesia, la mutua estima, el respeto y la concordia, reconociendo las leg&iacute;timas diversidades, para abrir, con fecundidad cada vez mayor, el di&aacute;logo entre todos los miembros del pueblo de Dios, tanto los pastores como los dem&aacute;s fieles, pues, como nos lo recuerda la Gaudium et Spes: &laquo;Los lazos de uni&oacute;n de los fieles son muchos m&aacute;s fuertes que los motivos de divisi&oacute;n entre ellos. Haya unidad en lo necesario, libertad en lo dudoso, caridad en todo&raquo; .</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Este di&aacute;logo, movido por la caridad, debe comprender tambi&eacute;n a aquellas Iglesias particulares y comunidades cristianas que a&uacute;n no est&aacute;n en plena comuni&oacute;n con la Iglesia cat&oacute;lica. Porque, como nos lo ha recordado Juan Pablo II en la Enc&iacute;clica Ut unum sint, la unidad de los cristianos es, en primer lugar, para la gloria del Padre . Por ella pidi&oacute; Jes&uacute;s al entrar voluntariamente en su pasi&oacute;n: por sus disc&iacute;pulos y todos los que creer&iacute;an en &Eacute;l, para que todos sean una cosa sola, una comuni&oacute;n viviente .</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>La comuni&oacute;n de los cristianos es la manifestaci&oacute;n de la gracia por medio de la cual Dios los hace part&iacute;cipes de su propia comuni&oacute;n trinitaria, de su vida eterna. La oraci&oacute;n de Jes&uacute;s, por la unidad de los cristianos, es la oraci&oacute;n dirigida al Padre para que se cumpla su dise&ntilde;o eterno de salvaci&oacute;n.&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Las divisiones entre los cristianos est&aacute;n en abierta contradicci&oacute;n con la Verdad que se empe&ntilde;an en difundir y, por ello, hieren gravemente su misi&oacute;n. Los resultados de la evangelizaci&oacute;n est&aacute;n &iacute;ntimamente ligados al testimonio de la unidad de la Iglesia . El ecumenismo, por tanto, no es s&oacute;lo una cuesti&oacute;n interna de las comunidades cristianas, sino que est&aacute; relacionado al amor que Dios ha donado, en Jes&uacute;s, a toda la humanidad. Obstaculizar este amor es una ofensa a El y a su dise&ntilde;o de reunir a todos en Cristo .</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Conscientes de esta voluntad de Dios, los cristianos podr&aacute;n encontrar en la eclesiolog&iacute;a de comuni&oacute;n, como de hecho ya lo est&aacute;n haciendo, importantes elementos que favorezcan sus esfuerzos por la unidad. Desde la formulaci&oacute;n del principio de la hierarchia veritatum, as&iacute; como desde las grandes iniciativas de oraci&oacute;n com&uacute;n y trabajo coordinado permanente, incluidos los aspectos de orden temporal, el acercamiento hacia la unidad ha dado grandes pasos. Quedan, no obstante, muchos por darse, de los cuales dependen, en gran medida, los frutos de la Nueva Evangelizaci&oacute;n.</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Finalmente, la Iglesia Comuni&oacute;n no s&oacute;lo abraza en su seno a todos los creyentes, sino que prolonga su comuni&oacute;n, con Dios y con los hermanos, hasta abrazar a la humanidad entera. Lo hace, en primer lugar, testimoniando, de palabra y de obra, la buena nueva de Jesucristo, que no vino al mundo a ser servido sino a servir y dar su vida por el rescate de todos (Mc 10,45). Tambi&eacute;n, imprimiendo en la sociedad el esp&iacute;ritu evang&eacute;lico, mediante la liturgia y el servicio gratuito a los pobres y necesitados, as&iacute; como haciendo presentes los valores del hombre y defendi&eacute;ndolos donde haga falta.</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>En este sentido, la misi&oacute;n de los laicos, revalorizada en la eclesiolog&iacute;a de comuni&oacute;n, desempe&ntilde;a una funci&oacute;n muy importante, pues son ellos quienes, en primer lugar, &laquo;est&aacute;n llamados a actuar en las realidades temporales y en el campo de sus capacidades para la construcci&oacute;n de una sociedad impregnada de los valores evang&eacute;licos&raquo; . Corresponde a ellos llevar el mensaje del Evangelio a todos los ambientes de la sociedad, incluso el pol&iacute;tico.</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Para ello se requieren fieles debidamente formados, que sean capaces de mantener un di&aacute;logo con el mundo y la cultura de hoy. A la vez, cristianos con fe adulta y probada, pues la Iglesia sabe que, en su peregrinar terreno, ha sufrido y continuar&aacute; sufriendo oposiciones y persecuciones . Es en estas ocasiones cuando est&aacute; llamada a brindar el m&aacute;s sublime y gratuito servicio que pueda dar a la humanidad: vencer el mal con el bien, testimoniando as&iacute; la verdad crucial del Evangelio, realizada en Jesucristo: el amor al enemigo (Mt 5,44; Lc 29,34).</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Buscando al hombre a trav&eacute;s del Hijo, Dios quiere inducirlo a abandonar los caminos del mal, en los que tiende a adentrarse cada vez m&aacute;s [...] Derrotar el mal: esto es la Redenci&oacute;n. Ella se realiza en el sacrificio de Cristo, gracias al cual el hombre rescata la deuda del pecado y es reconciliado con Dios .</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Derrotar el mal, no con la fuerza f&iacute;sica o el poder pol&iacute;tico, sino con el bien, con la fuerza del perd&oacute;n, asumiendo las consecuencias de los pecados ajenos, como Jes&uacute;s en la Cruz, cargando con el mal de los dem&aacute;s. Esta es la misi&oacute;n del Siervo de Dios anunciada por Isa&iacute;as, cumplida en Jesucristo y que se prolonga en la Iglesia; &laquo;eran nuestras dolencias las que &eacute;l llevaba [...] con sus cardenales hemos sido curados [...] Fue oprimido, y &eacute;l se humill&oacute; y no abri&oacute; la boca. Como un cordero al deg&uuml;ello era llevado [...] indefenso se entreg&oacute; a la muerte&raquo; (Is 53,4-12).&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>A esta misi&oacute;n se refiere Jesucristo cuando dice a sus disc&iacute;pulos que ellos son la sal de la tierra, la luz del mundo, la levadura que fermenta la masa (Mt 6,13-16). Las tres figuras usadas por Cristo (sal, luz y levadura) realizan su servicio deshaci&eacute;ndose, consumi&eacute;ndose, desapareciendo; es decir, a costa de su propia vida . &laquo;Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda &eacute;l solo; pero si muere, da mucho fruto&raquo; (Jn 12,24).&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Sobre esta misi&oacute;n, de dar la propia vida, san Pablo dir&aacute;: &laquo;completo en mi carne lo que falta a las tribulaciones de Cristo, en favor de su Cuerpo que es la Iglesia&raquo; (Col 1,24); y el martirio de Esteban ser&aacute; la primera muestra: &laquo;Se&ntilde;or, no les tengas en cuenta este pecado&raquo; (Hch 7,60).</p><p>&nbsp;</p><p>10.<span> </span>ALGUNAS PREGUNTAS FINALES</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>De todo lo dicho, podemos afirmar que una comunidad es cristiana en la medida en que est&aacute; en comuni&oacute;n con Dios, con los hermanos &ndash;incluida la comuni&oacute;n jer&aacute;rquica, en sus distintos aspectos y grados&ndash; y con el mundo, hasta el amor al enemigo. As&iacute; hace presente y edifica el Reino de Dios. La Iglesia es comunidad convocada por la Palabra; comunidad de fe, de vida y de amor; comunidad lit&uacute;rgica, sobre todo eucar&iacute;stica, y de oraci&oacute;n; comunidad en di&aacute;logo; comunidad evangelizadora y misionera hasta el extremo.</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Evidentemente, esta tarea excede la mera capacidad humana. Por ello hemos empezado presentando a la Trinidad como fuente de la Iglesia-Comuni&oacute;n. Edificar la comunidad es tarea fundamentalmente de Dios, del Esp&iacute;ritu Santo, pero requiere &ndash;as&iacute; lo ha querido &Eacute;l&ndash; la participaci&oacute;n del hombre. Por su parte, Jes&uacute;s ha prometido: &laquo;Y he aqu&iacute; que yo estoy con vosotros todos los d&iacute;as hasta el fin del mundo&raquo; (Mt 28,20).</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Siendo pues segura la gracia de Dios, es necesario revisar constantemente la respuesta que le damos como Iglesia. Perm&iacute;tasenos, entonces, terminar transcribiendo algunas preguntas formuladas por Juan Pablo II cuando nos prepar&aacute;bamos para el Gran Jubileo del A&ntilde;o 2000:</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>&iquest;En qu&eacute; medida la Palabra de Dios ha llegado a ser plenamente el alma de la teolog&iacute;a y la inspiradora de toda la existencia cristiana, como ped&iacute;a la Dei Verbum? &iquest;Se vive la liturgia como "fuente y culmen" de la vida eclesial, seg&uacute;n las ense&ntilde;anzas de la Sacrosanctum Concilium? &iquest;Se consolida, en la Iglesia universal y en las Iglesias particulares, la eclesiolog&iacute;a de comuni&oacute;n de la Lumen Gentium, dando espacio a los carismas, los ministerios, las varias formas de participaci&oacute;n del Pueblo de Dios, aunque sin admitir un democratismo y un sociologismo que no reflejan la visi&oacute;n cat&oacute;lica de la Iglesia y el aut&eacute;ntico esp&iacute;ritu del Vaticano II? Un interrogante fundamental debe tambi&eacute;n plantearse sobre el estilo de las relaciones entre la Iglesia y el mundo. Las directrices &nbsp;conciliares &ndash;presentes en la Gaudium et spes y en otros documentos&ndash; de un di&aacute;logo respetuoso y cordial, acompa&ntilde;ado sin embargo por un atento discernimiento y por el valiente testimonio de la verdad, siguen siendo v&aacute;lidas y nos llaman a un compromiso ulterior .</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Nos encontramos ya en el tercer milenio de la era cristiana. Guiada por Juan Pablo II, la Iglesia universal ha cruzado el &laquo;umbral de la esperanza&raquo; con la certeza de que se encamina a una &laquo;nueva primavera del cristianismo&raquo; . Es muy importante, por tanto, que la Iglesia se presente, lo m&aacute;s posible, &laquo;unida y misionera&raquo;; ligada por la caridad en torno al &uacute;nico Se&ntilde;or y, al mismo tiempo, proyectada por el Esp&iacute;ritu Santo a la evangelizaci&oacute;n del mundo y la salvaci&oacute;n universal .</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Mar&iacute;a, la humilde de Nazaret, se presenta &ndash;una vez m&aacute;s&ndash; como modelo de la Iglesia-Comuni&oacute;n y de la Nueva Evangelizaci&oacute;n. Ella, que crey&oacute; al anuncio del &aacute;ngel, pudo proclamar las grandezas del Se&ntilde;or y &ndash;desde su propia experiencia de vida&ndash; ense&ntilde;ar a los dem&aacute;s a &laquo;hacer lo que &Eacute;l os diga&raquo;, intercediendo ante Jesucristo en favor de aquellos a quienes se les hab&iacute;a acabado el vino &ndash;signo del Esp&iacute;ritu Santo y de la alegr&iacute;a de la Tierra Prometida&ndash;, y acompa&ntilde;ando a su Hijo en el momento culminante de la Cruz.</p><p>&nbsp;</p><p><span> </span>Bajo su protecci&oacute;n, la &uacute;nica Iglesia de Cristo contin&uacute;a su camino hacia la meta final: la comuni&oacute;n plena, perfecta y eterna con la Trinidad.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>]]></description><pubDate>Sun, 18 May 2008 02:55:00 +0000</pubDate></item></channel></rss>
